El Gobierno realizará una oferta para los fondos buitre más agresivos, durante la última semana del mes. A ese entendimiento llegaron los funcionarios del equipo económico y los representantes legales de los demandantes. Las oficinas neoyorquinas del abogado mediador impuesto por el juez Thomas Griesa, Daniel Pollack, fueron el escenario del extenso convite entre los acreedores carroñeros y el secretario de Finanzas, Luis Caputo. La oferta incluirá a los fondos denominados “me too” (yo también, en inglés) que obtuvieron el tratamiento extraordinario previsto en la sentencia original de Griesa aunque su reclamo todavía se encuentra en proceso de apelación.

El grupo de litigantes encabezado por Elliott Management representa aproximadamente la mitad del 7,6 por ciento de los bonos que no fueron ingresados al canje. Los bonos en su poder alcanzan un valor nominal de 2943 millones de dólares. Pero, gracias a la fórmula validada por las cortes estadounidenses y los intereses acumulados, el monto de las sentencias suma 9882 millones de dólares.

“Queremos pagar el capital pero no queremos que ese capital se ajuste de la manera en la que estima la sentencia”, indicó Prat-Gay en conferencia de prensa, al reiterar que el gobierno buscará acordar una quita sobre los diferentes intereses (contractuales, judiciales y post sentencia) que abultan el monto a pagar. “No les hacemos un favor a los argentinos al pelearnos con los buitres”, lanzó desde Buenos Aires el ministro de Hacienda y Finanzas, al cuestionar la política desplegada por el kirchnerismo.

“Como conclusión de esta primera reunión, el gobierno argentino se comprometió a elevar una propuesta de solución a la disputa judicial en la semana del 25 de enero, esperando que al mismo tiempo ellos presenten su propia propuesta de negociación”, reza el escueto comunicado difundido ayer por el Palacio de Hacienda. “Estamos satisfechos que después de mucho tiempo finalmente nos juntamos. Vamos a avanzar con una propuesta y esperamos que la evalúen”, explicó Caputo anoche al finalizar el encuentro que se extendió durante más de cuatro horas en Manhattan. La prolongación, explicó el funcionario a los medios apostados fuera de las oficinas de Pollack, se debió a que mantuvo dos conversaciones: una con los buitres originales y otra con representantes legales de los me too.

“Vamos a negociar con dureza. Queremos resolver el problema de la forma más rápida y justa posible. Es una de las tantas trabas que ahogó a la economía a lo largo de los últimos tiempos. Nos autoinfligimos la exclusión de proyectos de inversión propios y extranjeros que deberían estar en la Argentina”, consideró el funcionario al referirse a las implicancias del litigio con los acreedores. A diferencia del 92,4 por ciento de los tenedores de bonos defolteados, los demandantes que bloquearon el mecanismo de pago de la deuda rechazaron ingresar a los canjes de 2005 y 2010.

Para el gobierno de Macri, lograr un entendimiento es condición necesaria para rehabilitar el acceso al mercado de crédito internacional sin riesgo y a menor costo. Sin embargo, la lógica de las agencias calificadoras de riesgo evidencia cómo siempre existen requisitos adicionales para mejorar las perspectivas financieras de los países “desobedientes”. Por eso, el cierre de la disputa es solo un eslabón más en el proceso donde se inserta el compromiso de reducción del déficit fiscal, achicamiento del Estado y la instalación de un régimen de metas de inflación.

Durante la conferencia de prensa, el funcionario presentó a los buitres como inversores genuinos que adquirieron sus títulos antes del default cuando los propios demandantes reconocen la adquisición de esos papeles post-crisis de 2001, incluso después del primer canje de 2005. Una clausura de la disputa requerirá que la totalidad del 7,6 por ciento de los tenedores de los papeles todavía en default también alcancen un acuerdo con el país. La suma nominal total ronda los 5700 millones de dólares pero su valor varía ya que son más de 150 tipos de bonos distintos, denominados en diferentes monedas cuyas cotizaciones se mueven todos los días. Si bien el Gobierno privilegió la negociación neoyorquina, el universo es heterogéneo y está desperdigado en otros tribunales de Estados Unidos, Europa y el Ciadi del Banco Mundial. De hecho, una porción significativa de esos papeles ni siquiera fue presentada ante un juez y, aunque se supone en poder de los buitres, se desconoce quién los tiene. Si todos los tenedores de bonos en default accedieran a la fórmula pari passu que consiguieron NML, Dart y Aurelius, los fondos más agresivos, el monto a desembolsar trepa hasta los 20.000 millones de dólares.

La intención del equipo económico es cancelar la mayor parte emitiendo nueva deuda externa, un escenario viable dado el bajo nivel de endeudamiento en dólares heredado del kirchnerismo. Simétrica relevancia al acuerdo financiero con los tenedores de los bonos todavía en default reviste la modificación del plexo normativo vigente. Para implementar un plan de pagos donde se ofrezcan mejores condiciones que las entregadas en los canjes se deberá cambiar la ley Cerrojo y la más reciente Ley de Pago Soberano.

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¿Macri le quiere pagar a los fondos buitre?

El presidente Mauricio Macri sostuvo que la Argentina pretende “cerrar el tema” con los holdouts y señaló que le solicitará al juez Thomas Griesa que “ayude a encontrar una solución razonable” porque es muy importante “resolver los problemas del pasado”.

Un día antes de que el secretario de Finanzas, Luis Caputo, se reúna, en Nueva York con Dan Pollack, el mediador judicial designado por Griesa, el Jefe del Estado expresó que “queremos dejar de ser un país que ha sido catalogado como incumplidor”, quien destacó que “a pesar de que en la Argentina no se han hecho las cosas bien”, en el país “hubo un cambio”.

Caputo será acompañado por Lee Buchehit, quien será el nuevo abogado que patrocinará a la Argentina para el estudio Cleary hasta tanto se designe el nuevo buffet que representará al país.

En una conferencia de prensa que ofreció en la Casa Rosada, Macri remarcó que “es muy importante que terminemos de resolver los problemas del pasado y enfatizó que “buscaremos un acuerdo razonable”.
“Mañana vamos a decirle al mediador que acá ha habido un cambio sobre la visión que tenemos los argentinos sobre nuestras deudas”, dijo el jefe de Estado.

En ese sentido, el primer mandatario expresó que “queremos dejar de ser un país que es catalogado como incumplidor y resolver todos los temas pendientes y le pedimos al señor mediador que nos ayude a encontrar una solución razonable, más allá de que no hemos hecho las cosas de la mejor manera y que la posición en que nos pusimos no fue razonable, porque hoy estamos para cerrar el tema”, expresó el Presidente.

Consultado acerca de si esperaba un rápido acuerdo, Macri señaló que “como toda negociación iremos recorriéndola pero, confío que ante este cambio de la Argentina, que se manifiesta queriendo recuperar sus buenas relaciones con el mundo entero, esta parte de la deuda que no supimos negociar y que lo hicimos mal, quede atrás rápidamente porque es una limitación para poder crecer”.

“Cuando este tema esté resuelto, va a traer más posibilidades (de crecimiento) y financiamiento”, afirmó el Presidente.

Por otra parte, y al ser consultado por el nivel de liquidación de las cerealeras que, pese a ser elevado en comparación con meses anteriores, es inferior al que se habían comprometido, Macri expresó que está “conforme” con los resultados tras “la salida del cepo” cambiario.

El Destape