Los datos que vienen de Brasil no son alentadores para la Argentina. El comercio bilateral entre los socios del Mercosur sumó USD 1.313 millones en el primer mes de 2016, un descenso del 19,7% con respecto a enero del año pasado, de acuerdo a los datos oficiales del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior del país vecino.
¿Por qué cayó el comercio? Ante todo, se produjo una fuerte caída de las exportaciones argentinas: la contracción fue de un 37,8% interanual, tanto por la crisis económica y política que está atravesando Brasil como así también un real débil. En esta relación comercial, la Argentina tiene un déficit que se quintuplicó: pasó de USD 69 millones a USD 339 millones en un año.
ENERO CERRÓ CON UN ROJO COMERCIAL CON BRASIL DE USD 339 MILLONES
“En todo 2015, el comercio entre ambas naciones se contrajo 18,8% hasta USD 23.085 millones, lo que se convirtió en la menor marca desde 2006, en el marco de la recesión que afecta a Brasil”, aseguró la Cámara Argentina de Comercio (CAC) en un informe. La economía brasileña cayó un 3,8% en 2015 y según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), este año descenderá un 3,5 por ciento.
La caída de las ventas argentinas a Brasil fue impulsada por vehículos de carga, automóviles y autopartes, especialmente por un descenso de patentamientos en Brasil de 38,8% en enero. Ocho de cada 10 autos que la Argentina exporta tienen a Brasil como destino final.

Además, las exportaciones de Brasil a todo el mundo sufrieron en enero un descenso interanual de 17,9%, al pasar de USD 13.704 millones a USD 11.246 millones. Por su parte, las importaciones de esa nación desde otros países disminuyeron 38,8% respecto a las registradas hace un año.

Esto arrojó como resultado un superávit para el primer socio comercial de la Argentina de USD 923 millones, lo que implica una reversión del saldo obtenido en enero de 2015, “que fue consecuencia de la contracción en la actividad del país, a través de menores importaciones, y de la depreciación del real (41,8% durante 2015) que favoreció las ventas y encareció las compras del exterior”.

Infobae

Prevén que las exportaciones a Brasil seguirán cayendo

El comercio con Brasil va mal. Las exportaciones al país vecino cayeron 37,8% en enero hasta apenas US$ 487 millones, un mínimo que según la consultora Abeceb, no veían desde enero de 2005. De acuerdo con sus datos, 2016 es el cuarto año que comienza con caídas en las ventas a Brasil.

Las importaciones procedentes del país vecino también cayeron con relación a las registradas en enero de 2015 pero a un ritmo mucho menor: retrocedieron solo 3,1%. Como consecuencia, el deterioro en la balanza comercial con el principal socio de la Argentina sigue creciendo: pasó de un déficit de US$ 69 millones en enero de 2015 a uno de US$ 339 millones el último mes.

La caída en el intercambio entre los dos países está directamente relacionada con la recesión que vive Brasil y con la devaluación del real frente al dólar. Tras el retroceso de 3,8% que el PBI brasileño registró en 2015, el FMI pronosticó otra contracción de 3,5% para 2016 y estancamiento para 2017. Con un panorama así, no parece muy posible que los consumidores brasileños alimenten la demanda de productos argentinos.

Las noticias no son mejores por el lado de la competitividad del peso argentino. La moneda brasileña tocó en enero el valor más bajo de su historia, llegando a cotizar a 4,166 reales por dólar. “Brasil está supercompetitivo, en dólares sus exportaciones están 30 o 40 % más baratas que las argentinas, y tiene mucha capacidad ociosa por la debilidad del consumo doméstico así que va a salir al mercado internacional a vender”, explicó Dante Sica, de Abeceb.

En opinión de Sica, no son los únicos factores que hacen temer un 2016 con aún mayor déficit comercial con Brasil: “Este año además tenemos la economía más abierta porque se terminaron las restricciones al comercio”.

En enero de 2015, la Organización Mundial de Comercio obligó a Argentina a desmontar su sistema de control de importaciones, luego de perder el recurso de apelación en un conflicto con la Unión Europea, Estados Unidos y Japón. Según Sica, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner pidió un año para adaptarse pero no hizo nada al respecto: “Lo dejó todo para el próximo Gobierno”.

En su opinión, el sector de autopartes y el de calzados estarán entre los más afectados. “Hay preocupación en el Gobierno y en sectores empresariales, pero no quedan muchas más herramientas que las licencias no automáticas”.

Clarín 

Un viaje a la crisis de 2002

La producción de autos fue de 17.785 unidades en enero, lo que representa una caída del 30,6 por ciento con relación al mismo mes del año pasado. En la comparación frente a diciembre, la merma llegó al 49,5 por ciento, informó ayer Adefa, que nuclea a las terminales automotrices radicadas en el país. La razón del grave deterioro en la producción fue la baja de las exportaciones, del orden del 49 por ciento, por el desplome del mercado brasileño. Fue el peor resultado de ventas al exterior para el sector desde enero de 2002. En tanto, las ventas a las concesionarias subieron de manera anual un 46,3 por ciento luego del parate de diciembre en el escenario de incertidumbre económica. Las automotrices no arriesgan todavía una estimación de producción para el año, mientras que las concesionarias calculan que 2016 registrará una baja de entre el 9 y el 14 por ciento.

En enero se produjeron 11.195 automóviles (una caída interanual del 31 por ciento) y 6590 utilitarios (-26,6 por ciento). La categoría de vehículos pesados, en tanto, pasó de 412 unidades fabricadas en enero de 2015 a cero el mes pasado. Una de las consideraciones a tener en cuenta para el análisis de enero es que 10 de las 11 empresas del sector implementaron recesos planificados de producción, que en general aprovechan para aplicar mejoras técnicas en las líneas de fabricación.

Las exportaciones en enero fueron prácticamente la mitad de las de enero de 2015. Se vendieron al exterior 3880 unidades, de las cuales el 72 por ciento se dirigieron a Brasil. El país vecino dejó de comprar 2280 unidades en relación a enero del año pasado. Ese desempeño se explica por el flojísimo presente de la economía brasileña, que registró en 2015 la caída más pronunciada de su industria de los últimos quince años.

La situación de las exportaciones es delicada. Hay que remontarse hasta enero de 2002, en pleno estallido económico, para encontrar niveles similares de ventas al exterior. Desde allí el recorrido de las exportaciones de autos fue el siguiente: en enero 2003 se exportaron 9504 autos, luego 5323 (enero de 2004), 10.804 (2005), 5155 (2006), 9884 (2007), 20.476 (2008), 8190 (2009), 19.476 (2010), 36.444 (2011), 26.344 (2012), 24.195 (2013), 19.570 (2014) y 7620 en enero del año pasado.

Las ventas a concesionarios mostraron una fuerte suba del 46,3 por ciento, ya que alcanzaron las 49.935 unidades. Ese desempeño no guarda relación con la dinámica de las ventas minoristas el mes pasado, que según Acara (entidad que agrupa a los concesionarios) cayeron un 15 por ciento. Fueron 56.511 autos patentados, el valor más bajo de la última década. Desde Adefa explicaron a este diario que el crecimiento de las ventas al mercado local en enero se explica porque en diciembre esas operaciones estuvieron prácticamente frenadas por los faltantes de productos por restricciones de importaciones, la incertidumbre por la devaluación y el reacomodamiento de precios ante la baja de la alícuota de los impuestos internos. En relación con diciembre, el aumento de la comercialización a la red de concesionarios fue del 26,7 por ciento.

“Con sólo los datos de mercado de enero y considerando las paradas de plantas y la estacionalidad, es prematuro realizar una proyección para 2016. Para hacer un análisis preciso es necesario aguardar al cierre del primer trimestre”, dijo el titular de Adefa, Enrique Alemañy. Por su parte, las concesionarias se animaron a arriesgar una estimación de 550 a 580 mil autos este año, que supondría una baja de entre el 9 y el 14 por ciento con respecto a las ventas de 2015. Si en Brasil sigue el derrotero económico, el desempeño de las automotrices podría ser todavía peor. Sin embargo, las empresas están todavía de luna de miel con el Gobierno. A pesar de los malos resultados, destacaron la disposición de dólares para reducir su deuda comercial, la eliminación de retenciones a las exportaciones, la mayor agilidad para acceder a las divisas para importar y la reducción de la alícuota de los impuestos internos.

Página12