Las importaciones desde Brasil registraron en febrero un crecimiento luego de ocho meses consecutivos de caída. En un contexto de deterioro del salario real y de la demanda interna por la aceleración inflacionaria, ese incremento de las compras externas sólo puede explicarse por la mayor apertura comercial luego de la eliminación de controles que aplicó el macrismo. Es más, contradice el sentido común que reza que la devaluación mejora en todo tiempo y espacio la competitividad de las firmas, ya que el encarecimiento de los productos del exterior no sólo no desincentivó su ingreso sino que sucedió lo contrario. Del mismo modo, las exportaciones al país vecino, a pesar de la suba del dólar del orden del 60 por ciento, cayeron 30,9 por ciento en lo que va del año.

El comercio (la suma entre exportaciones e importaciones) entre Argentina y Brasil se redujo un 5,1 por ciento interanual en el segundo mes del año y se ubicó en un valor de 1691 millones de dólares. Esa merma se explica solamente por la reducción en las exportaciones hacia el país vecino, que fue amortiguada por el crecimiento en las importaciones. El saldo comercial fue deficitario para la Argentina en 457 millones de dólares, cifra que triplica el déficit del mismo período del año anterior.

Según datos de la consultora Abeceb.com, en el primer bimestre las exportaciones al país vecino acumularon 1104 millones de dólares, que equivale a una caída del 30,9 por ciento frente al mismo período del año pasado. Ese desempeño se vincula a la profunda crisis que experimenta el principal socio comercial. La menor demanda brasileña de productos argentinos perjudica especialmente a los sectores industriales exportadores, altamente dependientes de las ventas hacia dicho mercado. La baja se monta sobre una reducción que en 2015 cerró en el 32 por ciento.

La evolución de las exportaciones contradice las afirmaciones del Gobierno acerca de que la violenta devaluación del peso generaría un efecto positivo inmediato en los sectores exportadores. Es que la relación comercial con Brasil depende mucho más del nivel de demanda que del precio. Por eso en esta coyuntura recesiva de Brasil las ventas caen. Los datos negativos sobre la economía brasileña aparecen todos los días. Ayer se conoció que los patentamientos de autos cayeron 31,3 por ciento el primer bimestre, el peor resultado desde 2007. Se vendieron 300 mil autos menos que un año atrás. El sector automotor es uno de los más castigados, lo que afecta la actividad de las fábricas radicadas en la Argentina.

Las ventas argentinas hacia Brasil en febrero bajaron un 24,2 por ciento interanual, con caídas en vehículos de carga, automóviles, autopartes, polímeros plásticos, trigo en grano, naftas, motores para vehículos y celulosa. Por el contrario, luego de 8 meses consecutivos de caída, las importaciones argentinas desde el país vecino mostraron un crecimiento del 4,4 por ciento en febrero, con un total de 1900 millones de dólares. “Esto enciende luces de alerta en los sectores industriales argentinos en el marco de un cambio en el esquema de política comercial. Existe entre los actores productivos un cierto grado de incertidumbre acerca de la efectividad del nuevo sistema en términos de protección a los sectores industriales”, consideró ante esta situación Abeceb.com en su informe.

Es que en un contexto de caída del salario real, de la demanda y del nivel de actividad en Argentina, el aumento de las importaciones sólo puede explicarse por la flexibilización del sistema de administración comercial, que pasó de las DJAI, que cubrían todo el abanico importador, al SIMI, que sólo monitorea entre un 6 y un 8 por ciento de las posiciones arancelarias. El riesgo para los empresarios locales es que ingrese el saldo exportable acumulado en Brasil. Los principales productos que explican el alza en las compras del mes son automóviles, vehículos de carga, chasis con motor, máquinas para terraplenes, jabones, hierro fundido y celulosa.

Página12

Febrero: se triplicó déficit con Brasil

Según datos difundidos ayer por el Ministerio de Industria de Brasil, luego de ocho meses de caídas sucesivas el mes pasado las importaciones argentinas de productos brasileños volvieron a crecer totalizando u$s 1.074 millones (+11% interanual). Mientras que las exportaciones argentinas a ese país cayeron un 24% interanual a u$s 617 millones. De esta manera el acumulado del primer bimestre arroja un desequilibrio para Argentina de u$s 796 millones lo que representa un aumento del 257% interanual.

Para el flamante embajador argentino en Brasil, Carlos Magariños, será todo un desafío surfear entre las quejas de los empresarios brasileños por los tiempos del nuevo sistema de licencias para importar y las plegarias de los argentinos para que no se desprotega al sector manufacturero. El régimen automotriz, que bien conoce, será el mayor reto de Magariños, sobre todo en el capítulo autopartes. En tal sentido días atrás el embajador anduvo por Córdoba para llevarse un diagnóstico de la situación sectorial antes de desembarcar en Brasilia. Por lo pronto, los datos del primer bimestre deberían calmar las ansias de los brasileños que ven una mejoría en sus ventas externas globales y en particular hacia el mercado argentino a la par del derrumbe de sus compras externas totales. Esto se explica porque en toda depreciación cambiaria las exportaciones tardan más en reaccionar que las importaciones.Claro que para los industriales argentinos el panorama es más preocupante, como días atrás lo advirtió el Comité Ejecutivo de la UIA. Porque además de angustiarse con la devaluación del real, las proyecciones para este año indican que continuará la recesión en Brasil lo cual perjudica principalmente a los sectores manufactureros, que son dependientes del nivel de actividad en el vecino país. Vale señalar que el año pasado los embarques al mercado brasileño retrocedieron más del 30%.

Con respecto a los datos de febrero el nivel de las exportaciones argentinas fue el peor para ese mes de la última década. Ya acumulan más de un año de caídas sucesivas. En términos de productos, se destacan las menores ventas de vehículos de carga, automóviles y autopartes, polímeros plásticos, trigo en grano, naftas, motores para vehículos, celulosa, entre otros. Así Argentina se posiciona como el cuarto proveedor de Brasil al representar un 5,9% del total importado.

Por el lado de los principales productos importados desde Brasil, el alza se explica por las mayores compras de automóviles, vehículos de carga, chasis con motor, máquinas para terraplenes, jabones, hierro fundido, celulosa, entre otros. Argentina continúa en el tercer lugar del ranking de principales compradores de Brasil con el 8% del total general.