México escaló 11 lugares en materia de acceso y seguridad energética a nivel mundial en el último año, al ocupar el puesto 49 de 126 países, informó este miércoles el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, tan solo en América Latina, el país fue superado por naciones como Colombia, Brasil, Panamá, Uruguay, Chile, Paraguay y Perú.

Para la elaboración del estudio, el WEF tomó en cuenta 18 indicadores, entre los que destacan la transición a energías renovables y reservas diversificadas, así como un reequilibrio en materia de seguridad energética y la necesidad de utilizar tecnologías para optimizar los recursos existentes.

“Una razón para progresar (en el ranking) es la reducción en la distorsión del precio relacionado con los subsidios gubernamentales, que se puede virar y cambiar rápidamente”, detalla el ranking Desempeño de la arquitectura energética mundial en 2016, hecho en colaboración con ­la consultora Accenture.

“Los bajos precios del petróleo están forzando o acelerando las reformas para restaurar el balance fiscal en países dependientes de los ingresos petroleros, como México”, indicó el documento, donde también destacó que el consumo promedio de gasolina en el país ha decrecido 8% desde 2008.

El ranking elabora un “triángulo de la energía”, que se divide en crecimiento y desarrollo económico (donde México obtuvo una calificación de 0.59), sustentabilidad del medio ambiente (0.60) y acceso a la seguridad y la energía (0.74). México consiguió 0.6 puntos en el indicador global.

El actual Gobierno mexicano emprendió una reforma energética en 2013 con el objetivo de promover el desarrollo del sistema de energía, así como aumentar la inversión y los empleos en la materia. La medida sigue en fase de implementación.

El WEF que las principales economías en arquitetura energética son Suiza, Noruega, Suecia, Francia, Dinamarca, Austria, España, Colombia, Nueva Zelanda y Uruguay, mientras que Bahréin, Líbano, Yemen, Haití y Eritrea ocupan los últimos lugares.

Países como Albania, Croacia, Tajikistán, Marruecos, Chile y Argentina registraron importantes avances en el conteo, mientras que naciones como Brasil y Japón descendieron 17 y 28 lugares en el listado, respectivamente.

“El promedio del puntaje ha incrementado marginalmente de 0.59 en 2009 a 0.60 en 2016”, indicó el documento del Foro Económico Mundial.

El reporte destacó que las principales economías del mundo, salvo Francia—que se ubica en el cuarto lugar del conteo—, “no están bien posicionadas en el índice, ya que sus transiciones están llevando más tiempo por la complejidad de sus sistemas energéticos”.

Además, destacó que los conflictos geopolíticos, la ciberseguridad y los cambios en la infraestructura energética son retos a los que se tiene que hacer frente para mejorar el panorama de la arquitectura energética mundial.

CNN Expansión

 

Ecuador, quinto en el mundo en seguridad energética

Un informe de la Universidad de Vancouver destacó una nueva tendencia. Los países desarrollados también desembolsaron más dinero para usar los rayos solares, el agua o el viento en la producción de electricidad. El reporte destaca los esfuerzos de Ecuador en la construcción de 8 hidroeléctricas para cambiar la matriz productiva.

Por primera vez en la historia, el planeta invirtió más dinero en energía renovable que en combustibles fósiles. Los países desembolsaron el año pasado $ 265.000 millones en el primer rubro. Ecuador es uno de los países que se sumó a esa tendencia.

De acuerdo a un informe de la Universidad Simon Fraser de Vancouver (Canadá) se esperaba una merma en la inversión para energías renovables tras una caída en los precios del petróleo, del gas y el carbón. Pero en términos reales la inversión aumentó a $ 367.000 millones, lo que supera el dinero gastado para plantas a base de combustibles fósiles, que fue de $ 253.000 millones.

El reporte, titulado ‘Energías limpias’, también indicó que los cinco países del mundo que más invirtieron en energías renovables durante 2015 fueron China ($ 110.500 millones), Estados Unidos ($ 56.000 millones), Japón ($ 43.600 millones), Reino Unido ($ 23.400 millones) e India ($ 10.900 millones). La inversión en Canadá para las energías renovables cayó en comparación con 2014 y el país retrocedió al octavo puesto en la tabla mundial, con $ 4.000 millones en inversiones.

La investigación destacó -además- que por primera vez en la historia se invirtió más dinero en energías renovables en países en desarrollo, por un total de $ 162.000 millones. Y agregó que dos regiones con mucho potencial son el Medio Oriente y África.

México fue el país latinoamericano en desarrollo que lideró la tabla, con una inversión de $ 4.200 millones, lo que representa un aumento de 114% desde los últimos años. Luego viene Chile, con $ 3.500 millones, lo que significa una subida de 157%. Otros países en desarrollo destacados por el informe fueron Sudáfrica, con una inversión de $ 4.500 millones, que implica un aumento de 329%; y Marruecos, con una inversión de $ 2.000 millones.

Ecuador, por ejemplo, prevé inaugurar para este año un proyecto híbrido de biomasa y fotovoltaico en la isla Floreana, en Galápagos. Además, lleva adelante un proyecto de cambio de la matriz energética con la construcción de 8 hidroeléctricas.

Dentro de ese grupo, la principal obra es Coca Codo. Esa planta aportará 1.500 megavatios al sistema energético nacional y convertirá al país en un exportador de energía a la región.

Desde su llegada al poder en enero de 2007, el presidente Rafael Correa impulsa el cambio de la matriz energética. De las ocho hidroeléctricas, una ya está en funcionamiento y otra en fase de pruebas.

Por acuerdo entre los ministerios  de Electricidad y Energía Renovable de Ecuador y el de Minas y Energía de Colombia, el primer país sudamericano empezó a exportar energía a su vecino del norte desde la presente semana.

Según anunció el vicepresidente Jorge Glas, por esta inversión sin precedentes en hidroeléctricas, el Consejo Mundial de Energía reconoció a Ecuador como el quinto país en el mundo en materia de seguridad energética. Y es que antes el país dependía de la energía que compraba a Colombia y Perú.

Y es que el sector de la energía renovable ha registrado un gran crecimiento tras una baja en los costos de tecnologías. Un ejemplo de ello fue Estados Unidos, donde los costos para la energía eólica cayeron 61% en los últimos seis años, mientras que aquellos para la energía solar retrocedieron 82% durante el mismo período.

Los gastos en energías limpias

En total y a nivel mundial, se invirtieron en 2015 al menos $ 161.000 millones en el sector de energía solar, otros $ 110.000 millones en energía eólica y unos $ 42.000 millones en energía hidroeléctrica. Además, se desembolsaron $ 41.000 millones en energías de biomasa, $ 6.000 millones en sistemas hidroeléctricos pequeños y $ 3.000 millones en energías marinas.

Merran Smith, directora ejecutiva del grupo Clean Energy Canada, afirmó que un tercio de billón de dólares fue invertido en energías renovables. “Estamos hablando de una cantidad muy importante de dinero y establece un nuevo récord para la inversión global en energías renovables, incluso ante una creciente competición por parte de los combustibles fósiles más baratos”.

Smith indicó también que el costo de producir energías renovables sigue bajando y agregó que el combustible que utilizan, como la energía solar, el viento y el agua, “es totalmente gratis”. “No sorprende a nadie que las energías renovables estén creciendo en todo el mundo. Lo están haciendo frente al mercado de los combustibles fósiles, que ha registrado muchas subidas y bajadas. El sector de las energías renovables está creciendo debido a que ofrece muchas ventajas: es local y, por ende, ofrece seguridad energética, es una solución climática, reduce problemas sanitarios del esmog, es cada vez más competitivo y representa una excelente inversión para los empresarios”.

Experto advierte sobre colapso del sector petrolero

Stephan Silvestre, ingeniero en Física Aplicada y experto en riesgos energéticos, en su entrevista con el portal francés Atlántico, analizó la situación del ‘pico petrolero’. Esta definición es usada por los economistas para explicar el momento en el que la producción del petróleo deja de crecer y comienza su inevitable reducción a largo plazo.

El experto advierte sobre un posible fin de la era petrolera como resultado de la reducción de la demanda de crudo, en particular, a la luz del desarrollo de los autos eléctricos.

Silvestre citó al exministro de Petróleo y Recursos Minerales de Arabia Saudita, el jeque Ahmed Yamani quien expresó: “La Edad de Piedra no terminó por falta de piedras.

La edad del petróleo no se acabará debido al agotamiento del petróleo”. Por eso el analista estima que no seremos capaces de vaciar las reservas del crudo en el siglo XXI. Y explica que hay dos razones: demografía y tecnología. “La población mundial debe estabilizarse a finales del siglo, y esto va a moderar la demanda”.

El factor tecnológico tardará en notarse. Se observaría cuando la cantidad de los autos con motores de combustión interna disminuya a favor de los vehículos con los motores eléctricos y de hidrógeno.

“Las condiciones necesarias para la transición a los coches eléctricos, en su mayoría, existen en los países desarrollados”. Aunque, en caso de economías emergentes, como China e India, a causa del bajo desarrollo de sus sistemas de energía y del alto precio de este tipo de vehículos, durante mucho tiempo apostarán por el petróleo, según el experto.

Los Estados petroleros del Golfo Pérsico podrían sufrir graves consecuencias en caso de que la demanda mundial se estabilice en 100 millones de barriles por día. Esto vendría seguido de una “intranquilidad interna”, además, “la falta de recursos para financiar la yihad, posiblemente, podría llevar a una recesión en la actividad de los chiíes y sunitas en el conflicto”, expresó esperanzado Silvestre, aunque enfatizó que “se necesitará tiempo, ya que estos países tienen grandes reservas financieras”.

“El colapso del precio del petróleo tendrá consecuencias profundas en todo el mundo, con el potencial de desestabilizar gobiernos, rehacer regiones y alterar la economía mundial”.

Consulta el atlas mundial de la arquitectura energética del WEF