El viernes pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu) efectuada en marzo de 2016. José Rosero, director del INEC, explica las características de la información disponible y las analiza con referencia a los rasgos de la coyuntura económica del país.

¿Cómo se generaron los datos que se acaban de publicar?

En marzo, a través de la labor de campo, la Enemdu investigó a los hogares ecuatorianos mediante una muestra de 16.044 viviendas distribuidas en las 24 provincias del país. Esta muestra estuvo diseñada para ser representativa de dominios nacional, urbano y rural. También se contemplaron los dominios autorrepresentados que son Quito, Guayaquil, Cuenca, Ambato y Machala.

Además, el diseño muestral abarcó los estratos socioeconómicos bajo, medio y alto. Nosotros, publicamos siempre la cifra del desempleo en el undécimo día laborable después del mes siguiente al levantamiento de la encuesta. Todo esto es parte de la política de transparencia de INEC.

Con respecto al mercado laboral, ¿cuáles serían las observaciones más significativas de la encuesta?

En primer lugar, entre marzo de 2015 y marzo de 2016, se observa un incremento importante de la oferta laboral en el país, medida a través de la tasa de participación laboral. La tasa incrementó de 65,8% a 68,6%, es decir, aumentó en casi 3 puntos porcentuales de la población económicamente activa (PEA). Cada punto porcentual de la PEA equivale aproximadamente a 80.000 personas, es decir, 240.000 personas decidieron volcarse al mercado de trabajo y buscar activamente un empleo. Antes aquellas personas estaban en la inactividad, dígase porque se desempeñaban como amas de casa, estudiantes, jubilados y rentistas.

¿Cuáles serían las consecuencias de esta incorporación?

El paso de la inactividad a la actividad determinó buena parte de los otros resultados de la encuesta. Por ejemplo, en el país, la tasa de desempleo varió de 3,8% en marzo de 2015 a 5,7% en marzo de 2016. Al respecto del incremento, sin embargo, se debe aclarar que, en ese lapso, no todo el desempleo es el resultado de la pérdida de puestos de trabajo.

Frecuentemente, pero erróneamente, se piensa que cuando se habla de desempleo, se habla únicamente de personas que perdieron su trabajo porque las empresas cerraron o las desvincularon. Las cifras del desempleo aumentan por la inclusión de personas que anteriormente estaban inactivas y que ahora buscan un trabajo. Precisamente, entre marzo de 2015 y marzo de 2016, el factor determinante que explica la variación de las tasas de desempleo es el grupo de personas que se desplazó desde la inactividad hacia la actividad.

No obstante, ¿acaso esa cifra no es la más alta en la última década?

No. El desempleo de 5,71% de marzo de 2016 es menor que aquel que tuvimos al inicio del actual período de Gobierno. En 2006, la tasa de desempleo fue de 6,3% en el país y de 7,8% a nivel urbano. Obviamente, atravesamos por un momento complejo de desaceleración económica. El primer trimestre de 2016 fue especialmente duro para la economía ecuatoriana. En términos de ingresos efectivos, el precio del barril del crudo WTI cayó por debajo de $ 20. Dado que tenemos un esquema dolarizado, cualquier afectación en el sector externo aparece reflejada en ajustes a las variables del sector real. Por ello se podía esperar un deterioro en el mercado laboral.

En comparación con otros episodios de shocks externos, ¿cuán fuerte es ese deterioro?

En 2009, la caída de precios internacionales de las materias primas y los productos agrícolas exportables generó también una desaceleración. Por ese entonces, el PIB creció el 0,6% y el desempleo llegó a 6,5%. En marzo de 2016, con una situación externa más compleja que la experimentada en 2009, con un crecimiento del PIB del 0,3% en 2015, la tasa de desempleo es menor que aquella ocurrida en 2009.

Para dimensionar lo que sucedió en Ecuador, ¿cuáles fueron las tasas de desempleo en otros países de la región en marzo?

Cada país publica sus datos con una periodicidad diferente. Aún con el 5,71%, Ecuador mantiene una tasa de desempleo baja con referencia a otros países sudamericanos. En 2016, por ejemplo, la tasa de desempleo fue 8,2% en Brasil (febrero), 10% en Colombia (febrero), 5,9% en Chile (enero) y 6,9% en Perú (enero). El desempleo llegó incluso a 7,1% en Canadá (marzo).

En términos espaciales y etarios, ¿cómo se expresó el desempleo?

El incremento en la tasa de desempleo está concentrado en la zona urbana. Entre marzo de 2015 y marzo de 2016 el desempleo urbano aumentó de 4,8% a 7,4%. En la zona rural las variaciones no son estadísticamente significativas. Por otra parte, la población más afectada fue la joven. Entre marzo de 2015 y marzo de 2016, en el grupo comprendido entre 18 y 29 años, la tasa de desempleo aumentó de 10,4% a 15,2%. Dos razones podrían explicar esta circunstancia.

En primer lugar el factor más determinante para entender la tasa de desempleo es el aumento de número de personas que ahora busca trabajo, pero que antes estaban inactivos. En una proporción significativa, esas personas son estudiantes que se incorporan al mercado de trabajo.

En segundo lugar, la población con menos experiencia laboral suele ser el segmento más susceptible de ser o bien desvinculado de un empleo o bien no contratado. Esta circunstancia no es un atributo exclusivo de la actual coyuntura económica ecuatoriana. En cualquier país, en las situaciones económicas difíciles, la población joven es la más afectada. De ahí la importancia de generar políticas públicas para protegerla en estos momentos tal como las que se dieron en la Ley Orgánica para la Promoción del Trabajo Juvenil recientemente aprobada por la Asamblea Nacional.

Ahora bien, por el lado del empleo, ¿cuáles son los datos más relevantes de la última encuesta?

En Ecuador, en el transcurso del último año, así como incrementó el número de personas desempleadas, también aumentó el número de personas con empleo. Enfatizar esto es importante porque, también de manera usual pero errónea, se cree que un incremento en el número de desempleados equivale siempre y necesariamente a una reducción en el número de personas con empleo.

Ese no es el caso. Entre marzo de 2015 y marzo de 2016 la tasa de ocupación bruta se incrementó de 63,3% a 64,6%. La tasa mide el número de personas con empleo con respecto a la población en edad de trabajar. Dicho en otra forma en ese período hubo 321.000 personas adicionales que fueron empleadas. Ese incremento muestra que, dado el crecimiento de la oferta laboral, la economía ecuatoriana tiene amplia capacidad de absorción de este nuevo grupo de personas que busca trabajo.

El Telégrafo