Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.
Por Horacio Rovelli*
El origen y objetivo de la deuda no es solo el negocio rentístico y facilitar altas tasas de retornos a los socios acreedores, sino también, como trasfondo, el de constituir un modelo dependiente del capital financiero internacional y de sus socios nativos.
En efecto, la dictadura militar que fue la gran generadora de deuda en el siglo XX, en marzo de 1976 la deuda externa argentina era de 7800 millones de dólares, y la dictadura se endeudó, principalmente, para financiar importaciones (que destruyó nuestra industria) y  el famoso “deme dos” originados en los viajes al exterior de argentinos privilegiados. La deuda en 1982 llegó a 43.600 millones de dólares.  La imposibilidad de pago llevó a que la Dictadura entre en cesación de pagos en ese año, para obligar a posteriori al gobierno de Raúl Alfonsín  a depender de la banca mundial y del FMI.
Alfonsín tuvo que aceptar legitimar la deuda externa heredada de la dictadura militar cambiando títulos firmados por personeros de la misma, por funcionarios del gobierno democrático
Durante la década del 90 el endeudamiento se incrementó a un ritmo de 9.000 millones de dólares anuales. Así, a fines de 2001 la deuda externa era de 144.000 millones de dólares.
La crisis de 2001 se originó porque, ya en marzo de ese año, el Gobierno nacional no podría pagar ni siquiera los intereses. La cuenta era simple: La Argentina exportaba unos 28.000 millones de dólares por año  y, sólo los intereses,  eran, anualmente,  casi el 60% de los ingresos de divisas. Así, el gobierno interino, el 23 de diciembre de 2001, tan sólo formalizó la cesación de pagos.
Hasta 2005 la Argentina estuvo en cesación de pagos. No obstante, el gobierno de Duhalde tuvo que aumentar la deuda para hacer frente a los depósitos en dólares que los bancos no pudieron devolver, a la conversión de las cuasi monedas provinciales y, además,  se acumularon los intereses de la deuda impaga mencionada. A fin de 2004 la deuda ya era de 191.000 millones de dólares.
Merced a los dos canjes de deuda del los años 2005 y 2010, la misma se redujo dramáticamente.  Los dos canjes la redujeron en 48 mil millones de dólares, se pagó en efectivo por bonos 35 mil millones de dólares, se “estatizo” 35 mil millones en manos de las AFJP. Quedaron en manos de particulares sólo 57,5 mil millones y 25,2 mil millones de deuda con organismos internacionales.
En términos prácticos la Argentina, de los 191.000 millones heredados, a fines de 2012 debía, 82.700 millones de dólares. Más la deuda con los fondos buitres (hold outs)  que no ingresaron al canje y por ende no se las contabilizaba.
En noviembre del año 2003 los hold outs presentaron su primera demanda contra la Argentina en el segundo distrito de Nueva York, juzgado de Thomas Griesa. Tenían en su poder bonos en default, emitidos en 1994, llamados globales. Estos bonos habían entrado al Megacanje de Cavallo  del año 2001 y, a partir de allí devengaban un interés anual de 15,5% en dólares.
En octubre de 2010, los fondos buitres le piden al Juez que le ordene a la Argentina que no los discrimine y que cuando le pague a los que entraron al  canje de la deuda, aun perdiendo parte del capital original, les pague a ellos.
El juez Griesa el 21 de diciembre de 2012 resolvió que debía pagárseles a los buitres el 100% de la demanda, sin quita alguna y al contado. Así el 92,4% de los acreedores  que estaban cobrando con quitas y con bonos que vencen hasta el año 2038,  mientras que los hold outs, según la sentencia de Griesa, debían cobrar el 100% y al contado. La arbitraria sentencia fue confirmada por la Cámara de apelaciones de Nueva York, y la Corte Suprema de los EEUU resolvió no tratar el caso el 14 de junio de 2014, con lo que convalidó de hecho la sentencia del Juez Griesa
De esa manera los fondos buitres que tienen la sentencia a favor no alcanzaban a ser el 1% de la deuda no canjeada (La deuda reconocida por la sentencia del Juez Griesa asciende a 1.330 millones de dólares). El total es el 7,6%. Si extrapolamos la sentencia, la deuda potencial  en default, que no ingresó a ninguno de los canjes,  sería de 12.160 millones de dólares. Como los mismos buitres tienen más bonos en cesación de pagos y hay otros en las mismas condiciones, rápidamente, la  casi totalidad de los “hold out” se anotaron para cobrar. Son los “me too”, es decir,  yo también quiero cobrar.
El gobierno nacional de Cristina Fernández de Kirchner no  cumplió con la sentencia, principalmente porque es inmoral. En segundo lugar, porque si lo hubiera hecho, en los próximos 10 años habrá juicios de los que entraron al canje por centenares de millones de dólares, debían esperar que cayera la clausula RUFO que no permitía concederle mejores condiciones a ningún acreedor de cómo se habían canjeado los títulos de deuda en los años 2005 y 2010, que vencía el 31/12/2014.
Ya en su momento Maurizio Macri no mintió (debe haber sido en lo único) y dijo que había que cumplir con la sentencia del Juez Griesa y pagarle el 100% a  los “hold out”, como se los denomina a los fondos buitres
Tanto su ministro de Hacienda y Finanzas como el Secretario de finanzas, dos empleados jerárquicos del JP Morgan, se abocaron desde el primer día de su designación (y aún antes en forma oficiosa) a acordar con los tenedores de los títulos que no habían ingresado a los dos canjes del gobierno de los K, de allí, que:
Primero: Logran acordar con los bonistas principalmente italianos reunidos en el denominado Task Force Argentina (Fuerza de Tareas Argentina), que nuclea a un  grupo de acreedores externos, el acuerdo estipula un pago al contado del 150 por ciento del capital original, equivalente a 1.350 millones de dólares.
Segundo: Se reúnen con el representante del juez y mediador, Daniel Pollack, quién fue el que anunció que  las partes alcanzaron un principio de acuerdo por una suma de  4.635 millones de dólares, que deberá ser abonada en efectivo antes del 14 de abril 2016 al mediodía, hora de Nueva York, plazo extensible con previa conformidad de las partes, y está sujeto a que el Congreso Nacional lo apruebe y que se levanten las denominadas “Ley Cerrojo” y la “Ley de Pago Soberano”.
Esto hizo que el día 2 de marzo 2016 se conformaran las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas de la Cámara de Diputados de la Nación, donde se discutió el día después el proyecto de ley del oficialismo que busca derogar ambas normas.
Ese acuerdo alcanza al 75 por ciento del monto demandado, que se extiende al 85 por ciento si se suman los pactados con inversores más pequeños. El dinero provendrá de una nueva colocación de títulos de deuda por parte de nuestro país, que Prat Gay dijo ante los diputados el 3 de marzo 2016,  por hasta 11.684 millones de dólares, pero para ello se necesita que el Juez Thomas Griesa levante las cautelares que impiden la colocación de bonos y el pago a los tenedores.
Esos 11.684 millones de dólares que acrecientan la deuda externa Argentina y que se emplea para pagar a los fondos buitres se compondrá de tres series de títulos públicos con vencimientos a 5, 10 y 30 años y una tasa de interés de entre el 7 y 7,5 por ciento anual.
Ahora bien,  para tomar como ejemplo al litigante más conocido, Paul Singer, titular del Elliott Management (NML), este fondo compró en promedio la lámina de títulos de deuda de  valor U$s 100.- a valor U$S 25.  Esto es, nunca le prestó a la Argentina, compró títulos defolteados por la cuarta parte de su valor nominal en el año 2002 y a posteriori.  Le ajustó el capital por intereses punitorios y costas judiciales (y no le descontó el seguro que cobró por haber rechazado tomar el caso por la Corte Suprema de Justicia de los EEUU el 14 de junio de 2014, y de esa forma la Argentina incurrió en un nuevo default) y junto a los otros 13 fondos litigantes en primera instancia ante el juez Griesa,  el acuerdo celebrado con la administración Macri, dice que se le debe pagar al contado 4.635 millones de dólares, que deberá ser abonada en efectivo antes del 14 de abril 2016 al medio día.
Si generalizamos la conducta de Pul Singer, en los otros fondos (cosa que fue así) quiere decir que pagaron  por los 1.330 millones de dólares originales,  la suma de U$s 332.500.000.- (el 25%), y van a recibir 4.635 millones de dólares, esto da un interés de 1393% de interés en dólares, NI LA DROGA PAGA ESA TASA Y ESA SUMA.
*Economista (UBA)