Hoy, el Banco Central del Ecuador (BCE) lanzará el nuevo volumen de Cuestiones Económicas, su revista especializada en la difusión de análisis y estudios socioeconómicos. A propósito de la publicación, Verónica Artola, subgerenta de Programación y Regulación del BCE, aborda algunos aspectos y ámbitos de investigación necesarios en la coyuntura ecuatoriana.

Después de varios años de ausencia, ¿por qué relanzar Cuestiones Económicas?

En Ecuador, el BCE ha sido siempre un referente obligatorio para la discusión de temas económicos, no solo por la provisión de información estadística, sino también por el análisis de los desafíos para el país.

En 1979, Cuestiones Económicas nació para afianzar los vínculos entre la academia y el sector público. Desde entonces, la revista del BCE acompañó, incluso se adelantó, al debate de las diversas coyunturas y procesos por los cuales atravesó el país. En 2008, sin embargo, su publicación se interrumpió. Pero ahora es necesario abrir un espacio de discusión que permita ubicar cuáles son los temas importantes para la economía del país.

En un contexto de contracción económica, ¿cuáles podrían ser las líneas de análisis prioritarias?

En primer lugar, se requiere investigar y discutir sobre el uso de medios alternativos de pagos. Como puede apreciarse en las estadísticas del BCE, la demanda de las especies monetarias ha crecido mucho en los últimos períodos. La expansión de la demanda de billetes y monedas en Ecuador podría ser, incluso, mayor que aquella existente en otros países latinoamericanos.

También, en el campo de la investigación aplicada a nuestra economía, se necesita profundizar en el análisis de la posibilidad de efectuar políticas contracíclicas para ampliar la oferta de crédito, dígase a través del manejo de instrumentos monetarios como el encaje, el coeficiente de liquidez y las reservas mínimas.

¿Están esas prioridades reflejadas en los contenidos de la revista?

Sí, aunque las investigaciones plasmadas en los artículos fueron solicitadas, efectuadas y seleccionadas en 2015. En el artículo de Jorge Moncayo y Marcos Reis, por ejemplo, se efectúa un análisis sobre el uso de medios de pago electrónicos a nivel nacional e internacional. Allí se destaca que, en Ecuador, el dinero electrónico contribuirá a la inclusión financiera de la población.

Si bien los temas sobre liquidez y medios de pago son importantes, ¿agotan la discusión de política?

No. En un artículo de Luis Páez, se efectúa también una interesante reflexión sobre las vulnerabilidades de los sistemas bancarios en una economía dolarizada. Dicho más específicamente, aplicando modelos de fragilidad financiera al período 2003 a 2012, Páez estudió cuáles son los factores que  incidieron en el comportamiento de la banca privada. Por otra parte, se debe continuar con el estudio de los beneficios del microcrédito y su contribución al autoempleo. Esto también aborda Cuestiones Económicas.

En su agenda ¿existe espacio para estudiar lo internacional?

La integración monetaria y financiera regional es, precisamente, una línea de investigación. Nos interesa fomentarla porque responde a las necesidades del país a largo plazo, incluso, a nuestros estatutos.

El Telégrafo