Por Carmen Aliaga Monrroy*

Actualmente el orden mundial se configura en un escenario de disputa geopolítica y geoestratégica, la crisis financiera global propia de un capitalismo caótico que se sustenta en la explotación anárquica y devastadora de los recursos naturales, está mostrando uno de sus lados más violentos y peligrosos.Diferentes posturas teóricas y analíticas discuten acerca de si el mundo se sigue moviendo en términos unipolares o multipolares con el surgimiento de los BRICS, la economía china en ascenso y el fortalecimiento militar ruso. Lo cierto es que a pesar de todo ello Estados Unidos sigue siendo una de las hegemonías políticas y financieras más importantes del mundo, y por otro lado, la unión europea a pesar de los golpes a su economía está generando reformas y ajustes para salir de la crisis.

La importancia del oro en el contexto mundial

En este contexto, el oro como un recurso mineral estratégico jugará un rol determinante en cuanto reservas internacionales de capital de los estados que deseen protegerse, a pesar de su precio fluctuante, hay que reconocer que genera cierta estabilidad económica, razón por la cual países como China, cuya economía ha crecido considerablemente, y otros países miembros de los BRICS están incorporando políticas económicas destinadas al incremento de sus reservas en oro.

Creo que esta demanda de oro refleja las crecientes tensiones geopolíticas en el mundo. Hay una diversificación de activos, en particular por parte de los países BRICS. Sin embargo, el oro no es muy líquido, pero permite protegerse. Es importante entender que el oro de verdad es mejor que el oro en papel. (1)

Retomando el enfoque teórico de Mónica Bruckmann, el rol geoestratégico del oro a nivel mundial podría ser entendido como parte de la financierización de los recursos naturales, leído como la extracción descontrolada de los recursos con el fin de alimentar al sistema y, en momentos de crisis se convierte en una alternativa para sustentar la estabilidad de los grandes capitales a costa incluso de la devastación ambiental.

La capitalización de la naturaleza? no solo expresa su mercantilización, sino que crea un nuevo campo de acumulación y de valorización que se nutre de la destrucción acelerada de los recursos naturales que, a través de un cierto ?derecho a contaminar?, provocan daños irreversibles a la biosfera.(2)

Bolivia es un país exportador de materias primas, uno de sus principales ingresos se da por vía de la comercialización de recursos estratégicos, principalmente hidrocarburos y minerales. Sin embargo, llama la atención que las exportaciones han crecido considerablemente en el último año.

El reporte a octubre revela que el país vendió al exterior, en sólo 10 meses, 1.185,6 millones de dólares de oro metálico, cuando en toda la gestión 2013 sólo se había comercializado al exterior 330 millones de dólares.(3)

Estas cifras muestran la capacidad de producción aurífera de Bolivia a pesar de la falta de tecnología especializada. Lastimosamente este oro es sacado del país en condiciones de materia prima, una buena parte de esta producción está en manos de la minería artesanal y cooperativizada que trabaja de forma manual y semi mecanizada con escasos insumos técnicos para una explotación apropiada para la salud de los trabajadores y para el entorno ambiental de las poblaciones aledañas.

Un ejemplo significativo es que en el Norte del Departamento de La Paz se extrae oro en nevados que están a más de 4 mil metros de altura, muchos accidentes laborales se han registrado en esta forma de producción filoneana, generando incluso muerte de los trabajadores. Las mujeres e incluso niños (que además pertenecen a comunidades indígenas) deben emplearse en estos trabajos mineros para conseguir la extracción de más o menos 1 gramo de oro a la semana (cuando tienen suerte), esto significa un ingreso de aproximadamente Bs. 200, un monto que no alcanza para abastecer las mínimas condiciones de vida de las familias.

¿A dónde va este oro? La cara oscura de la cooperación suiza

Suiza, a través de sus programas de cooperación internacional, es uno de los países que invierte en proyectos de desarrollo y reducción de la pobreza en países como Perú, África y por supuesto Bolivia. A la vez en Suiza también se encuentra el 70% de las refinerías de oro del mundo, cuando no tiene una sola mina de producción aurífera.

Por lo tanto Suiza, para mantener su posición económica, requiere abastecerse de oro mediante la compra de este mineral a otros países productores; como parte de este interés comercial Suiza viene implementando un proyecto denominado BGI Iniciativa Oro Responsable, este proyecto tiene el fin de comprar oro de la minería artesanal con valor agregado, en el marco del enfoque de “comercio justo”, apoyando de este modo con insumos técnicos para que ese oro sea producido en las mejores condiciones sociales y ambientales.

Tras esta imagen de apoyo a la minería artesanal se esconde un interés netamente económico – comercial que poco o nada tiene que ver con un compromiso social y menos ambiental. A Suiza no le interesa beneficiar a los pequeños productores y menos a las comunidades afectadas por el impacto ambiental, le conviene beneficiar a las operaciones más grandes y empoderadas, las más capitalistas y las que explotan a los trabajadores porque son justamente estas operaciones las que garantizarán el abastecimiento constante del producto. Suiza se encuentra en urgencia de compra de oro porque en algunos lugares como las riberas del Río Madre de Dios en Perú las reservas de oro ya han sido devastadas y este país (Suiza) se encuentra involucrado en la devastación del medio ambiente y la destrucción de los tejidos sociales comunitarios en donde se ha implementado esta iniciativa.

Entonces ¿Quién se beneficia con este proyecto? Suiza obviamente no es un hegemón mundial, sin embargo su rol en la unión europea es fundamental por las reservas de oro que acumula, muchas empresas e inversionistas de EEUU depositan sus reservas de oro en los bancos suizos, mundialmente conocidos. Así Suiza es una especie de depositario mundial de las reservas de oro internacionales de varios países, sus intereses no están aislados de la crisis económica mundial, recientemente sus bancos se han visto involucrados en escándalos de robo de oro de países en conflicto.

El Departamento de Finanzas de EEUU investigó el banco UBS de Suiza aludiendo que tenían cuentas extranjeras ilegales para evadir impuestos y pudo tomar el control del banco en 2011. En realidad decomisaron el oro que Arabia Saudita tenía depositado en el banco UBS. Hace pocos meses otro tanto sucedió con el oro de Emiratos Árabes Unidos. (4)

Con este tipo de iniciativas, en un contexto de crisis, la necesidad de controlar los recursos minerales ha sobrepasado las estrategias económicas para además instaurarse en los denominados proyectos de desarrollo que supuestamente están destinados a minimizar la brecha social y económica de países con altos índices de pobreza.

La disputa global por recursos minerales, recursos energéticos, gestión de la bio-diversidad, del agua y de los ecosistemas de cara a las nuevas ciencias, se desdobla en múltiples dimensiones políticas, económicas y militares.(5)

Esto muestra que países como Suiza están directamente involucrados en la disputa por el control de los recursos estratégicos. Un estado así jamás apoyaría, por ejemplo, la industrialización del oro boliviano, ni siquiera la instauración de una refinería en Bolivia, ni en el resto de América Latina. Porque como parte del aparato europeo le conviene la dependencia que tenemos de la venta de nuestros recursos en calidad de materia prima. Va más allá aún y vende la engañosa idea de proyectos de desarrollo para empezar a comprar oro boliviano a “precios justos” en condiciones sociales, ambientales y culturales en las cuales será la población, la que deja su sudor y sangre en la boca mina, la que trabaja toda la noche a 10 grados de temperatura bajo cero, la que se autoexplota para generar ingresos a sus familias; la menos beneficiada. Mientras, seguramente un banquero rico lucirá un reloj de marca Cartier presumiendo de haber pagado un precio justo por ese oro “limpio”.

Este tipo de proyectos es uno más de los planes geoestratégicos del Imperio para controlar los recursos naturales de Latinoamérica, para cuidar su imagen se ve en la necesidad de “mejorar ambientalmente” la calidad de sus procesos extractivos y no hace más que dar continuidad al proceso de destrucción creadora propia del sistema capitalista.

El proceso de destrucción creadora? al que se refería Joseph Schumpeter, entendido como la capacidad intrínseca del capitalismo para crear nuevas estructuras tecnológicas y económicas destruyendo las antiguas, al mismo tiempo que produjo avances científicos y tecnológicos sin precedentes en la historia de la humanidad, produjo también amenazas sin precedentes de destruir el propio planeta y la civilización humana.(6)

Frente al engaño, una alternativa productiva comunitaria

Sin embargo no todo está perdido, la historia ha demostrado que los procesos de resistencia que surgen desde abajo pueden alcanzar resultados importantes para frenar este tipo de megaproyectos. Frente a este panorama la única salida estratégica para la resistencia es el conocimiento, la información y el empoderamiento de los movimientos sociales e indígenas, no sólo a nivel político sino también económico. En este mismo sector del Norte de La Paz se encuentra una Tierra Comunitaria de Origen (TCO), lastimosamente la población presenta altos índices de pobreza y espera con ansias cualquier ayuda extranjera que mejore sus condiciones de vida, al mismo tiempo tiene perspectivas propias que pueden ser aprovechadas para no caer en la trampa de la cooperación internacional.

El Estado Plurinacional de Bolivia ha avanzado históricamente en el reconocimiento de los derechos de las naciones y de los pueblos indígenas, sin embargo es necesario avanzar aún más para generar mecanismos que brinden mayor protagonismo económico a las unidades productivas comunitarias. Una de las demandas de esta TCO, que se denomina Cololo Copacabana Antaquilla, es ser reconocida por el Estado como un actor minero, para partir de sus propias formas de organización productiva y generar un mejor aprovechamiento de los recursos minerales. Desde siempre han existido prácticas tradicionales ancestrales para aprovechar diferentes productos agrícolas, ganaderos, recursos no renovables, etc. de forma colectiva ¿Por qué no podrían también explotar minerales bajo una lógica colectiva y complementaría, en articulación con los intereses del Estado? Esta podría ser una alternativa al modelo económico imperante que genere una distribución más justa de las ganancias y es un potencial nuestro para dejar de depender de la venta del oro boliviano (en calidad de materia prima) a empresas o proyectos extranjeros, una alternativa para sostener una soberanía política y económica sobre los recursos naturales.

Las mujeres indígenas de este lugar sueñan con la instalación de una pequeña refinería, en ella se fabricarán joyas y adornos para vender el fruto de su trabajo en una lógica interna y propia de organización para el trabajo comunitario. Ellas consideran que esta iniciativa sería uno de los estímulos para la industrialización del país, ya que no sólo se piensan a sí mismas como parte de la Nación Puquina Colla, se piensan orgullosamente como bolivianas y también como latinoamericanas.

Notas
1 Razuváev, A. (07 de octubre de 2015). RT . Obtenido de https://actualidad.rt.com/economia/186326-brics-ganar-occidente-dejar-si…
2 Bruckmann, M. (2011). Recursos Naturales y la Geopolítica de la Integración Sudamericana. Sao Paulo: Governança Global e Integração da América do Sul del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada-IPEA de Brasil.
3Economía Bolivia. (7 de octubre de 2015). Obtenido de http://www.economiabolivia.net/2014/12/02/exportaciones-de-oro-metalico-…
4 Dierckxsens, W. (9 de octubre de 2015). Observatorio Internacional de la Crisis. Obtenido de http://www.observatoriodelacrisis.org/2015/01/el-futuro-de-la-humanidad-…
5 Bruckmann, M. (2011). Recursos Naturales y la Geopolítica de la Integración Sudamericana.
6 Ibid.

*Antropóloga, activista por los derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas, actualmente trabaja apoyando procesos de resistencia de mujeres indígenas en sus comunidades.

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