Durante 2015, las salvaguardias moldearon la dinámica comercial del país. A futuro, se prevén otras opciones para mejorar los resultados de la balanza comercial.

¿Cuándo concluirán las salvaguardias?

En concordancia con aquello planificado originalmente, las salvaguardias culminarán en junio de 2016. Esto ha sido puesto a consideración de la OMC, una institución cuyas reglas multilaterales permiten la implementación de estos instrumentos. Para comenzar, en enero tendremos una disminución del 45% al 40% en el nivel de la máxima sobretasa. Posteriormente se irán disminuyendo los niveles. Siempre estamos haciendo evaluaciones y no descartamos que exista una modificación dentro de este período. Existen situaciones no solo externas, sino internas que podrían ameritar hacer algún tipo de modificación.

Hasta el momento, ¿cómo evaluaría los efectos de las salvaguardias?

En primer lugar, conviene recordar y tener claro que las salvaguardias estuvieron originadas por una compleja situación internacional asociada a un choque externo que tiene un impacto sobre el nivel de vida de los ecuatorianos. Es decir, en este tema, no confundamos el remedio con las causas. Una reducción de los ingresos petroleros equivalente al 7% del PIB implica que los ecuatorianos no podemos pretender tener los mismos patrones de consumo que existían hace dos años atrás. En ese sentido, se suele decir que las salvaguardias pudieron haber sido evitadas porque la economía se ajustaría por sí misma y las importaciones se reducirían. Eso no es cierto. Si comparamos los bienes con salvaguardia versus los bienes sin salvaguardia,  observamos que, mientras las importaciones sin salvaguardia se redujeron en 12%, las importaciones con salvaguardia disminuyeron en 31%.

Entonces, ¿las salvaguardias lograron su propósito?

El establecimiento de salvaguardias fue una medida necesaria para restablecer el equilibrio de nuestra balanza de pagos. Cumplió los objetivos fijados, siempre procurando minimizar el impacto sobre la producción nacional y sobre el consumo de los hogares.

¿Cómo aprecia la relación entre las salvaguardias y la inflación?

Al principio se decía que las salvaguardias generarían elevadísimos niveles de inflación, que ocasionarían una guerra comercial o que contribuirían a una expulsión del país del sistema multilateral. Aquello no ha sucedido. De hecho, el impacto inflacionario de las salvaguardias ha sido mínimo. Este resultado no es accidental. Se procuró específicamente no considerar a los bienes de la canasta básica dentro de las salvaguardias, sino más bien aplicar el instrumento en productos cuyo consumo podía ser moderado.

Cuando sean removidas las salvaguardias, ¿qué estrategias se implementarán para aminorar los problemas de la balanza comercial?

Aumentar las exportaciones, atraer inversiones extranjeras y moderar el nivel de las importaciones.

Para el próximo año, ¿cuáles son los principales objetivos de política comercial internacional?

Moderar las importaciones y continuar trabajando en exportaciones. E insisto que se trata de continuar trabajando porque se suelen escuchar opiniones que sostienen que las exportaciones no están siendo fomentadas. En los últimos siete años, nuestras exportaciones no petroleras, medidas en volumen, han crecido más que en el resto de países de América Latina. Lamentablemente, no podemos controlar los precios internacionales. Ecuador es un tomador de precios. Seguir trabajando en el fomento de las exportaciones implica profundizar las negociaciones comerciales. Y esto obedece a que, dada la apreciación del dólar, una tendencia que está acompañada por elevados niveles de aranceles, los bienes ecuatorianos muy difícilmente podrían ser competitivos en algunos mercados internacionales. Tenemos que trabajar para brindar mayores facilidades de acceso de los bienes ecuatorianos en el resto del mundo.

A ese efecto, ¿qué se ha hecho?

En los últimos años, el mercado asiático ha estado en expansión. De hecho, la mayor cantidad de carga ya se trasladó desde el Atlántico hacia el Pacífico. Se torna evidente que debemos estar más activos en esa región. Por ello, iniciamos formalmente negociaciones con Corea y, entre enero y febrero de 2016, tendremos la primera ronda de negociaciones en Quito. Se contemplarán temas sobre inversión, cooperación y comercio en la medida en que nos interesa disminuir las barreras comerciales. Iniciamos con Corea porque es el país asiático que tiene mayor complementariedad.

A su vez, a partir de un viaje realizado en octubre, se logró desbloquear la situación en la que estábamos con Turquía. Como resultado de las gestiones realizadas, el mes pasado vino una misión de funcionarios turcos a Quito para acordar los temas que serán tratados en la ronda de negociación a realizarse en Ankara en febrero de 2016. Para nosotros, como país, este mercado es importante porque Turquía es la decimoséptima economía del mundo y estamos colocando crecientes exportaciones de banano, a pesar de que existe un arancel del 146%. A Turquía le presentaremos nuestra visión: considerar a ambos países como puertos de entrada a nuestras respectivas regiones.

¿Qué avances existen en las negociaciones con Centroamérica?

Con esa región tenemos una interesante complementariedad. Sus mercados son cercanos a los nuestros y similares en patrones de consumo. En Centroamérica, los bienes ecuatorianos podrían entrar con buenas probabilidades de éxito, especialmente los productos agroindustriales con valor agregado y los productos de la línea blanca. En noviembre iniciamos las negociaciones comerciales con Honduras y la próxima ronda sucederá en febrero, en Quito. Con Nicaragua las negociaciones están muy adelantadas y podrían concluir pronto. Con Costa Rica tuvimos un primer contacto y estamos en los inicios de un proceso formal de negociación.

El 15 de diciembre en Cali y el 18 de diciembre en Jaén se realizarán encuentros binacionales con Colombia y Perú. ¿Qué propondrá Ecuador?

Hace un par de semanas estuvimos con las autoridades de esos países conversando sobre inquietudes que existen en ambos lados. Aspiramos a fortalecer mecanismos para que el intercambio pueda seguir creciendo. Es verdad que, últimamente, el comercio con nuestros vecinos ha disminuido debido a medidas tomadas por los tres países. La depreciación del peso colombiano causa un obstáculo importante para que nuestras empresas sigan vendiendo a Colombia y, evidentemente, las medidas que hemos tomado han disminuido las exportaciones de Colombia a Ecuador. En esas reuniones seguiremos trabajando en procesos más expeditos para facilitar el comercio.

¿Cómo resumiría la estrategia comercial del país?

Buscamos una cuádruple diversificación: mayor número de destinos, mayor número de productores, mayor número de bienes y servicios y mayor número de regiones. Esto implica negociaciones comerciales para acceder a mercados y, a su vez, apoyo a las pequeñas, medianas y grandes empresas para su internacionalización, dígase promoviendo sus bienes en ferias en el exterior.

El Telégrafo