Más de 60 integrantes de la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y algunos países en desarrollo dieron a conocer hoy 15 medidas que adoptarán el próximo 9 de octubre en Lima, Perú, para luchar contra las estrategias de “optimización fiscal agresiva”, que permiten a empresas multinacionales evadir cada año entre 100 y 240 mil millones de dólares en impuestos.

El plan de acción contra la “Erosión de Bases y el Traslado de Beneficios” (BEPS, por sus siglas en inglés) presentado ayer busca incrementar la transparencia y la coordinación entre las administraciones tributarias de los países, así como reducir la “competencia fiscal”.

También regulará la recaudación fiscal de las empresas de la economía digital, entre otras, al cobrar el IVA en el país donde se encuentra el consumidor o al incluir un “test de presencia económica significativa” para recaudar el impuesto donde las empresas obtienen sus ganancias.

A través de estas medidas, los países buscan poner fin a las estructuras híbridas y otros mecanismos de ingeniería fiscal de los que aprovechan las empresas para incrementar sus ganancias sin redistribuirlas al país de consumo.

Entre éstos se encuentra la práctica común de transferir las ganancias a sociedades de concentración de tesorería (cash boxes) –que en realidad son simples buzones registrados en los llamados “paraísos bancarios”– o bien, realizar “préstamos” entre filiales de la misma empresa para fragmentar las ganancias y reducir la recaudación fiscal.

El plan luchará contra el “treaty shopping” –la práctica que consiste en buscar el convenio más favorable–, obligará a los países a publicar informes sobre los beneficios, los impuestos y las actividades económicas de las empresas multinacionales y mejorará la resolución de conflictos sobre la interpretación de los convenios fiscales.

“En una economía global, los gobiernos deben cooperar y abstenerse de implementar prácticas tributarias perniciosas”, plantea el documento. Y advirtió que “la inacción de algunos países provocaría efectos colaterales negativos”.

Sigue: “Las pérdidas vienen provocadas por diversas causas, incluyendo las estrategias de planificación fiscal agresivas seguidas por algunas empresas multinacionales, la interacción entre las normas fiscales internas, la competencia fiscal, los limitados recursos disponibles en los países para la aplicación de las normas”.

La OCDE se congratuló por la adopción de estas medidas. Insistió en el carácter histórico del plan, resultado de dos años de negociaciones entre los países de la organización.

La Red para la Justicia Fiscal (TJN, por sus siglas en inglés) reconoció que este plan representa “el primer esfuerzo serio a nivel global para combatir la desencarada evasión fiscal”.

Sin embargo, lamentó que los grupos de asesores fiscales y los grupos de intereses de las multinacionales debilitaron las propuestas, las cuales “todavía proveen oportunidades para trasladar las ganancias afuera de los países donde se generaron”.

Por ejemplo, observó que en el caso de los informes, “cada multinacional deberá elaborar sus reportes en su país de origen”, lo que “crea obstáculos enormes e innecesarios para acceder a estos reportes”.

Asimismo, consideró que las fallas permanecen en el sistema de recaudación fiscal internacional, por lo que seguirá la práctica de la transferencia de beneficios hacia las subsidiarias offshore.

Proceso