Cuba consiguió este martes el más amplio respaldo internacional en las 24 votaciones que desde 1992 promueve en la Asamblea General de las Naciones Unidas, contra el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, cuando 191 naciones votaron a favor de la resolución de la Isla, ninguna se abstuvo y solo Estados Unidos —el país bloqueador— e Israel se opusieron a ella.

En su intervención antes de la votación, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, llamó a no confundir la realidad con los deseos ni la buena voluntad de las palabras. «Los hechos demuestran con claridad que el bloqueo está en plena aplicación. Diez meses después del 17 de diciembre no se ha producido modificación tangible de bloqueo», sostuvo.

El canciller agradeció a los pueblos, gobiernos, miembros de la sociedad civil y organizaciones internacionales que han contribuido año tras año a consolidar la justeza de esta demanda cubana y expresó gratitud al pueblo estadounidense por secundar nuestro propósito.

Con una postura que sorprendió a muchos por su tozudez política, en la explicación del voto negativo de su país, el representante de Estados Unidos «lamentó» que Cuba optara por su resolución anual y sugirió que la Isla había equivocado su estrategia para el informe. El diplomático se concentró en la mención de medidas que —aunque también han sido reconocidas por Cuba— no han significado avances sustanciales en el desmontaje del bloqueo.

El representante estadounidense consideró lamentable que Cuba presentara una resolución «casi idéntica» a las de años anteriores. En cambio, lo que resultó evidente fue otro episodio —con el mismo enviado del Departamento de Estado— de arrogancia y ceguera ante lo evidente.

Otro pasaje singular de su intervención fue la afirmación de que Estados Unidos sigue comprometido con la «cooperación» con Cuba en beneficio de ambos países y del hemisferio y en el apoyo al «respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales para todos» los cubanos, una expresión que vuelve a manipular políticamente el término, usado por Washington para justificar la agresividad de su política.

Tras la intervención del diplomático estadounidense, la representante de Nicaragua, al explicar su voto, afirmó que esperaba de aquel palabras diferentes, pero en cambio escuchó la misma retórica y arrogancia para justificar «lo injustificable».

«Cuba no se ha equivocado al presentar su resolución; el mundo entero la acompaña», afirmó la representante nicaragüense en respuesta directa al norteamericano antes de añadir, a partir de una frase de Salvador Allende, que América Latina y el Caribe exigen, con su voz de continente, a Estados Unidos que cese el bloqueo a Cuba.

El cese del bloqueo es una causa mundial

Tras estudiar el informe del secretario general de la ONU y el proyecto de resolución de la Isla, representantes de organismos regionales y de varios países se pronunciaron a favor de la exigencia cubana.

El representante permanente de Irán, en nombre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), destacó el apoyo abrumador, por 23 años, de la Asamblea General a la demanda de Cuba. «El MNOAL llama a EE.UU. a poner fin al bloqueo que viola el derecho internacional, la Carta de la ONU y las relaciones pacíficas entre los estados», dijo. Además, denunció que esta política causa severos daños al pueblo de Cuba en salud pública, nutrición, agricultura, comercio y  turismo.

Apuntó que, pese al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, el bloqueo se ha hecho más estricto en esta administración, lo que se expresa en la imposición de 42 multas contra entidades estadounidenses y extranjeras por más de 13 000 millones de dólares.

El representante permanente de Ecuador intervino a nombre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), entidad que expuso que el bloqueo es todavía el principal obstáculo al desarrollo de los cubanos. «La Carta de la ONU consagra derechos, obligaciones y principios y no debe ser objeto de violación y menoscabo por ningún miembro», sostuvo.

El diplomático sudafricano que habló a nombre del Grupo de los 77 y China (G77) declaró que es hora de que el Congreso de Estados Unidos ponga fin al bloqueo. Es desalentador que el Congreso no aprobara ninguna de las leyes que han tratado de suavizarlo, agregó.

Por el contrario, denunció, se han presentado en el Congreso de Estados Unidos  diez iniciativas jurídicas para impedir la aprobación de nuevas medidas ejecutivas que aligeren el bloqueo.

El representante de Sierra Leona, a nombre de los estados africanos, afirmó que el fin inmediato del bloqueo es imperativo para promover mejores condiciones de vida para Cuba.

Acto seguido, en representación de la Organización Islámica de Cooperación, un diplomático de Kuwait afirmó que el bloqueo no solo ha dañado la economía cubana, sino que afecta además a terceros países. «Continuar ignorando la voluntad internacional socava la credibilidad de la ONU», sentenció.

Jamaica, a nombre de la Comunidad de países del Caribe (Caricom), señaló que el bloqueo preocupa a esta organización. «Nuestro desarrollo regional depende de nuestro avance y progreso colectivo, y en ese sentido el bloqueo no es solo contra Cuba sino un impedimento a nuestro desarrollo colectivo», comentó en el plenario.

Mercosur fue representado por un diplomático de Paraguay, quien recordó que ese organismo considera que el bloqueo viola los principios de la Carta de Naciones Unidas y las normas del derecho internacional. «En este nuevo contexto, es hora de ponerle fin», dijo.

El representante de Malasia en la ONU, a nombre de la Asociación de Estados del Sudeste Asiático, sostuvo que el paso más importante sería que EE.UU. pusiera fin al bloqueo. «Eso haría avanzar los esfuerzos de esta Asamblea por una agenda hacia el desarrollo más incluyente», consideró.

México recordó su permanente solidaridad con Cuba. «Como en años anteriores, reiteramos que los únicos órganos con capacidad de aplicar sanciones son el Consejo de Seguridad y la Asamblea General», afirmó su representante, quien reconoció el elevado índice de desarrollo humano alcanzado por Cuba, pese al bloqueo. Su eliminación «facilitaría la reconversión de la economía cubana, con beneficios para la región», comentó.

En tanto, la representante permanente de Colombia reiteró que es voluntad internacional que cese esta política de Estados Unidos, lo cual se muestra en la abrumadora mayoría que la condena.

Vietman reafirmó su continua solidaridad con Cuba. Su representante recordó los reiterados llamados de la Asamblea General al cese del bloqueo y denunció que este atenta contra la construcción de sólidas relaciones internacionales.

El representante de Egipto coincidió en que el bloqueo no ha menguado. «Se han hecho más estrictos los límites contra el acceso de los cubanos a alimentos y medicinas», señaló antes de reiterar el llamado a Estados Unidos a aprovechar «esta oportunidad histórica y    cumplir de inmediato la voluntad de estas sesiones de la Asamblea General».

La Venezuela amiga habló en la ONU para denunciar el sistema de sanciones más injusto, severo y prolongado aplicado contra cualquier país. «El brutal bloqueo ha pretendido doblegar la determinación de los cubanos de construir patria libre y soberana, ha pretendido afectar el desarrollo de su pueblo y además aislar a Cuba», señaló su representante Rafael Ramírez, quien agregó que no solo Washington ha fracasado en su intento de aislar a Cuba, sino que la que está aislada es la voluntad del acosador.

Estados Unidos debe cesar de imponer sanciones, contra Cuba y contra Venezuela. Que se entienda que el Congreso norteamericano no tiene facultades para legislar en contra del mundo, añadió.

Brasil dio la bienvenida a los progresos de Cuba en la actualización de su modelo económico y comentó que la cooperación con la Isla es sistemáticamente boicoteada. «En el momento en que la ONU cumple 70 años, el fin del bloqueo sería un mensaje de compromiso renovado con las causas del mundo», sostuvo.

Mientras, Rusia afirmó que las sanciones unilaterales para conseguir fines políticos no se justifican. «Es un vestigio de la guerra fría que intencionalmente obstaculiza el desarrollo sostenible del pueblo cubano. Esperamos que la eliminación definitiva del bloqueo sea el paso lógico después del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos», declaró.

China, «que siempre ha defendido el respeto a la autonomía de los estados y se opone a las sanciones», dijo esperar que Estados Unidos y Cuba mantengan el diálogo y que el primero «elimine plenamente las sanciones económicas».

Para Bolivia, este es un ejemplo de la unilateralidad con que Washington actúa en el mundo. «Todos somos víctimas del bloqueo; no solo Cuba, sino que toda la comunidad internacional es agredida por estas medidas», sostuvo el representante boliviano, quien agradeció la solidaridad de Cuba, que su país ha recibido «de manera incondicional».

La India denunció que el bloqueo ha desalentado la inversión y la colaboración tecnológica entre Cuba y terceros países. Pese a ello —señaló su representante— la Isla es ejemplo porque ha vencido los Objetivos de Desarrollo del Milenio y fue líder en la respuesta a la crisis del ébola en África.

Argelia destacó el derecho de la Isla a la libertad de comercio y navegación. Su representante puso a la labor de los médicos cubanos como ejemplo de las relaciones que deben primar entre los estados.

A nombre de su país, Islas Salomón, y de su vecino Nauru, el representante de la primera nación afirmó que Estados Unidos tiene la oportunidad de romper con el pasado y entender mejor a los cubanos. «Cuando EE.UU. y Cuba cooperen, el mundo se va a beneficiar. Hemos visto en la lucha contra el ébola esos beneficios». Sus palabras pueden ser la mejor lección a Estados Unidos: «Tengamos fe en los pueblos trabajando juntos».

Juventud Rebelde

 

DISCURSO DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE CUBA, BRUNO RODRIGUEZ PARRILLA BAJO EL TEMA 42 “NECESIDAD DE PONER FIN AL BLOQUEO ECONÓMICO, COMERCIAL Y FINANCIERO IMPUESTO POR LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA CONTRA CUBA” DURANTE EL SEPTUAGÉSIMO PERÍODO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS. NUEVA YORK, 27 DE OCTUBRE DE 2015

Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:

Estimados Delegados:

El 17 de diciembre pasado, el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama reconoció que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba ha fracasado, es obsoleto, no ha cumplido los objetivos que se previeron, y provoca daños al pueblo cubano y aislamiento al gobierno norteamericano.

Desde entonces, el Presidente ha reiterado que el bloqueo debe ser levantado. Ha pedido al Congreso de su país proceder así en vez de actuar contra la voluntad de los ciudadanos estadounidenses que apoyan claramente su terminación. Se ha comprometido a involucrarse en el debate con ese fin y a utilizar sus prerrogativas ejecutivas para modificar su aplicación.

Durante la Cumbre sobre la Agenda de Desarrollo 2030 y en el Debate General recientes, más de 60 Jefes de Estado, de Gobierno y de Delegaciones expresaron beneplácito y congratulación ante el anuncio del nuevo curso en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, incluido el restablecimiento de relaciones diplomáticas y embajadas, y muchos de ellos reclamaron que el bloqueo sea finalmente abolido.

Es comprensible entonces el interés y expectativas que concitan estas deliberaciones y la subsiguiente votación que transcurren en circunstancias nuevas.

Ante el reclamo casi unánime de la comunidad internacional, simbolizado en el voto de 188 Estados miembros y en la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas de Panamá; y de la clara mayoría de la sociedad estadounidense y la emigración cubana aquí asentada, el gobierno de los Estados Unidos ha anunciado una nueva política hacia nuestro país.

Pero, las medidas adoptadas por el ejecutivo norteamericano que entraron en vigor el pasado 16 de enero y luego fueron ampliadas el 18 de septiembre, aunque positivas, solo modifican de forma muy limitada algunos elementos de la aplicación del bloqueo.

Muchas de ellas no podrán implementarse a menos que se adopten otras que finalmente permitan a Cuba exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos; utilizar el dólar estadounidense en sus transacciones financieras internacionales y operar cuentas en esa moneda en bancos de terceros países; así como tener acceso a créditos y financiamientos de entidades privadas y de las instituciones financieras internacionales.

El problema no es que el ordenamiento cubano dificulte la aplicación de estas medidas y tenga que ser modificado para facilitarlo, como algunos funcionarios estadounidenses han declarado. El problema es la existencia implacable y sistémica del bloqueo.

No debemos confundir la realidad con los deseos ni las expresiones de buena voluntad. En asuntos como estos, solo puede juzgarse a partir de los hechos.

Y los hechos demuestran, con toda claridad, que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba está en plena y completa aplicación.

Diez meses después de los anuncios del 17 de diciembre, no se ha producido ninguna modificación tangible, sustancial, en la práctica del bloqueo.

La eliminación de Cuba de la espuria lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional fue la inevitable rectificación de un absurdo, pero apenas ha tenido consecuencias en la implementación del bloqueo, sustentado en sanciones y leyes previas mucho más abarcadoras.

Hace apenas una semana, se aplicó una multa de 1 116 millones de dólares al banco francés Credit Agricole que se suma a la de $1 710 millones al alemán Commerzbank el pasado mes de marzo, por realizar transacciones con Cuba y otros Estados.

Solo en las últimas semanas, el sistema de mensajería segura SWIFT canceló un contrato de servicios, fue retenido el primer pago de la compañía Sprint para iniciar las llamadas telefónicas directas, y se retuvieron varias transferencias bancarias a Cuba por la operación de vuelos chárter.

Las exiguas compras cubanas de alimentos en los Estados Unidos, que es una de las pocas excepciones al bloqueo, aprobadas en el año 2000 por el Congreso, han disminuido significativamente en el último año, debido a que están sujetas a condiciones discriminatorias y onerosas: cada compra tiene que ser autorizada por una licencia, se prohíben los créditos, Cuba está obligada a pagar en efectivo y por adelantado, a través de entidades bancarias de terceros países, y no puede utilizar barcos propios para transportar estos productos.

Algo similar ocurre con las importaciones de medicamentos necesarios para el país, también condicionadas desde 1992 por la ley de los Estados Unidos. Cuba debe dar cuenta sobre el destinatario final de las medicinas adquiridas y no puede hacer los pagos directamente, sino a través de terceros y en una moneda distinta al dólar, lo cual implica dificultades, demoras y costos adicionales.

Podrían mencionarse numerosos ejemplos, como el de la compañía Elekta que confirmó el pasado 2 de septiembre que no podrá suministrar al Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología ni a otros hospitales el isótopo radioactivo Iridio-192 que garantiza el normal funcionamiento de los equipos de braquiterapia, imprescindibles para impartir tratamientos de mayor calidad y precisión contra el cáncer, dado que su suministrador, la compañía estadounidense Mallinckrodt Pharmaceuticals, se negó a venderlo con destino a Cuba.

La compañía norteamericana Small Bone Innovation, Inc. ha rehusado suministrar al Complejo Ortopédico “Frank País” prótesis para las articulaciones de la muñeca y mano para pacientes con artritis reumatoide.

En junio pasado, la compañía estadounidense SIGMA Aldrich se negó a proporcionar a la compañía Quimimpex productos, servicios e información técnica indispensables para la industria química; y la empresa norteamericana Columbiana Boiler Company dijo a la citada empresa estar impedida de exportar los cilindros necesarios para envasar el cloro destinado a la potabilización del agua.

El bloqueo constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de todos los cubanos, es contrario al Derecho Internacional, califica como acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948 y es el principal obstáculo para el desarrollo económico y social de nuestro pueblo.

Los daños humanos que ha producido son incalculables. El 77% de los cubanos lo han sufrido desde su nacimiento. Las carencias y privaciones que provoca a todas las familias cubanas no pueden contabilizarse.

Calculados conservadora y rigurosamente, los daños económicos que ha ocasionado, en más de medio siglo, ascienden a 833 755 millones de dólares, según el valor del oro. A precios corrientes, suman 121 192 millones de dólares, cifra de enorme magnitud para una economía pequeña como la nuestra.

Espero que el Representante de los Estados Unidos no venga ahora a decirnos que el proyecto de resolución no refleja completamente el espíritu de diálogo ni la actitud bondadosa de su gobierno; ni asuma la manida pose de que Estados Unidos es el socio benefactor del pueblo cubano que únicamente pretende su empoderamiento; ni infle la cifra de 900 mil dólares de donaciones de la sociedad civil recibidas en 2015 que el bloqueo dificulta y nuestro pueblo aprecia; ni mencione como si fueran fondos gubernamentales, las remesas familiares que los cubanos aquí asentados ahorran con esfuerzo; ni cuente como intercambio comercial, las licencias otorgadas pero que no se materializan en exportaciones.

Si bien corresponde al Congreso de los Estados Unidos la decisión de ponerle fin al bloqueo, el Presidente tiene amplias prerrogativas ejecutivas para modificar sustancialmente su aplicación práctica y su impacto humanitario y económico.

Compartimos la esperanza de que el Congreso de los Estados Unidos avance hacia el cambio de una política ineficaz, anclada en el pasado, cruel e injusta, y adopte decisiones basadas en los valores y sentimientos de sus ciudadanas y ciudadanos.

Señor Presidente:

Históricamente, Estados Unidos ha pretendido establecer dominación y hegemonía sobre nuestra Patria y, desde 1959, cambiar el sistema político, económico y social que, en ejercicio de plena autodeterminación, nuestro pueblo libremente ha decidido.

Algunos voceros del gobierno de los Estados Unidos han declarado que la anunciada política hacia Cuba significa un cambio en los métodos, pero no en los objetivos.

De ser así, el proceso hacia la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba enfrentará muy serios obstáculos.

El levantamiento del bloqueo será el elemento esencial que dará sentido a lo avanzado en estos meses en las relaciones entre ambos países y determinará el ritmo hacia la normalización.

Como ha reconocido el Presidente Barack Obama, la eliminación del bloqueo conviene al interés nacional de los Estados Unidos y es la voluntad de sus ciudadanas y ciudadanos.

No podría aceptarse de ninguna manera, ni sería productivo, pretender condicionar las medidas de levantamiento o modificación del bloqueo a que nuestro país realice cambios internos.

Cuba está dispuesta a aceptar las oportunidades y también los desafíos de una nueva etapa en las relaciones entre ambos países, pero jamás negociará su sistema socialista, ni sus asuntos internos, ni permitirá mancha alguna en la independencia conquistada al precio de la sangre de sus mejores hijos y de enormes sacrificios de muchas generaciones desde el inicio de nuestras guerras de independencia en 1868.

Como ha reiterado el Presidente Raúl Castro Ruz, ambos gobiernos han de encontrar la manera de convivir de forma civilizada con sus profundas diferencias y avanzar en todo lo posible, en beneficio de los pueblos norteamericano y cubano, mediante el diálogo y la cooperación basados en el respeto mutuo y la igualdad soberana.

Entre los pueblos de Cuba y los Estados Unidos no hay enemistad. El pueblo cubano fue solidario cuando se produjeron los terribles actos terroristas del 11 de septiembre de 2001 o el devastador impacto del huracán Katrina.

Apreciamos y reconocemos los progresos alcanzados en el último período con la reapertura de Embajadas, las visitas del Secretario de Estado y de la Secretaria de Comercio y el intercambio de delegaciones; el funcionamiento de una Comisión Bilateral, la ampliación de las áreas de diálogo y cooperación, principalmente en materia de seguridad aérea y de la aviación, enfrentamiento al narcotráfico, la emigración ilegal y la trata de personas, aplicación y cumplimiento de la ley, protección del medio ambiente y salud, entre otros.

Estamos sinceramente interesados en ampliar provechosos vínculos, ofrecer hospitalidad a las ciudadanas y ciudadanos norteamericanos que disfruten de la libertad de viajar a Cuba, profundizar los intercambios culturales, deportivos, científicos y académicos, la cooperación multifacética en áreas de interés común, el comercio y la inversión.

Partiendo de grandes diferencias y con carácter recíproco, hemos iniciado un diálogo sobre derechos humanos.

Nos guían para todo ello los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en enero de 2014, en La Habana, así como los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Esto podría ser también una modesta contribución a la búsqueda de otra forma de relacionarnos los seres humanos y las naciones en esta época de crisis global, inevitable impacto del cambio climático, guerras no convencionales que desatan conflictos atroces, nuevas formas de terrorismo, la existencia de enormes arsenales nucleares, insólitos gastos en armamento y el riesgo de pandemias.

Como expresó en esta sala, hace ya 15 años, el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz, “La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”.

Señor Presidente:

Veintitrés años después de adoptada por primera vez esta resolución, hemos alcanzado en el 2015 un notable progreso.

Ha sido el premio a la denodada resistencia, el abnegado esfuerzo, la firmeza de convicciones de nuestro pueblo y el liderazgo de la generación histórica de la Revolución encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el Presidente Raúl Castro.

Agradecemos profundamente a todos los gobiernos y pueblos, parlamentos, fuerzas políticas y movimientos sociales, representantes de la sociedad civil, organizaciones internacionales y regionales que, en particular en esta Asamblea General de las Naciones Unidas, han contribuido con su voz y su voto, año tras año, a fundamentar la justeza y la urgencia de la eliminación del bloqueo.

Hemos llegado aquí también gracias al mayoritario y creciente apoyo del pueblo estadounidense a este loable propósito, a quien expresamos nuestra gratitud.

Sabemos que es largo y difícil el camino que tenemos por delante. Mientras el bloqueo persista, seguiremos presentando el proyecto de resolución.

El pueblo cubano no renunciará jamás a su soberanía ni al camino que libremente ha escogido para construir un socialismo más justo, eficiente, próspero y sostenible. Tampoco desistirá en la búsqueda de un orden internacional más equitativo y democrático.

Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:

Estimados Delegados:

Hemos presentado un proyecto de resolución que reconoce la realidad de la estricta y opresiva aplicación del bloqueo contra Cuba y que también saluda y reconoce, en nuevos párrafos preambulares, los progresos alcanzados en el último año.

En nombre del heroico, abnegado y solidario pueblo cubano, les pido votar a favor del proyecto de resolución contenido en el documento A/70/L.2 “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Muchas gracias.

Cubadetate

 

Repercusión en los medios internacionales de la histórica condena del bloqueo contra Cuba en las Naciones Unidas

Los resultados de la votación contra el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Esta­dos Unidos a Cuba demostraron el rechazo internacional a esta medida unilateral. En resumen, 191 países de la ONU votaron a favor de acabar con esta política hostil, dos en contra, Estados Unidos e Israel, y cero abstenciones.

En este contexto, varios medios de prensa internacionales reflejaron los resultados al­canzados en la sede de las Naciones Unidas contra esta política que durante 50 años ha afectado el desarrollo de Cuba.

Bajo el titular “Nuevo rechazo casi unánime de la ONU a bloqueo contra Cuba”, la ca­dena multinacional Telesur presentó los re­sultados favorables contra el bloqueo en la vo­tación de este martes. De igual manera, Te­le­sur añadió que el apoyo al proyecto cubano que se presenta anualmente desde el 1992, demostró una vez más el rechazo internacional a las políticas de sanciones norteameri­canas.

El diario español El País destacó el abrumador resultado de la votación que “volvió a poner en evidencia que EE.UU. está más solo que nunca en una cuestión que ni siquiera el gobierno de Barack Obama quiere defender”.

El País subrayó que la resolución contó con el respaldo de 191 países, rozando así prácticamente la unanimidad. “La delegación estadounidense contó solo con el apoyo de Israel en su aposición al texto. Esta vez no hubo abstenciones”.

Mientras, la agencia de noticias Russia Today publicó que la Asamblea General de la ONU aprobó este martes por vigésimo cuarta vez una resolución que exige poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial im­puesto por Esta­dos Unidos a nuestro país.

Por su parte, la agencia de noticias española EFE resumió que la Asamblea General lleva adoptando a petición del Gobierno cubano textos similares cada año desde el 1992, pero esta era la primera vez que se pronunciaba desde que Cuba y Estados Unidos iniciaron en diciembre del 2014 el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas.

Granma