La XXXIV Conferencia Regional de la FAO concluyó con debates y el intercambio y adopción de acciones para erradicar el hambre, propósito por el cual se lanzó el Año Internacional de las Legumbres.

Temas como la alimentación, agricultura familiar, la sustentabilidad de estos propósitos, la defensa del medio ambiente y la adaptación al cambio climático reunieron en la capital mexicana a ministros de Agricultura, Desarrollo Social, entre otras carteras y cargos de 33 países de América Latina y el Caribe.

A contrapelo de otras cumbres o citas internacionales, asuntos tan sensibles como los tratados aquí no concitaron posiciones antagónicas, y sí el intercambio de experiencias para afrontar el reto de alimentar a 34 millones de personas que lo necesitan en la región que más exporta alimentos al mundo.

La paradoja, señalada por el director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, José Graziano da Silva, es que Latinoamérica y el Caribe están en la vanguardia del cumplimiento de los Objetivos del Mileno que corresponden al ámbito de la organización internacional.

Como parte de los esfuerzos en favor de la seguridad alimentaria, Graziano presidió el lanzamiento del Año Internacional de las Legumbres, en un país como México, donde el frijol es ingrediente imprescindible de la canasta básica.

La diversidad de frijoles que existe en la región es como tesoro genético que puede hacer frente al cambio climático, afirmó.

“Podemos evitar que una sequía se convierta en hambruna si impulsamos las principales legumbres locales. Los frijoles, en particular, son resistentes a la sequía y nos ayudan a mejorar los suelos, ya que fijan el nitrógeno”, enfatizó el director general de la FAO.

El presidente de la Conferencia y secretario de Agricultura de México, José Calzada, refirió que su país es el cuarto productor mundial de frijoles.

Su homólogo de Honduras, Jacobo Paz, dijo que esa legumbre no puede faltar en el plato diario de sus compatriotas, tal como ocurre en otras naciones de la región.

Se trata de un cultivo ideal para rotarlo con otros y así romper ciclos de plagas y enfermedades”, afirmó, en lo cual coincidió, en entrevista con Prensa Latina, el especialista de la FAO Jorge Meza, quien argumentó que los frijoles son más resistentes a los cambios climáticos que, enfatizó, azotan con mayor frecuencia a la región.

Prensa Latina

América Latina puede lograr hambre cero en una década, pese a la crisis

América Latina y el Caribe está en condiciones de capear las dificultades económicas y cumplir la meta de hambre cero para 2025, dijo a Sputnik Nóvosti el representante regional de la FAO, el argentino Raúl Benítez.

La región “ha logrado sortear con éxito crisis previas, y se encuentra en condiciones de hacer frente a las dificultades que el contexto regional e internacional presentan”, afirmó Benítez desde la capital de México, donde este jueves concluye la 34 conferencia regional de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

Según Benítez, durante las últimas dos décadas se fortalecieron las instituciones y subió el gasto público para programas sociales, lo que permitió aplicar políticas “para atender a los más vulnerables”.El experto recordó los logros: esta es la única región en desarrollo de todo el mundo que alcanzó las metas de reducción del hambre de los Objetivos del Milenio.

La FAO sostiene, con base en estadísticas oficiales de los países, que la prevalencia de la desnutrición aguda en niños menores de cinco años cayó de siete por ciento en 1990 a dos por ciento en 2015, mientras la pobreza extrema se redujo 66 por ciento en el mismo periodo.

Además, se abatió a menos de la mitad el porcentaje total y el número de personas subalimentadas; desde 1990 más de 31 millones de personas dejaron de pasar hambre, y el período más virtuoso se dio entre 2000 y 2008, cuando 19 millones superaron la subalimentación, según la FAO.Esa “cifra podría haber sido aún más alta si no fuera por el impacto de la crisis financiera y económica”, observó Benítez.

“Estos logros nos colocan a la vanguardia de la lucha contra el hambre… y nos permiten creer que es posible erradicarla durante nuestra generación”, insistió.

En problemas

El funcionario reconoció que la caída de los precios de las materias primas, la menor demanda laboral y la inflación de algunos países pueden afectar el poder de compra de las familias.

El Producto Interno Bruto regional se contrajo 0,4 por ciento el año pasado, en gran medida por problemas de América del Sur, porque tanto el Caribe como América Central y México crecieron, según datos de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).Pero la caída de ingresos fiscales se compensó por ajustes en el gasto público en varios países, “permitiendo mantener las cuentas públicas bajo control”, mientras “en el Caribe y Centroamérica las finanzas públicas se han beneficiado de un mayor crecimiento y de una menor factura petrolera”, indicó Benítez.

Hambre cero

Por todo esto, “si bien es cierto el escenario económico mundial es un riesgo para la consecución de la meta de todos los países de la región en el marco de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe), la erradicación del hambre al año 2025, existen nuevas realidades que nos permiten tener confianza en el cumplimiento de esta meta”.El experto indicó que, una década atrás, la lucha contra el hambre apenas entraba en las agendas de los gobiernos, para 2016 la situación es muy diferente, pues hay mejores instituciones para enfrentar las crisis y un “inquebrantable compromiso político” en esta temática.

En una multiplicidad de planes e iniciativas, tanto nacionales como regionales, “el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la Celac puede servir para identificar sinergias y evitar duplicaciones innecesarias”, dijo Ramírez.

Pobreza rural

Uno de los escenarios de rezago es el rural, cuya pobreza duplica la urbana: 47,9 por ciento frente a 23,2 por ciento y con la tercera parte de su población malnutrida, según la FAO.

Benítez estimó que este asunto requiere “un nuevo enfoque de desarrollo” donde la innovación juegue un papel clave y donde se fortalezcan las políticas para promover la agricultura familiar.

Sputnik Mundo