Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Aunque se conoce que la inversión pública sigue siendo mayor a la inversión privada en la región, ésta última tiene una gran importancia. Por ejemplo, según la CEPAL, la inversión en formación bruta de capital fijo ha representado el 15% del PIB el 2015, en comparación con el 6.5% de participación del sector público[1] en este ámbito; además es generador de empleo, contribuye al acceso a bienes y servicios, contribuye a los ingresos fiscales a través del pago de sus impuestos y contribuye al crecimiento del Producto Interno Bruto.

El sector privado opera con empresas nacionales que invierten en sus países, principalmente las empresas micro, pequeñas, medianas y grandes; y opera también mediante inversiones transfronterizas, que son principalmente las denominadas empresas multinacionales.

Aunque no se tiene una desagregación entre inversión nacional y extranjera, y sus desafíos tienen diferencias, las expectativas de  la nueva agenda global de desarrollo parecen recaer en la inversión de multinacionales.

La inversión extranjera directa (IED)  en la región se reduce

La IED en la región de América Latina alcanzó el 2014 a US$ 159.000 millones, equivalente al 2.6% del PIB regional, con una reducción del 16% respecto al 2013, después de haber tenido una tendencia general de crecimiento en la última década. El monto recibido el 2014 equivale al 4% de los flujos de IED en el mundo, y prácticamente la mitad está canalizado a dos países, Brasil y México.[2]

Esta caída se da por el efecto del declive del crecimiento económico en toda la región, así como por los precios más bajos de muchos productos básicos de exportación. La IED en el sector de recursos naturales ha tenido una caída, especialmente en el sector minero, con un impacto sobre todo en los países con mayor dependencia del sector extractivo. En este contexto, la rentabilidad media de la IED cayó al 5%, considerando que el 2008 había alcanzado un nivel máximo de 10% en promedio. América Latina es la región cuya IED tiene mayor volatilidad[3].

Quienes invirtieron más en América Latina el 2014 fueron principalmente Europa (Países Bajos, España y Luxemburgo) y Estados Unidos. Sin embargo, las empresas translatinas también tienen un rol en la IED de la región, aunque han reducido sus salidas, en particular Brasil, México y Colombia.

El destino de esta inversión es variado, los países más desarrollados de la región tienen una mayor IED en manufactura y servicios (Brasil, México) con inversión más intensiva en mano de obra, sin embargo, los países dependientes de la exportación de materias primas han atraído IED en el sector extractivo, una inversión intensiva en capital –y por ende no generadora de empleo- promoviendo en los últimos años una mayor reprimarización en sus economías.

La caída de la IED nos muestra el desafío para muchos países de la región de atraer capital para promover una diversificación en su matriz productiva, invertir en innovación y generación del conocimiento a nivel local, negociando que la IED además venga acompañada de transferencia de tecnología y capacidades.

Quienes invirtieron más en América Latina el 2014 fueron principalmente Europa (Países Bajos, España y Luxemburgo) y Estados Unidos. Sin embargo, las empresas translatinas también tienen un rol en la IED de la región, aunque han reducido sus salidas, en particular Brasil, México y Colombia.

Sectores de destino

Además de los sectores extractivos, la infraestructura es un sector en el que la inversión privada va aumentando su participación. El mundo experimenta la mayor bonanza de inversiones en la historia humana, con cerca de US$ 6-9 billones al año, aproximadamente el 8% del PIB mundial[4], destinados a megaproyectos como represas, ductos, sistemas eléctricos e hídricos, y redes de caminos.

Según los datos de Participación Privada en Infraestructura del Banco Mundial, ALC lideró el 2014 la inversión privada mundial en infraestructura, con el 64% de la inversión global.

La mayor iniciativa de integración regional, COSIPLAN, registró en su cartera de proyectos 2015 una participación del 19% con financiamiento del sector privado (principalmente en transporte) y 18% con Alianzas Público Privadas (principalmente en energía).[5]

El principal desafío es que la inversión del sector privado contribuya a la diversificación de la matriz productiva de la región, y que se velen por considerar las salvaguardas y evaluaciones socio-ambientales antes de sus intervenciones.

Financiamiento de bancos e instituciones financieras de desarrollo al sector privado

El sector privado se puede financiar con su capital propio, reinversión de utilidades, deuda, y las fuentes pueden ser tanto externas como internas. Una fuente de recursos que se prevé se incremente en los siguientes años para este sector es a través de instituciones financieras de desarrollo, ya sean bilaterales o multilaterales.

Éstos conceden subvenciones y préstamos a empresas privadas que operan en países en desarrollo desde hace décadas. Sin embargo, fue en los años noventa cuando este tipo de financiación se multiplicó drásticamente.

En 2010, la inversión externa de las Instituciones Financieras Internacionales en el sector privado superó los US$ 40.000 millones y se espera que en 2015 la cantidad de dinero invertido en el sector privado supere los US$ 100.000 millones, lo que equivale a casi dos tercios de la Ayuda Oficial para el Desarrollo (ODA, o ayuda tradicional).[6]

Entre los bancos regionales de desarrollo que operan en la región de América Latina y El Caribe, se encuentran el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Mundial, con su brazo público (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento) y privado (Corporación Financiera Internacional). También han cobrado importancia instituciones financieras nacionales que financian la actividad de empresas nacionales fuera de fronteras, como por ejemplo el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil.

La asistencia técnica es uno de los factores que diferencian al conjunto de servicios que puede obtener una empresa al acudir a una IFI en relación a la banca comercial, sin embargo, en razón a que las IFIs son agencias de desarrollo y operan con recursos de sus países donantes o socios, el desafío es principalmente contar con mecanismos efectivos de seguimiento y evaluación para identificar el impacto de estas iniciativas en el desarrollo, implementar estándares de desempeño para las inversiones que financian, estándares de transparencia acordes con los principios de efectividad de desarrollo y rendición de cuentas tanto para la población de los países donantes como para la población donde los recursos son invertidos.

Alianzas Público Privadas

Las  Alianzas Público Privadas (APP) son una iniciativa que está cobrando fuerza para canalizar recursos del sector privado hacia proyectos de desarrollo, aunque el 2013 se redujo en el mundo a raíz de la crisis, América Latina es la región con mayores iniciativas de APP y algunos países han presentado grandes incrementos, como es el caso de Perú donde se ha más que duplicado el 2014[7].

Entre los principales riesgos de las APP está la generación de deuda y pasivos contingentes (costo fiscal en el mediano y largo plazo), un mayor costo de los proyectos públicos (sobre precio o cálculos incorrectos a la firma del contrato) y un impacto en la población (difícil acceso o mala calidad de servicios, mayor costo).

Dado que la naturaleza del sector privado es la búsqueda de un retorno a su inversión, el desafío es combinar este propósito con una “responsabilidad” en las inversiones, que actualmente radican más en los sectores energéticos, de manufactura y servicios, pero que la tendencia parece ser el ingreso con más fuerza a sectores de infraestructura, y en el caso de APPs incluso a sectores como salud y educación, con poca evidencia de que sea la mejor alternativa frente proyectos ejecutados tradicionalmente con inversión pública.

Otros desafíos

Es evidente que la región tiene limitaciones que abordar para promover la participación del sector privado, como ser normativas, déficit en infraestructuras, baja inversión en innovación, limitado acceso a financiamiento, baja capacitación, restricciones de mercado, entre otros. Pero es evidente también que estas limitaciones se agravan cuando se trata del sector privado nacional, en particular de las micro, pequeñas y medianas empresas, que generan el 87%[8] del empleo en la región.

En cambio, y en la perspectiva de que las empresas multinacionales sean quienes tienen más posibilidades de un protagonismo en el financiamiento del desarrollo, se requiere desarrollar normativa y capacidades en los países de la región, para abordar aspectos de recaudación impositiva (para evitar la evasión y elusión), la generación de empleo digno (cumplimiento de los convenios de la OIT), medidas para el cuidado del medio ambiente y el respeto a los derechos humanos (aplicación de los principios de empresas y derechos humanos) y de pueblos indígenas (cumplimiento de convenios de la OIT y Naciones Unidas).

Finalmente, el rol del sector público y la comunidad internacional también es importante para generar las condiciones y medidas para que el sector privado contribuya al desarrollo y, en el marco de los objetivos de desarrollo sustentable, a la reducción de la pobreza y desigualdad.

CITAS

[1] Solamente considera la inversión del gobierno general, excluye a empresas públicas.

[2] CEPAL, Inversión Extranjera Directa 2015.

[3] CEPAL, Estudio Económico de América Latina y El Caribe, Desafíos para impulsar el ciclo de inversión con miras a reactivar el crecimiento, 2015.

[4] Alexander, Nancy; BoletínBretton Woods Project, 2 de Febrero 2015.

[5] UNASUR COSPIPLAN, Cartera de Proyectos 2015, VI Reunión de Ministros del COSIPLAN, Montevideo, 3 de diciembre de 2015.

[6]Fondos públicos para el sector privado ¿Es posible invertir en empresas privadas para beneficiar a los pobres? Eurodad, mayo de 2012 y A Private Affair: Shining a light on the shadowy institutions giving public support to private companies and taking over the development agenda. Eurodad, julio de 2014

[7]Romero, María Jose; What lies beneath? Eurodad, Abril de 2015.

[8]HenriquezLissete; OIT, EuropeAid, Políticas para MIPYMEsfrente a la crisis, Conclusiones de un Estudio Comparativo de América Latina y Europa, 2009.

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* Patricia Miranda es miembro de JUBILEO BOLIVIA y experta en temas de deuda soberana.

Economía Crítica