Con Petróleos Mexicanos (Pemex) en la peor crisis de su historia y un escenario mundial que no prevé recuperación de precios internacionales a corto plazo, los hidrocarburos ya no son la fortaleza sino la preocupación de México.

Pemex, empresa que aporta una tercera parte del presupuesto del Estado y tiene 150.000 empleados y 100.000 jubilados, cayó en picada durante los últimos meses. Cerró 2015 con una pérdida neta de 521.607 millones de pesos mexicanos ($ 30.000 millones), máximo histórico en sus 78 años de existencia.

Según reportes del mes de febrero, además de pérdidas la compañía acumula una deuda por $ 87.000 millones y un pasivo de $ 190.000 millones, la mitad de origen laboral.

La caída en los precios internacionales del petróleo arrastró a México, que vio caer el valor de su crudo en 70% tan solo en un año y medio. A comienzos de este 2016, el barril de mezcla mexicana rondaba los $ 20, es decir por debajo del costo de producción, y ahora cotiza por encima de los $ 30 ($ 33.50 al cierre del 12 de abril).

Además de vender barato, México se vio forzado a extraer menos petróleo porque las inversiones productivas han ido a la baja en un 43.3%. Solo durante el primer bimestre de este año dejó de producir 53 mil barriles diarios.

Los problemas de liquidez y la baja en la producción arrastraron a trabajadores: se perdieron 40.583 empleos formales en los estados de Veracruz, Tabasco y Campeche, según reportes de la prensa local. Más de cuatro mil de esos despedidos han iniciado juicios.

Golpe a las finanzas públicas

La crisis financiera y productiva de la petrolera, que hila 13 trimestres con cuentas negativas, golpea las finanzas del Estado mexicano porque la empresa aportaba más del 30% del presupuesto anual y ahora provee el 20% de los ingresos del gobierno.

¿En qué medida Pemex es presa de una tormenta internacional y cuánto de decisiones erróneas? Las preguntas están en el aire. Durante 76 años, la gigantesca compañía funcionó como paraestatal: tanto exploración como explotación de hidrocarburos eran propiedad exclusiva del Estado.

Al llegar al gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto impulsó una reforma energética que abrió paso al capital privado. Se aumentó la carga fiscal al 70%, bajó el rendimiento y no ingresaron las inversiones previstas: lejos del éxito, Pemex está al borde del colapso.

Peña Nieto cesó al director Emilio Lozoya y encargó a José Antonio González Anaya –ingeniero y economista- la tarea de rescatar a la petrolera. Sin certezas sobre el futuro, se sabe que habrá un ajuste en la compañía por $ 100.000 millones, que podría incluir recortes en exploración y producción, así como despidos. Se habla de que saldrán 10.000 trabajadores.

“Hay que hacerlo, no hay opción”, dijo el nuevo director en entrevista con el diario El País.

González Anaya asegura que mientras sigan bajos los precios internacionales, Pemex extraerá solamente 10 mil barriles por día y hará funcionar solo aquellas áreas cuyo costo de producción se sostenga con un barril de $ 25 porque “hay muchos campos rentables a ese precio”. Contará además con el respaldo del gobierno, que anunció apoyo financiero con fondos como, por ejemplo, los remanentes del Banco de México. Una especie de “rescate”, aunque el titular de Pemex evade ese término.

En días recientes, los precios internacionales del petróleo han tenido una leve recuperación y la mezcla mexicana subió 5% su valor. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que el escenario seguirá difícil y redujo del 2.6 al 2.4% las expectativas de crecimiento de la economía mexicana durante el corriente año. No se ve mejora a corto plazo, el organismo también ajustó del 2.9% al 2.6% la previsión para 2017.

En medio de este escenario Peña Nieto ya anunció un rescate financiero a Pemex por 73.500 millones de pesos ($ 4.198 millones), para resolver los problemas de liquidez.

Corrupción y robo

Otros problemas que ahondan la crisis de la petrolera, pero están prácticamente ausentes en el discurso oficial son la corrupción y el robo de crudo.

Por ejemplo, la compañía eroga sueldos y gastos de funcionarios del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Según datos revelados por La Jornada, cada año Pemex paga 84 millones de pesos ($ 5 millones) solo en transporte y viáticos de 1.280 trabajadores comisionados por el sindicato que desde hace dos décadas encabeza Carlos Romero Deschamps, senador por el oficialista PRI.

Además, el robo de crudo por medio de tomas clandestinas provoca pérdidas anuales por 25.000 millones de pesos ($ 1.470 millones) o 9.8 millones de barriles tan solo en el 2014. Se trata de perforaciones en ductos, acciones del llamado “crimen organizado”, es decir narcotráfico en colusión con autoridades.

El delito aumentó 260% en el actual gobierno de Peña Nieto y se ha extendido por diversos estados de la República Mexicana, según datos de la consultora Etellekt.

Ante este panorama y un volátil precio del crudo, México estaría en la cita de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) este domingo.

Si bien no es país miembro de la organización, es un importante exportador de crudo. Hasta ahora Peña Nieto se ha mantenido al margen del acuerdo adoptado el pasado 16 de febrero por Rusia, Arabia Saudita, Catar y Venezuela para estabilizar la oferta y el mercado petrolero.

El Telégrafo


Pemex busca socios para enfrentar crisis financiera

Pemex está abierta a alianzas en las que socios obtengan la mayoría y la operación en proyectos tanto de exploración y producción como en refinación, almacenamiento y transporte, dijo el director de la empresa estatal, José Antonio González Anaya en una entrevista en Nueva York.

Pemex está en búsqueda de socios que le ayuden a abordar la crisis financiera que enfrenta, agudizada por la caída en los precios del crudo y un régimen fiscal que exprime sus ganancias, entre otras aspectos.

González Anaya dijo en Bloomberg Tv que Pemex evalúa socios tanto financieros como empresas petroleras con participaciones mayoritarias en “toda la estructura” y está actualmente en pláticas con potenciales socios.

El funcionario dijo que las primeras alianzas en este sentido podrían verse en refinación. “Temas relacionados con actividades no estratégicas (…) son probablemente cosas en las que podemos ir adelante”, dijo el funcionario a Bloomberg TV.

Pemex tiene seis refinerías con una capacidad total de procesamiento de 1.57 millones de barriles por día (bpd).

González Anaya y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, se reunieron el lunes y martes en Nueva York con inversionistas y directivos de instituciones financieras para tratar de calmar las aguas acerca de la situación de Pemex, a la que el Gobierno inyectó recursos excedentes del banco central a fin de darle un respiro.

El Universal