Ante los signos de desaceleración que muestran tanto la economía nacional como internacional y las medidas que el gobierno ha tomado para hacerle frente –como fuertes recortes al gasto público y el incremento en la tasa de interés– el 2017 será un año “muy complicado” en materia de empleo en México, adelantó el secretario del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida.

“Lo que sí es seguro es que va a ser un año muy complicado, muy difícil para el país, un año donde se están tomando previsiones de enormes recortes al gasto público para que México siga manteniendo condiciones de inversión”, dijo.

Reconoció que el principal problema en el país no es una alta tasa de desocupación sino una alta tasa de ocupación precaria o en condiciones críticas de ocupación de personas que o bien no trabajan un jornal completo o bien trabajan más de un jornal sin recibir un ingreso completo, situación que afecta a cerca de 10 millones de mexicanos.

Luego de su participación en la Reunión Anual de Industriales 2016 organizada por la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), el funcionario indicó que de acuerdo con estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en los próximos cinco años aumentará entre cinco y 50 millones el número de desempleados en el mundo debido a que el crecimiento global del planeta está 1.5 por ciento por debajo del que se tenía antes de la crisis de 2008 y porque la inercia demográfica genera desempleo si las economías no tienen capacidad de crecer.

“Y si a eso le sumamos la sustitución de mano de obra en líneas de producción por tecnologías de la información pues el problema se agudiza”, dijo Navarrete quien agregó que de acuerdo con un estudio de la Universidad de Oxford, en los próximos años 40 por ciento de la mano de obra en Estados Unidos será sustituida por robots.

“El reto del empleo en el mundo es formidable, de dimensiones mayúsculas”.

El funcionario federal avaló la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de validar el límite a las deducibilidades de las prestaciones laborales, pues señaló que éstas son obligación de los patrones.

“Lo que los patrones querían era que fueran deducibles, es decir que quien las pagara fuera el gobierno y eso repercute en la gente porque entonces estamos pagando algo que es obligación del patrón cuando ese dinero, que de por sí es poco, se podría utilizar en gasto de carácter social”.

Sobre la discusión acerca del salario mínimo, Navarrete reconoció que este es completamente insuficiente para satisfacer las necesidades de los trabajadores pero eludió hacer comentarios sobre si es constitucional o no, pues en semanas recientes un funcionario de la Cepal dijo que el mínimo en México viola la Constitución pues está por debajo de la línea de bienestar del propio gobierno.

“La Corte no se ha pronunciado por una violación constitucional sobre el salario mínimo pero más allá de lo que la Constitución establece, que en muchos casos son anhelos, como el derecho a la vivienda, a la salud a la educación, en este caso a un salario digno, el tema es la realidad y la realidad económica nos hace ver que tenemos un salario mínimo precario, un salario mínimo que durante 40 años perdió 75 por ciento de su poder adquisitivo y se ha recuperado seis por ciento en esta administración. Son datos de Inegi y el Coneval, pero es absolutamente insuficiente para todo lo que se perdió durante años y tenemos que darle un empujón”.

La Jornada