La sostenida reducción de la pobreza en Chile durante los últimos años, que según la última encuesta Casen alcanza al 7,8% de la población, ha ido de la mano de un aumento de los estratos medios, hasta transformarse en el segmento mayoritario de la población.

Así lo reveló el estudio de actualización de los Grupos Socioeconómicos (GSE) del país que realizó la Asociación de Investigadores de Mercado (AIM), gremio que agrupa a 19 de las principales firmas en este rubro.

De acuerdo al informe, que aumenta de siete a 10 los GSE del país medidos en función de sus niveles de ingresos, los estratos medios -correspondientes a los GSE C2 (clase media típica) y C3 (clase media baja)- alcanzaron el 47% de la población. Los hogares clasificados en los GSE C2 y C3 son aquellos con un ingreso promedio mensual de $ 503 mil y $ 810 mil, respectivamente. (ver infografía).

Los estratos bajos -GSE D, E1 y E2- alcanzaron en tanto el 37% de la población, mientras que los sectores altos (A, B1, B2, C1a, C1b) representaron el 16%.

El estudio subraya que se trata de la primera vez que las personas calificadas en el GSE C3 superan en número a las del  estrato D, correspondientes a personas en situación vulnerable.

“Evidentemente en Chile hay más clase media que la que había hace 30 años. Todos los grupos se han movido a mayores ingresos, antes estabamos concentrados en sectores vulnerables y hoy ese volumen de gente que estaba en el fondo de la pirámide está en un segmento mejor como el C3”,  señaló el presidente de la AIM, Cristián Lehuedé.

Puntualizó que en la medida que el país continúe desarrollándose, los sectores medios “irán ganando más terreno”.

La definición de los distintos estratos socioeconómicos de la AIM utiliza como base la información de la última Encuesta Casen (2013) e incorpora una nueva metodología que combina los ingresos totales del hogar con el número de sus integrantes. Previo a este cambio, dicha calificación por GSE se realizaba tomando en cuenta el acceso a bienes y servicios de los hogares. La modificación, además, se tradujo en la incoporación de tres nuevas categorías de ingresos para estratos altos (B1,B2) y bajos (E1,E2).

Lehuedé subrayó que la búsqueda de una nueva forma de segmentar se originó por las dificultad que existe hoy de discriminar por bienes y servicios, ya que la sociedad ha evolucionado a una mayor capacidad de consumo.

De esta manera, por ejemplo, en caso de un hogar de tres integrantes, el ingreso  mensual de una familia del estrato D va de $ 213 mil a $ 382 mil. En el estrato C3 de $ 383 mil a $ 663 mil, y en el A el ingreso mensual del hogar supera los $ 8.664.000 (tres integrantes).

A nivel per cápita, una persona con un ingreso mensual promedio igual o superior a $ 461 mil es considerada en el GSE C1b (clase media emergente) del estrato alto.

Los datos revelan amplias diferencias en los niveles de participación en el gasto de los distintos GSE. Así, aunque representa el 3% de la población, el segmento AB concentra el 21% del total del gasto a nivel nacional.  En tanto, el grupo mayoritario C3 -que equivale al 29,1%- acapara el 18% del gasto. El estrato D (vulnerable) que equivale al 24% del país, suma el 9% de ese desembolso a nivel nacional.

Desigualdad de clase

Si bien los gobiernos han trabajado por disminuir la desigualdad de clase en el país, las brechas aún son amplias. Eso queda reflejado en la diferencia existente entre los estratos socioeconómicos altos y bajos, principalmente, en educación y salud (ver recuadros).

Esa desigualdad también se dan en el transporte, en donde un 86% de la clase alta cuenta con vehículos, en  la clase media la variación disminuye a un 32% y en el estrato vulnerable, en tanto, la cifra alcanza un 22%.

Respecto a las viviendas, mientras la clase alta tienen una superficie promedio pér capita de 59 metros cuadrados, la clase media tiene sólo 33 metros cuadrados, y los pobres 21. La personas de clase alta viven principalmente en departamentos (43%) y casas aisladas (39%), mientras que la clase media emergente un 48% habita en casas pareadas y un 19% vive en departamentos. Realidad distinta ocurre en los estratos bajos en donde la mayoría reside en casas aisladas o pareadas (90%).

En conectividad también se mantienen las diferencias. Mientras en la clase alta un 91% de los hogares cuentan con banda ancha y un 84% de las personas tiene celular con contrato, en la clase media típica un 57% tiene banda ancha y un 58% cuenta con celular prepago.En el grupo vulnerable y pobre, el uso de teléfono prepago gana terreno con un 75% y 81%, respectivamente. Mientras que el uso de banda ancha sólo llega a 33% y 23%, en dichos estratos.

Mientras que el servicio doméstico en el grupo AB llega a 73%, en la clase media emergente baja a 26% y en la clase media típica sólo a un 4%. El uso de este servicio es nulo en los estratos bajos.

La Tercera

 

Asociación de Investigadores de Mercado (AIM) actualiza y redefine los Grupos Socioeconómicos

El estudio entrega valiosa información sobre la realidad socioeconómica de Chile basándose en dos criterios: ingreso total del hogar y número de integrantes del grupo familiar. Entre los resultados más relevantes, sorprende el crecimiento experimentado por el grupo C3, que desplazó al D como el más numeroso del país.

DESCARGUE ACÁ EL ESTUDIO COMPLETO DEL NUEVO MODELO GSE

La Asociación de Investigadores de Mercado (AIM), entidad que agrupa a 19 empresas de este rubro, consensuó una nueva forma de entender los Grupos Socioeconómicos (GSE) existentes en el país, basando esta actualización en dos variables que le permitieron una mejor precisión en su clasificación: ingreso total del hogar y número de integrantes del grupo familiar. Asimismo, el estudio se apoyó en información pública de la Encuesta CASEN y la metodología para la medición de la pobreza, a fin de lograr un mayor volumen de datos y, por consiguiente, ofrecer mayor robustez en sus conclusiones.

“La sociedad chilena ha experimentado evidentes cambios. Es cosa de ver el desarrollo inmobiliario, los tipos de autos que circulan, el mayor acceso a la educación universitaria y el uso de la tecnología como smartphones y tablets. Hoy vivimos en otro Chile y eso es lo que se refleja en esta redefinición de los GSE”, explica al respecto Cristián Lehuedé, presidente de la AIM.

Con el nuevo modelo, los cambios más relevantes en los GSE, son los siguientes:

-Dado el importante crecimiento experimentado por el segmento ABC1, que hoy alcanza el 16% de la población nacional, se subdivide el C1 en dos segmentos: el C1a y C1b, alcanzando un total de 10 GSE, dos más de lo que se establecía hace treinta años (VER GRÁFICA 1).
-El grupo C3 desplaza al D como el más numeroso del país.
-En un extremo de la distribución, se ubica el grupo E2, correspondiente a la extrema pobreza según la definición del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
-El grupo A, que corresponde al 0.3% de los hogares con mayores ingresos.

“Este trabajo tiene el gran valor de definir el quiebre que existe entre clase media y los grupos altos y cómo son esos grupos”, añade Lehuedé.
El estudio entrega interesantes cifras sobre el acceso diferencial de los hogares a distintos bienes y servicios, como el sistema de salud, educación escolar, tipo de contrato de trabajo, dispositivos tecnológicos personales (VER GRÁFICA 2) y vehículo en el hogar, entre otros.

PRECISIÓN

Sobre los motivos que llevaron a la Asociación de Investigadores de Mercado a redefinir los GSE, Cristián Lehuedé argumentó que “para nosotros, los grupos anteriores debían ser actualizados en función de los evidentes cambios que ha experimentado la sociedad chilena. Todos los estudios de mercado utilizan como variable de información los GSE porque, evidentemente es una variable clave al momento de determinar el nivel de consumo, a través de la definición de la capacidad de acceso a bienes y servicios de las familias y sus integrantes. ¿Cuál es la gran ventaja que proporciona el uso de los GSE? Hay una mayor precisión a la hora de establecer políticas comerciales e incluso públicas”, sentenció.

Es importante consignar que este estudio da cuenta del progreso económico del país que ya había sido evidenciado por otros investigadores y que se inició por iniciativa de Criteria Research, empresa asociada a AIM y que le presentó al directorio los análisis realizados utilizando los datos entregados en la Encuesta CASEN. La Asociación de Investigadores de Mercado, entonces, decidió tomar esta propuesta y trabajarla en un comité donde participaron representantes de diversas empresas asociadas para llegar, finalmente, a este nuevo modelo de GSE.

A juicio de Lehuedé, esta nueva metodología facilita la existencia de un criterio común de clasificación dada su simpleza para ser aplicado por todas las empresas de la industria, posibilitando así la comparabilidad de estudios de distintas fuentes.

AIM Asociación de Investigadores de Mercado