Costa Rica se beneficia hoy de la planta hidroeléctrica Reventazón, considerada la más grande de Centroamérica, tras la puesta en marcha de su primera turbina de 73 megavatios de potencia.

De acuerdo con el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la turbina comenzó a funcionar de manera satisfactoria el 28 de marzo y ya genera energía para el sistema eléctrico nacional.

“Con este nuevo hito, el Instituto Costarricense de Electricidad cumple su compromiso de proporcionar energía limpia y renovable al país”, afirmó la empresa estatal en un comunicado.

Edificada desde 2010 en la provincia de Limón, como parte de un plan inversor de mil 400 millones de dólares, la planta Reventazón constituye, según el ICE, la obra de infraestructura e ingeniería más grande en la historia de Costa Rica.

El proyecto incluye una represa de 130 metros de altura que aprovecha el agua acumulada en un embalse de 6,9 kilómetros cuadrados, a partir de un desvío del cauce del río Reventazón.

Como resultado, la planta generadora tendrá una potencia total de 305,5 megavatios, lo que le permitirá producir suficiente electricidad para avalar el consumo de 525 mil hogares.

De esa forma, Costa Rica avanza en pos de una eficiencia energética consecuente con el medio ambiente, tras producir con fuentes limpias el 97 por ciento de la electricidad que consumió en 2015.

Prensa Latina