Los países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA), asistentes a la XIX Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo (CIMT), eligieron por unanimidad a México para la presidencia Pro Témpore de este encuentro para los próximos dos años, en la figura del secretario (ministro) de Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida.

En un comunicado, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) manifestó hoy su agradecimiento por esta distinción de los países americanos a México, toda vez que esta Conferencia “representa la esperanza de millones de personas de nuestro continente frente a los retos en el ámbito laboral”.

Al inaugurar los trabajos de la CIMT, Navarrete Prida ratificó el compromiso de México con la promoción de un crecimiento económico sólido, sostenido y equilibrado para el país y la región, que conduzca a la generación de empleos de calidad bien remunerados.

Tras subrayar las acciones instrumentadas por los Ministerios de Trabajo de la región para impulsar un mejor funcionamiento del mercado laboral, afirmó que sin una apropiada coordinación no es posible contar con políticas públicas integradas que tengan efectos sustantivos en la población.

Por ello, consideró un total acierto que esta Conferencia incluya en su agenda una sesión plenaria de discusión en materia de educación y trabajo, con la participación de ministros de Educación.

Finalmente, el secretario indicó que los intercambios, experiencias y opiniones permitirán con mayores elementos en la construcción no sólo de políticas públicas integradas, sino también globales, tanto desde el punto de vista regional, como desde el punto de vista local.

La Estrella

Jóvenes, mujeres y discapacitados, retos de un empleo a la baja en A.L.

La XIX Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo (CIMT) fue inaugurada hoy con la advertencia de que los jóvenes, las mujeres y los discapacitados son el principal reto en un mercado laboral latinoamericano donde empieza a subir el desempleo por la desaceleración económica.

La apertura del encuentro en el balneario mexicano de Cancún contó con el director para las Américas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), José Manuel Salazar-Xirinachs; los ministros de Trabajo de Colombia y México, Luis Eduardo Garzón y Alfonso Navarrete, y el secretario ejecutivo para el Desarrollo Integral de la OEA, Neil Parsan.

Salazar-Xirinachs denunció que en 2015 la tasa de desempleo regional subirá al 6,6 %, frente al 6 % del año anterior, cuando se cosecharon “mínimos históricos”.

Matizó que ese aumento está muy lejos del 12 por ciento que se ha visto en el pasado, pero consideró que el aumento “es muy preocupante” y “es solo la punta del iceberg” del problema, pues “la desaceleración también alcanza a la calidad de los empleos”.

Aclaró que “la situación no es homogénea”, pero explicó que “en contraste con la crisis de 2008 y 2009 esta es una desaceleración de ciclo largo” y no se espera una “rápida recuperación basada simplemente en políticas macroeconómicas tales como el estímulo fiscal y monetario”.

Exhortó a los ministros presentes a “enfrentar los problemas de más largo plazo, más estructurales” de la región, entre ellos “la insuficiente diversificación productiva”, “las brechas de productividad” o “las deficiencias” en educación y capacitación.

Navarrete coincidió en que existe una incipiente tendencia negativa en el mercado laboral.

Informes de la OIT señalan que “los indicadores laborales de la región mejoraron de manera significativa hasta 2013”, pero “a partir de 2014 se ha observado un deterioro en las tasas de ocupación y los salarios, lo que podría repercutir en los niveles de pobreza y desigualdad en todas la región”, dijo.

Advirtió que “se espera que la tasa de desempleo abierto de la región siga creciente en el segundo semestre del año”, lo que “implicará escenarios laborales complejos para los grupos vulnerables, esencialmente los jóvenes, quienes tendrán dificultades para acceder a empleos formales y de buena calidad”.

En la región, el 13,3 % de los jóvenes está desempleado, “casi el triple” que los adultos y “más del doble” que el índice general promedio, apuntó.

Algo parecido sucede con las mujeres, cuyas tasas de participación y ocupación laboral son del 49,5 % y el 45,5 %, cuando las de los hombres son del 71,3 % y 67,3 %.

“La inserción de las mujeres en el trabajo todavía puede crecer de manera significativa”, opinó, al remarcar que la tasa de desempleo femenina es del 9,1 %, “casi 1,5 veces más que la tasa de los hombres”, al margen de que “reciben ingresos menores en todos los segmentos ocupacionales”.

Peor es el caso de las personas con discapacidad, pues se estima que “entre el 80 y el 90 por ciento” de ese colectivo “está desempleado o no incorporado a la fuerza laboral y quien trabaja no recibe un salario adecuado o ningún pago por sus servicios”.

Según Navarrete, la “migración laboral” es también un asunto “fundamental” y “estratégico”.

“En los países de origen las remesas promueven ingresos” que permiten a más sectores acceder a unas mejores salud y educación, y reducir la pobreza, mientras que “en los países de destino la migración facilita el funcionamiento de los mercados laborales”.

Navarrete recibió la presidencia pro témpore del grupo de manos de Garzón (la anterior conferencia se celebró en la ciudad colombiana de Medellín en 2013), que hizo hincapié en “la necesidad de abordar vínculo entre migración y seguridad social”.

Concretamente se refirió a “la situación de los migrantes de la región que hacen aportes a la seguridad social en distintos países y al final de su vida laboral no cumplen con los requisitos en ninguno de los sistemas” de pensiones de esas naciones.

Parsan recordó que hace dos años se celebró el 50 aniversario de la CIMT (la primera reunión fue en 1963) y este año se conmemora el décimo de la Red Interamericana para la Administración Laboral (RIAL) en México, que acoge por segunda vez el foro y que en Cancún cederá la presidencia pro témpore a El Salvador.

Subrayó que existe una “preocupación en toda la región” por los altos niveles de informalidad laboral, un aspecto vinculado con la desigualdad y que se concentra “en sectores de baja productividad”, que “reciben considerablemente menos ingresos”, y que “se asocia a la inestabilidad, la falta de protección y la inseguridad”.

El Economista