Estados Unidos se comprometió el miércoles a apoyar con cinco millones de dólares los esfuerzos de los gobiernos centroamericanos para mejorar sus redes eléctricas en 2018, con la meta de que el sistema de interconexión regional alcance su capacidad para transmitir 300 megavatios.

Una comisión creada en 2015 con la meta de identificar medidas necesarias para propiciar una reforma energética en América Central y el Caribe, dijo hoy que  también buscará resolver las turbulencias que actualmente perturban el tendido eléctrico centroamericano.

La comisión, creada por el presidente Barack Obama, agregó que apoyará los esfuerzos para que en 2017 la región desarrolle e implemente derechos de transmisión a largo plazo, y que para este año se haya implementado un mecanismo de resolución de disputas, que incluye un proceso de apelaciones independiente y externo.

El ente agregó que el Banco Interamericano de Desarrollo elaborará un estudio de factibilidad sobre la meta a largo plazo de que el sistema centroamericano duplique su capacidad a 600 megavatios, así como también para explorar la posibilidad de un mayor comercio energético con México y de una posterior interconexión con Belice.

El subsecretario de Estado Adjunto para el Hemisferio Occidental, Juan González, dijo a reporteros que la expectativa es entregar los cinco millones de dólares a fines de este año, una vez cumplidos los trámites aún pendientes con el Congreso estadounidense.

Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá buscan consolidar un mercado eléctrico regional que les permita reducir los costos de energía y,  por lo tanto, incrementar la competitividad de sus economías.

Estados Unidos calcula que América Central atrajo casi 3.000 millones de dólares en inversiones para energía poco contaminante entre 2014 y 2015. La comisión  presentó su informe durante una cumbre convocada por el vicepresidente Joe Biden para promover la seguridad energética en América Central y el Caribe. “Estamos en una coyuntura de oportunidades increíbles en energía. La tendencia va hacia energía más barata y menos contaminante. Solo tenemos que seguir buscando una seguridad energética sostenible en nuestra región que perdure cuando los volátiles precios del petróleo aumenten inevitablemente”, dijo Biden.

El vicepresidente reunió a una veintena de gobiernos de una región que ha recibido durante más de una década petróleo venezolano subsidiado a través de programa Petrocaribe. Aunque no hay indicios de que Venezuela vaya a cancelar Petrocaribe, existe incertidumbre sobre la viabilidad del programa debido a la profunda recesión que atraviesa la nación sudamericana y la drástica caída en los precios del petróleo.

Peter Schechter, experto del centro de estudios Atlantic Council, dijo que “los países beneficiarios saben que Petrocaribe está en su última fase. Estados Unidos y las instituciones financieras internacionales deben ayudar al Caribe y América Central en esta transición”.

Durante su participación en el plenario de la cumbre, Biden dijo que América del Norte es “el epicentro mundial de energía” y lo atribuyó a la abundancia de gas natural y a la disminución reciente en el costo de las innovaciones tecnológicas. “Aquí en Estados Unidos recientemente inauguramos nuestro terminal para exportar gas natural licuado. Ya enviamos nuestro primer cargamento a América Latina”, indicó sin especificar el país.

“Es un paso crucial para mejorar nuestra seguridad energética colectiva mientras bajamos los costos, reducimos las emisiones de carbono y abordamos el calentamiento global”. El presidente panameño Juan Carlos Varela, el único centroamericano que intervino durante el plenario, indicó que durante los últimos 22 meses su gobierno ha logrado captar inversión extranjera por 1.500 millones de dólares para diversificar la matriz energética de su país.

“Gracias a nuestra ubicación geográfica, el gas natural jugará un papel vital en el futuro energético de Panamá”, señaló. “Estableceremos instalaciones de gas natural licuado en el Canal, lo que nos brindará la oportunidad única de convertirnos en el centro de gas natural para la región entera”.

Sarah-Ann Lynch, subdirectora de la Agencia Estadounidense para la Cooperación Internacional (USAID) dijo a reporteros que su despacho liberará 10 millones de dólares para catalizar inversiones públicas y privadas en proyectos de energía limpia en el Caribe y América Central.

Los fondos serán canalizados a través de una iniciativa fue lanzada por Estados Unidos en octubre de 2015 para apoyar la planificación y factibilidad de proyectos prometedores de energía limpia pero que no cuentan con el financiamiento necesario. Lynch precisó que USAID recibirá propuestas a marzo de 2017 y que financiará hasta un millón de dólares por proyecto.

El Periódico


Países del Caribe y Centroamérica evalúan en Washington energías renovables

Una veintena de países del Caribe y Centroamérica se reunían este miércoles en Washington para una cumbre sobre energías renovables, en un intento de la región por cortar su dependencia de los vaivenes del petróleo y de su principal suplidor Venezuela.

El vicepresidente estadounidense Joe Biden oficiaba esta Cumbre de Energía, dos años después de que Washington lanzara la Iniciativa de Seguridad Energética para el Caribe.

Señal del alto nivel del encuentro es la docena de jefes de gobierno y presidentes -incluyendo los mandatarios de Panamá, El Salvador, Guatemala y Honduras-, vicepresidentes y otros funcionarios que asistirán a las reuniones, que se realizarán en el Departamento de Estado.

Los líderes recibirán un informe comisionado el año pasado por el presidente Barack Obama y elaborado por un grupo de trabajo de los países para impulsar iniciativas de eficiencia y competitividad de los sectores energéticos con un enfoque regional.

“Las soluciones regionales, con la fortaleza combinada de nuestros socios en las instituciones financieras internacionales, los donantes bilaterales y multilaterales y los innovadores en el sector privado, pueden abrir las puertas del futuro (…) de energías eficientes, sostenibles y asequibles”, concluyó el informe.

Según el reporte de una veintena de páginas, los países caribeños requerirán entre 20.000 y 30.000 millones de dólares para lograr la meta de 47% de generación de energía renovable para 2027.

El grupo de trabajo también concluyó que además de Estados Unidos los países buscarán cooperación de la Unión Europea, el BID y el Banco Mundial para el desarrollo de energías sostenibles en el Caribe.

En Centroamérica, los expertos enumeraron pasos para fortalecer la transmisión eléctrica en la región, y a largo plazo, estudiar con apoyo del BID las oportunidades de expandir la conexión con México.

En reuniones separadas, Biden conversaba con los mandatarios caribeños y centroamericanos, pero la cita también reserva encuentros con representantes de empresas energéticas internacionales y organismos financieros multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo, representado por su presidente, el colombiano Luis Alberto Moreno.

Uno de los desafíos para estos pequeños países es el financiamiento. En ese sentido los 15 países de la Comunidad del Caribe (Caricom) lanzarán durante la cumbre una nueva plataforma regional (C-SERMS) para coordinar inversiones a proyectos de energía limpia.

Igualmente, la organización de ayuda exterior de Estados Unidos USAID recibirá pedidos de financiamiento de proyectos, anunció el martes el secretario de Estado, John Kerry.

“Sombra de preocupación”

La cumbre tiene lugar en momentos en que muchos países del Caribe y Centroamérica, históricamente asediadas por los vaivenes del mercado petrolero global, aprovechan la dramática caída de los precios.

El incremento de los precios de los combustibles en la última década aumentó la presión en muchos países de Centroamérica y el Caribe para hallar otras formas más baratas de energía.

Aunque la corrupción y la inexperiencia de los gobiernos o presiones del sector de energías fósiles, retrasan los avances hacia las energías verdes, muchos países han alcanzado “un progreso extraordinario”, dijo el martes Amos Hochstein, coordinador de asuntos energéticos internacionales del Departamento de Estado, durante un foro en Washington.

Pero la incertidumbre crece alrededor de Venezuela, el gran suplidor de petróleo de la región, sumida en una profunda crisis económica e inestabilidad política, y se expande hacia el programa venezolano de suministro energético Petrocaribe.

“La caída libre de Venezuela arroja una sombra de preocupación sobre el Caribe y América Central”, indicó en un informe el Atlantic Council, un centro de análisis de Washington.

Unos 17 países del Caribe y Centroamérica dependen de Petrocaribe, un programa de la estatal venezolana PDVSA, que ofrece condiciones preferenciales de pago por el suministro de crudo: con años de gracia, bajos intereses y la posibilidad de intercambiarlo con productos agrícolas.

Según ese informe, “la caída abrupta del proyecto de financiamiento chavista podría causar severas dislocaciones para los países de Centroamérica y el Caribe”.

Diario Colatino


Varela dice que Panamá será un foco de gas natural para toda Centroamérica

El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, aseguró hoy que su país podría convertirse pronto en un foco de gas natural licuado (GNL) para toda Centroamérica, y apoyó un proyecto de interconexión energética con Colombia que facilitaría la integración de las redes del continente “desde México a Chile”.
En un discurso durante la sesión plenaria de la Cumbre de Energía en Centroamérica y el Caribe, organizada por el Gobierno estadounidense, Varela defendió la importancia de su país para el futuro energético de la región centroamericana, especialmente a la hora de sustituir el petróleo por el gas natural.
“Por nuestra posición geográfica, el gas natural va a desempeñar un gran papel en el futuro energético de Panamá, y nos proporciona una oportunidad única para ser un foco de GNL para toda la región”, afirmó Varela en la cumbre, presidida por el vicepresidente estadounidense, Joe Biden.
En mayo de 2018, Panamá tendrá la primera planta de generación de energía a base de gas natural licuado de Centroamérica, con una producción de 350 megavatios, con la que espera atender el alto crecimiento de la demanda energética, proyectada entre 6 % y 7 % anual hasta 2020.
Además, la próxima inauguración de la ampliación del canal de Panamá “puede ayudar a la emergencia de Panamá” como foco potencial de esa fuente energética en toda la región, agregó Varela.
El mandatario panameño destacó además la necesidad de aumentar la cooperación regional y dijo que apoya “el proyecto de interconexión entre Colombia y Panamá”.
De llegar a término, ese proyecto sería “un hito en la integración de la infraestructura energética entre el centro y el sur de América, desde México a Chile”, utilizando las líneas de transmisión del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac), afirmó Varela.
El presidente acudió acompañado de la vicepresidenta panameña, Isabel Saint Malo, a la cumbre a la que asistieron también los presidentes de Honduras, Juan Orlando Hernández; El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, y Guatemala, Jimmy Morales.
También estuvieron el vicepresidente de Nicaragua, Moisés Omar Halleslevens, además de representantes de Costa Rica y Belice, y responsables de una docena de islas del Caribe.

Presidente de Honduras aboga en EEUU por mercado eléctrico regional abierto

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, abogó hoy en Washington por un mercado eléctrico regional abierto, competitivo, transparente y eficiente, informó una fuente oficial en Tegucigalpa.
Hernández hizo un llamamiento a acelerar los procesos de modernización regulatoria y legislativa que garanticen un mercado eléctrico regional abierto, de modo que la energía circule libremente en toda la región centroamericana sin importar su lugar de origen, indicó la Presidencia de Honduras en un comunicado.
El mandatario expuso su planteamiento durante la reunión con el sector privado estadounidense organizada por Americas Business Dialogue, que se celebró en el marco de la Cumbre Energética de los Estados Unidos, el Caribe y Centroamérica, en la que además se trató sobre transmisión, gas natural y energía renovable.
Señaló además que “la única forma de promover más inversión en el sector eléctrico es que existan las garantías jurídicas que permitan contratar capacidad de transmisión de largo plazo y que garanticen precios competitivos”, añade la información oficial.
En opinión del gobernante hondureño, se deben acelerar los mecanismos para contar con un mercado energético regional que permita aprovechar las potencialidades de la región beneficiando a varios países, no sólo en el que se genere.
“Creemos firmemente que la integración regional en materia energética es fundamental para promover la competitividad de la región y el bienestar de nuestros ciudadanos”, subrayó Hernández.
En la reunión participaron delegaciones de Alemania, Austria, Belice, Canadá, Colombia, Costa Rica, El Salvador, España, Emiratos Árabes Unidos, Guatemala, Honduras, Japón, México, Nicaragua, Nueva Zelanda, Reino Unido y la Unión Europea.
También asistieron misiones del Banco Interamericano de Desarrollo, Organización de Estados Americanos, Banco Mundial, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Cooperación de Inversiones Privadas Extranjeras y Consejo Nacional de Seguridad y la Agencia de Comercio y Desarrollo.
El sector privado estuvo representado por unas 40 empresas de sectores como energía renovable, infraestructura, especialistas en servicios de internet, software, dispositivos electrónicos, compañías petroleras, financieras y automotrices, entre otras.
Hernández cumple hoy su segundo día de visita a Washington, donde con sus homólogos de El Salvador y Guatemala, Salvador Sánchez Cerén y Jimmy Morales, se reunieron el martes con el presidente de EE.UU., Barack Obama, y el titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno.
En esas reuniones, por separado, se conocieron los avances del Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica, que integran El Salvador, Guatemala y Honduras, y para el que Estados Unidos ha aprobado una ayuda de 750 millones de dólares.