El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ordenó prorrogar por 60 días la emergencia económica vigente desde hace dos meses, con la que pretende enfrentar la grave crisis que afronta el país, según decreto divulgado este lunes.

La orden del Ejecutivo indica que para “proteger a los venezolanos de la guerra económica” extiende durante 60 días la vigencia del estado de excepción en materia económica, señala la gaceta oficial del 11 de marzo que entró en circulación este lunes.

Esta prórroga deberá ser sometida a la aprobación del Parlamento de mayoría opositora, que ya rechazó la validez de la emergencia, aunque un fallo del Tribunal Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) desconoció esa decisión y la dejó en firme.

Maduro considera en su decreto que hay “una crisis estructural del modelo rentista por la caída abrupta de los precios del petróleo”, a lo que añade un supuesto “boicot económico y financiero nacional e internacional” contra Venezuela.

También argumenta que “persisten las circunstancias excepcionales, extraordinarias y coyunturales” que motivaron la declaración inicial.

El Parlamento se declaró el domingo en “sesión permanente” para estudiar la prórroga del decreto -de la cual ya había sido informado-, por lo que pidió al vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, que explique los logros alcanzados con la medida.

“La junta directiva (del Parlamento) suscribió una correspondencia invitando al vicepresidente a que comparezca (…) a darnos información que se requiere para decidir sobre la prórroga”, dijo el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Henry Ramos Allup, al finalizar la sesión.

No obstante, el TSJ -acusado por la oposición de servir al gobierno- decidió hace varias semanas que era “competente” para considerar que el decreto de Maduro es “constitucional”.

Venezuela enfrenta una profunda crisis agravada por la caída de los precios del petróleo, que se refleja en una escasez de dos tercios de alimentos y medicinas y una inflación de 180,9% en 2015.

La Jornada

 

ENTREVISTA: Nuevo sistema cambiario en Venezuela apunta a eliminar “dólar negro”

El nuevo sistema cambiario que aplicará Venezuela con el objetivo de optimizar la administración de divisas, tiene como principal reto eliminar el “dólar paralelo”, que ha deteriorado la economía local, según aseveró este jueves el vicepresidente para el Area Económica, Miguel Pérez Abad.

En entrevista con Xinhua, el también ministro para Industrias y Comercio, ofreció detalles del nuevo sistema dual que podrá erradicar los efectos del “dólar negro” mediante la oferta de dólares en un “mercado flotante”, en el cual tanto el Estado como el sector privado participarán como oferentes de divisas.

“Con el tipo de cambio flotante el Estado venezolano pasa a tener influencia en el marcador (de los precios del dólar), en la medida que el sistema vaya dando respuesta a las necesidades del país, la tasa marcadora del mercado paralelo va a ir desapareciendo progresivamente”, precisó Pérez Abad.

El titular, quien advirtió sobre las negativas repercusiones del dólar paralelo en la capacidad adquisitiva de los venezolanos, sustentó la tesis de una segura recuperación económica nacional, acotando que este dólar negro, referenciado en portales virtuales como el popular “DolarToday”, no obedece a criterios económicos sino políticos.

En ese sentido, dijo “estar seguro” de que esos marcadores “caerán”, sumado al descontento que, señaló, prevalece en los empresarios locales quienes ven afectados sus negocios producto del incremento de los costos de producción y que, aseveró, están de acuerdo con la baja del paralelo.

Pérez Abad se refirió a la recién anunciada tasa de Divisa Protegida (Dipro) de 10 bolívares por dólar estadounidense para sectores prioritarios (educación, salud, vivienda), así como al referido mecanismo de “flotación” o Divisa Complementaria (DICOM) cuya base será de 206 Bolívares y fluctuará.

Siendo el funcionamiento de este mercado flotante el principal foco de atención de la población venezolana, el vicepresidente de Economía precisó que éste operará con la misma plataforma del Banco Central de Venezuela (BCV) y a través de operadores cambiarios y casas de bolsa.

“Va a ser una flotación limpia, de reconocer mercados bajo la modalidad de la oferta y la demanda, y allí se apuntan los actores que van a colocar divisas, entre ellos Petróleos de Venezuela (PDVSA), las empresas mixtas, los exportadores y las nuevas inversiones”, dijo.

Para el ministro venezolano “Venezuela tiene una tasa interesante de rendimiento de capital”, lo que podría atraer a los inversionistas y al empresariado privado a colocar activos líquidos dentro de este mercado.

El nuevo sistema cambiario supone además trascender la exclusiva visión de administración del 96 por ciento de las divisas que ingresan al país latino por la renta petrolera, y prevé enfocarse en crear otras fuentes de captación mediante el auge en las exportaciones de otros rubros.

“Se ha podido mejorar los niveles de exportación del país y allí hay una cantidad de divisas que están esperando la determinación del nuevo sistema cambiario, también las empresas mixtas con las que PDVSA tiene alianzas”, complementó el ministro.

Además, la nueva modalidad dual supone una simplificación respecto al viejo esquema que constaba de tres tipos de cambio.

Esto para Pérez Abad representa un tránsito viable hacia la “convergencia económica” y la unificación cambiaria, hecho esperado por amplios sectores de la población incluyendo economistas locales.

Al ser consultado sobre los mecanismos de control que se determinarán para evitar la fuga de divisas o corrupción por parte de las empresas que accedan a la moneda extranjera vía DIPRO o DICOM, Pérez Abad indicó que “se tienen identificados a los actores”.

Agregó que mediante la activación de los 14 motores económicos y el Plan de Divisas definido por cadenas productivas “tenemos identificados hacia donde van las divisas y esa es la vía segura para garantizar que cada dólar que se coloque vaya a un lugar determinado”.

Como ejemplo citó un financiamiento por más de 3.600 millones de dólares al sector farmacéutico para actividades de producción e importación, lo que a su juicio ha ayudado a tener mejor control sobre los proveedores.

El sistema dual de cambio espera concretarse en los próximos 30 días y es caracterizado por las autoridades del gobierno de Caracas como “más flexible” respecto a otros esquemas y “más abierto” ya que promueve la entrada a nuevos inversores.

El nuevo esquema se enmarca en la Agenda Económica Bolivariana con la cual el gobierno de Venezuela aspira superar la emergencia económica decretada a principios del 2016, haciendo énfasis en la diversificación económica.

Por esta razón, el Ejecutivo suramericano prevé reducir de manera notable los requerimientos de divisas a través de la sustitución de importaciones y el fomento de la producción en función de las necesidades del pueblo venezolano.

XHINUA