“Queremos un artículo IV porque no tenemos nada que ocultar”, afirmó ayer el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay. La afirmación del funcionario confirmó la decisión del Gobierno de rehabilitar la auditoría anual de la economía realizada por el staff del Fondo Monetario Internacional. La última vez que el organismo multilateral visitó la Argentina para elaborar ese documento fue en mayo de 2005, siete meses antes del pago anticipado de toda la deuda con el FMI concretada por el ex presidente Néstor Kirchner. La revisión macroeconómica es un requerimiento para los países miembro del Fondo. Si bien se trata de una supervisión técnica de la economía local, esos informes funcionaron históricamente como mecanismos de legitimación para implementar políticas fiscales, monetarias, laborales y cambiarias ortodoxas que no necesariamente eran exigidas por el organismo.

La decisión de permitir la supervisión del Artículo IV no representa un paso hacia la solicitud inminente de un crédito al Fondo. Desde la lógica del Palacio de Hacienda, la “normalización” del vínculo representa un activo adicional ante inversores extranjeros y futuras colocaciones de deuda externa al tiempo que los diferencia de sus antecesores en la Casa Rosada. Así, el anunciado regreso de las misiones del organismo forma parte del proceso de reinserción plena en el sistema financiero buscada por el Palacio de Hacienda, donde también se deben computar otras iniciativas concretas y simbólicas. En ese listado se anotan el desmantelamiento de las regulaciones cambiarias, la reactivación de las conversaciones directas con los fondos buitre, la instalación de un esquema de metas de inflación, el crédito de corto plazo con bancos extranjeros que sería anunciado hoy y la participación del presidente Mauricio Macri con sus colaboradores especializados en el Foro Económico Mundial de Davos.

Fue precisamente desde Suiza donde el ministro Prat-Gay dio la bienvenida al Fondo durante una conversación con la agencia de noticias financiera Bloomberg. Las autoridades del FMI habían expresado en diciembre su intención de restablecer “un diálogo más profundo con las autoridades argentinas sobre las políticas económicas”, pero el inicio del diálogo bilateral informal entre los referentes económicos de Cambiemos y el Fondo se remonta al tramo final de la campaña presidencial. De todas formas, en el FMI indicaron a este diario que “todavía no hay novedades sobre el Artículo IV”.

Hasta el momento, el ingreso de divisas de diferentes fuentes prometido por el ministro Prat-Gay al iniciar su gestión está lejos de cumplirse. El interés del funcionario para revitalizar el vínculo con el cuestionado organismo multilateral de crédito no es novedoso. Al insertarse como referente de la Coalición Cívica en 2008, comenzó a reclamar que el país solicite financiamiento al FMI. De hecho, la iniciativa formó parte de su campaña para diputado nacional al año siguiente. Durante una entrevista con Página/12, el ex banquero central y ex empleado del JP Morgan Chase se refirió a la posibilidad de rehabilitar las supervisiones del artículo IV: “No tendría ningún problema en que me evalúen si hacemos las cosas bien. En la Argentina agrandamos giles y, entre ellos, a los burócratas del Fondo. Uno se sienta, les explica las cosas y los puede convencer. Hoy están dispuestos a prestar casi sin exigencias. Ahora si vamos a ser tan estúpidos de pagarle todo cuando no había que pagarle y después dejar pasar la oportunidad de que nos presten…”.

A pesar de las permanentes tensiones, el acercamiento al FMI tampoco estuvo fuera de la agenda del gobierno anterior. Con una agenda distinta a la de Prat-Gay, los últimos tres ministros de Economía del kirchnerismo –Amado Boudou, Hernán Lorenzino y Axel Kicillof– evaluaron con las autoridades del organismo la posibilidad de permitir nuevamente la realización de los informes anuales. Explicaban que si se evitaba el circo mediático saliente en esas visitas durante los años finales de la convertibilidad, la difusión de un documento técnico crítico no representaba un inconveniente para un gobierno que se mofó de los errores de diagnóstico del FMI y hacía gala de los grados de libertad adquiridos al independizarse del organismo. No se llegó a un acuerdo. De todas formas, el organismo multilateral fue convocado para colaborar con la elaboración de las estadísticas de precios y crecimiento elaboradas por el Indec. Las críticas del organismo conducido por la francesa Christine Lagarde decantaron en una moción de censura contra el país. En junio del año pasado, el Fondo señaló que Argentina “aún no cumple totalmente con su obligación respecto del suministro preciso de datos” y extendió el plazo para alcanzar ese objetivo hasta julio.

Tradición y presente

Las relaciones entre Argentina y el FMI fueron tirantes desde la crisis de 2001-2002, pero las recetas de ajuste se remontan al primer crédito otorgado por la entidad al país en 1958. Durante el kirchnerismo, el organismo cuestionó la nueva orientación macroeconómica y la reestructuración de la deuda. La tensión se profundizó después del pago anticipado de los casi 10.000 millones de dólares de deuda que acumulaba el país en 2006. A pesar del desempeño económico, laboral y distributivo exhibido por el país, los reclamos para ajustar el gasto público, enfriar la demanda y fortalecer el clima de negocios fueron una constante de los informes del Fondo, donde se presentaron sus (fallidos) pronósticos de bajo o nulo crecimiento. A la incapacidad de un FMI para prevenir el estallido de la crisis internacional más grande desde 1930 se sumó la revitalización de sus tradicionales exigencias de ajuste fiscal y monetario junto con reformas estructurales del mercado de trabajo y el sistema previsional a la que están sujetos sus “salvatajes”. Incluso cuando el organismo comenzó a recomendar gastar más para sostener la demanda, una investigación realizada por el Center for Economic and Policy Research (CEPR) reveló cómo 31 de los 41 créditos otorgados en ese momento a economías de bajos ingresos incluyeron exigencias de políticas fiscales y/o monetarias procíclicas que exacerbaron las recesiones. Como se trataba de países como Burkina Faso, Jamaica, Pakistán, Ucrania, Nigeria y Lituania, no fue sino hasta la erupción de la crisis de la Eurozona que se reveló la voracidad del FMI. Las experiencias de Grecia y España son dos ejemplos recientes de la vitalidad que tienen los tradicionales lineamientos ortodoxos del Fondo que guiaron las orientación macroeconómica (y las crisis) en América Latina durante las décadas del ochenta y noventa.

Página 12

En Suiza, con reuniones de CEO a CEO

El presidente de Mauricio Macri llegó ayer a la tarde a Davos para participar del Foro Económico Mundial y, después de cambiarse en su hotel y ponerse un saco sport y corbata, comenzó con la ronda de encuentros con empresarios. “Hay mucha aceptación e interés en esta etapa que se abre en la Argentina”, sostuvo Macri como balance de las reuniones. Hoy será el día de los encuentros de peso político, cuando se reunirá con el primer ministro británico David Cameron (ver aparte) y el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.

Macri llegó al Hotel Seehof, donde se hospedará junto a su esposa Juliana Awada y el resto de la comitiva, pasadas las 17 hora local, cuatro horas menos en la Argentina. Fueron unas 20 horas de vuelo con escala en París hasta aterrizar en Zurich, de ahí fueron otras dos horas en auto hasta llegar a la sede del foro. Pese al prolongado viaje, “no sintió ninguna molestia por la fisura de costilla”, aseguraron en la comitiva.

La ronda de encuentros arrancó con Ozan Ozkural, managing partner del fondo de inversión Tanto Capital. En Davos, la norma son las reuniones breves, de entre 15 minutos y media hora. Una mesita, dos sillas, el diálogo breve y luego seguir con otro encuentro y así ininterrumpidamente. Posteriormente, Macri participó de otra reunión junto al directivo de la empresa argentina Pampa Energía Marcelo Midlin, quien le presentó a un grupo de inversores “interesados en la nueva perspectiva que se ha abierto en el país a partir del cambio político”, informaron en Presidencia.

Entre esos inversores interesados enumeraron a Rick Rieder (del fondo Blackrock), Daniel Loeb (Third Point), Niall Ferguson (Greenmantle), Ben Belkman (Brevan Howard), Daniel Pinto (JP Morgan), Steven Cohen (Point 72) y Davide Sierra (Algebris).

Después mantuvo otros dos encuentros. Uno fue con Hamad Al Dhaheri, director de la Autoridad de Inversiones de Abu Dhabi, presentado como “uno de los fondos de inversión más grandes del mundo”. La última de ayer fue con el presidente de Gems Education, una compañía de servicios educativos en red que está interesada en extender su actividad a la Argentina. No hubo mayores detalles acerca de lo que se trató en cada reunión. “Las reuniones fueron muy productivas. Hay mucha aceptación e interés en esta nueva etapa que se abre en nuestro país”, declaró Macri.

El Presidente llegó a Davos junto a su mujer; el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo; el asesor presidencial en inversión extranjera, Horacio Reyser, el médico Hugo Esteva y el vocero Iván Pavlovsky. También llegó con ellos el diputado del Frente Renovador, Sergio Massa. En tanto que un día antes lo habían hecho la canciller Susana Malcorra, el ministro de Hacienda Alfonso Prat-Gay y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.

Hoy, además de continuar con las reuniones con CEO de multinacionales y empresarios, Macri comenzará con los encuentros con otros jefes de Estado, en lo que será su presentación internacional como presidente. Por la mañana mantendrá una bilateral con el vicepresidente norteamericano, Joe Biden. El acercamiento con la Casa Blanca es una prioridad para la agenda internacional de Macri. Allí esperan arreglar un encuentro con Barack Obama –podría ser el 1º de abril, si Macri viaja a Washington para la Cumbre de Seguridad Nuclear– e incluso una posible visita a Buenos Aires del presidente norteamericano para la segunda mitad del año.

Por la tarde, Macri seguirá sus encuentros con la reina Máxima y el primer ministro holandés Mark Rutte, el premier francés Manuel Valls, el presidente de la Confederación Suiza, Johan Schneider Amman y finalizará la ronda con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.

Página 12

Tras reunirse con Macri, el CEO de Coca Cola anuncia una inversión de mil millones de dólares en la Argentina

El Presidente continuaba esta mañana sus reuniones con los CEOs de varias compañías multinacionales en el marco del Foro Económico Mundial de Davos. Muhtar Kent, número uno de la empresa Coca Cola, aprovechó la oportunidad para anunciar una inversión de mil millones de dólares en la Argentina.

Kent, quien desde 2009 es CEO de Coa Cola, le informó al Presidente que “en un plazo de cuatro años la empresa invertirá 1.000 millones de dólares, destinados al desarrollo de infraestructura de operación y distribución e iniciativas ambientales”, se informó oficialmente.

Macri también compartió una audiencia con Andrew Liveris, el CEO de Dow Chemical, quien le manifestó su “entusiasmo por la nueva etapa que se abre en Argentina y la intención de la empresa de avanzar en el polo petroquímico de Bahía Blanca”.

Con el presidente de Shell, Ben Van Beurden, Macri dialogó sobre la decisión de la firma angloholandesa de “enfocar sus esfuerzos en el sector de los hidrocarburos no convencionales en tres países: Argentina, Canadá y Estados Unidos”, en tanto destacó la “situación geológica privilegiada” que ofrece nuestro país.

También en el Centro de Convenciones de la villa alpina, Macri tuvo una audiencia con Sheryl Sandberg, CEO de Facebook, y el Presidente le transmitió que desde el Ministerio de Modernización se lanzará el plan Piloto de la plataforma de red social interna ‘facebook at work’.

El jefe de Estado comenzaba así su segunda jornada en Davos, adonde arribó ayer por la tarde junto a su esposa, Juliana Awada, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo.

Anoche, el Presidente concluyó su primer día en esta localidad del sureste suizo con una cena temprana que compartió con su mujer y con el diputado nacional y rival en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Sergio Massa.

“Conversaron sobre la agenda que tendrán en Davos y sobre todas las posibilidades de inversión que se abren en el país”, señalaron fuentes que fueron testigo de la cena de a tres, una forma de Macri de agasajar a su invitado, el opositor elegido para mostrar unidad ante los potenciales inversores.

En una mesa contigua, también cenaban el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, entre otros.

Al mediodía suizo (las 8 de Argentina), Macri se trasladará al exclusivo Hotel Belvedere en donde tendrá su expectante bilateral con el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, mientras que dos horas mas tarde hará lo propio con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y concluirá la jornada por la tarde con el premier israelí, Benjamin Netanyahu.

Por su parte, la canciller Susana Malcorra acompañará en sus actividades al Presidente pero tendrá un espacio separado en el que se reunirá con sus pares de Francia e Italia, en tanto Prat-Gay hará lo propio con sus colegas de Estados Unidos y Chile y tendrá una audiencia con José Urría, el secretario general de la OCDE.

A diferencia de ayer, la jornada del jueves comenzó sin caída de nieve y al promediar la mañana salió el sol en este pueblo enclavado en los Alpes por primera vez en cuatro días, aunque la luz no modificaba el frío invernal, con la temperatura en 0 grados.

Télam