Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

El equilibrio de las finanzas públicas. Por Werner Vásquez Von Schoettler

Tan insana puede ser una oposición, que frente a duras condiciones económicas que vive Ecuador por un escenario internacional de contracción económica, lo que busca es solo ganancia política-electoral, esperando que el Gobierno tome medidas afectando a los sectores populares y a la clase media. Ese tipo de oposición, muy bien asociada en su estrategia, con ciertos medios de comunicación privados, arremete contra las iniciativas que son necesarias para el país. La izquierda más reaccionaria, aquella que decía que había que votar por León Febres-Cordero porque así se agravarían las condiciones objetivas para la lucha revolucionaria, ahora se asocia con el mismo criterio con la derecha bancaria para desmontar lo que llaman correísmo. Sin Correa como candidato no les queda más que arremeter contra el orden constituido porque saben que muy difícilmente ganarán las próximas elecciones por sí mismos, entonces, no les queda más que subirse a la camioneta del atraso histórico. Con criticidad se puede decir que este proyecto político tiene matices y un arco ideológico necesario porque el país ha requerido un pragmatismo necesario. Pero eso no significa ni oportunismo ni dogmatismo, peor aún deslealtad a quienes dieron su voto en las urnas. Quizás eso les duela a algunos ‘intelectuales’ de libro bajo el brazo y cajetilla de tabacos, y festín en sus fincas de fin de semana; aquellos que hablan de lo popular, que se sienten populares, desde su condición, casi, de mayorales-herederos. ¿Qué podrían entender de gravar al consumo de cigarrillos, de gravar a las gaseosas, a la cerveza? ¿Acaso entenderán que el proyecto de ley tiene cuatro reformas: incentivos, salud preventiva y patrones de consumo, corrección de abusos y excesos en el uso de beneficios tributarios, y redistribución, justicia y equidad? Primero, fortalecer los medios de pago digitales para que el consumo nacional se fortalezca. Eliminar el Impuesto a las Salidas de Capital hasta cinco mil dólares con tarjeta de crédito y débito en pagos en el exterior: más seguridad; rebajar el anticipo al Impuesto a la Renta a las empresas que usen medios de pago electrónicos. Segundo, 13 centavos más al precio de las cervezas en la presentación mayor; un centavo más a cada cigarrillo; en gaseosas: 7 centavos en 400 cc y 61 centavos en 3.000 cc. Lo nocivo de estas bebidas está en el volumen de consumo, no en el precio. Tercero, corrección en aplicación de beneficios de grupos prioritarios; se importaban carros de lujos que beneficiaban a terceros. Mecanismos de pago anticipado de Impuesto a la Renta en el comercio de minerales para evitar la evasión a través de empresas fantasmas. Cuarto, distribución del presupuesto de acuerdo a los ingresos reales percibidos por el Estado: relación Gobierno central-GAD. No pagan ICE del 15% ni los hogares ni las personas por uso de telefonía, planes de internet y datos. Quienes pagarán serán las sociedades y sus planes corporativos. Simple de entender: no se afecta ni a los sectores populares ni a la clase media. Se fomenta el consumo nacional, se preserva el empleo y se combaten consumos nocivos. Lean el proyecto de ley. La oposición obtusa, seguro, no lo hará. www.eltelegrafo.com.ec/images/cms/DocumentosPDF/2016/Proyecto-Ley-Organica-para-el-Equilibrio-de-las-Finanzas-Publicas.pdf.

El Telègrafo


Más impuestos. Por Juan J. Paz y Miño C.

La Cepal y Oxfam acaban de publicar (marzo, 2016) su estudio ‘Tributación para un crecimiento inclusivo’ (http://goo.gl/57dNjy), que analiza el impacto de las desigualdades y el papel que pueden tener los impuestos para mejorar el equilibrio social. De acuerdo con el estudio, en 2014, el 10% más rico de la población en América Latina recibió el 71% de la riqueza; además, entre 2002 y 2015, las fortunas de los multimillonarios en la región crecieron un 21% anual, que es seis veces superior al PIB. Esto significa que, a pesar de los avances en la recaudación tributaria, en América Latina continúa la concentración de la riqueza en niveles alarmantes. Según Cepal-Oxfam, “el decil más alto de la distribución de ingresos en América Latina paga una tasa impositiva efectiva excepcionalmente baja en comparación con los países de Norteamérica y Europa. De los 16 países que se tomaron en cuenta, solo 3 (Argentina, México y el Uruguay) tienen tasas efectivas que exceden el 8% para el decil más alto y únicamente México alcanza el 10%. En comparación, en Estados Unidos la tasa efectiva para el quintil más alto es del 14,2% y en algunos países europeos supera el 20%”. El estudio deja en claro que la evasión y la elusión de impuestos restan la posibilidad de contar con millones de dólares en ingresos que bien podrían servir para atacar la pobreza y la desigualdad. Las pérdidas de la recaudación del impuesto sobre las rentas de las empresas van del 27% de lo que potencialmente se podría recaudar, en el caso de Brasil, hasta el 65% en Costa Rica y Ecuador. Además, los impuestos al consumo, en los que usualmente se apoyan los sistemas tributarios, resultan más gravosos para las capas medias y bajas de la población; los sistemas tributarios suelen orientarse más a los ingresos laborales que a las ganancias del capital; y hay carencia de impuestos sobre bienes inmuebles y sucesiones. Incluso los gobiernos otorgan tratamientos favorables a las compañías multinacionales con reducciones “excesivamente generosas” de impuestos; y es necesario dar prioridad a la reducción de los “incentivos fiscales”, porque deben mejorar las capacidades estatales para la administración tributaria. Se constata que el impuesto a las rentas sigue siendo bajo en América Latina, particularmente entre quienes poseen ingresos más altos, pues la tasa impositiva media efectiva para el 10% más rico solo equivale al 5% de su ingreso disponible. Queda en claro que una política que apunte a la redistribución de la riqueza, sobre todo debe privilegiar impuestos como el de la renta, y atacar la evasión y elusión de los pagos. En el contexto del estudio de Cepal-Oxfam, el proyecto de ‘Ley Orgánica para el Equilibrio de las Finanzas Públicas’ en Ecuador no es revolucionario, sino que mantiene la línea tradicional de impuestos al consumo, afectará a viajeros con divisas al exterior y sigue el giro gubernamental observable a partir de 2015, que rehúye la afectación directa a las capas más ricas y a los empresarios, con impuestos directos más altos sobre sus rentas y utilidades

El Telégrafo 

Alexis: “No se va a poder pagar bono solidario” sin aprobación urgente de impuestos

En una entrevista en Ecuavisa, el secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, afirmó que de no aprobarse pronto las reformas tributarias, el Ecuador perdería cientos de millones de dólares y por consecuencia no podría hacer inversiones ni pagar el bono solidario.

Cuando le preguntaron la razón de que el proyecto de ley se apruebe con urgencia, Mera dijo que esperar tan solo unos meses para la aprobación de la ley resultaría en millonarias pérdidas para el Ecuador.

“El país pierde 100 millones de dólares si hacemos este proyecto de ley en seis meses. Porque si genera 300 millones en un año, si lo hacemos en cuatro meses perdemos 100 millones. Entonces no vamos a poder pagar bono solidario y no vamos a poder hacer inversiones”.

El proyecto de Ley Orgánica para el Equilibrio de las Finanzas Públicas fue enviado a la Asamblea Nacional a ser tramitado urgentemente. De ser aprobada, se gravaría nuevamente a las bebidas alcohólicas y azucaradas, se aplicarían limitaciones a la salida de divisas y se llevarían a cabo ajustes relacionados al dinero electrónico.

La República 

El trimestre perdido. Por Santiago J. Bucaram

Ha quedado atrás el primer trimestre del año 2016 y con él se nos fue la poca esperanza que teníamos que el Gobierno Nacional realice los ajustes necesarios para rectificar el rumbo de la economía ecuatoriana.

Estos ajustes no sucedieron, ni creo que sucederán; puesto que, hasta hoy, el Gobierno sigue empecinado en defender su proyecto económico (caracterizado por niveles excesivos de gasto, impuestos y regulación) el cual nos ha conducido a una situación grave de iliquidez fiscal, aumento del endeudamiento y estancamiento productivo.

Actualmente, las necesidades de financiamiento del Gobierno se estiman en valores superiores a los 10.000 millones de dólares y las medidas que este ha tomado para cerrar esa brecha son más de lo mismo.  Entre estas medidas tenemos: primero, aumento de la carga tributaria (incluido aranceles) para las empresas y las familias ecuatorianas, destacándose en los últimos días los posibles impuestos sobre el consumo de cigarrillos, bebidas alcohólicas y azucaradas; supuestamente para proteger la salud de la ciudadanía (interesante que el Gobierno empiece a preocuparse por nuestra salud nueve años después de instaurada la Revolución Ciudadana y luego de casi dos años de que el Ministerio Coordinador de Producción, Empleo y Competitividad promocionara con bombos y platillos la construcción en Ecuador de la segunda más grande planta embotelladora de Coca-Cola de Latinoamérica).

Segundo, más deuda dispendiosa proveniente de China (970 millones a 5 años plazo y a un tipo de interés del 6,2% más LIBOR con amortización trimestral), cuando pudimos haber obtenido fondos con condiciones mucho más favorables provenientes del Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

Tercero, atrasos en asignaciones a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADs), sumado a las amenazas de ampliar las atribuciones del Presidente para intervenir (disminuir) los presupuestos de los GADs, así como de reformar el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Cootad), para asignar los recursos del Gobierno Nacional a los Gobiernos locales basándose en el precio –variable- del petróleo (lo que nos lleva a preguntar: “¿Por qué no hicieron dicha reforma cuando los precios eran altos?”).

Cuarto, promesas incumplidas de “ajustes” (optimización) del gasto público (corriente), pese a que es fácil identificar entidades burocráticas innecesarias (como la Secretaria del Buen Vivir, el Consejo Nacional de la Igualdad Intergeneracional, el Instituto Nacional de la Meritocracia, Instituto Espacial Ecuatoriano, entre otros), o incluso predicar con el ejemplo, exigiendo a la burocracia a acogerse al paro parcial que ellos fervientemente han promocionado como la panacea al problema de empleo del país.

Quinto, celeridad inusitada en las firmas de contratos petroleros y mineros a cambio de liquidez inmediata y bajo nuevas figuras legales creativas (i.e. derecho intangible) que a muchos genera preocupación. Y sexto, aumento de la deuda interna con proveedores, el IESS e instituciones financieras, destacándose el incremento del endeudamiento con el Banco Central del Ecuador, el cual ha pasado de $803,2 millones en octubre de 2015 a $2.177,7 millones al 24 de marzo de 2016.

En conclusión, durante estos tres meses, el Gobierno no ha tomado ninguna medida real enfocada en combatir la causa estructural de la crisis económica que sufre nuestro país (i.e. la formación de un sistema económico insostenible que es impulsado exclusivamente por un gasto público excesivo sin respaldo en eficiencia y productividad). Por el contrario, en este trimestre el Gobierno Nacional, en lugar de enfrentar las causas del problema se ha limitado a implementar tan sólo un conjunto de medidas a modo de parche con el fin de postergar los ajustes necesarios hasta después de las elecciones (i.e. febrero de 2017); y, de ser posible, incluso, hasta después de que el nuevo gobierno se posesione para así dejar los ajustes dolorosos (y sus costos políticos) en manos de aquellos que tengan que gobernar nuestro país desde el 24 de mayo de 2017.

Sin embargo, aún quedan nueve meses para componer el desorden que la “Revolución Ciudadana” nos ha dejado (después de nueve años de derroche); nueve meses para que el Gobierno rectifique; nueve meses para que la timorata oposición se despierte y pida cambios con la voz que la sociedad les ha concedido y que no ha sido usada efectivamente hasta el día de hoy.

La República 

Empresarios rechazan las reformas tributarias

La Comisión recibió a varios representantes de distintos sectores productivos del país, entre ellos, Cristian Wahli, presidente de la Asociación de Fabricantes de Alimentos y Bebidas, quien señaló que un impuesto a las bebidas gaseosas afectará la generación del empleo en este sector.
“¿Cómo van a poder pagar un producto que aumenta de un 40 por ciento? Imposible, entonces, estimamos que esos 22.000 puestos de trabajo familiares desaparecerán”, alertó.

De su parte, Miguel Pérez, presidente de la Federación Nacional de Azucareros del Ecuador, presentó a la Comisión la cifra de las pérdidas que tendría este sector que provee azúcar a los fabricantes de gaseosas. Dijo que se dejarían de vender 18 millones de dólares al año.
“Veinticinto centavos por litro, eso es demasiada plata, lo que le costaba un dólar, le va a costar un dólar treinta porque tiene otros efectos”, manifestó.
“Necesitamos enfocarnos en reactivar la economía y no solamente en el ‘hueco fiscal’ porque, a final de cuentas, para el ‘hueco fiscal’, lo que hay que hacer es reducir gastos y no pasarle la factura al sector privado”, comentó Miguel González, presidente encargado de la Cámara de Comercio de Guayaquil.
Rosana Alvarado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional, dijo que el impacto en el empleo y las ventas no sería como expresaron los empresarios.
“Siempre que hemos planteado una reforma tributaria, estos son los argumentos para oponerse. La verdad, no es nada nuevo lo que se ha escuchado”, dijo. Anunció, además, que se analiza un impuesto a todas las bebidas azucaradas.
“Esa ha sido la discusión, apoyo esa propuesta. Finalmente esto va al debate en el Pleno de la Asamblea”, afirmó Alvarado.
Mañana la Comisión tendría listo el informe para el primer debate, que, posiblemente será el próximo martes.
Mientras,  adeptos y detractores de las reformas tributarias se manifestarán hoy en Quito y otras ciudades, ante la posibilidad de elevar ciertos impuestos, que unos consideran que afectarán al pueblo, en tanto otros aseguran que buscan la equidad.

El Tiempo

Proyecto de alza de impuestos lleva a calle adeptos y detractores en Ecuador

Adeptos y detractores de un proyecto económico enviado a estudio del Parlamento ecuatoriano se manifestarán mañana en Quito y otras ciudades, ante la posibilidad de elevar ciertos impuestos, que unos consideran que afectarán al pueblo, en tanto otros aseguran que buscan la equidad.

A principios de mes el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, formuló un llamamiento a sus simpatizantes a reunirse mañana jueves en la Plaza de la Independencia, frente al Palacio de Gobierno en Quito, para “defender a la patria” de una protesta opositora convocada para ese mismo día.

Opositores y críticos al Gobierno convocaron a la protesta una vez que el Ejecutivo envió a la Asamblea un proyecto de ley que, entre otras cosas, propone fijar nuevos impuestos a los cigarrillos, a los licores y a las bebidas azucaradas.

El gobernante defiende la “Ley Orgánica para el Equilibrio de las Finanzas Públicas” que presentó a la Asamblea para un trámite urgente, pues dice que esta no solo busca ingresos, sino mejorar los hábitos de consumo en la población.

Según Correa, la reforma beneficiará a los sectores populares y permitirá redistribuir los ingresos, en un momento en que el país afronta una difícil situación económica por la caída drástica del precio del petróleo, su principal producto de exportación.

El excandidato presidencial Guillermo Lasso, líder del movimiento CREO, la mayor fuerza de oposición del Parlamento ecuatoriano, ha pedido retirar el proyecto de ley de la Asamblea.

“Quiero decirle al Presidente: no provoque más a los ecuatorianos. Gobernar correctamente es aceptar errores. ¡Retire su Ley del Ahorcado!”, escribió Lasso en su cuenta de twitter.

En esa red social añadió que “la solución de los problemas económicos del Ecuador es un cambio político” y apuntó que en caso de ganar las elecciones presidenciales del próximo año, en las que quiere participar, derogará el “paquete tributario”.

También, algunos sectores empresariales han criticado el proyecto impositivo y han asegurado que este perjudicará al pueblo y encarecerá la producción, extremos que ha negado el Ejecutivo.

Como en las protestas del año pasado, las redes sociales han sido el mecanismo de críticos y opositores para convocar a una concentración en la avenida de Los Shyris, en el centro norte de la capital, donde está la sede de Alianza País, para rechazar ahora el proyecto tributario del Ejecutivo.

En la red social twitter, el asambleísta opositor Andrés Páez, ha sugerido que en lugar del cambio en los impuestos, se cierren algunas instituciones públicas, con lo que considera que “tendrán más dinero del recaudado con impuestos”.

“#nomasimpuestos mejor cierren el ministerio de felicidad (en referencia a la Secretaria del Buen Vivir), consejo de igualdad intergeneracional, Agencia Espacial y tienen suficiente dinero”, escribió.

También el oficialismo y sus seguidores han usado las plataformas virtuales para defender el proyecto de ley y secundar el llamado de Correa a la concentración en la Plaza de la Independencia.

El ministro de Defensa, Ricardo Patiño, recordó en su cuenta de twitter la cita para juntarse “en la Plaza Grande y defender las reformas tributarias, que buscan equidad para todos”.

El economista