El gobierno de México, representado por el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, firmó ya el Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP) que comenzó a negociar desde 2012 con 11 naciones de Asia, Oceanía y América. Sin embargo, el acuerdo no entrará inmediatamente en vigor porque cada país asociado comenzará un proceso legislativo interno para que sea ratificado, lo que puede demorar dos años.

En el caso de México corresponde al Senado de la República hacer el análisis y aprobación correspondientes, informó la Secretaría de Economía (SE).

De no lograrse que el ATP sea ratificado por los 12 países que lo negociaron, entonces entrará en vigor al término de dos años contados a partir de su firma si es aprobado en seis países que acumulen 85 por ciento producto interno bruto de todo el grupo, entre los que se prevé que debe estar incluido Estados Unidos.

La firma del acuerdo se concretó en Auckland, Nueva Zelanda. Los ministros de Comercio de los países firmantes expresaron su beneplácito por la culminación del proceso de negociaciones del tratado comercial más novedoso por su nivel de ambición, amplitud de temas y altos estándares, y que orientará las negociaciones comerciales internacionales en las próximas décadas.

El tratado, según el gobierno federal, representa la estrategia de comercio e inversión de México respecto a la región Asia-Pacífico, considerada como la de mayor crecimiento en los próximos 25 años.

Grandes empresas beneficiadas

La firma del ATP por parte de 12 países se dio en medio de fuertes protestas de miles de opositores a la globalización en Nueva Zelanda. Los manifestantes cortaron la circulación en las calles de alrededor del centro de conferencias en la ciudad más grande Nueva Zelanda, Auckland, desatando el caos.

Doce países que dan al Pacífico pretenden crear la mayor zona de libre comercio del mundo, que abarcará Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam, donde se suspenderán los controles aduaneros y las barreras comerciales.

Los críticos temen que el acuerdo beneficie sobre todo a las grandes corporaciones multinacionales y perjudique a los trabajadores.

El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, señaló que el acuerdo facilita el comercio en la región y responde a los intereses de los países y sus ciudadanos.

El Perú y otros 11 países firman el controvertido TPP

Ayer por la tarde, al mediodía del 4 de febrero en Nueva Zelanda, el gobierno peruano representado por la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Magali Silva, firmó el controvertido Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) junto con  otros 11 países.
Las naciones firmantes aparte del Perú son Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam y Estados Unidos.
Este pacto se realizó en la ciudad neozelandesa de Auckland a donde asistieron los ministros de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz; de Economía de México, Ildefonso Guajardo, y la ministra peruana Magali Silva.
El gobierno está convencido de que el TPP permitirá mayor apertura comercial, pues se reducirán las barreras comerciales y establecerán prácticas comunes en un bloque que representa el 40% del PBI mundial.
Tras la suscripción, los 12 países comenzarán sus respectivos procesos nacionales de ratificación y se estima que ese proceso dure hasta dos años para que el acuerdo entre en vigor.
El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, dijo que el TPP implica un tercio de las exportaciones mundiales y cubre un mercado de 800 millones de personas.+
Resaltó que el acuerdo permite que los negocios se hagan de la manera más fácil, sumado a que se crean nuevas oportunidades para exportar.
Indicó que su gobierno enviará el Acuerdo al Congreso el próximo martes con el objetivo de que sea ratificado.
La ministra Magali Silva señaló que el Perú reafirma su política de apertura comercial con la firma de este acuerdo.
“Nuestro país ha seguido en los últimos años el camino de la apertura comercial e integración global con buenos resultados para nuestras exportaciones, especialmente no tradicionales. Tenemos 17 Tratados de Libre Comercio vigentes con 52 países, que han permitido exportar a esos mercados con preferencias arancelarias y posicionar los productos peruanos”, manifestó.

Genera discrepancia

En el mundo, así como en el Perú, diversas organizaciones exigen que el TPP sea rechazado en los parlamentos de cada país, ya que lo consideran perjudicial para sus ciudadanos.
Así, la organización médico-humanitaria internacional Médicos sin Fronteras (MSF)llama a las más de 800 millones de personas que viven en los países del TPP a que insten a sus gobiernos a rechazar el acuerdo a menos que sean eliminadas las perjudiciales disposiciones que fijarán precios altos para los medicamentos.
“El texto del TPP que está siendo firmado es el peor acuerdo comercial para el acceso a medicamentos y hará que los tratamientos que salvan vidas sean inasequibles para aquellos que más los necesitan. Por eso es fundamental que las personas demanden a sus gobiernos que cumplan las obligaciones de proteger la salud pública y eviten el abuso que el TPP habilitará”, dijo Judit Rius Sanjuan, directora y asesora jurídica de la Campaña de Acceso de MSF en Estados Unidos.
Mientras tanto, en el Perú la bancada de Acción Popular – Frente Amplio se mostró en contra de que dicho acuerdo sea aprobado en el Parlamento.
Por su lado, el congresista Manuel Dammert Ego Aguirre dijo que el TPP va en contra de la soberanía nacional y atenta sobre todo con el acceso a los medicamentos más baratos.

Hoy se realiza la marcha para que el Congreso no ratifique el TPP

En la plaza San Martín, a partir de las 4 de la tarde, se congregarán organizaciones sociales que participarán en una movilización tras la firma del Acuerdo de Asociación Transpacífico.
La movilización es liderada por el Colectivo Dignidad, ya que consideran que el TPP atenta contra el derecho a la salud, el acceso a medicamentos, la soberanía nacional y el acceso a la información.
Hay que recordar que el Perú anunció su decisión de adherirse al TPP en el marco de la Cumbre del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC) en el 2008, que se realizó en Lima. En los últimos meses, Indonesia y Filipinas se mostraron interesados en incorporarse a este tratado comercial.

TPP: una encrucijada más para la Nueva Mayoría

Una nota reciente en el Diario Financiero destacó los esfuerzos que hace hoy la Dirección Económica de la Cancillería (Direcon), dirigida por Andrés Rebolledo, militante socialista, buscando apoyos empresariales y de think yanks de la vereda derecha para la aprobación del TPP.

Es en este momento, entonces, cuando se hace más necesario que nunca exponer los argumentos con el fin de impedir la firma de este tratado y que los partidos agrupados en la Nueva Mayoría tomen en cuenta la incongruencia que significa impulsar un tratado hecho a la medida de las grandes corporaciones internacionales.

¿Qué es el TPP y cuál es el problema que plantea?

El TPP es un megaacuerdo económico, liderado por Estados Unidos, que involucra a 12 países con costas en el océano Pacífico, incluido Chile.

La negociación de este tratado comenzó a finales del 2008, pero es en el Gobierno de Sebastián Piñera donde las negociaciones secretas avanzaron a un ritmo vertiginoso. Estados Unidos presentó el año 2011 una matriz que es gran parte de lo que hoy conocemos como el texto final: un tratado que involucra normativas tan amplias como la propiedad intelectual digital y farmacéutica, las compras públicas, la regulación de las empresas del Estado, regulación financiera y flujo de capitales, las normativas medioambientales, las laborales y el comercio electrónico, entre otras.

Pero el problema que plantea este megaacuerdo no es, paradójicamente, de índole comercial. El problema es político y social, disfrazado de comercio para eludir la responsabilidad de no haber realizado un proceso democrático y de participación social. Y también porque el TPP afecta temas tan sensibles como la salud de los chilenos, el poder de las empresas internacionales en nuestro territorio o los cambios a la legislación que afectarán los derechos digitales, a las empresas del Estado y nuestro modelo de desarrollo económico.

De allí que valga preguntarse: ¿por qué está Chile firmando el TPP? ¿Cuál es la motivación que guía a sus impulsores y los argumentos que esgrimen? Y ¿cómo enfrentará esto la Nueva Mayoría?

La evidencia

Los pocos defensores que quedan del TPP han puesto sobre la mesa dos tipos de argumentos.

El primero es que “toda apertura comercial es buena” y que el país debe seguir su tradición de incorporarse a todos los espacios internacionales para beneficiar su economía. Este argumento es bastante débil, en primer lugar, porque el TPP no es un acuerdo meramente comercial que regule aranceles, exportaciones e importaciones, sino algo más parecido a una Constitución que establece los derechos de las empresas internacionales en cada uno de los países.

En segundo lugar, porque la evidencia sugiere que la apertura no es sinónimo de aumento de exportaciones, ni de aumento del PIB, y menos aún una herramienta de distribución de esa riqueza. En efecto, el Nobel de Economía Joseph Stiglitz argumentó que el TPP será un retroceso para Chile y un factor para aumentar  la desigualdad. Asimismo lo han planteado informes económicos de la Universidad de Tufts, que establecen que los riesgos de aumento de la desigualdad y el desempleo son inminentes.

Por último, es necesario hacer notar que la Cancillería chilena no ha sido capaz de elaborar estudios que muestren el impacto (positivo o negativo) económico, político y social de este tratado.
El TPP establece períodos de protección de datos de medicamentos biológicos más largos que los del TLC, retrasando el ingreso de los genéricos y aumentando los precios de remedios de alto costo. Esto impulsado por grandes empresas farmacéuticas en las negociaciones.El segundo argumento esgrimido es que el TPP no innova respecto a lo que tenemos pactado en el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos firmado el 2004. Esto es falso, pues:

  1. El TPP establece normativas financieras, regulación de flujo de capitales, regulaciones al Banco Central (que requerirán cambios a Leyes Orgánicas Constitucionales) y a las compras públicas que no están establecidas en el TLC con EE.UU.
  2. El TPP establece tribunales privados que dan facilidades a las empresas internacionales de los países del acuerdo para demandar al fisco, toda vez que decidamos cambiar cualquier normativa que pueda afectar a los intereses de las empresas. Solo estas podrán demandar a los Estados, pero los Estados no podrán hacerlo con las empresas transnacionales. Esto, en parte, lo teníamos con Estados Unidos. Ahora lo tendremos con 10 países más y con las empresas de todos esos países, marginándonos de la Organización Mundial de Comercio.
  3. Establece normativas referidas al ámbito del medio ambiente, la obligación de ratificar la Ley Monsanto (versión internacional UPOV91), normativas que criminalizan y vigilan los contenidos de internet y que permiten el traspaso de datos privados de la población, entre otras muchas.

No podemos extendernos en este lugar sobre los múltiples efectos que tendrá el TPP en las distintas áreas. Pero sin duda queda esbozada no solo la incidencia que tendrán las grandes corporaciones empresariales, sino la afectación directa en temas sensibles para la población.

Un problema de coherencia para la Nueva Mayoría

Apoyar un Tratado que beneficia a las grandes corporaciones internacionales o nacionales, que posee altos riesgos de aumentar la desigualdad y de empeorar la salud de la población, les plantea un dilema importante de coherencia programática a los parlamentarios de la Nueva Mayoría: apoyar el TPP es ir en contra de los principios que inspiraron la coalición.

El dilema se agrava cuando el MAS y la IC ya han llamado a rechazar el tratado (a los que probablemente se una la bancada del PC en algún momento) por estar en oposición a los intereses de los chilenos y de la coalición. Y si agregamos a los diputados de la DC, el PS y el PPD que ya han anunciado su rechazo públicamente,tenemos como resultado un Gobierno que tendrá que aprobar el TPP con los votos de la oposición.

Aprobar el TPP en el Parlamento, con los votos de la oposición, no solo traerá consecuencias previsibles e imprevisibles para la población y nuestra democracia, sino además una pregunta fundamental para la Nueva Mayoría: ¿es este un Gobierno de derecha en el ámbito internacional o un Gobierno que será coherente con los votos que plantea su coalición?

Las consecuencias de rechazar este tratado son casi nulas: Chile seguirá teniendo tratados de libre comercio con todos los países, evitaremos una mayor injerencia de las empresas extranjeras y daremos una señal soberana, de un país capaz de hacer valer su democracia. Así como Chile se opuso a la guerra en Irak, ganando prestigio internacional, rechazar el TPP será una muestra de coherencia y de soberanía que vale más que los pocos beneficios presentados por Cancillería.

La República 

Cómo llegan los 12 firmantes del TPP en PIB, exportaciones e importaciones

Con la firma del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) se forma una de las zonas económicas de mayor dinámica en el mundo y es que combina a naciones de Asia que es la región con mayor dinámica de crecimiento económico, la región de Norteamérica que desde 1994 es una parte que concentra el mayor número de consumidores y algunos de los países de Sudamérica que registran los mayores niveles de crecimiento de la región.

Sin embargo, las 12 naciones que integran el acuerdo tienen diferencias económicas que, de acuerdo con especialistas, representan más un complemento que un desbalance por sus ventajas competitivas.

Los países firmantes del TPP representan el 36.1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a nivel mundial, superando al PIB conjunto de la Eurozona (17.2 por ciento) y de China (13.3 por ciento).

Sin embargo, las diferencias saltan y es que en el bloque hay cinco economías desarrolladas, tres de las economías latinoamericanas de mayor crecimiento económico, tres países asiáticos que se caracterizan por su perfil exportador y una nación petrolera.

Lo que es un hecho es que el bloque que se formó representa un motor en el ámbito de las exportaciones. Cifras de la Organización Mundial de Comercio muestran que estas naciones representan 23.1 por ciento de las exportaciones mundiales.

De hecho, en este grupo se encuentran siete naciones que tienen ventas al exterior por más de 100 mil millones de dólares y solo Estados Unidos que supera el billón de dólares en exportaciones. Uno de los propósitos que influyeron para formar este bloque es el hecho de que se van a dinamizar las exportaciones de naciones como México, que entrará en cuatro mercados nuevos.

Con la firma del TPP, este bloque se convertirá en uno de los de mayor dinámica comercial a nivel mundial y es que no solo serán una potencia exportadora, sino que también son de los que mayor demanda de bienes del mundo.

De acuerdo con el WTO estas 12 naciones concentran el 27.5 por ciento de las importaciones a nivel mundial, muchas de ellas para apoyar su crecimiento económico. Sin embargo, de los países firmantes se encuentran dos de los más grandes importadores del mundo (Estados Unidos y Japón), que en 2014 representaron casi el 17 por ciento de las importaciones mundiales.