En el Plan Nacional de Desarrollo del 2009, el gobierno de la Revolución Ciudadana se planteó el cambio del régimen de acumulación en el Ecuador, caracterizado por la concentración de la riqueza y la primarización de la economía, por medio de “producir distribuyendo y distribuir produciendo”, para tener mayor igualdad y una producción más inteligente.

Recientemente se viene sosteniendo la tesis en algunos círculos de la academia de que a pesar de la retórica “De hecho, las cifras autorizan, sin exageración, que el cambio en la matriz productiva es exactamente inverso al régimen de acumulación, es decir, una nueva tuerca en la primarización de la economía”, como lo plantea Pablo Ospina en su reciente informe “Crisis y tendencias económicas en el Ecuador de Rafael Correa”. El problema de esta tesis es que no toca la cuestión de la distribución y se enfoca en exportación cuando lo central, como dice el lema, es la producción.

En la distribución podemos ver las cifras del Banco Mundial y CEPAL. Entre 1987 y el 2007, se reconcentraron los ingresos. El 10% del PIB del 80% de la población menos rica se transfiere al 20% más rico. Sin embargo, desde el 2008 no solo se detiene la tendencia de concentración sino que se revierte. El índice Gini mide la concentración de ingresos. Mientras más alto más concentración, y mientras más bajo menos concentración de ingresos, la cifra 1 simbolizaría desigualdad absoluta y 0 absoluta igualdad. Desde el 2008 el índice Gini baja de 0,54 a 0,47, un descenso nunca antes registrado en la historia ecuatoriana, ubicando al país entre los que más están reduciendo la desigualdad en el mundo.

En producción, observando la misma Información Estadística Mensual 1957 del Banco Central usada por Ospina encontramos lo siguiente.

n esta medida de Industria y Servicios se incluye refinación de petróleo, manufactura, electricidad, agua, construcción, alojamiento y servicios de comida, actividades profesionales y técnicas, enseñanza, servicios de salud, servicios sociales, correo y comunicación y “otros servicios”. Vale mencionar que no se incluye el comercio, la administración pública ni los servicios financieros. El gráfico muestra que la producción agregada de los sectores industriales y de servicios juntos ha crecido en aproximadamente el 76% desde el 2008. Esto constituye un cambio real sustancial en las fuerzas de producción, aunque en términos proporcionales al PIB no ha habido mayor cambio. Sin embargo, será este año y el próximo que sentiremos la producción eléctrica de las hidroeléctricas en las cuales se ha invertido en estos años. Igualmente, encontramos que ha crecido el sector primario desde el 2008 en aproximadamente el 30% en términos absolutos, menos de la mitad que la industria y los servicios. En términos de su porcentaje del PIB, el sector primario no ha crecido desde el 2008. Por lo tanto, tenemos un crecimiento de la industria y servicios en mayor nivel que el sector primario.

En este esfuerzo de cambio de régimen de acumulación, ojalá se pueda avanzar aún más rápido y que se diversifique la exportación, sin expansión de la frontera ganadera, responsable del 70% de la destrucción de los bosques de América Latina al igual que el 51% de emisiones de gases de efecto invernadero y el sufrimiento de animales que tratamos como objetos, claramente contra los derechos de la naturaleza plasmados en la Constitución. Pero los que dicen que se ha efectuado una profundización del régimen de acumulación anterior están difundiendo un mito.

Fuente: América Latina en Movimiento.


Volver