El fin de semana se realizó en Atlántida la XI Feria Canaria de Economía Solidaria y el XVI Encuentro por un Mercosur Solidario, con la participación de más de 60 emprendimientos de Argentina y Uruguay. En uno de los talleres que se organizaron por la actividad, en el que se habló sobre el Fondo para el Desarrollo (Fondes), el vicepresidente del Instituto Nacional del Cooperativismo (Inacoop), Carlos Reyes, informó que la próxima etapa será la definición de la estructura del fondo; uno de los elementos de debate será el criterio de sustentabilidad de los proyectos.

 “El Fondes como instrumento impulsor del desarrollo del cooperativismo y la economía social y solidaria” fue el nombre del taller en el que participaron Reyes, el vocal del directorio del Inacoop Ricardo Pisciottano, el representante de los trabajadores en el Fondes-Inacoop Carlos Aulet y su alterno, Jorge González. Sobre la actualidad del Fondes-Inacoop, Reyes informó a la diaria que “se está terminando todo el proceso de formulación del manual de procedimiento, de la visión y misión del nuevo Fondes”, cuya finalización fue “preestablecida para fines de enero”. “Sabíamos que íbamos a empezar una etapa difícil, porque la junta directiva se nombró en octubre y en ese momento se disparó el tema de la consultoría para definir estas cosas; y en diciembre y enero siempre se enlentece todo”, explicó.

El vicepresidente de Inacoop explicó que después viene la etapa de “armar la estructura”, lo que implica definir “cuál va a ser el tipo de Fondes, su público objetivo, cuáles van a ser los criterios de evaluación de los emprendimientos, cuáles se van a priorizar, para que todo el mundo lo sepa”. “Cuando se tenga eso bien claro, se empezará a recibir proyectos. Pero entre la definición y el armado de la estructura hay que aprovechar para difundir, saliendo a hacer este tipo de charlas pero con algo más concreto”, añadió.

Sobre estas definiciones que se van a tomar muy pronto, Aulet opinó en el taller que hay que debatir “a quiénes se quiere llegar con el Fondes”; por ejemplo a “todos aquellos colectivos que tengan un número mínimo, determinados principios como la solidaridad, la democracia, la representación, la afiliación, y el aporte en trabajo y dinero”. Sin embargo, ésos no son los únicos aspectos a tomar en cuenta. Aulet preguntó: “¿En qué se basa la sustentabilidad de los emprendimientos?” Y respondió: “Las dimensiones de lo económico, lo social, lo político y lo cultural de nuestros emprendimientos deben tener un peso equitativo”. Según pudo saber la diaria, éste es un debate no saldado entre el gobierno y las organizaciones que representan a la base social de la autogestión y la economía social y solidaria, y de su resolución va a depender cómo se conforme la estructura del futuro Fondes y qué perfil profesional tendrán los equipos técnicos que participen en la evaluación de los proyectos.

En cooperación

Reyes, cooperativista del Molino Santa Rosa, también habló con la diariadel acuerdo entre cinco cooperativas, cuatro de Canelones y una de Tacuarembó, y el Ministerio del Interior (MI) para abastecer de alimentos al Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), que ya tiene dos años de experiencia. Se trata de una cooperativa de productores de cerdos, provenientes de la gremial de productores de suinos, con sede en Canelones; una de fasoneros de pollos; una conformada desde la Sociedad de Fomento Rural de San Antonio que abastece al INR de hortalizas secas como cebollas, zapallos, boniatos, papas y zanahorias; y los molinos Santa Rosa y Caorsi (de Tacuarembó), que abastecen con harina y pasta, respectivamente. “Las cooperativas, mediante un convenio que firman con el MI, se comprometen a hacer un abastecimiento de un volumen definido, y se acordaron los precios, la forma de entrega, la forma de facturación y la de pago. Lo interesante es que a esa estructura se sumaron los gobiernos departamentales de Canelones y Tacuarembó, invitados por las cooperativas para que vieran cómo funciona, pero también para que empiecen a generar herramientas de apoyo a las compras públicas. Ese espacio tiene un comité de seguimiento en el que participan las intendencias, las cooperativas y el MI”, explicó Reyes.

Si bien esta experiencia es un “piloto” que se va a comenzar a “sistematizar”, la idea es comenzar a replicarlo, en principio con las propias intendencias, que ya realizan un monitoreo de primera mano. Para el MI, también ha resultado muy positivo debido a que pudo establecer un sistema efectivo de control sobre la mercadería que ingresa a los centros de privación de libertad, algo de lo que carecía. Entre las dificultades para implementar este convenio de compra pública, Reyes mencionó que cada vez que se le otorgó a una cooperativa una nueva línea de comercialización y distribución con un centro del INR, el MI fue blanco de una demanda por parte de empresas que no aceptan este tipo de competencia. Pero por ahora éstas no han ganado ninguna. Reyes explicó también que por la compra pública se pudo generar “sinergia” entre las cooperativas, como en el caso de los dos molinos, ya que Santa Rosa abastece de harina a Caorsi para elaborar las pastas, y ambas empresas hicieron un acuerdo de distribución conjunto para todo el país. Santa Rosa distribuye su harina y la pasta de Caorsi al sur del Río Negro, mientras que Caorsi hace lo mismo al norte.

Variada y menguada

En la feria llevada a cabo el fin de semana en Atlántida se podía adquirir desde frutas y verduras orgánicas hasta juguetes didácticos, pasando por prendas tejidas en croché o artesanías en madera, cuero, cartón, vidrio y otros materiales. Lamentablemente, la participación de emprendedores cayó significativamente en esta edición debido a que no se consiguió ofrecer alojamiento a los que habitualmente llegan desde el interior y los países de la región. “El edificio del Centro Regional de Profesores de Atlántida, que es donde se alojan todos los años, está en remodelación, por lo que no se pudo usar. El año pasado hubo 250 emprendimientos; este año, 60”, comentó Rosana Facal, una de las artesanas de la organización. Facal explicó que son los propios emprendedores los que organizan la actividad de manera “autogestionada”; aportan 10% de las ventas para financiar la realización de la siguiente edición y articulan con instituciones que brindan diversos apoyos, desde monetarios hasta de infraestructura, como el de la Intendencia de Canelones. El Consejo Canario de Economía Solidaria, la entidad que nuclea a los emprendedores autogestionados, se encarga de distribuir los fondos según la disponibilidad. “Se trata de que los emprendedores sean partícipes de algún colectivo. La apuesta es a que si nos juntamos podemos lograr cosas que de otra manera serían muy difíciles”, agregó.

La feria se realiza año a año en la rambla de Atlántida, justamente durante la mayor afluencia de visitantes en la temporada. Además de contar con los puestos, se realizan talleres sobre temas relacionados con la economía social y solidaria y espectáculos artísticos.

La Diaria