Las reservas de que disponen los pueblos para la lucha de las clases trabajadoras y la unidad como elemento primordial en estos tiempos convulsos fueron las enseñanzas del VII Encuentro Sindical Nuestra América (ESNA), recién concluido en Uruguay.

La Declaración de Montevideo abordó no solo los peligros y amenazas que atañen al movimiento obrero en la región latinoamericana e internacional, sino también las contradicciones y apetencias del capitalismo que amenazan a la humanidad al inevitable caos.

Esta cita -que sesionó entre el 31 de marzo y el 2 de abril- acogió a más de 300 representantes de 73 organizaciones sindicales de 19 países, y tuvo como invitado especial al antiterrorista y Héroe de la República de Cuba Ramón Labañino.

Sus temas centrales de debate, en tres comisiones de trabajo, abordaron la arremetida imperialista contra la clase trabajadora y los pueblos, vinculado a la defensa del derecho de huelga y contra la criminalización de la lucha social, y los tratados de Libre Comercio o integración soberana de los pueblos. También incluyó la independencia de clase, transformación social y construcción de una alternativa socialista.

El encuentro buscó fortalecer la unidad del movimiento obrero y definir la unidad de acción para romper con el intento de hegemonía del capitalismo a nivel mundial, así como promover el intercambio y la solidaridad internacional.

Dilma Rousseff, José Mujica y la apertura

El VII ESNA comenzó con una manifestación de apoyo de los delegados, organizaciones y movimientos sociales uruguayos frente a la embajada de Brasil en Montevideo, donde se brindó solidaridad al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, ante la embestida de la derecha en su país.

Ese apoyo de los trabajadores a la mandataria brasileña fue una constante en los tres días del evento, que quedó sintetizado en las declaraciones a Prensa Latina del secretario de Relaciones Internacionales de la Central de Trabajadores de Brasil, Divanilton Pereira.

La derecha nacional, articulada con intereses imperialistas, desde que perdieron las elecciones en 2014 insisten en desestabilizar nuestro país y realizar un golpe contra la mandataria Dilma Roussef, señaló en entrevista con Prensa Latina.

“Los trabajadores no vamos a permitir ningún retroceso, por eso son muy importantes las movilizaciones”, afirmó al referirse al millón de personas que salieron a las calles de Brasil en apoyo a la democracia.

Emotiva resultó la presencia del expresidente uruguayo José Mujica en la inauguración de la reunión en el Paraninfo de la Universidad de la República, un recintocargado de historia donde coincidieron en una ocasión Ernesto Che Guevara y Salvador Allende.

El senador uruguayo llamó a la unidad de la clase obrera internacional para enfrentar las complejas realidades del mundo, y subrayó que la forma actual que ha tomado el capitalismo, y que nos afecta, es la lentitud pasmosa de crecimiento de la economía a nivel mundial.

Expresó que los grandes medios de prensa utilizan las actuales circunstancias para tratar de “acentuar la desorientación en el común de la gente, ese es su papel”, enfatizó.

En ese sentido, aseveró que mientras existan clases sociales tendremos siempre en contra los grandes medios de comunicación, “pobre de nosotros si esperamos que los grandes medios de prensa nos apoyen en la lucha”, sostuvo.

“No tenemos otra voz que la nuestra y no tenemos otro recurso importante que no sea utilizar nuestra militancia e inteligencia y la movilización”, aseguró.

Marcelo Abdala, secretario general de la central sindical uruguaya PIT-CNT, expresó, por su parte, que son tiempos de extrema complejidad, cargados de amenazas, pero también de perspectivas.

Destacó que la meta “es la unidad sin exclusión” y apuntó que el ESNA es un espacio de reflexión, pero también “una plataforma de unidad de acción”.

Presencia de un héroe

Al intervenir en el VII Encuentro Sindical Nuestra América el luchador antiterrorista cubano Ramón Labañino agradeció en nombre de sus hermanos Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero y Fernando González, la solidaridad recibida durante los largos años de encierro en Estados Unidos.

En un juicio calificado de parcializado por la defensa, René y Fernando salieron en libertad en 2013 y 2014, respectivamente, tras cumplir íntegramente sus sentencias.

Mientras Gerardo, Ramón y Antonio fueron liberados el 17 de diciembre de 2014, como parte de las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos que luego dieron paso al proceso de restablecimiento de las relaciones bilaterales.

“Solamente un milagro venido del corazón de todos ustedes, el esfuerzo y gallardía de nuestros pueblos de enfrentarse al imperio, permitió que hoy estemos libres”, expresó.

Labañino afirmó que el mejor contragolpe a la ofensiva imperialista es la unidad de los pueblos, así como mantener la fidelidad y los principios.

Subrayó que el imperialismo es poderoso y tiene muchos recursos, pero no es invencible, y aseguró que el camino de la lucha, la persistencia, la resistencia, de la fidelidad a los principios y coherencia en la vida cotidiana, en defender siempre a los pueblos, es lo que da la victoria, acotó.

Sobre Cuba dijo que entra en una nueva etapa de lucha más compleja, con un bloqueo económico impuesto hace más de medio siglo que sigue intacto, y llamó a no dejarse engañar por la retórica discursiva del presidente norteamericano, Barack Obama.

Subrayó que la nueva fórmula que utiliza Estados Unidos contra su país tiene el propósito de destruirlo y apoderarse de él, aunque por otros medios.

El antiterrorista caribeño remarcó que los revolucionarios cubanos y el pueblo están preparados para este tipo de combate, pero también, opinó, “necesitamos el apoyo internacional y la solidaridad porque hay que eliminar el bloqueo”.

Ellos (los imperialistas) apuestan a la división, a mantenernos separados, a crear caos entre nosotros y no podemos darnos el lujo de estar separados, remarcó

Al respecto, elogió el anunció de unidad de dos centrales sindicales de Argentina para enfrentar las injusticias y arremetidas del nuevo gobierno de Mauricio Macri contra el pueblo.

COMISIONES DE TRABAJO Y DECLARACIÓN DE MOTEVIDEO

La expresión de unidad e integración de la clase obrera continental y mundial, y que sin unidad no hay integración, fue una de las conclusiones fundamentales de las mesas de trabajo del VII ESNA.

Raymundo Navarro, de la Central de Trabajadores de Cuba, en declaraciones a Prensa Latina, señaló que cada comisión llegó a acuerdos concretos para salir de la cita con metas y acciones comunes a implementar en cada uno de los países.

El dirigente sindical cubano comentó que en el análisis de las conclusiones de las mesas llegó el saludo de los presidentes de la Federación Sindical Mundial, la Confederación de Sindicatos de América, de la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores de Venezuela y de la Central de Trabajadores de Brasil, entre otros.

Destacó que en las comisiones se habló de Cuba como ejemplo de unidad y solidaridad con el resto del mundo.

Noumura Yukihiro, vicepresidente de la Confederación Nacional de Sindicatos de Japón, señaló que los problemas de los trabajadores de su país son similares a los de América Latina, y resaltó que el capitalismo pretende restringir los derechos laborales de los obreros.

La Declaración de Montevideo llamó a realizar una gran jornada continental el 4 de noviembre en favor de la democracia, la paz y la integración soberana de los pueblos.

También convocó a una jornada de solidaridad con Venezuela y exigió la libertad inmediata de las luchadoras sociales presas Julia Amparo Lotan (Guatemala) y Milagro Sala (Argentina).

Asimismo, reclamó la inmediata liberación del luchador independentista puertorriqueño Oscar López, preso hace 35 años en Estados Unidos.

El texto consideró inaceptable la continuidad del bloqueo económico contra Cuba y exigió el retiro de la Base Naval de Guantánamo, enclavada de manera ilegal en suelo de la isla caribeña.

Manifestó que en el plano geopolítico se pretende limitar el papel de China, el acercamiento de esta con Rusia y de los países del grupo Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), lo cual constituye un claro ejemplo de hegemonismo contra cualquier intento de multilateralismo en las relaciones internacionales.

ESNA

Arremetida imperialista contra la clase trabajadora y los pueblos: defensa del derecho a huelga, contra la criminalizacion de la lucha social

Nuestra comisión tuvo como ejes temáticos:

1) La arremetida imperialista contra la clase trabajadora y los pueblos.

2) Defensa del derecho a huelga, contra la criminalización de la lucha social.

En términos generales, ambos temas fueron abordados en todas las intervenciones de las compañeras y compañeros que pidieron la palabra, compartiendo el diagnóstico coyuntural que el Documento para el debate en el VII ESNA sostiene. Por esta razón, intentaremos aportar posiciones, conceptos y propuestas que refuerzan y complementan dicho material.

Se sostiene la visión común de que lo que sucede en América Latina es un fenómeno de ascenso de la derecha conservadora, que se manifiesta de diversas maneras en base a la realidad de cada país, pero que comparte el mismo objetivo: destruir las conquistas que la clase trabajadora había alcanzado en estos años, para ampliar la acumulación de ganancias de los sectores burgueses. Todo esto, en el marco de una crisis del capital que al día de hoy no tiene perspectivas de resolución, en un mundo multipolar donde se da una disputa feroz entre Estados Unidos y los países del BRICS, por la hegemonía político-económica mundial.

Luego de su alejamiento -temporal- de América Latina, Estados Unidos busca recomponer sus fuerzas en el continente y por eso impulsa la arremetida de la derecha. Esto se observa claramente en los golpes de Estado ocurridos en Honduras y Guatemala, los intentos de magnicidio contra Correa años atrás, la derrota del gobierno bolivariano de Venezuela en la Asamblea Legislativa, la victoria de un gobierno neoliberal -el macrismo- en las elecciones de año 2015 en Argentina, el rechazo a la posibilidad de reelección de Evo Morales en Bolivia, el proceso de juicio político contra Dilma Roussef, la potencial victoria de Keiko Fujimori al frente de Perú.

Es en este marco que se planteó la necesidad de la defensa de la democracia como un derecho de los pueblos. Por eso, rechazamos con todas nuestras fuerzas el intento de golpe de Estado que la oligarquía, los medios de comunicación y el Poder Judicial brasileños están llevando adelante contra Dilma y Lula. A pesar de diferencias políticas que puedan existir con su gobierno, lo que está en juego en esta hora es la continuidad del mandato otorgado por el pueblo brasileño y esto es algo innegociable.

Al mismo tiempo, rechazamos todo tipo de injerencia por parte del imperialismo en la hermana república de Venezuela, donde los sectores burgueses impulsan el desabastecimiento, el contrabando y la violencia clandestina para destruir las conquistas organizativas que el pueblo bolivariano alcanzó bajo los gobiernos de Chávez y Maduro.

El imperialismo utiliza el discurso de la lucha contra la corrupción para enmascarar su verdadero objetivo en toda América Latina y el Caribe: apropiarse de los recursos naturales y disminuir el valor de la mano de obra de nuestros trabajadores. En Brasil, sus tierras, mar y ríos. En Venezuela son los metales preciosos y el petróleo.

Todavía en América Latina quedan vestigios de las más rancias formas de imperialismo, la ocupación ilegal de nuestras tierras. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas. Debe finalizar la ocupación colonialista del Reino Unido sobre territorio latinoamericano. Rechazo a la base militar que allí funciona, para condicionamiento de los pueblos del Sur.

La otra cara de esta avanzada sobre los pueblos se da a través de la liberalización de las economías, la flexibilización laboral, el hambre, la pobreza, el saqueo de los bienes comunes y la destrucción de los servicios públicos. Todo acompañado por campañas de persecución política, sanción de leyes anti-terroristas a favor de las transnacionales y la reciente iniciativa en la OIT de desregular el derecho a huelga -derecho inalienable del trabajador, que le permite suspender la producción si no se respetan sus derechos. Sin embargo, es necesario reconocer las dificultades que tenemos como movimiento obrero organizado en profundizar esa organización y ampliarla en países con altos niveles de informalidad laboral, como los del Caribe.

La necesidad de parar una contraofensiva contra el capital requiere de una gran capacidad de autocrítica, debate y apertura hacia sectores que hoy no están aquí todavía. Es la unidad de la clase trabajadora a nivel regional (latinoamericano y caribeño), la que puede enfrentar de manera homogénea el avance del capitalismo. Pero es necesario recordar que la unidad no es algo que se imponga y/o decida entre pocos, sino que es producto del acuerdo político que se inicia en las bases, en la defensa de los intereses de clase por sobre cualquier otra cosa. Por lo tanto, la iniciativa política se torna imperante para estos momentos históricos.

Unidad y solidaridad, ambos valores que el movimiento obrero latinoamericano y caribeño deben llevar a la práctica con mayor frecuencia. Sólo la solidaridad entre trabajadores brinda la contención y el impulso a conflictos que podrían ser derrotados si los enfrentamos de a uno. Ejemplo de esto son los 5 cubanos presos en EUA, quienes lograron su libertad luego de 16 años, pero gracias al respaldo internacional a su lucha y su causa. Por eso Cuba sigue siendo hoy un faro en la lucha por la patria socialista y tiene un papel protagónico en la construcción del camino de la emancipación latinoamericana.

Es esa unidad y esa solidaridad lo que le permitirá a la clase trabajadora poder enfrentar el avance liberal de la derecha en todo nuestro continente. Ante los Tratados de Libre Comercio que sólo traerán más desigualdad, pobreza y flexibilización, debemos fortalecer el rol de los organismos de integración regional como la UNASUR, la CELAC y/o el Mercosur. En este sentido, vemos con preocupación que todavía no haya un pronunciamiento unánime por parte de países miembros de la UNASUR en defensa del gobierno democrático del Brasil.

Propuestas:

19 de abril, Día de Acción antiimperialista y Solidaridad por Venezuela.

18 de mayo, Acción conjunta continental en Defensa del Derecho a Huelga, como prólogo al inicio de la Conferencia de la OIT.

25 de mayo, actividad en defensa de la democracia, los derechos sociales y en contra de los tratados del Pacífico y del TISA.

Para el 2do semestre de 2016, con fecha a confirmar, Jornada de movilización en defensa de la democracia; los derechos sociales, económicos y políticos; contra los tratados neocoloniales de libre comercio como el TISA y el Tratado del Pacífico; contra la criminalización de la protesta y el derecho a huelga.

Rechazamos con todas nuestras fuerzas cualquier intento de restricción del derecho a huelga por parte de los gobiernos.

Elaboración de documento para exigir el retiro de las tropas de la MINUSTAH de la república hermana de Haití, país que se convirtió en laboratorio de ensayo para los nuevos protocolos de represión y ocupación en América y el mundo.

Exigir la libertad del preso político puertorriqueño Oscar López Rivera, la compañera guatemalteca Amparo Lotán, los compañeros paraguayos presos por el caso Curuguaty y de la diputada argentina electa por el Parlasur, Milagro Sala. Al mismo tiempo, exigimos el inmediato desprocesamiento de todos/as los/as militantes populares.

Exigimos la derogación de toda legislación represiva anti-terrorista, que tienen como finalidad la represión del movimiento popular.

Exigimos Memoria, Verdad y Justicia por el asesinato de la compañera hondureña Berta Cáceres, referente en la lucha por la vida y en contra del avance de las empresas en su país.

ESNA

Tratados de libre comercio o integración soberana de los pueblos

Desde el ESNA respaldamos las iniciativas integracionistas que venimos promoviendo en nuestra región, que proponen relaciones y acuerdos comerciales que se basan en la complementariedad, la solidaridad y el intercambio en igualdad de condiciones, tal como lo proponen los Tratados Bilaterales de los Pueblos.

Los Tratados de Libre Comercio (TLCs) son la herramienta neoliberal del capitalismo global para profundizar la depredación y explotación desde el Norte rico hacia el Sur pobre. Estamos en contra de los acuerdos comerciales basados en el paradigma neoliberal del libre comercio.

Los TLCs son el instrumento que permite la desregulación total, la privatización de los servicios públicos, el libre tránsito de los capitales financieros, el fraude fiscal por medio de la evasión y la elusión de las transnacionales. Pero principalmente estamos en contra de los TLCs porque más que acuerdos comerciales son acuerdos para proteger los derechos de las inversiones extranjeras por encima de los derechos no sólo de nuestros estados, sino de nuestros pueblos.

Después de más de quince años de aplicación de TLCs en diferentes países de América Latina, el empleo generado es precario, informal, desregulado y sin derechos laborales, provocando que la pobreza y la exclusión social haya aumentado en forma avasallante, convirtiendo a América Latina en la región más desigual del planeta.

Hoy enfrentamos una amenaza mayor de TLCs de nueva generación que pretenden profundizar los niveles de explotación y depredación de nuestras sociedades, nos referimos a los riesgos para América Latina del Acuerdo Transpacífico (TPP), de la Alianza del Pacífico, del TTIP y del TISA entre otros.

Es necesario que desarrollemos la más amplia unidad, solidaridad, resistencia, movilización y sensibilización sobre las consecuencias de estos tratados, debemos mejorar nuestra capacidad de conocimiento de estos instrumentos a fin de que nuestras organizaciones y nuestros pueblos comprendan lo dañino de ellos, principalmente debemos desarrollar acciones de movilización en todo el continente que detengan esta ofensiva neoliberal.

Los TLC son una amenaza a los procesos de integración de nuestra América, por lo que el ESNA manifiesta su apuesta por apoyar y contribuir a fortalecer los procesos de integración que vienen promoviéndose en América Latina, debemos hacer nuestros mayores esfuerzos por la consolidación y ampliación en beneficio de nuestros pueblos de procesos como la UNASUR, la CELAC, la ALBA y el MERCOSUR entre otros.

Acciones:

-Movilizaciones Continentales de los trabajadores, sus centrales sindicales y movimientos sociales.

-Reforzar la solidaridad y el internacionalismo frente a la arremetida imperialista.

-Incorporar como prioritarios los temas de libre comercio e integración en el marco del calendario del Programa de Formación, Investigación y Asistencia Técnica.

-Fortalecer y desarrollar mecanismos de comunicación que le permitan al ESNA mejorar su capacidad para dar a conocer nuestros mensajes y nuestra propia comunicación interna.

-ESNA debe convocar un día de lucha y movilización continental contra el imperialismo y en defensa de la democracia, la soberanía, la integración y los derechos de la clase trabajadora.

-Convocar un Congreso de los Trabajadores de nuestro continente teniendo como base las centrales y las entidades sindicales, incluyendo los movimientos sociales relacionados a la clase trabajadora con el objetivo de deliberar sobre una plataforma de lucha y un plan de acción unitario.

-Rechazo a la mercantilización de la educación, la salud, y todos aquellos servicios que tienen que ver con los DDHH.
Recomendaciones

-Mantener el debate sobre los temas de género, etnia, raza, jóvenes y el trabajo de empoderamiento de las mujeres en el accionar sindical.

-Que para la próxima reunión de la OIT como propuesta del ESNA promovamos con otras organizaciones sindicales una denuncia general a los TLCs y sus implicaciones en contra de los derechos de los trabajadores.

-Generar una campaña de concientización sobre las consecuencias de los TLCs con respecto a la profundización de la precarización y flexibilización laboral y que a su vez sirva para generar conciencia sobre la situación de la clase trabajadora de América Latina.

ESNA

Independencia de clase, transformación social y construcción de la lucha social

Participaron más de 100 compañeras y compañeros de Uruguay; Cuba, Puerto Rico, Argentina, Brasil, Venezuela, Chile y Costa Rica.
La mesa estuvo coordinada por compañeras y compañeros de Cuba, Puerto Rico, Uruguay y Argentina.

Se escucharon 40 intervenciones, motivadas por las presentaciones realizadas por Oscar Andrade (Uruguay) y Rosario Rodríguez (Cuba), más dos intervenciones especiales, una sobre la situación en Brasil y la otra sobre Venezuela.

En el marco del análisis de la crisis mundial del capitalismo, fueron dos grandes temas los que concentraron la discusión, con variados matices y enfoques, en un dialogo plural que convoca a mayores discusiones. Nos concentramos en estos aspectos, más que en el conjunto de valiosas descripciones de los efectos regresivos que sobre los trabajadores descarga la política derivada de la crisis capitalista.

Uno de esos temas remite al socialismo, en el sentido de que no alcanza con la crítica al capitalismo, sino que es necesario reflexionar sobre el sentido de la sociedad que proponemos en contraste con la actualidad regresiva que plantea el capitalismo para las trabajadoras, los trabajadores y nuestros pueblos. Se sostuvo que poco sabemos sobre el socialismo y sus experiencias, pero que las condiciones actuales de la lucha de clases requieren más que nunca su discusión y lucha por concretarlo ante la violencia de hoy y siempre del orden capitalista.

Es verdad que se necesita discutir más a fondo las experiencias del socialismo, caso de Cuba y las propuestas de construcción socialista que se formulan en la actualidad, pero al mismo tiempo, pensar críticamente las experiencias pasadas a nombre del socialismo, lo que nos lleva a valorar la democracia, lo que habilita un debate en profundidad sobre el alcance de la misma. Hubo una demanda por actualizar el mensaje del movimiento sindical y de los trabajadores en torno a que decimos cuando mencionamos a la democracia y al socialismo.

Mucho se insistió en la dimensión ideológica cultural de las clases dominantes, que imponen el consumismo y una lógica de relaciones sociales en pro de la explotación de la fuerza de trabajo y el saqueo de los bienes comunes. El papel de los medios de comunicación es importante en ese sentido y debe ser contrastado desde la búsqueda de una subjetividad por el cambio y la revolución, desde la lucha por las reivindicaciones inmediatas, por el salario, la vivienda, las condiciones de empleo, la seguridad social, y desde allí disputar consenso para una sociedad sin explotación.

Por eso destaca la recuperación del pensamiento histórico de Fidel, cuando se interrogaba en 1961 del porqué del socialismo, e incluso en las condiciones actuales sigue siendo válido preguntarse sobre ¿Qué es el socialismo y cómo se llega? Se insistió en que no es tarea de meses ni de pocos años, que se llega desde el trabajo y el desarrollo económico de la Nación, para “satisfacer todas las necesidades” como sostuvo Fidel.

Se dijo que el socialismo es condición para el desarrollo, pero que es un tema insuficientemente instalado en la sociedad y que requiere una discusión en profundidad para instalar el debate en la sociedad. No escaparle al debate sobre el tema. No esconder la lucha por el socialismo.

El otro tema remite a la independencia de la clase trabajadora, la cual genera adhesión unánime de los participantes, pero con tensiones en sus alcances y significados, según las realidades de cada país y la experiencia de cada uno de los expositores. Se enfatizó la diferencia entre disputar el gobierno y la lucha por el poder, lo que debe analizarse en sentido dialectico. Se resaltó en ese sentido la experiencia cubana.

Lo que se discute es la relación entre sindicatos y partidos, entre aquellos y gobiernos; entre movimientos sociales y partidos y gobiernos. Se trata de discutir el vínculo entre el movimiento popular y los partidos políticos y los gobiernos. Es una tensión que demanda mayor discusión, especialmente desde la práctica de lucha y organización del movimiento popular. El ejemplo de Uruguay apareció como interesante, de cara al paro y movilización del próximo 6/4 y muy destacadamente la movilización y denuncia contra la suscripción del TISA, un acuerdo de libre comercio.

Muchas experiencias concretas se analizaron, resaltando la necesidad de estudiar y sistematizar experiencias concretas de independencia del movimiento de trabajadoras y trabajadores respecto de las empresas, de los partidos y de los gobiernos.

Se insistió en la independencia, más no en la indiferencia de quien gobierna, pensando en asumir ciertas conquistas sociales en estos años de cambio político y más que defender esas posiciones, se debe pasar a la ofensiva para cambios económicos profundos, especialmente en la matriz de producción, incambiada en términos generales en estos años. Partir de los logros y no detenerse a la defensiva. Se trata de construir una ofensiva que discuta la sociedad en la que pretendemos desarrollar nuestra vida cotidiana.

El tema está en discusión con relación a los gobiernos del cambio político en la región. Hubo muchos matices en la consideración sobre estos gobiernos y el tema pasaba entre la defensa de los logros y las limitaciones y problemas por no avanzar en cambios estructurales. Se recordó la importancia de la integración para los cambios, en el sentido, de que no alcanza con cambios nacionales, sin avanzar en el orden regional y en el mundo.

La cuestión de la participación de los jóvenes y la mujer, el papel de los medios de comunicación, e incluso la expropiación de la identidad indígena, apareció con énfasis en algunas de las intervenciones.

Sobre la visita reciente de Obama a Cuba y Argentina se consideró que no debe descuidarse el carácter imperialista de EEUU y sus objetivos contra revolucionarios en Cuba y su pretensión de revertir el ciclo de cambio político desde la punta de lanza que supone el gobierno de la derecha en Argentina.

Lo que se discute es la continuidad del proyecto liberalizador, de los tratados de libre comercio o de defensa de las inversiones, con explotación, saqueo y exclusión, o si se impone un proyecto de defensa de los intereses más generales y concretos de las/os trabajadoras/es y el rumbo de sociedad que pretendemos, que como sostiene la declaración de principios del ESNA es por el Socialismo.

Entre las propuestas realizadas se destaca:

1. Repudiar el asesinato de Berta Cáceres en Honduras y otros episodios de represión al movimiento popular, caso de la prisión de Milagro Sala. Repudiar el encarcelamiento en EEUU del portorriqueño Oscar López Rivera por 34 años.

2. Repudiar la decisión del gobierno argentino para salir de Telesur.

3. Apoyar desde ESNA el acto internacional que se desarrollará el 19/4/2016 en México solidaridad con el pueblo venezolano. Repudiar la declaración desde EEUU en el sentido de que Venezuela es una amenaza.

4. Apoyar el proceso de Paz en Colombia.

5. Implementar desde la formación del ESNA los valores de solidaridad y especialmente promover el papel de los jóvenes y la mujer en los procesos de construcción social y sindical.

6. La Formación y la comunicación es un tema clave. El derecho a la educación y a la comunicación es esencial.

7. Se abogó por la unidad de todas las fuerzas sociales y populares para frenar la ofensiva capitalista y construir el bloque de poder necesario para la disputa del poder.

8. Solidaridad con la lucha del pueblo de Brasil y Venezuela, contra el golpe y en defensa de la democracia y la voluntad popular. Estimular iniciativas globales de articulación de las luchas en nuestra región.

9. Construir iniciativas conjuntas en solidaridad con la lucha de los pueblos de todo el mundo, que cada lucha sea una lucha de todos, en solidaridad con Haití, con la independencia de Puerto Rico, con la lucha del pueblo de Paraguay, con Palestina, con el pueblo de Siria y el pueblo Saharaui, con Brasil, Venezuela y especialmente con Cuba.

10. Por una Jornada continental de lucha en toda Nuestra América.

ESNA

Documento final declaración de Montevideo:

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