La brecha salarial por género en México creció en la última década, al pasar de 17%, en el 2004, a 18%, en el 2014, reveló el estudio Perspectivas del Empleo 2016, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Con este resultado, México se ubica por arriba del promedio de la OCDE, cuya brecha salaria por género fue de 15% en el 2014 y ligeramente debajo de 19% de los países emergentes.

Respecto de la brecha de ocupación que hay en México de la tasa de población activa entre hombres y mujeres, ésta se ubicó en 35% en el 2014 en comparación con 21% en Brasil y 17% promedio para los países miembros de la OCDE.

Aunque se ha logrado gran progreso en la reducción de la brecha de género en la tasa de población activa que era de 48% en 1994 a 35% en el 2014, México tendrá que redoblar esfuerzos con el fin de cumplir el objetivo del G-20 de reducir la brecha de género en la tasa de actividad en 25% para el 2025.

La brecha salarial de género no es el resultado de mujeres que tienen menos educación que los hombres. De hecho, la brecha entre los trabajadores con el mismo nivel de educación es típicamente más grande, e incluso las mujeres que trabajan tienen niveles más altos de educación que los hombres; y éstas son subestimadas.

A lo anterior, se suma el hecho de que en el mundo las mujeres deben asumir una mayor proporción de tareas impagadas del hogar y el cuidado de la familia, mientras que los hombres no se hacen cargo de ello; lo anterior obliga a que las mujeres busquen empleos con mayor flexibilidad, lo que viene a costa de ingresos más bajos.

Recomendaciones de política

Algunas de las recomendaciones que hace la OCDE a México son: asegurar el acceso a educación de calidad para las mujeres; desarrollar mejores mecanismos para reconciliar el empleo con la vida familiar; desarrollar educación temprana y servicios de cuidado infantil accesibles y asequibles, y ofrecer apoyo para el cuidado de adultos mayores dependientes o familiares discapacitados.

“El programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras en México y los programas de guarderías gratuitas para los más desfavorecidos en Chile son buenos ejemplos; sin embargo, en México estos programas deben seguir creciendo, ya que menos de 10% de los niños entre 0 y 2 años están inscritos en una guardería”, explicó el reporte.

La OCDE detalló que contar con un periodo de maternidad remunerado de por lo menos 14 semanas es también indispensable, así como aumentar el número de días en los periodos de paternidad y exhortar o incluso hacer obligatorio que los padres aprovechen dichos periodos.

Otras recomendaciones del organismo son eliminar barreras de género en el lugar de trabajo; lograr una integración al empleo formal y a los sistemas de seguridad social. Asimismo, los costos de la formalización podrían reducirse diseñando estructuras fiscales que no desincentiven la formalización.

El Economista