Las expectativas empresariales de la paz

Los industriales explican las implicaciones sobre la economía nacional de esta noticia, para ellos la más importante de los últimos 50 años. Mayor inversión extranjera y más comercio interno, algunos de los beneficios económicos que se destacan.

A pesar de los más de 50 años de guerra con las Farc, la economía colombiana ha sabido hacerse paso: en 2015 el Producto Interno Bruto creció 3,1 %, posicionándose como una de las principales economías de la región; el desempleo está por debajo de los dos dígitos (8,9 %); se encuentra dos escalafones por encima del mínimo puntaje en el que las calificadoras de riesgo otorgan el grado de inversión, y hace menos de un mes entraron en vigencia dos nuevos tratados de libre comercio (TLC), uno con Corea del Sur y otro con Costa Rica, abriendo las puertas para diversificar la canasta exportadora con productos diferentes a los bienes minero-energéticos. Y si este es el estado de la economía durante la guerra, ¿cambiará con la paz? Los empresarios responden.

Frente a esto, el presidente del Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda), Carlos Eduardo Botero, indicó que “la firma del acuerdo con las Farc es muy positiva, puede ser la noticia más importante de los últimos 50 años. Con respecto a las ganancias, si bien debe haber algunas mejoras en cuanto a percepción internacional y podría aumentar en algo la inversión, no creo que implique un cambio repentino sobre la producción local. La economía colombiana forjó sus buenos indicadores actuales debido a un largo trabajo de varios gobiernos. En especial cuando se sintieron los cambios en torno a la seguridad. Sin embargo, veo problemática la frialdad con la que las personas están tomando este evento, no existe ese sentimiento de felicidad que debería haber, y ni es comparable con el que se ve en las calles cuando gana la selección Colombia. Por lo que la firma de la paz tal vez no estimule tanto el consumo”.

Por su parte, Mario Hernández, empresario del sector de la marroquinería, también destacó la importancia de que el país entre al posconflicto, indicando que “si miramos la historia con cuidado llevamos casi 200 años de cultura de guerra en esta nación. Por eso fue muy importante que el presidente fuera tan terco con las negociaciones en La Habana, pues es un paso crucial para que en Colombia exista paz completa. No obstante, necesitamos que los guerrilleros se comprometan con el país, si realmente quieren defender sus ideales y que los colombianos votemos por ellos, deben ganárselo. La paz tiene un costo, pero es barato frente a los problemas que desencadena el conflicto armado. Además, sabemos que el cese el fuego atraerá más inversión extranjera y el consumo aumentará, lo cual ayudará de manera importante a la industria”.

Algunos empresarios también hacen un llamado de atención de que la paz requiere fortalecer algunos puntos estratégicos regionales. Por ejemplo, Alejandro Costa, gerente general de Impala, explicó que “el río Magdalena es el eje principal para el desarrollo de sostenibilidad y de integración social, que son dos pilares fundamentales para garantizar la durabilidad de la paz en Colombia. Asimismo, jalona a los inversionistas hacia la ribera, con lo cual las comunidades se integran a la economía nacional y se dan los desarrollos viales secundarios y terciarios requeridos para que las nuevas exportaciones de estas regiones puedan llegar al mundo.

A raíz de los dos TLC que entraron en vigencia, es inevitable preguntarse cuál será el impacto en el comercio exterior con el efecto conjunto de la paz y la menor carga arancelaria. El Espectador habló con Alexánder Mora, ministro de Comercio Exterior de Costa Rica, quien tomando casos de acuerdos de paz que se han firmado en Centroamérica y sus efectos económicos, explicó: “En efecto, la economía colombiana se verá beneficiada por el cese el fuego, sobre todo porque les permitirá explotar las regiones en donde antes el comercio nacional no llegaba. Se trata de una sinergia que les permitirá a su vez tomar posiciones geográficas más estratégicas, y de esta manera mejorar la competitividad en las exportaciones. Asimismo, hay que tener en cuenta que Colombia está mucho más avanzada que naciones como El Salvador, cuando entraron al posconflicto, por lo que podría explotar mucho más la paz”.

Asimismo, “sabemos que el fin de la guerra con las Farc no solucionará todos los problemas que enfrenta el país, sin embargo, sí nos permitirá concentrar esfuerzos en áreas claves que estaban relegadas. Los retos de construir la paz son inmensos, pero estamos confiados que de la mano de nuestros empresarios y de la sociedad Colombia podrá ser el país de las segundas oportunidades para el desarrollo y la convivencia”, comentó la presidenta de la Cámara de Comercio de Bogotá, Mónica de Greiff.

Los directivos consultados por El Espectador coinciden en que la firma del acuerdo entre el Gobierno y las Farc puede ser una de las noticias más importantes en los últimos 50 años, un escenario que esperan aprovechar para impulsar sus sectores. Al igual que esperan contribuir en algo para hacer la paz más sostenible, pues siguen latentes las promesas de generación de empleo para desmovilizados que hicieron compañías como Bancolombia. De manera que ahora comienza un nuevo ciclo económico, no es de auge ni de declive, es simplemente el del posconflicto.

El Espectador