Por Paola Bianco/Redacción Nodal Economía 

El líder de la Central Única de los Trabajadores (CUT) de San Pablo, principal Estado industrial del país, estuvo en Buenos Aires la semana pasada participando del ‘Proyecto de Acción Sindical frente a las Multinacionales en América Latina’, una actividad de formación de líderes sindicales de toda la región sobre derechos laborales y, a propósito de la designación de Luiz Inácio Lula da Silva como Jefe de la Casa Civil -Jefe de Gabinete- habló en exclusiva con NODAL sobre lo que los trabajadores esperan del líder del Partido de los Trabajadores (PT) nuevamente en el gobierno. Lula asumió el alto cargo ministerial a pesar del intento de golpe de Estado que se puso en marcha con su designación, según denunció la propia presidenta Dilma Rousseff. En este difícil contexto de crisis política pero también económica que atraviesa Brasil con la recesión y, teniendo en cuenta que durante los gobiernos de Lula creció no sólo la economía sino el empleo, el salario y todos los indicadores sociales, le preguntamos a Cayres sobre las expectativas que despierta entre los trabajadores la llegada al gobierno del expresidente, aunque también habla de las consecuencias económicas de la megacausa de corrupción conocida como ‘Operación Lavo Jato’.

Brasil atraviesa por una recesión que impacta a la vez en toda la región. ¿Ustedes, los trabajadores, creen que la asunción de Lula como Jefe de Gabinete puede cambiar esta situación de crisis económica?

Sí. Lula es un gran líder y tiene una aceptación muy grande tanto en sectores empresariales como en todos los demás. Su condición para ir al gobierno era cambiar la política sobre algunas medidas que el gobierno de Dilma estaba tomando, como por ejemplo la Reforma de la ‘Providencia Social’, que trata de las jubilaciones. Uno de los requisitos de Lula para aceptar el cargo de Jefe de Gabinete fue ser útil a la población pobre, porque en 2008 con la gran crisis mundial lo que nos ayudó a salir de la crisis fue el crédito para la clase media y para los sectores populares, el crédito para el consumo y para poder dinamizar la economía. Esta es una de las propuestas de Lula. También pienso que Lula tiene la capacidad de deconstruir una cosa que está acabando con Brasil. Hay una operación en curso llamada ‘Operación Lava Jato’ con la policía federal, que está intentando destruir las empresas. Nosotros ahora, como sindicatos, trabajamos en una ley con el gobierno llamada ‘Acordo de Leniência’  para que los actos pasen a ser punibles, no las empresas, porque hoy en Brasil todas las empresas que están en esa operación no pueden trabajar más con el gobierno, ni municipal, ni estadual, ni federal.

¿La Operación Lava Jato afecta a todas las empresas involucradas porque el Estado no puede ser contratista de estas?

No, porque el juez de primera instancia de Paraná, el juez Sergio Moro prohibió sólo a las empresas nacionales involucradas trabajar, a las extranjeras no, estas continúan trabajando. Es una cosa muy extraña, una diferenciación muy grande, porque se protege a las empresas extranjeras y no las brasileñas y sabemos que por ejemplo Odebrecht, el mayor constructor de Brasil, tiene todas sus empresas prohibidas. Nosotros hicimos una investigación sobre empleo y descubrimos que todas las empresas que están prohibidas, las 33 grandes constructoras de Brasil ya despidieron la mitad de sus trabajadores. Por ejemplo, el año pasado hubo 500 mil trabajadores de la construcción civil despedidos y la construcción civil es la que compra más acero, por lo que también está parada la industria de acero y después la industria automotriz que también está parada porque las empresas no compran más camiones, ni los coches para sus flotas. Es una propuesta entonces de la derecha, que trató con el discurso de combatir la corrupción pero está parando la economía del país, la industria nacional y la gran petrolera, Petrobras, que tiene bajo su administración como 70 mil empresas más, muchas de las cuales evolucionaron mucho en los últimos años, porque antes de 2002, o sea antes de que Lula fuera presidente, todo el equipamiento de Petrobras era importado, como los buques. Brasil es un país enorme, con 8000 Km de litoral, y no se producían buques. Teníamos apenas dos mil trabajadores en la industria de astilleros y hoy tenemos más de 6 mil, aunque esta actividad está cayendo por toda esta operación.

Estuvo en la Argentina participando de un encuentro de líderes sindicales de América Latina para tratar el tema de las multinacionales en la región. A propósito de esto, hay un tratado de libre comercio de Estados Unidos con países del Pacífico, el Tratado Transpacífico (TTP, por sus siglas en inglés), que firmaron , Chile, Perú y México en Latinoamérica, al que Colombia y la Argentina también podrían buscar adherir si uno tiene en cuenta las declaraciones de sus cancillerías.  El TTP apunta a desregular las economías nacionales para conformar el mayor espacio de libre comercio mundial que existe hasta ahora. Teniendo en cuenta que el principal bloque económico de Sudamérica es el Mercosur, ¿cómo cree afectaría el TTP a los sectores del trabajo en la región? 

Este tratado es bueno para las empresas pero no para los trabajadores. Podemos pensar en la lucha que hicimos contra el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) y podemos compararlo también con el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte, por sus siglas en inglés), integrado por Estados Unidos, México y Canadá. ¿Cuál es la verdadera situación de México? En 2002, México tenía una economía muy cercana a la de Brasil y después de 12 años de libre comercio con el NAFTA, la economía mexicana está muy atrás de la brasileña.  Durante el gobierno de Lula se puso fin al ALCA. Fue hace más de 11 años en Mar del Plata -Argentina-. En Brasil la economía creció mucho sin el ALCA. Nosotros salimos de una tasa de desempleo de más del 20 por ciento en 2002 y llegamos a una tasa del 4 por ciento en diciembre 2014. Pero 2015 fue muy malo, en virtud también la ‘Operación Lava Jato’ y estamos ahora con una tasa del 9 por ciento, aunque todavía sigue siendo una tasa de desempleo muy baja en comparación con años liberales.  Nosotros entendemos que estos acuerdos como el ALCA, el NAFTA y el TTP no vienen a ayudar a los trabajadores. Muy por el contrario, México se empobreció mucho con el NAFTA, las empresas ganaron mucho porque se produce con costos muy bajos, con sueldos muy bajos, al punto de que un compañero que trabaja en una empresa montadora de coches tiene que trabajar durante el día en la empresa y durante la noche trabaja de mesero para tener un sueldo mejor.