Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Sindicatos no alertan sobre el fracaso de las Afores y el gobierno inhibe análisis

Por Susana González

El tema de las pensiones llega a ser tan especializado que trabajadores e incluso los sindicatos, a veces no lo entienden, no se han involucrado en la discusión ni dan señales de alerta, pese a todos los indicios que existen de que el sistema creado desde 1997 con las Administradoras de fondos para el retiro (Afore) ha resultado un fracaso, advirtió Berenice Ramírez, especialista del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

Hay dispersión entre las organizaciones de los trabajadores, pero se requiere conciencia, discusión y acción colectiva para reforzar el sistema de seguridad del que las pensiones forman parte, además de que la postura oficial inhibe cualquier análisis, pues defiende el sistema como lo mejor que hay.

Sin embargo, México no está exento de que estalle una crisis en el sistema de pensiones como en Chile, donde se han multiplicado las protestas por esa situación y eso, señaló, “nos debería llevar a la población a exigir de manera colectiva un manejo diferente del ahorro de los trabajadores.

Vamos a estar peor que Chile, porque los trabajadores de allá aportan 10 por ciento de su salario para sus pensiones, pero en México sólo equivale a 6.5 por ciento, además de que tenemos un porcentaje mayor de informalidad, de más de 60 por ciento de la población ocupada, alertó la investigadora.

Tampoco autoridades y partidos políticos abordan el tema porque prefieren dejarlo al sexenio que viene ya que, explicó, aún estamos en periodo de transición, toda vez que los trabajadores que se están jubilando pueden acogerse a la antigua ley de 1973, pues no ha salido la primera generación que comenzó a cotizar con las Afores.

Los 2.8 billones de pesos que los trabajadores formales han acumulado en las Afores en los casi 20 años que tienen de existir, dijo, son un botín muy deseado para el sector financiero, por lo que no se justifica que las pensiones que se les prevé entregar sean raquíticas.

Sin las altas comisiones y los gastos de administración las pensiones serían más dignas, por lo menos superiores a 24 por ciento respecto al último salario que se calcula recibirán en las condiciones actuales. Afirmó: “tenemos muchos meses con pérdidas, incluso se ha retirado información oficial al respecto, y cada vez es más difícil saber cómo se manejan las cuentas.

Recursos hay, pero están mal administrados, insistió, y recordó que en los primeros cinco años de las Afores, 75 centavos de cada peso aportado por el trabajador se lo quedaban las administradoras. Aunque al paso de los años se han reducido las comisiones, éstas siguen siendo altas y el daño provocado por ese saqueo inicial es irreversible.

Si bien dijo que ahora las Afores se quedan con un punto por ciento, es sobre saldo acumulado, independiente de que el trabajador haya hecho aportaciones. Al final de cuentas, insistió, es un ahorro que se ha quedado para el sector financiero o que se convierte en deuda pública, sin beneficio para los trabajadores y el conjunto de la población.

Mientras no se quiera discutir eso, el problema seguirá sin solución, sentenció la investigadora. “Lo hemos dicho y repetido hasta el cansancio: este sistema de capitalización individual y administración privada es muy oneroso, es de gran rentabilidad para el sistema financiero y de gran pérdida para los trabajadores.

No se quieren mirar las consecuencias que tiene y ha tenido el crecimiento de activos para las sociedades de inversión especializadas en fondos para el retiro (Siefores), ni evaluar que en los 20 años del sistema la rentabilidad del sistema no supera el 2 por ciento. Tienen que rendir cuentas del uso de los recursos de los trabajadores, puntualizó.

El problema es mayor porque los trabajadores formales que tienen posibilidades de recibir una pensión al final de su vida laboral son minoría frente a los millones de mexicanos trabajan en la economía informal y que carecen de seguridad social, por lo que deben considerarse las pensiones universales.

Incluso comentó que la propuesta del Colegio Nacional de Actuarios de que se fomente la multiplicación de planes privados de pensiones, forma parte de una moda mundial y la consideró limitada, porque solamente es factible y servirá de paliativo para los trabajadores de altos ingresos.

La Jornada