Para los fabricantes de piezas de automóviles en el estado mexicano de Nuevo León, la letra pequeña de un acuerdo comercial del Pacífico que los negociadores esperan concretar esta semana podría preservar o deshacer un auge de la industria exportadora mexicana cuyo valor asciende a 60 mil millones de dólares.

Los ministros de Comercio de los 12 países que negocian el Acuerdo TransPacífico de Asociación Económica (ATP) comenzarán a reunirse desde hoy en la ciudad estadunidense de Atlanta y están cerca de sellar el mayor acuerdo comercial en una generación, que removerá barreras comerciales y establecerá normas comunes para el 40 por ciento de la economía mundial.

El TPP, un logro que definiría el legado del presidente estadunidense, Barack Obama, depende de la superación de desacuerdos sobre el comercio de lácteos, medicamentos y automóviles para alcanzar un punto de equilibrio entre la apertura de nuevos mercados, la protección de las industrias existentes y la elaboración de nuevas normas en temas que van desde la propiedad intelectual a los derechos laborales.

El acuerdo deberá proteger a una industria automotriz mexicana que surgió luego de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte enlazó a México y Canadá en las cadenas de suministro de las automotrices estadounidenses, y considerar a sus competidores japoneses, que manufacturan allí para evitar los derechos de importación estadounidenses de un 2.5 por ciento a los vehículos fabricados en Japón.

Este impuesto será eliminado bajo el ATP, lo que ha generado temores en Canadá y México de que los bajos umbrales de contenido nacional para los autos entregarán una ventaja demasiado grande a las cadenas de suministro de Asia.

Permitir que autos con un mínimo de un 30 por ciento de contenido de los países del ATP escapen a los derechos de importación, según lo propuesto por Japón, permitiría a los fabricantes nipones buscar piezas de origen en Asia y circunvalar a México, dijeron fuentes de la industria.

“Es fundamental para nosotros el que el ATP no se vaya al 30 por ciento como lo estaba pidiendo Japón”, dijo Manuel Montoya, director de Clúster Automotriz de Nuevo León.

“Bajar al 30 por ciento es prácticamente abrir nuestro mercado de tal manera que las empresas de aquí no puedan competir con las asiáticas”, agregó.

México es vulnerable respecto a las piezas de bajo costo que también producen países con bajos salarios como Tailandia, un proveedor clave para las automotrices japonesas, o China, que está aumentando su participación actual en el mercado estadunidense de piezas importadas de automóviles.

Oscar Albin, presidente ejecutivo de la Industria Nacional de Autopartes (INA) de México, dijo que un umbral de un 30 por ciento reduciría en más de un tercio las exportaciones a Estados Unidos.

Los sectores más afectados serían los fabricantes de arneses de cable, que forman parte del sistema eléctrico del automóvil y representan 7 mil millones de dólares en exportaciones, y de cubiertas de asientos de vehículos, explicó Albin.

Una persona informada sobre las negociaciones dijo que espera que el umbral final sea superior al 30 por ciento, aunque el acuerdo daría a las automotrices más flexibilidad para acceder a piezas fuera del bloque ATP.

Un acuerdo final, que se ha estado discutiendo durante los últimos seis años, necesitará la aprobación de las industrias automotrices de Estados Unidos y Japón, las dos mayores economías del bloque, y Canadá.

La Jornada