La economía mexicana se desaceleró en el tercer trimestre del año, al registrar un crecimiento anualizado de 2 por ciento, mientras que en junio pasado crecía 2.6 por ciento en términos anuales, informó ayer por la mañana el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Poco más tarde del anuncio del Inegi, Agustín Carstens Carstens, gobernador del Banco de México (BdeM), informó de una reducción en los pronósticos de crecimiento para este y el próximo año a consecuencia, entre otros hechos, del proceso electoral llevado a cabo en Estados Unidos y su resultado.

En cambio, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público mantuvo su previsión sobre el desempeño de la economía para 2016 y 2017, bajo la afirmación de que se trata de pronósticos realistas y no optimistas. La subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio, aseveró: No tenemos ningún elemento que nos haga, hoy por hoy, pensar en una posición distinta respecto de la expectativa de crecimiento de este año.

La funcionaria añadió: No hay realmente nada materializado por lo cual nosotros tuviéramos que modificar esta expectativa en estas circunstancias, en esta coyuntura.

Recordó: Hay mucha volatilidad, sí hay mucha ansiedad en los mercados, sí hay mucha expectativa, pero al final del día es eso. No hemos tenido ninguna política materializada sobre la cual nosotros tengamos que reaccionar.

Vanessa Rubio aseguró: las expectativas, por lo pronto, se mantienen como las planteamos.

Por su parte, el Banco de México ajustó a la baja su estimación de crecimiento de la economía para 2016 a un nivel de entre 1.8 y 2.3 por ciento, cuando su previsión anterior era de entre 1.7 y 2.5 por ciento.

También revisó el intervalo de pronóstico de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 2017 a niveles que oscilarán entre1.5 y 2.5 por ciento, que se comparan desfavorablemente con la estimación precedente de entre 2 y 3 por ciento. Para 2018 el instituto central anticipa una recuperación más evidente en la actividad industrial estadunidense.

El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, aseguró que entre los factores que podrían ayudar a estimular el crecimiento económico del país está la aplicación más efectiva y más acelerada de las reformas estructurales, que se manifestarán en un mayor crecimiento económico y en un menor plazo al anticipado.

Al presentar su informe trimestral correspondiente al periodo julio-septiembre de 2016, el funcionario no descartó que la reciente depreciación de la moneda nacional estimule las exportaciones no petroleras y eso le dé un mayor brío a la producción industrial.

Entre los riesgos a la baja que podrían obstaculizar el crecimiento económico futuro destacan las medidas que adoptaría la administración de nuestro vecino país del norte que obstruyan realmente el funcionamiento de las cadenas de producción compartidas entre ambos países.

Por otro lado, no descartó que continúen los episodios de volatilidad de los mercados financieros internacionales que pudieran manifestarse en menores fuentes de financiamiento o inversión extranjera en México, y persista el deterioro en los niveles de confianza de los consumidores y los inversionistas que pudieran restar dinamismo al consumo e inversión del sector privado.

La economía más integrada

El funcionario destacó que la economía mexicana es de las más integradas con la de Estados Unidos y ello ha redundado en beneficios, como que 81 por ciento de las exportaciones del país se destine a ese país, pero también los mercados se han tornado más sensibles con el comportamiento de Estados Unidos. El factor que ha destacado es el proceso electoral en Estados Unidos, con elevada volatilidad.

Se espera que la inflación general anual siga aumentando de manera gradual y que se sitúe ligeramente por arriba de 3 por ciento hacia el cierre del año. Para 2017 se anticipa que tanto la inflación general como la subyacente se ubiquen por arriba del objetivo de inflación de 3 por ciento más/menos un punto porcentual.

Carstens Carstens indicó que, pese a que la cotización de la moneda nacional mostró una significativa depreciación y las tasas de interés registraron incrementos en todos sus plazos, México está en una posición de fortaleza para enfrentar este nuevo entorno como resultado de los logros alcanzados y previstos de consolidación de las finanzas públicas, de las medidas de política monetaria preventivas que se han adoptado durante el año, de un sistema financiero bien capitalizado, solvente y sin problemas de liquidez, y de un proceso de reformas estructurales, reiteró.

La Jornada