Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional no permitirá que las inversiones vengan a Ecuador ni será garantía de solución de nuestros problemas económicos. Estos acuerdos, como en el caso de Grecia, tienen condicionalidades que agravan crisis económicas y situaciones sociales.

Recordemos que obtener un préstamo del FMI implica firmar una carta de intención y acordar metas entre las partes donde el FMI establece y supervisa condicionalidades a realizarse por parte de los gobiernos. Por ejemplo, en el 2003 las entonces autoridades económicas acordaron entre los 23 puntos la venta del Banco del Pacífico, la venta de las empresas telefónicas públicas, la no entrega de préstamos a los afiliados y recortes fiscales.

La eventual firma de un acuerdo con el FMI tendría indudablemente un costo político para Rafael Correa. El contexto político de cara a las elecciones del 2017 hace pensar que no estaría dispuesto a asumir este costo.

Sin embargo, la “creatividad” económica, los distintos giros a la derecha en política económica así como el deterioro de la situación podrían llevar a un eventual acuerdo.

Ante esa eventualidad, cabe saber: ¿Qué tipo de crédito recibiría el país? ¿Por qué monto? ¿A cambio de qué? y ¿Para que se utilizarían esos recursos?

Es muy difícil que ese acuerdo no se trasparente y dependiendo de sus condiciones esto influirá en la conflictividad social del país. Algunas condiciones podrían incluso ya haber sido acordadas. ¿Que se va a recibir? ¿Una línea contingente?

¿A cambio de qué? ¿Eliminación de los subsidios? ¿Privatizaciones?

Otra pregunta es ¿para qué se van a utilizar esos recursos? Supuestamente para equilibrar balanza de pagos pero si terminan alimentando rentas para los bancos, especulación financiera, salida de capitales, pago de intereses de deuda, obras sobrevaluadas o innecesarias no tendrían efecto mutiplicador alguno para la economía. Sería una historia repetida sin aprendizajes en la que unos pocos van a lucrar del Estado en perjuicio de las grandes mayorías.

En los últimos años el gobierno ha optado por reuniones y acuerdos con grandes grupos económicos, poco transparentes como el último con la banca que podría ser parte implícita de un eventual acuerdo.

En el contexto crítico que atraviesa el país se requiere sobretodo transparencia y un cambio de actitud, empezando por reconocer la crisis pues cuando se niega un problema, este se agrava y se pierde credibilidad. El gobierno debe presentar con claridad acciones contracíclicas de generación de empleo y protección a los más vulnerables

Entre algunas medidas, en el sector fiscal se debería velar seriamente por la calidad del gasto público y redefinir la inversión con efectos multiplicadores. En el sector externo, fortalecer el comercio intrarregional. En el sector financiero, utilizar al Banco del Pacífico de forma más proactiva y canalizar el ahorro nacional al crédito productivo evitando la fuga de capitales.

*Economista heterodoxa, ecuatoriana. Ocupó varias funciones de servicio público incluida la de ministra coordinadora de la política económica (abril 2010 – octubre 2011).

Tiempo de Crisis