Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Paulo Cannabrava Filho*

El país no tiene memoria. Nuestras élites reniegan el pensamiento libertario y una gran parcela del pueblo, analfabeta funcional, es incapaz de entender lo que está sucediendo. De 1930 hasta hoy el gran  dilema brasilero ha sido entre soberanía y dependencia, desarrollo o crecimiento económico, país independiente o colonia. Por desgracia se impone la servidumbre intelectual sobre el pensamiento libre, y eso se da incluso en la universidad que debería ser el templo de la contestación y la creatividad. Los medios convencen los que ya están convencidos y confunde los que no son tan ilustrados, no por su culpa, sino por ser víctimas de una educación que les  han dado para someterlos. El país no tiene memoria ni tampoco tiene gobierno.

Darcy Ribeiro es una de las pocas inteligencias nacionales reconocidas mundialmente, perseguido y obligado al exilio por la dictadura por haber servido a los gobiernos laboristas de Getúlio Vargas (1930-1945/ 1951-1954) y João Goulart (1961-1964). Fue asesor de los presidentes Salvador Allende (1970-1973) de Chile e Velasco Alvarado (1968-1975) de Perú. Creador de la  Universidad de Brasilia y reformador de las universidades nacionales del Uruguay y de la Venezuela. Publicó decenas de libros que fueron traducidos para más de diez idiomas. Su libro “El pueblo brasilero – la formación y el sentido del Brasil”, de 1995 debería ser lectura obligatoria en las escuelas. Sin embargo siquiera es recomendado en las universidades.

Darcy Ribeiro en su segundo discurso en el Senado de la República, el 7 de agosto de 1991, predicaba lo que creía y por lo que luchaba desde los tiempos Getúlio Vargas, con la certeza dada por la práctica realizada con éxito. Fue elegido senador por el PDT (Partido Democrático Trabalhista), el mismo partido que eligió a Leonel Brizola gobernador de Rio de Janeiro y que fuera por ellos fundado. Darcy dejó el Senado para ayudar al gobernador a realizar el sueño de poner todos los niños en las escuelas – escuela de buena calidad y tiempo integral.

Preocupado con la extrema dependencia del modelo económico y con el excesivo entreguismo a que el país estaba sometido, recomendaba: Cada nación hoy desarrollada alcanzó éxito a través de alguna estrategia defensiva en relación al mundo exterior y de algún proyecto auto constructivo del mercado interno, de movilización de su fuerza de trabajo y sus recursos, dentro de la tecnología más ventajosa en opción inteligentemente auto-sustentada que le fuera accesible.  Esas directrices se aplican también a nosotros que disponemos de una vastísima fuerza de trabajo subutilizada y de un patrimonio  portentoso de tierras, aguas, florestas y minerales. La formulación y ejecución de un proyecto nacional de movilización de esos recursos es la tarea básica de nuestra generación. Lo que no puede es ser encetada con la alienación de lo que ya tenemos en bienes patrimoniales, en mano-de-obra especializada, en tecnología y recursos naturales.

En la actual coyuntura dos cuestiones cruciales desafían a Brasil, ambas decisivas para nuestro presente y para nuestro futuro: la negociación de la deuda externa, principalmente con el gobierno norte-americano; y el aventurerismo de las privatizaciones programadas por el gobierno.

Casos típicos de países que se desarrollaron aislados, con base en sus propias fuerzas, fue Estados Unidos en su tiempo e más recientemente China, que de repente sorprendió el mundo como una grande potencia. Sobre la deuda pública Darcy explicaba: La deuda externa se ha convertido en el más odioso instrumento de chantaje y de presión del mundo de los ricos. En el  Plan global, es un mecanismo pernicioso, de largo plazo, competentemente creado para frenar el crecimiento económico del  Tercer Mundo, forjando  el no pago  para que los acreedores se arroguen el derecho de interferir para “arreglar la casa” de los deudores a fin de que estos no interrumpan los pagos. (…) Es todo un programa imperial de alcance mundial, pero quiere presentarse como progresista y aún dadivoso, a través de las escasas acciones caritativas del Banco Mundial.

Precisamente por su orientación cautelosa es que Vargas tuvo recursos para sembrar las bases del desarrollo autónomo de Brasil. Fue Getúlio Vargas quién modernizó el Estado brasilero y lo hizo protagonista que implantó nuestra infraestructura económica. Son obras de aquel periodo la Compañía Siderúrgica Nacional, la Vale do Rio Doce, la Compañía  Nacional de Álcalis, la Hidroeléctrica del São Francisco, la Petrobras, la Eletrobrás, además del Banco del Nordeste, del Banco de Crédito Cooperativo y otros,  incluso ese vilipendiado BNDES.Con excepción de los gobiernos de Getúlio Vargas, todos los demás se endeudaron y sufrieron en las manos de los banqueros y sus agentes nativos. Su ministro de Hacienda,  Artur de Souza Costa afirmaba: “No se puede comprender que una nación trabaje para transferir, sistemáticamente, sus recursos a las manos de los acreedores, sin posibilidad de reservar, de esos recursos, la parcela suficiente para el costeo de sus necesidades. Los encargos de la deuda externa no pueden anular el derecho de subsistencia de los pueblos, de la misma forma que normas contractuales que se volvieron extorsivas frente a las posibilidades económicas no pueden subsistir.

Hay otras obras importantes de la era Vargas, pero quizás la más importante y realmente revolucionaria fue su énfasis en la cuestión de la educación. Gustavo Capanema, ministro de Educación, orientado por Anísio Teixeira y Darcy Ribero, han sembrado el país de escuelas técnicas que ha suministrado la inteligencia y la mano-de-obra indispensable para el desarrollo.

Esa es una constatación, para la mayoría de los estudiosos de la realidad brasilera, incontestable. Con todo, intelectuales que después se comprobó que eran pagados por la CIA, directamente o a través de fundaciones, persiguieron y trataron de erradicar la era Vargas y hacer valer la teoría de la dependencia, es decir, los países subdesarrollados solo pueden encetar el desarrollo en dependencia de las grandes potencias, en sumisión al imperio.

En enero de este año (2016) la deuda pública federal tenía el monto de  nada menos que 2 billones  y 740 mil millones de reales. ¿Quién son los acreedores? Instituciones financieras (23,28%); fondos de previdencia privada (22,49%); inversionistas  extranjeros (18,91%) según informe oficial mensual de la deuda.

En 2014, el gobierno gastó  978 mil millones de reales con intereses y amortización de la deuda, correspondientes al 45,1% del presupuesto nacional; en 2015 ese gasto alcanzó 1.356 billones de reales llegando al 47% del presupuesto. Como se ve en el gráfico montado por la Auditoria Ciudadana de la Deuda, quedan míseros porcentuales para salud, educación y prácticamente nada para invertir.
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Lo interesante es que la  poderosa Fiesp (Federación de las Industrias de São Paulo), que reúne a los representantes del parque industrial paulista, mantiene un cronometro mostrando, minuto a minuto, cuanto Brasil gasta con el pago de intereses de la deuda comparando con los gastos en las demás áreas de la administración. En el inicio de febrero el gobierno ya había gastado 116 millones de reales[1]. Interesante porque hoy la mayoría de los miembros son representantes de las transnacionales que traban el desarrollo.

Es difícil para cualquier gobierno administrar el país, pues no sobra dinero. Según la Cepal, la tasa de inversión que era del 25% del PIB ha bajado al 14% entre 1980 y 1987 y se encerró en un 16% en 2014. A partir de entonces estacionó, no pasando del 18%, que es muy baja para las necesidades del país. Además, podríamos tener un PIB algunas veces mayor que el actual de 1,43 billones de reales no fueran las “décadas perdidas” que se acumulan desde 1980.

Sector externo

En el primer mes de 2016 la deuda externa totalizaba 332.1 mil millones de dólares. La situación es considerada confortable teniendo en consideración que las reservas están en la casa de los 369,8 mil millones. El problema es que ya fue pagada. Además, sangría de igual tamaño del pago de la deuda es resultado de las remesas de lucro y dividendos para los inversionistas. Darcy señalaban a sus  pares en el Senado

Raramente Brasil se endeudó tanto para costear programas concretos de implantación de estructuras productivas. Los préstamos casi siempre han sido tomados, principalmente, para pagar deudas atrasadas o, en el máximo para costear proyectos puntuales, sobre todo durante y después del alucinado “milagro económico”. Más espantoso todavía es que jamás supimos, y todavía hoy no sabemos seguramente – a pesar de todas las facilidades ofrecidas por la informática – cuál es la situación real de nuestro endeudamiento externo.

Cita estudios del prof. Luiz Fernando Victor, de la Universidad Federal de Brasilia, que recuerdan que de 1956 a 1988, a precios de 1988,

Brasil asumió préstamos y financiamientos del orden de 267 mil millones de dólares, mientras pagaremos 287 mil millones a título de servicio de la deuda. En ese mismo período ingresaron en el país 33,5 mil millones, a título de capital de riesgo, pero remetimos para afuera, a título de lucros y dividendos, 24,5 mil millones y repatriamos 4,5 mil millones más. Esto muestra que en el balance de divisas, nos restó de positivo algo alrededor de 4,5 mil millones, juntamente con una deuda superior a 100 mil millones de dólares que, desde entonces solo ha aumentado.

Vargas impuso un límite del  10% sobre os lucros para ser repatriado por las transnacionales. João Goulart quería un controle rígido sobre las remesas. Ambos fueron demonizados por la prensa  conservadora y sufrieron golpes de Estado con participación directa de los Estados Unidos. Después vinieron los gobiernos militares que, aun a costa del endeudamiento y pérdida de la soberanía mantuvieron la infraestructura y el parque industrial bajo bandera brasilera. El disparate empieza con el gobierno de Fernando Collor (1990-1992) y tiene su auge con Fernando Henrique (1994-2002), pero no cambia el rumbo con el gobierno del Partido de los Trabajadores (2003- ).

Pasmen, si no es de espanto: en 1995, el teórico de la dependencia, Fernando Henrique Cardoso, en una reforma tributaria no discutida con la nación, exentó de tributación la remesa de lucros al exterior y los dividendos de lucro para los accionistas (Art. 10 de la Ley N. 9249 de 26/12/1995). Anteriormente el gobierno de Collor había reducido del 25% para el 15% el impuesto sobre las remesas. En enero de este año, una instrucción normativa de la Receta Federal, tributa en 25% gastos de ciudadanos brasileños con viajes (transporte, hospedaje etc.). Penaliza la clase media, pero a los accionistas y especuladores no.

Entre 2006 e 2013, las empresas transnacionales remetieran ao exterior nada menos que 171,3 billones de dólares. Entre 2013 e 2014 esas remesas totalizaran  52.3 billones de dólares. De ese total, más del 50% corresponde a las remesas de la industria, unos 40% de serviços, y  entre 2% y 4% la agricultura. En el sector  industrial la líder es la industria automovilística, seguida de la de bebida y productos químicos, que son los sectores más dinámicos, es decir, aquellos que tienen el retorno del capital más rápido.  En el sector  de servicios lideran los servicios financieros.

Entre os países mayores receptores, estudio del Dieese basado en datos del  Banco Central, muestra Países Bajos en primer lugar con remesas en torno de 5 mil millones de dólares, seguidos por Estados Unidos (4 mil millones), España (3 mil millones), Luxemburgo (1.5 mil millones), Suiza (1.2 mil millones), Francia (mil millones), Japón, Suecia, Reino Unido (entre 800 e 900 mil), Alemania (562 mil). Esos once países  recibieron, en 2013, 88% de las remesas. Los demás recibieron la suma de 2.897 mil millones de dólares[2].

Se entiende mejor la cuestión de las pérdidas internacionales cuando se conoce cuanto entró al país a título de inversión directa, inclusive las aplicaciones en bolsa. Tabla del Banco Central señala que de 1950 a 1985 ingresaron al país  25.6 mil millones de dólares de los cuales 17.9 millones en inversiones y tan sólo 7.7 mil millones de reinversión[3].

En 2011 la inversión extranjera directa tuvo un record de 70 mil millones de dólares , que fue de 48,5 mil millones en 2011. Ese monto puede parecer expresivo, pero hay que registrar que ese dinero que entra no contribuye para el desarrollo, ni  genera empleos o ingresos  para el país. Principalmente a partir de los años 1990 el dinero que entra ha  sido para compra de empresas ya existentes (algunas para ser cerradas para acabar con la concurrencia), participación en las  privatizaciones y, principalmente, como capital especulativo, es decir, para aprovechar los intereses más altos del mundo, ganar dinero sin hacer nada.

Por increíble que parezca, la llegada del Partido dos Trabalhadores al poder en 2002, ese proceso de desindustrialización y desnacionalización se incrementó. De 2004 a 2012 han sido desnacionalizadas, es decir, pasaron para manos de extranjeros, nada menos que 1.296 empresas nacionales. La KPMG, empresa que hace esa estadística para asesorar los interesados en fusiones y adquisiciones. Datos recientes indican que entre 2010 y 2015 nada menos que 4.706 fusiones y adquisiciones de empresas brasileras[4].

Frente a eso Darcy pregunta: ¿Cómo no ver, frente a ese número, que el Brasil es, de hecho, exportador de capital, tal el descompaso entre lo que recibimos y lo que remetemos para el mundo de los ricos? (…) Solamente no es exacto decir que somos exportadores de capital porque lo que exportamos el ingreso que sale de Brasil como tributo colonial, reduciendo directamente las inversiones y el consumo interno.

Para Darcy se trata de un cuento de banqueros extranjeros y de órganos  internacionales de defensa de los intereses de las naciones prósperas y de la diplomacia corsaria de estas mismas naciones mancomunados para perpetuar nuestro atraso y dependencia. Lo más doloroso es que eso se hace con apoyo expreso de muchos malos brasileros, verdaderos enemigos de la nacionalidad, aún cuando somos objeto de humillaciones desconcertantes y de las presiones más abusivas.

(…) Más importante, aún, como providencia urgente para esclarecer a la opinión pública mundial, es contratar una auditoria idónea que nos de un balance ponderado del modo, del cuando y cuanto de cada deuda que nos imputan, de cómo creció hasta el monto que ahora nos cobran, Esto es lo que nos ordena la Constitución en una disposición transitoria no cumplida.

Sobre las privatizaciones

La política de privatización de las empresas estatales, sólo aparentemente es de carácter interno. En la realidad de las cosas, se trata de una exigencia externa, de los países ricos que quieren imponernos, imperativamente, como política económica de salvación nacional, una orientación de los  intereses de ellos, que solamente agravará nuestra muy precaria situación.El senador Darcy Ribeiro estaba horrorizado con el desastre en lo que consideraba proceso de privatización “atrevido”. Para él, la deuda externa, la política para con el capital extranjero y las privatizaciones hacen parte de …una operación de recolonización y de apareamiento por la entrega de comando de sectores fundamentales a manos extranjeras o nativas, solamente preocupadas en optimizar lucros.

Lo espantoso es que esa política externa se ha ido volviendo una fuerza interna por la manipulación de la opinión pública por la media, que difunde las mentiras más deslavadas como se fueran verdades incontestables. (…) El furor privatista que cunde por ahí es mediocre y suicida en relación a Brasil, porque ya es dictado por intereses ajenos y por eso debe ser repelido con la indignación más vehemente.

Vargas consciente de la infraestructura necesaria para el desarrollo con cierta autonomía creó no sólo la Compañía  Siderúrgica Nacional como estimuló otras estatales o mixtas como la Cosipa, la Usiminas, la Acesita, las siderúrgicas de Tubarão y la de Piratini. Eso en el sector del hierro para exploración para lo cual fue creada a estatal Vale do Rio Doce. El  plan de João Goulart era exportar acero, y para eso precisaría  incrementar considerablemente el número de siderúrgicas.

Hoy día, Brasil es el segundo mayor productor y el mayor exportador de mineral de hierro del do mundo y, paradójicamente, tiene que comprar rieles para sus ferrocarriles y metros en China. En 2011 produjo 390 millones de toneladas de que el  84,82% fue producido por la Vale do Rio Doce, hoy la mayor  explotadora de mineral del mundo. Las principales áreas productoras son Minas Gerais, Carajas en Pará y Urucum en Mato Grasso.

Frente a ese cuadro, pintado con clareza meridiana, el senador con la misma  clareza y sinceridad mostraba caminos para reponer el país en los ejes del desarrollo con soberanía.

(…) Debemos definir nuestro programa alternativo de desarrollo autónomo y auto sustentable por la exploración exhaustiva de nuestra potencialidades y en nuestro propio beneficio, visando, sobre todo , la soberanía nacional y la atención a las aspiraciones del pueblo brasilero. Para tanto precisamos afirmar sobre todas las otras directrices de la a política económica el primado de lo nacional sobre lo internacional y de lo social sobre lo individual.

Es dentro de ese encuadre que se ubican las tres cuestiones fundamentales que hemos venido analizando. Primero, impedir que en la negociación de la deuda externa se dejen absorber por ella los excedentes producidos por la  economía brasilera y cuya reinversión es indispensable para salir de la miseria y progresar.

Segundo, no permitir que la política de privatización del patrimonio público empobrezca al pueblo brasilero y lo desarme en la competición económica internacional. Tercero, realizar los esfuerzos necesarios para competir en una economía mundial crecientemente regida por altísima tecnología.

Más adelante, remata: En esas  circunstancias, razones mayores de Estado y no solo adoctrinamientos económicos deben dictar la política económica nacional.

Y advierte: Es la historia que nos golpea la porta, señores senadores, alertando para esta hora del destino. Conforme la conducta que tengamos seremos, mañana, una nación independiente y próspera, dentro de la futura civilización o iremos amargar el papel subalterno y servil de un nuevo proletariado externo, como consumidores pasivos de innovaciones creadas por otras sociedades, clamando que, una vez más, Brasil no ha resultado.

Notas

[1] https://www.jurometro.com.br/
[2] Fuente: http://www.dieese.org.br/notatecnica/2014/notaTec137RemessaLucros.pdf
[3] http://www.bcb.gov.br/rex/ied/port/Pa%C3%ADsDaEmpresa-Ano-50-85/Htms/PAISES-EMPRESA-ANO-50-85.asp?idpai=INVED
[4] http://www.kpmg.com/BR/PT/Estudos_Analises/artigosepublicacoes/Documents/2016/02/fusoes-aquisicoes-2o-sem-2015.pdf

*Periodista, editor de Diálogos del Sur. En homenaje a Darcy Ribeiro (1922-1997), antropólogo, filósofo, educador, amante incorregible de la patria brasilera y gran amigo.

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