Álvarez brinda un balance de la reunión que tuvo con empresarios y sindicalistas, en donde además destaca las posibilidades de un TLC con Japón y China, el potencial del sector agroindustrial y lo que significa el actual déficit comercial que registra el país.

¿Podemos concluir que después de que se vieron la cara en la asamblea de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), usted y el presidente del gremio industrial, Bruce Mac Master, recuperaron una buena relación?

Aprovechamos la asamblea de la Andi para que yo oyera a los empresarios y los empresarios a mí. Ojalá haya quedado clara la necesidad de que el empresario innove, invierta en ciencia y tecnología, y no gaste sus energías en buscar proteccionismo. Esa fue la gran conclusión de los panelistas y de los invitados internacionales.

En los preámbulos de la asamblea, con tantas declaraciones yendo y viniendo, ¿quién se puso más bravo?, ¿usted o el Presidente de la Andi?

Yo no me puse brava. El presidente de la Andi dijo cosas que no son del todo ciertas y que me preocuparon mucho como Ministra de Industria.

Dijo que en Colombia añoramos el Ministerio de Desarrollo…

Eso es volver al pasado. Pero tanto como brava, no me puse por eso.

Lo cierto es que la industria se ha demorado en reaccionar ante panoramas que creíamos favorables a más corto plazo, como la devaluación del peso. Las exportaciones siguen cayendo…

Sí, pero antiguamente la industria también se vio muy afectada por la revaluación del peso. En las anteriores asambleas de la Andi se quejaban de lo contrario: la revaluación. Hoy, cuando el dólar se acerca a los 3 mil pesos, hay una oportunidad.

Pero una oportunidad que no se ha visto reflejada inmediatamente…

Cierto. Hay que mirar entonces también los obstáculos que subsisten para exportar, y de eso se trata mi trabajo. De hacer una microgerencia, porque sé que todavía hay temas como costo-país, el de contrabando, el de la infraestructura, el de los trámites, el tema impositivo, el del costo de energía, que hay que combatir. Y también unos temas paraarancelarios, como lo han dicho estudiosos del Banco de la República, de proteccionismo, que también hay que abolir, y eso toma tiempo.

La subida del dólar, en principio, le conviene mucho a la industria nacional. Pero depende, ¿no? Porque si esa industria tiene que importar materia prima, o si está endeudada en dólares, le cuesta mucho más. ¿A usted le gusta este dólar a 3 mil pesos?

Creo que es una oportunidad. Muchas empresas, cuando tenían ese peso revaluado, tuvieron una visión muy importante y son las que más están exportando ahora. Hicieron su reconversión industrial, aprovecharon la situación para transformarse, para competir, para innovar. Hoy están cosechando los frutos. Hay que innovar en ciencia, tecnología y también en educación.

¿Por qué se sintió aludida con las declaraciones de Mac Master? Creo que nadie le echa la culpa a usted, que al fin y al cabo lleva solo un año en este cargo, de que el sector industrial colombiano lleve más de tres años de capa caída…

Yo no es que me sienta aludida, sino que tenemos que trabajar en conjunto. Es una responsabilidad de doble vía. Pero los datos que están manejando tampoco son del todo ciertos. La participación del PIB industrial se ha venido abajo en todo el mundo, porque ha crecido el PIB en servicios. Las empresas ya tercerizan muchas de sus operaciones que antes se contabilizaban dentro del PIP industrial, y el gráfico es contundente. Servicios y tecnología van hacia arriba, mientras que la industria manufacturera viene hacia abajo. El agro también.

Precisamente, lo que dice Mac Master es que el futuro de la industria colombiana depende mucho de la agroindustria. Pero no hemos sido capaces de sacar una ley que aclare cómo se puede industrializar la explotación de la tierra…

La agroindustria tiene el mayor potencial sobre todo ya que nos abrimos al Asia, a Corea y a la Alianza del Pacífico. Estamos totalmente de acuerdo con esa visión del estudio de la Andi. Tenemos que sacar adelante esa ley. Si no lo hacemos, sería una irresponsabilidad infinita.

¿Estamos pensando en algún TLC con China? Nuestros dos socios en la Alianza para el Pacífico, México y Chile, los tienen…

Tenemos ya 13 acuerdos comerciales que hay que profundizar y aprovechar. No hemos sacado todo el provecho a los TLC. Ya está para aprobación de la Corte el TLC con Corea, la entrada al continente de Asia, que es una oportunidad grandísima para el agro. Estamos en la última etapa de negociación del TLC con Japón. Lo de China hay que mirarlo con mucha calma. Todavía no tenemos decisión sobre ese punto.

Parte de las críticas de los industriales es que la reforma tributaria, la última, fue un fracaso, no solamente en la parte del recaudo sino porque castigó fuertemente al sector empresarial. ¿Usted comparte esa crítica?

Creo que lo tributario en Colombia hay que revisarlo, y lo estamos revisando. Esa disposición la tienen el Ministro de Hacienda y el Presidente de la República, cuando llamaron a un grupo de expertos bajo los lineamientos de la Ocde para hacer una reforma tributaria estructural.

¿O sea que usted acepta que los impuestos para las empresas están exorbitantemente altos, al punto de que pueden estar asfixiando la actividad industrial?

No, porque hay empresas que se han comportado muy bien. Obviamente aquí hay un tema que analizar también, que es la evasión, que nos golpea mucho. La base de la tributación tiene que ser más amplia y mirar quiénes abusan, como algunas fundaciones y cooperativas. Eso lo está revisando la misión tributaria que integró el Presidente.

¿En esa revisión cabría la posibilidad de que reconsideren unas tasas impositivas muy altas que le han pegado a la industria?

Yo creo que eso también debería estar sobre la mesa.

Una de las críticas del señor Mac Master es que en Colombia no hay política industrial. ¿Sí hay?

Ese es un cuento que vengo oyendo desde que me vinculé al gobierno del expresidente Uribe, en el 2002. Le pregunto a Bruce: ¿qué es política industrial? Es derribar barreras para que el país sea más competitivo. Lo que invierte la empresa privada en innovación es para ponerse a llorar.

¿Cuál es el papel entonces de los gremios? Su Presidente se atrevió a abrir la boca para pedirle más política industrial al Gobierno, e incluso el exministro Gabriel Silva salió a acusarlo de que se estaba ‘fecodizando’ y que solo le faltaba salir a quemar llantas…

La cosa es que la Andi tiene sectores que se contraponen. Por ejemplo, tiene el sector azucarero y tiene el confitero: el uno quiere protección y el otro no. Bruce debe ir más allá y mirar la política, también desde el punto de vista de qué le conviene al país. Creo que lo que fue de mal gusto fue que dijera que no tenemos dignidad, y a mí sí me tocaba defender ante la OMC la posición de Colombia y de los empresarios.

Desde que estoy chiquita, estoy oyendo hablar de la reconversión industrial en Colombia. López hablaba del Japón de Suramérica. Durante la apertura de Gaviria quedó claro que esto era compitiendo. ¿Por qué parece como si todos estos TLC nos hubieran cogido con la guardia abajo, si esto no fue una sorpresa para nadie?

Algunas voces disonantes pero que tienen buen tono de voz tienen la costumbre de salir a decir que la industria no está preparada, porque ha vivido muy acostumbrada al proteccionismo, y lo digo con todo respeto.

Pero también es cierto que hemos perdido dos mercados claves, el de Venezuela y el de Ecuador.

Venezuela era el destino de casi todas nuestras exportaciones. Llegamos a tener casi 7 mil millones de dólares en exportaciones a ese país. Nos da miedo competir hacia otros mercados.

¿Ahí comienza la crisis industrial?

La crisis empieza con el problema, obviamente diplomático, entre Venezuela y Colombia en 2008, y se viene agudizando por la situación de allá. Y Ecuador también se ha complicado, obviamente por la dolarización y los precios bajos de los commodities. Ahí estaban concentradas nuestras exportaciones.

La industria tiene que reaccionar, y desde luego el Gobierno también. Tenemos que reaccionar todos. Y que Colombia siga por el camino de otros países como Perú, Chile y México, que están en la Alianza del Pacífico. Tienen un comportamiento excelente, se abrieron, supieron competir, innovaron y mire la diferencia. Porque también tienen commodities.

¿Por qué ellos sí han podido? Tienen una administración arancelaria muy competitiva. Tenemos que parecernos a ellos y no a otros vecinos, con todo el respeto.

¿Usted es partidaria de revisar privilegios arancelarios, concedidos prácticamente a dedo para proteger la industria nacional?

Sí, yo estoy en ese trabajo desde que llegué, sobre todo analizando la dispersión. Hay protecciones negativas y otras que llegan al 500 por ciento. Y esa dispersión, también con todo respeto, es motivo de mucho lobby y conduce a mucho proteccionismo. Creo que es hora de que sepamos competir. Importar para poder exportar es muy necesario, pero hay un proteccionismo muy grande en el tema de importaciones, lo que hace también perjudicial el tema.

¿Tendemos a ser muy proteccionistas? ¿Sí aceptarán los industriales más protegidos que les desmonten sus protecciones arancelarias?

El que no está dispuesto a hacerlo, se muere. De por sí ya tienen una protección, que es la revaluación del dólar.

¿Se puede hacer industrialización con apertura?

Es la única forma de hacer industrialización. Si nos quedamos cerrados, nunca podremos competir ni podremos encadenarnos a las cadenas globales de valor, que es lo que está sucediendo en el mundo. Si nos cerramos, nunca seremos un país industrializado.

JP Morgan acaba de incluir a Colombia en el ‘top’ 5 de las economías más vulnerables del mundo, por factores como su bajo crecimiento económico, el déficit en cuenta corriente, la solvencia, entre otras cosas. ¿Ese no es un campanazo muy fuerte?

Estamos expuestos por los precios del petróleo, que es una variable que no controlamos, pero (estamos) blindados por las decisiones de política económica que se han tomado en el Gobierno del presidente Santos. Se lo resumo en tres pilares: responsabilidad fiscal (regla fiscal); modelo de inflación controlada con tasa de cambio flexible, que persigue el Banco República, y -finalmente- una regulación y supervisión muy estricta al sistema financiero. Esto ha permitido que firmas como Moody’s consideren que, a pesar de la caída de los precios de petróleo, Colombia es una economía sólida que está haciendo un ajuste y una transición adecuados.

Finalmente, el actual déficit comercial, que pasó de 6 mil millones de dólares, ¿la deja dormir?

Ese es el problema más grande y por eso tenemos que exportar. Ese déficit se controla entre exportaciones y gasto. Sobre el gasto, usted ha visto todo lo que ha hecho el Gobierno para apretarse el cinturón. En exportaciones tendremos que hacer un gran esfuerzo, sobre todo con los productos no mineroenergéticos, porque ya sabemos el problema del precio del petróleo. En eso estamos: haciendo un ministerio microgerencial para que los exportadores nos digan cuáles son sus cuellos de botella, subsanarlos y poder exportar cada día más. Creo, además, que con la refinería de Cartagena en marcha también podrá disminuirse el déficit.

¿O sea que el déficit en balanza comercial está inflado porque la refinería de Cartagena no ha entrado en funcionamiento?

Sí. La refinería pesa mucho en el tema de la balanza en cuenta corriente. La apertura de la planta de Reficar generará un incremento del 8 por ciento del PIB industrial para el próximo año, y 1.000 millones menos de déficit en la cuenta corriente.

¿Se imaginó que este ministerio iba a ser tan complejo?

Le confieso una cosa: es el cargo más difícil que he ocupado en mi vida.

El Tiempo