El buen crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica no parecen ayudar a cerrar la brecha de pobreza del país.

¿Es la solución contra la pobreza crecer arriba del seis por ciento?

– El crecimiento económico no lleva necesariamente a una reducción de la pobreza. Hay que ver cómo se distribuyen los “frutos del crecimiento”, como lo llaman algunos autores latinoamericanos. La pobreza solo se combate con redistribución y seguridad social. Y eso solo se puede hacer con impuestos.

Entonces no todo es crecer para cerrar brechas…

– Podríamos crecer un ocho o un diez por ciento, pero hay que hablar de los frutos del crecimiento. Sí, aquí se ven por ejemplo grandes periodos de bonanza del café y del azúcar, tal vez se traduce en cierto aumento del empleo para cortar caña o café. Pero no se traduce en un fenómeno de desarrollo en las zonas de cultivo, que podría llevar a un fortalecimiento de las ciudades o a una mayor la política social.

¿El crecimiento es solo para unos?

– Cuando hay crecimiento en el país crece un poco el movimiento del dinero, la economía contrata más mano de obra, pero no se ve que crezcan los salarios. El banco central tiene una política restrictiva y se comienza a poner nervioso porque el crecimiento normalmente trae aparejado la presión inflacionaria.

¿La estabilidad macroeconómica es nuestra mayor fortaleza?

– El Ministro de Finanzas sale en una entrevista anunciando que tiene ahorros y ha reducido el déficit y se jacta de eso. Un país no puede tener esos ahorros con ese nivel de pobreza. Es ilógico.

¿Hacia dónde cree que hay que ir?

– Debemos ir hacia un modelo empresarial productivo dando dinero al empresario innovador. Pero no solo exportador. Es necesario un déficit fiscal mayor, pero no orientado a financiar ujieres en el Congreso o pactos colectivos. Hay alta liquidez; sin embargo, el Banguat tiene que estar esterilizando ese dinero y encausarlo a fines productivos.

El Periódico