Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Horacio Rovelli*

Para comprender que implica la restricción externas al crecimiento y con ello la repetición del ciclo de que un gobierno que impulsa el mercado interno es sistemáticamente reemplazado por otro que se subordina al capital ligado al extranjero, se debe ponderar el rol que juegan las grandes corporaciones en un país como Argentina, donde al sujetarse su accionar a la cadena de valor internacional (1), condicionan el nivel de actividad y de comercio en lo general, y  son causantes sistemáticos de la crisis del sector externo. 

Las corporaciones que operan en el país solo aceptan y por un lapso, ceder parte de su poder, siempre y cuando obtengan tasas de ganancias mayores que en otros mercados, hecho que es posible por la crisis de los otrora países centrales y la falta de confianza hacia los llamados países emergentes, y lo hacen solamente cuando se enfrentan a un Estado que las controle y las discipline en el sentido de que deben “blanquear” al menos parte de su operatoria y reinvertir un porcentaje de sus ganancias.

Es en ese marco y con estas contemplaciones que se entiende la lógica de acumulación y reproducción del sistema capitalista en general, y de la Argentina en particular, y porque se torna indispensable plantearnos las tareas imprescindibles del Estado para encausar y asegurar el crecimiento sustentable, la inclusión social (2) y la preservación ambiental, que solo es posible modificando la matriz productiva y distributiva del país, y que solo se puede hacer si se cuenta con un Plan Estratégico(3).

En la visión keynesiana el crecimiento sostenido depende, en primer lugar, de una alta propensión al consumo, que estimula la demanda total, y por lo tanto las inversiones. A su vez, las inversiones son alentadas por una baja tasa de interés. Además, en la medida en que la inversión se realice, se genera el ingreso que da lugar al ahorro correspondiente que financia la inversión. Por eso un sistema bancario que genere crédito con fluidez es esencial para el crecimiento. La preocupación central en este enfoque es alentar el consumo y la inversión, porque el ingreso no es decidido por las decisiones de ahorrar, sino de consumir e invertir; siendo el ahorro un factor residual, que depende del Ingreso.  “El ahorro es riqueza que no se consume, de hecho, no es más que simple residuo. Las decisiones de consumir y las decisiones de invertir determinan conjuntamente los ingresos”(4)

Es más, para Anthony Thirlwall(5) el r ol de la demanda es casi excluyente a través de todos sus escritos. En su modelo el ingreso de un país está liderado totalmente por la demanda; en particular depende de manera directa de la elasticidad ingreso de sus exportaciones, e inversamente de la elasticidad ingreso de sus importaciones.

En cambio para Luiz Carlos Bresser Pereira (6) es prioritario el mecanismo de transmisión entre un tipo de cambio competitivo y el crecimiento económico,  y debe tenerse en cuenta porque lo plantea para los países emergentes.  Del lado de la demanda, si se cuenta con capacidad tecnológica y con recursos ociosos o desocupados, el crecimien­to dependerá de la tasa de ahorro, que depende de la tasa de inversión, que depende de la existencia de oportunidades de lucro, que a su vez depende de las oportunidades de exportación las que, en última instancia, existirán únicamente si el tipo de cam­bio no está sobrevaluado sino que es competitivo.  Para Bresser Pereira el tipo de cambio es, de hecho, la principal variable de estudio por la macroeconomía del desarrollo, dado que desempeña una función estratégica para el crecimiento económico.

Si uno observa el crecimiento del PIB argentino desde el año 2002 al año 2012 fue del 98,6%, con una tasa promedio anual del 7,1%,  y se explica fundamentalmente porque la IBIF (Inversión Interna Bruta Fija) creció en dicho período un 258% -13,6% promedio anual-, y el Consumo (que representa más del 70% del PIB), impulsado por las políticas de ingreso implementadas por el Gobierno nacional y popular de los Kirchner, verificó un incremento del 102% -7,3% promedio anualizado-. dolares restriccion

Sin embargo, las exportaciones se acrecentaron en un 171% (el monto de las exportaciones para el año 2012 fue de US$ 81.200 millones, cuando había alcanzado los 83.950 Millones en el año 2011), en cambio las importaciones crecieron en un 395% (US$ 68.500 millones), en el mismo período. En ese contexto, el problema de la economía Argentina se refleja en el crecimiento de los precios internos, que al no ser acompañado por la depreciación cambiaria, provoca inflación en dólares y con ello un efecto de valorización de activos (7)  y de los costos.

Este fenómeno se debe a que el impulso de la demanda efectiva con el que se salió de la convertibilidad, no implicó un círculo completo de incremento de la inversión, sino que, fruto de la concentración económica y de poder de mercado de grandes corporaciones nacionales y multinacionales que operan en y con el país, una parte importante salió del circuito (fuga de capitales),  con lo que sistemáticamente la oferta fue menor que la demanda.

La industria Argentina que en general había crecido desde el año 2002 en base a la utilización de la capacidad ociosa y en parte por las nuevas inversiones, como estas últimas, aunque significativas, no fueron suficientes (se partió de un “piso” de inversión muy bajo, fruto de 27 años de políticas de desindustrialización y exclusión social, salvo la honrosa gestión, dentro de lo posible y en ese marco, del Dr. Bernardo Grinspun de un poco más de un año de duración),  y sumado al problema estructural de dependencia de insumos y de bienes de capital del exterior, hace que a pesar del importante aumento de las exportaciones de origen industrial (MOI), la industria como un todo muestra un desbalance comercial negativo de alrededor de 25.000 millones de dólares por año.

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Las desiguales e insuficientes inversiones, y el atraso estructural del que se partió,  no permitió (ni permite) que se tenga la capacidad suficiente para sustituir importaciones, aun a costos crecientes. Por ende la dependencia de la venta de granos por un lado, y de las medidas de control de cambio por el otro, permitieron obtener superávit en la cuenta comercial para el período 2003-2014 (que va disminuyendo desde al año 2013),  y  se torna negativo en U$s 3.035 millones en el año 2015, dado que se reduce  severamente las ventas de manufacturas de origen industrial, en un marco de menores exportaciones en general y de adelanto de las importaciones por la diferencial cambiaria, agravando el déficit en la Cuenta Financiera y en las Reservas Internacionales del BCRA de la Balanza de Pagos (reflejado en la fuerte caída de las mismas).

El problema de fondo no es otro que la relación Inversión – Producción, esencialmente en la industria, por ser el centro del crecimiento (y donde obviamente se impone el proceso de sustitución de importaciones), esto es, no existe ninguna oportunidad para un país como el nuestro, sino se tiene una estrategia cierta de sustitución de importaciones.  Es más, cuando más se producen bienes y servicios finales, como fue el período estudiado, paradójicamente crecen más los insumos que se deben importar .

El cuadro descripto se agrava cuando vemos que, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), entre los años 2005 y 2011 el giro de dividendos y la formación de activos en el exterior del sector privado osciló en torno a los 75 mil millones de dólares, por ende no debería llamar la atención que entre los mayores compradores de dólares para “atesoramiento” en el año 2011 hayan estado muchos de los oligopolios fabriles que más aumentaron los precios y que se mostraron reticentes a la inversión. Tales los casos de, entre otros, Siderar, Arcor y Ledesma a través de sus titulares, como lo demuestra Alfredo Zaiat en su libro “Economía a Contramano” . En el año 2012 y mientras existió el “cepo cambiario” la fuga de divisas se frenó, pero para acometer fuertemente cuando se fueron levantando medidas que lo conformaban

La idea del “Cepo Cambiario” era que los pesos excedentes puedan destinarse a ahorra en pesos, consumir, o demandar bienes, con lo que se reconstruye la posibilidad de conferirle valor de reserva a nuestra moneda, y hacer política monetaria, dado que de esa manera la reducción del costo financiero de los pesos (al no competir con la evolución del dólar) implica estimular la demanda de bienes (Por ejemplo las empresas que acopian stock de materias primas y materiales, y los consumidores que demandan más bienes y servicios ante la imposibilidad de ahorrar en dólar).  Se buscaba canalizar el excedente en el país, lo que obviamente va en contra de los intereses de las corporaciones que quieren “dolarizar” sus ganancias para sacarlas del país.

No hay que ser muy inteligente para amalgamar la reticencia a invertir y a exportar, el aceleramiento de las importaciones (con la sobrefacturación de las operaciones intra firma), con la compra permanente de dólares.  Fueron creando un escenario propicio para limitar primero y luego vulnerar el modelo de crecimiento basado en el mercado interno y en garantizar el poder adquisitivo del salario.

John M. Keynes decía que los empresarios son importantes cuando contribuyen más a la  sociedad que lo que la sociedad contribuye con ellos, y en el Libro VI, Capítulo 24 de su libro “La Teoría General…” sostiene que el principal rol del Estado es: “determinar el monto global de los recursos destinados a aumentar los medios de producción y la tasa básica de remuneración de quienes lo poseen, y con ello habrá realizado todo lo que le corresponde”.

Entonces el problema de fondo se comienza a solucionar si el gobierno disciplina a los empresarios ,  y solo puede hacerlo con conocimiento fundado de su estructura de costo (lo que la Presidenta en su discurso del 1 de febrero de 2012 denominó “Sintonía Fina” ) y con un plan.

Plan Estratégico que debe contemplar los objetivos a cumplir para modificar la matriz productiva y distributiva, que en el caso argentino implican la generación de mayor valor agregado, el imprescindible avance tecnológico, y la diversificación de nuestras exportaciones,  así como los ajustes necesarios pero con compromisos reales de los sectores hegemónicos de nuestra sociedad.

Lo que hizo básicamente el gobierno para ganar las elecciones pero no corrigió después en su tercer mandato, fue impulsar la demanda agregada, pero ante la reticencia inversora, en lugar de ir a las causas atacó las consecuencias, y para que no se “espiralice” la inflación, dejó que la misma supere el crecimiento del dólar y las tarifas, con la consecuente implicancia sobre las cuentas públicas (que deben subsidiar la diferencia de costos) y la pérdida de la protección natural que significa un tipo de cambio “competitivo”.

Esto fue de tal magnitud que para tener referencias comparativas podemos decir que, en pleno auge del modelo kirchnerista, año 2007,  los subsidios energéticos y al transporte fueron de $ 14.600 millones  (a un dólar promedio de $ 3,10  de ese año significaban U$s 4.700 millones), pero en el año 2015 los mismos superaron los $ 240.000 millones (unos U$s 25.000 millones al tipo de cambio oficial), cuando la recaudación por retenciones (derechos de exportación)  del año 2015 fue de $ 75.939,3 millones (Unos U$s 8.000  millones). Semejante inconsistencia macroeconómica fue compensada con las operaciones a futuro, donde el BCRA aseguraba una paridad para el año 2016, que tras la devaluación del gobierno de Macri, significó un pingüe negocio para los bancos a costa del erario público.cepo cambiario

En la Argentina en la gestión de los Kirchner se implementaron un conjunto de medidas para controlar los aumentos de precios como las retenciones a las exportaciones, los acuerdos de precios en las ramas más concentradas, a lo que se le suma los acuerdos de precios con supermercados, casas de artículos del hogar  y prepagas, y una política de limitación física a las exportaciones, como por ejemplo en el caso de la carne vacuna. También debemos incluir los subsidios que el Estado le otorgó a ciertos productos y servicios (el trasporte, la energía en todas sus variantes, etc.) para evitar el aumento de sus tarifas, a la que debe agregarse el Decreto  2.172/12 –  de  Mapa Fiscal, que crea el Registro de Subsidios e Incentivos, para determinar la asistencia del Estado y la contribución de cada beneficiario al Fisco .

Por último debemos aclarar que en nuestro país está vigente la Ley 20.680 de Abastecimiento, en caso de que se infiera un incremento injustificado de los precios, acaparamiento de materias primas o productos, negación o restricción injustificada de la venta de bienes o prestación de servicios, desvío del abastecimiento normal y  habitual de una zona a otra sin causa que lo justifique.  La ley establece una serie de sanciones que van desde multas y clausura por tres meses para los comercios y empresas que no cumplan con un normal abastecimiento, hasta la prisión de sus directivos. En esos casos, los jueces están facultados a investigar supuestas infracciones y a ordenar la detención de directores, administradores o gerentes para frenar la comisión de delitos.

La mencionada ley 20.680  le brinda al Estado una serie de alternativas tales como: Fijar precios máximos y/o márgenes de utilidad; Disponer el congelamiento de precios en los niveles vigentes o anteriores; Fijar precios mínimos y/o de sostén y/o de fomento; Obligar a continuar produciendo, industrializando o comercializando;  Restringir o prohibir las exportaciones; Modificar el régimen tributario; Intervenir temporalmente explotaciones agropecuarias, forestales, mineras, pesqueras, establecimientos industriales, comerciales y de transportes por plazos de 180 días prorrogables, entre muchas otras facultades.

En síntesis, con un plan sistemático por parte del Estado en procura de modificar la matriz de producción y distribución para incrementar la generación de valor y el nivel tecnológico , con el debido conocimiento de las principales causas que generan las distorsiones señaladas, sabiendo del poder de las grandes corporaciones en la cadena de valorización a nivel mundial, y con un Estado que se legitima ante la población con las medidas que toma en defensa del trabajo y del mercado interno,  los problemas tienen solución, que no son fáciles, y más con la burguesía que tenemos y las grandes corporaciones que operan en y con el país, pero garantizando mercado (tanto interno como externo) y razonables tasas de ganancias se puede acordar con los empresarios planes de inversión, de producción, y de formación de los precios

A ese conjunto de medidas, hilvanadas por un plan,  deben sumarse  la intervención directa del Estado en inversiones en infraestructura, fundamentalmente en transporte y en energía, así como en apoyo a la construcción, y en el seguimiento “micro” económico de los sectores que se quieren impulsar, procurando un mayor agregado de valor, principalmente industrial

Fin del ciclo populista y retorno a los mercados

La principal fuente de riqueza de nuestro país es su mano de obra.  Contamos a diciembre del año 2015 de 9.700.000 trabajadores registrados, que realizaban mes a mes sus aportes previsionales y sociales, y se infiere que existía un 34% más de trabajadores no registrados, que en conjunto conformaban un significativo número que a su vez contaban con una importante capacitación y con un potencial productivo mayor todavía.

eeuu consumismoPor ende el problema es que la inversión, y sobre todo en la industria, no es suficiente para permitir economía de escala mediante, incrementar la productividad y con ello la producción final.
Tenemos que ser conscientes que en un mundo fuertemente competitivo y abierto, donde las grandes empresas (trasnacionales o nacionales transnacionalizadas) pueden igualar tasas de ganancias con sus inversiones en el país y en el exterior, es necesario el control del Estado, máxime ante la necesidad de mejorar la competitividad industrial que es lo que permite diversificar la canasta exportadora, por un lado,  y la necesidad imperiosa de acordar con esas grandes empresas la sustitución de parte de lo que importan .

Son pocos los países en los cuales la industria y los bienes de alto valor agregado ocupan una porción mayoritaria de sus exportaciones, de allí que abrir el comercio a la región , a Asia y a África  como se hizo en el kirchnerismo,  exige incrementar la inversión productiva por trabajador, y con ello mejorar los costos en moneda dura de la producción.

La economía es una ciencia y como tal presenta regularidades.  En nuestro país si observamos  la elasticidad Ingreso-Importaciones, cuanto crecen las segunda cuando crece el producto, da para el período 1980-2015 en tornos de tres veces, esto es, por cada punto que crece el producto, las importaciones se acrecientan 3 –tres-  puntos,  con lo cual es imprescindible apuntalar tanto la tarea de sustitución de importaciones, como la de promoción de exportaciones con alto valor agregado, que deben generar los dólares para pagar las primeras.

En este marco, no existe contradicción entre la profundización del mercado interno y el aumento de las exportaciones. En verdad, la causa principal de la carencia de exportaciones específicamente industriales, ha sido la baja productividad relativa del sector industrial (que surge históricamente con costos y precios más altos que los internacionales). Precisamente, el desarrollo del mercado interno, regional, y hacía África y Asia, es un aporte sustancial a la superación de esta heterogeneidad estructural y sienta las bases más sólidas y genuinas para el aumento de las exportaciones no tradicionales.

Finalmente la historia económica nos demuestra que existe una relación positiva entre la tasa de crecimiento del producto y la tasa de crecimiento de la productividad, debido al proceso de aprendizaje que deriva de una mayor división del trabajo y especialización asociadas a la ampliación de la dimensión del mercado, así como a las economías de escala de carácter dinámico provenientes del progreso técnico .

Pero en nuestro país esta estructura se ha acostumbrado a funcionar en los niveles alcanzados, y ha destruido y destruye eslabones internos de producción, y no es proclive a generar por si misma dichos eslabones o nuevos, lo que implica una práctica economía pequeña sin mayor capacidad para incluir población en forma permanente, y eso se logra al dejar libre el camino de igualar sus tasas de ganancias a nivel internacional y en moneda dura, sin incurrir en el riesgo y el trabajo de inversión e innovación tecnológica que nuestra sociedad y nuestro país necesita .

Lo que hizo el macrismo es de manual, lo han hecho todas las administraciones reaccionarias y conservadoras que buscan recomponer la tasa de ganancia a costa de disminuir los salarios, y con ello matan la “gallina de los huevos de oro” de la economía Argentina que es su mercado interno.

Devaluaron violentamente y ajustaron las tarifas energéticas y de transporte transfiriendo recursos de los trabajadores a los sectores concentrados que dominan los mercados del sector. Paralelamente fueron incapaces de controlas el exacerbado crecimiento de los precios, demostrando que Macri y sus ceos son una fracción del gran capital, pero no pueden disciplinar al resto, que aprovechan la situación y remarcan fuertemente para su propio beneficio.  El mercado en la Argentina es eso, sin plan y sin mayor estrategia que el corto plazo.

Lo inverosímil del macrismo es que cercenan el mercado interno en un contexto totalmente adverso del mercado externo, en un mundo donde el comercio no crece (En un proceso feroz de degradación de la economía mundial, provocado por una crisis estructural de sobreproducción,  amplificada por las políticas de austeridad que se están adoptando como supuestos remedios a la crisis)  a lo que se le suma  que nuestro mayor socio comercial, Brasil, está en una profunda e irreversible recesión, con lo que solamente se aferran al ingreso de divisas por deuda, para convertir sus ganancias en dólares y fugarlos.  Esa estrategia de fuga es lo que los apuntala y explica a su vez que, según un estudio realizado por la organización Tax Justice Network (TJN), residentes argentinos poseen activos financieros en el exterior por U$S 399.000 millones. Es esa detracción de recursos y por ende de inversión en el país, la que explica el porqué del proceso inflacionario y la restricción externa.

El gobierno de Macri para desacelerar el proceso inflacionario frena el nivel de actividad y presionan a la baja del salario real mediante los despidos, las altas  tasas de interés (que se suman a los incrementos de los costos por el incremento de las tarifas) y la recesión provocada implica suspensión de turnos, cierres de pequeñas y medianas empresas y limitación en las ventas de las más grandes (en forma heterogénea, no a todos). La Unión Industrial Argentina,  advirtió a principios de abril de 2016 que hay 35 mil empleos directos y 90 mil indirectos en riesgo por la caída de producción y aumento de costos. A lo que se suma la presión importadora en un perverso camino de sustitución inversa.
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Las grandes corporaciones empresarias (nacionales y extranjeras) que operan en el país tienen sus principales mercados afuera y nuestros trabajadores son vistos más como un costo que en una potencial demanda.  Pero no es así para el grueso de la población que vive y trabaja para el mercado interno. En grandes proporciones más de las tres cuarta parte de lo que producimos se destina al mercado interno, y es a la vez la que mayor parte de la población comprende (la amplia mayoría de los trabajadores, de los pequeños y medianos emprendimientos productivos y comerciales, de los jubilados y pensionados, etc.), todo ello explica porque si bien el tipo de cambio tiene como  función relacionar todos los precios de nuestro país con el mundo  (de los bienes y servicios, de los salarios, de la energía, de las tarifas, etc.) esa función debe subordinarse a los niveles de bienestar de la población.

De otro modo, si se fija el valor del dólar por la productividad, lo que se va a conseguir es una economía dual, donde solo se integra al resto del mundo las economías en que somos competitivos (soja, acero, caramelos y no mucho más), pero el resto de las producciones y comercios no vamos a ser más competitivos por una fuerte devaluación que reduzca nuestros salarios en dólares, China y Corea del Sur ya existen y no podemos competir con ellos por ese camino.

Paralelamente el objetivo cambiario y monetario del macrismo es crear principalmente dinero por el ingreso de divisas del exterior (monetización de la Balanza de Pagos), por eso los mayores  beneficiarios son el sector financiero  y el campo, al primero liberando las tasas de interés y a los bancos internacionales el negocio de la deuda, y al segundo, con la devaluación y la quita de las retenciones, que se suma a la persistente política  de no revaluar la tierra que sistemáticamente va reduciendo su valor fiscal erosionada por la inflación, con lo que pagaron y pagan cada vez menos impuestos (recordemos por ejemplo, que todo el impuesto inmobiliario que se cobra en el país es menos del 0,5% del PIB).

La política monetaria de Macri siguiendo el razonamiento de Milton Friedman, inventa hacer compatible la monetización de la Balanza de Pagos y que la tasa de emisión monetaria sea la inversa de la elasticidad de la demanda de dinero respecto a la tasa de interés nominal, por ende pretenden que la tasa de interés nominal sea mayor que la esperada de la depreciación del peso (cuánto vale el dólar).  En solo cuatro meses fracasó, porque el BCRA dirigido por Sturzenegger  es incapaz de ponerle techo al dólar, entonces quisieron al principio fijar una tasa descendente para las LEBAC (Letras del BCRA), y desde mediados de marzo 2016 deben corregir a la suba (38% anual para el plazo de 35 días),y eso logra por ahora frenar el valor del dólar, pero valor del dólar y de la tasa de interés es y deberá ser muy alto como para que los que tienen toda la libertad de comprar hasta 2 millones de esa moneda por mes no lo hagan. Y con esas tasa y ese valor de dólar la Argentina solo puede desarrollar un puñado de emprendimientos, incapaz de por sí de dar trabajo a los más de 40 millones que vivimos en este país del sur del mundo

Finalmente observamos que la creciente esterilización de dinero que implementó el gobierno anterior se hizo para financiar al Tesoro de la Nación, en cambo el macrismo esterilizan el 85% de la base monetaria, solo para que el dinero no vaya al público, ya sea para el consumo (lo que subiría la inflación en su mentalidad), o a la compra de divisas, espiralizando un proceso que ya conocemos y vivimos de corrida cambiaria.

mundo crisisConclusión

El capitalismo con predominancia financiera que es el que se desarrolla desde fines del siglo pasado, iguala los rendimientos y las tasas de ganancias en todo el mundo, bajo el rígido control de la tasa de interés compuesto.  Es más grave en los países periféricos que se subordinan al capital internacional porque, dado el menor nivel de infraestructura y de tecnología, produce desequilibrios persistentes que generan una economía dual, un sector relativamente pequeño,  que mal o bien se integra al mercado internacional (siempre como rueda de auxilio), y el resto que subsiste como puede.

Esto explica porque en el gobierno de los Kirchner la economía creció, se acrecentaron la producción y las ventas, por ambas razones la masa de ganancia se incrementó exponencialmente, y sin embargo la inversión de las grandes empresas fue menor incluso que el promedio de los once años de la convertibilidad.  Esto es, en muchos casos aprovecharon la capacidad instalada desocupada para ampliar su producción, incorporaron trabajadores, pero no lo hicieron en igual proporción en la incorporación de máquinas y equipos y en su modernización tecnológica

La respuesta en consonancia de la actitud rentística de nuestra clase dominante, es volver al mercado de capitales y financiar los déficit en la cuenta corriente y fiscal con endeudamiento (Cuenta de capital) en lo económico, que les permite fugar capitales y saben que esa deuda la paga la población.  Y  subordinarse a la estrategia exterior  de los EEUU,  en lo político, en la convicción que van a lograr que ese país influya sobre los mercados de capitales, o al menos sobre los grandes bancos y operadores financieros de ese país.

La historia dirá qué ocurrirá, pero lo cierto es que nunca pasó, podrán pagarle a los buitres lo que ellos quieren (y dejarnos expuestos a que los que entraron en los canjes de los años 2005 y 2010 se presenten ante la justicia del país aceptado como fuero para hacer el reclamo por el desigual trato), y Macri será el abanderado de la política estadounidense en la región como en su momento lo fue Menem, pero si logran disciplinar a lo que el mismo Macri definió como el “Círculo Rojo” que son los grandes formadores de precios en el mercado interno, está por verse, y si así fuera, lo será por un tiempo, lo que sí es seguro que el gran perjudicado que es el pueblo argentino en algún momento dirá lo suyo, y como la historia nos enseña,  cuando el pueblo habla y a su modo,  se terminó el circuito perverso de devaluación e inflación, de altas tasas de interés y de bajos salarios.

 Notas

(1) El capitalismo a nivel mundial ha hecho que grandes corporaciones retengan para sí resortes claves de la producción y de la comercialización, que le asegura la apropiación de parte del excedente físico de producción. Ya sea a través del conocimiento (por ejemplo la patente de determinadas semillas híbridas, o de fertilizantes o plaguicidas,  lo que le garantiza un mismo sistema de producción y fijar ellos las condiciones) o de la propiedad de máquinas, equipos, tierra, etc…  Igual pasa con cualquier cadena productiva o de comercialización,  de manera que se dependa de la decisión de esas grandes corporaciones

(2)Esencialmente por el trabajo, haciendo compatible el avance tecnológico, con la elaboración de conocimiento propio, y con la creación de puestos de trabajo, dado que como lo demuestra la historia económica, la creación de puestos de trabajo no depende solo del crecimiento, sino que debe haber una política específica  para su apuntalamiento.

(3) Plan estratégico que defina los sectores a desarrollar (especialización), su proyección externa, e implique en su aplicación  la mayor participación de la sociedad (definiendo los canales de participación y control), y que por supuesto significa también acordar con las grandes corporaciones que operan en y con el país.

(4) John M. Keynes “La Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero”  -FCE

(5)Anthony Thirlwall “La Naturaleza del Crecimiento”  – FCE Thirlwall relaciona el crecimiento del producto (o del ingreso) con las elasticidades ingreso de las exportaciones y de las importaciones.

Siendo     εx = ∂X/∂Y* Y*/X la elasticidad ingreso de las exportaciones; y

εm = ∂X/∂Y Y/X  la elasticidad ingreso de las importaciones;

Estableciendo además que X = X (Y*) y M = M (Y) [obsérvese que no se hace intervenir el tipo de cambio], se obtiene fácilmente que la tasa de crecimiento del ingreso, gy, es:

gy = εx gy*/ εm

(6)  Luiz Carlos Bresser Pereira “La tendencia a la sobrevaluación del tipo de cambio”

(7)Por ejemplo la suba en dólares de las propiedades que encarecen su posibilidad de compra por parte de los asalariados, a la vez que encarece el alquiler de las mismas por la relación alquiler-valor de la propiedad, tanto personal como comercial.

(8)La paradoja de la sustitución de importaciones es que a mediano plazo termina demandando más divisas de las que ahorra inicialmente, sobre todo si resulta exitosa en el sentido de elevar la tasa de crecimiento, el empleo y la demanda interna. La sustitución de los productos finales eleva la demanda de insumos importados de producción más compleja (paquete tecnológico) e inversiones de mayor volumen, que son a su vez, mayoritariamente, los que las grandes corporaciones se reservan para sí, acotando y condicionando el poder de los Estados nacionales para planificar políticas en su propio territorio.

(9) “Economía a Contramano – Como entender la economía política”  Ed. Planeta Noviembre 2012

(10) Tras las elecciones del 23 de octubre de 2011 y perfeccionado en los meses siguientes, el gobierno nacional decretó la “inconvertibilidad interna del peso”, es decir los tenedores de pesos no podían comprar dólares para atesoramiento ni “dólares cable” para transferir al exterior.

(11)Obviamente en democracia implica el aval masivo de los votos de la población a la gestión,  y por parte del gobierno la de contar con una matriz Insumo-Producto que le permita saber la conformación de las cadenas de valor del proceso productivo y distributivo del país

(12)Exige la conformación de una matriz Insumo-Producto que reciba la información suministrada por las empresas (principal interesada en que la realidad no se sepa), pero que tenga capacidad de corroborar y relevar los datos con recursos propios.

(13)Creando un “Mapa Fiscal” lo que debería estar elaborado y funcionando, para determinar que aportes recibe del Estado y de la sociedad las grandes empresas, y cuanto contribuyen ellas con el fisco y la población, contemplando la frase de Keynes que un empresario es importante cuando contribuye más a la sociedad, que la sociedad contribuye con él.  El objetivo es ver cómo hacen las corporaciones jugar su conocimiento tecnológico, el modo en que la misma reproduce el poder del capital monopólico y oligopólico en los distintos sectores de la economía, y la incidencia que este poder tiene sobre la sociedad, por ende el “Mapa Fiscal” debería suministrar información para permitir que el Estado ponga en valor su función de contralor y no permitir la generación de rentas extraordinarias fruto de la conducta dominante de la corporación.

(14) Y que este no genere rentas monopólicas o cuasi monopólicas.

(15)Recordemos las tres Leyes de Kaldor: Existe una fuerte relación de causalidad que va del crecimiento del producto manufacturero al crecimiento del PIB., por las que propuso dos razones para apoyar esta ley: la reasignación de recursos subutilizados en el sector primario o de servicios, donde había desempleo disfrazado o subempleo y menor productividad, lo que permitía aumentar la producción sin reducir la oferta de los demás sectores; y la existencia de rendimientos crecientes a escala estáticos y dinámicos en la industria manufacturera. Los primeros hacen referencia al tamaño óptimo de la empresa (producción a gran escala); los segundos, a los procesos de aprendizaje en el oficio y a las economías externas producto de la especialización industrial. Estos últimos son esenciales, pues su carácter macroeconómico convierte al sector industrial en motor del crecimiento.

(16)De otro modo son simples armadurías como es el caso de la producción de aparatos electrónicos de Tierra de Fuego, o la gran composición de insumos importados en las terminales automotrices

(17)Donde es importante y debe profundizarse los acuerdos en el MERCOSUR, en la UNASUR, y en la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) extendiendo a una población total, en el último de los nombrados de más de 550 millones de habitantes, con un PIB de aproximadamente de 7 billones de dólares a precios de poder adquisitivo (incluyendo los nuevos territorios tomados en cuenta), es la 3° potencia económica a nivel mundial, además del mayor productor de alimentos del mundo, y el 3° mayor productor de energía eléctrica.

(18)La clave de esta tendencia central es el consumo doméstico de los países emergentes. En los últimos diez años, la mitad de su población alcanza un ingreso per cápita de US$ 5.000 anuales y se incorpora masivamente a la clase media, es más según el Banco Mundial, en el año 2012 la población mundial de ingresos medios alcanza a unos 1.450 millones de personas, y para el año 2040 van a ser más de 5.000 millones. Lo fundamental en el capitalismo no es el crédito al productor individual. Lo decisivo es el financiamiento de los grandes ciclos de innovación, como los ferrocarriles, la electricidad, la industria avanzada, e Internet.

(19)  Consistentemente con la política de ingresos, reconocer la existencia entre el crecimiento del producto y la productividad , no implica que los aumentos salariales deben hacerse por productividad, como se hizo por ejemplo, mediante el Decreto 1.334/1991 durante el “menemismo”, al contrario, la plena aplicación de la ley de paritarias refleja la importancia del salario como base del consumo, pero eso no impide, al contrario, debe apuntalarse con el incremento sistemático de la inversión por trabajador.

(20) “La acumulación de capital en condiciones de dependencia tecnológica da lugar a una creciente concentración y centralización de capitales, al dominio del capital extranjero en sectores claves de la producción, del acopio, y del comercio exterior e interior, y al control monopólico u oligopólico de segmentos de la economía que tienen importancia estratégica para el crecimiento del país.  Las grandes empresas – sea nacionales o extranjeras- que dominan esos segmentos son formadoras de precios en los puntos neurálgicos de la economía y tiene, por eso mismo, una capacidad decisiva sobre la formación de precios en el mercado interno y sobre el control de las de las divisas provenientes del comercio exterior”  Mónica Peralta Ramos – Página 12, lunes 20 de enero 2014

*Economista, docente universitario, integrante de Economía Política para la Argentina (eppa)

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