La compra de un satélite permitiría combatir varios flagelos y modernizar al Estado si, a su vez, se dan reformas institucionales para sacarle provecho a su uso.

En la segunda quincena de setiembre se lanzará el PerúSat-1, el primer sistema satelital de observación de la Tierra adquirido por el Estado peruano. Comprado a Francia por S/.598 millones, el PerúSat-1 empezará a operar a plena capacidad a finales del 2016 y tendrá una vida útil de al menos diez años.

Su uso será multisectorial, para la detección de recursos naturales, la prevención de desastres naturales, la evaluación y el monitoreo de la contaminación ambiental, la delimitación y el ordenamiento del territorio, la detección de actividades ilícitas (tala, minería,narcotráfico, zonas de contrabando, entre otros), y el monitoreo de reservas nacionales y monumentos culturales.

Los beneficios

“El objetivo es hacer al Estado más eficiente y moderno”, señaló el general FAP Carlos Elías Rodríguez Pajares, jefe institucional de la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (Conida). Rodríguez explica que el satélite brindará información oportuna para tomar decisiones en aspectos de desarrollo y seguridad nacional, así como para evitar la pérdida de dinero por la falta de control de las actividades ilícitas.

La tala ilegal genera pérdidas por más de US$250 millones anuales, según Osinfor, mientras que la minería ilegal aurífera genera pérdidas por más de S/.600 millones al año, de acuerdo a un cálculo de SEMANAeconómica.

“Con el sistema satelital peruano, nuestro país ingresa a la era espacial y se convierte en el primer país latinoamericano en tener un satélite de observación de la Tierra de resolución submétrica”, agregó Rodríguez. Esto quiere decir que el satélite capta objetos menores a un metro de tamaño. “Por ejemplo, desde el espacio un automóvil se ve claro y nítido”, explicó.

La compra del satélite es un punto de partida para afinar las políticas públicas en el Perú, de acuerdo con Flavio Ausejo, profesor de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico. Sin embargo, precisa que si no se lleva a cabo reformas institucionales para sacar provecho a la información, la compra equivaldrá a un elefante blanco. Para ello sugiere empezar por tomar decisiones sobre la base del territorio, y no de conjeturas o sobre la base de la experiencia de otros países.

Acceso a las imágenes

Por la adquisición del satélite, el Perú también tiene acceso a una constelación de seis satélites de observación de la Tierra, de los cuales ya recibe imágenes y las distribuye de forma gratuita a las instituciones del Estado que las solicitan. Desde junio del 2015 ha distribuido unas 1,500 imágenes a más de 50 instituciones, entre ellas el OEFA, el Ministerio del Ambiente, el MTC y los gobiernos regionales. El valor referencial de esas imágenes es €20 millones (S/.73.6 millones), cantidad que hubiese tenido que gastar el Estado si hubiese tenido que comprar dichas imágenes.

Las empresas privadas también podrán acceder a estas imágenes, pero a precio de mercado. En promedio, el kmvale entre €6 y €14 y una imagen puede tener entre 400 km2 y 3,600 km2.

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