Ministros y delegaciones diplomáticas de Colombia, Ecuador, México y Venezuela se reunieron este viernes en Quito para definir la postura que llevará la región a la cumbre petrolera prevista para el 17 de abril en Doha, Qatar.  En el encuentro, que se realizó en la sede de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), las delegaciones analizaron la situación del mercado petrolero. Antes de la cita el canciller ecuatoriano, Guillaume Long, dijo que “hoy es la oportunidad de enviar una señal de integración de América Latina al mundo de que tenemos que estabilizar los precios del petróleo”.  De su lado el ministro ecuatoriano de Hidrocarburos, Carlos Pareja, sostuvo que la reunión busca “darle un fuerte mensaje al mercado y apoyar la decisión que pueda tomar la reunión en Doha, de países OPEP y no OPEP”. Durante una rueda de prensa ofrecida el martes pasado, el presidente Rafael Correa confirmó que el objetivo de la reunión será aprobar una declaración de apoyo a la cumbre que tendrán los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con los demás productores de crudo que no pertenecen a esa agrupación. El mandatario dijo esperar que en Doha se decida congelar la producción a los niveles de enero pasado, y luego, según cómo evolucione el mercado, ver si se logra una reducción que ayude a estabilizar los precios. “Lo importante, más que la cantidad extraída, es la cantidad de ingresos que genera, pues si usted reduciendo en un cinco por ciento la producción incrementa el precio en un 30 por ciento, es un gran negocio”, afirmó. En opinión del mandatario ecuatoriano, el principal obstáculo para ese acuerdo es la posición de Arabia Saudita e Irán, aunque consideró correcta los reclamos del gobierno persa de recuperar la cuota de producción que tenía antes de las sanciones impuestas por la comunidad internacional, pero que ya le fueron levantadas. Al respecto, consideró que aunque Teherán recupere sus antiguos niveles de producción, los precios se estabilizarían si el resto de los productores se pone de acuerdo para congelar la extracción de crudo a las tasas de enero pasado. “Menos de 30 dólares (el barril) no se compadece con el costo de producción y entonces no se pueden hacer nuevas inversiones, no se pueden iniciar nuevos proyectos, no se puede recuperar la inversión, y esto es un problema para todos los países productores, OPEP y no OPEP, nadie se escapa, es un tema muy delicado”, declaró hoy el ministro Pareja. La caída de la cotización del llamado oro negro en el mercado internacional afecta particularmente a Ecuador, que produce poca más de medio millón de barriles de crudo diarios y es uno de los socios más pequeños de la OPEP.  Tras la cita las delegaciones emitieron una declaración conjunta en la que convinieron: – Establecer un mecanismo de diálogo e integración en la región, que permita compartir y hacer pública la información en materia de hidrocarburos: reservas, producción, demanda e inventarios. – Promover por parte de países productores de petróleo decisiones de producción basadas en información pública del mercado global y en la necesidad de balancear la producción y la demanda de crudo para alcanzar un precio de equilibrio. – Hacer un llamado a países productores de petróleo OPEP y no OPEP,  invitados el 17 de abril a reunión de Doha-Qatar, a tomar las acciones necesarias a fin de estabilizar el mercado mundial de petróleo, para mejorar los precios en beneficio de países productores y consumidores.

El Telégrafo 

Países productores de crudo de la Región acuerdan posición frente a la Reunión de países OPEP y no OPEP

Los delegados de México, Venezuela, Colombia, Bolivia y Ecuador reunidos en la sede de Unasur hoy, que participaron en Cita Regional de Países Exportadores de Petróleo, acordaron tres puntos al final de su jornada de trabajo en Quito.

Este documento suscrito por los ministros de Hidrocarburos de la región, constituye una posición común con miras a la Reunión de países productores y no productores de petróleo que se llevará a cabo 17 de este mes en Doha,Qatar.

La delegación nacional estuvo conformada por el canciller, Guillaume Long, el ministro de Hidrocarburos, Carlos Pareja Yanuzzelli y el vicepresidente, Jorge Glas.

Declaración:

Las delegaciones presentes, luego de analizar la situación del mercado petrolero y dada la relevancia que tiene la región de América Latina y el Caribe, al ser el tercer productor mundial de petróleo, convienen en la necesidad de:

Establecer un mecanismo de diálogo e integración en la región que permita compartir y hacer pública la información en materia de hidrocarburos: reservas, producción, demanda e inventarios.

Promover por parte de los países productores de petróleo decisiones de producción basadas en información pública del mercado global y en la necesidad de balancear la producción y la demanda de crudo para alcanzar un precio de equilibrio.

Hacer un llamado a los países productores de petróleo OPEP y no OPEP, invitados el próximo 17 de abril a la reunión de Doha-Qatar, a tomar las acciones necesarias a fin de estabilizar el mercado mundial de petróleo, para mejorar los precios en beneficio de países productores y consumidores.

Cancillería de Ecuador

 

Precio justo del petróleo o miseria imperial 

Todas las acciones e iniciativas lideradas y emprendidas por algunos países productores de petróleo para enfrentar el dumping petrolero del gobierno estadounidense en alianza con sus aliados imperiales y sus súbditos, han sido afortunadas, aunque insuficientes, a pesar del tímido anclaje del precio del crudo sobre los treinta dólares por barril, que a ciencia cierta, ha respondido más al hecho de que Rusia ha boicoteado la venta de petróleo robado por parte de Turquía y, la reconquista de sus territorios por parte del gobierno que preside Bashar al Asad en Siria, más el hecho de que un conglomerado de países petroleros se hayan unificado para enfrentar la caída del precio, que a las acciones concretas en lo que a decisiones petroleras se refiere por parte de los cárteles petroleros o de los gobiernos productores de petróleo, lo que, en definitiva, indica que el haber congelado la producción algunos de los principales países petroleros, no ha sido lo determinante para enfrentar el boicot energético que lidera el gobierno que preside Barack Husseín Obama, como tampoco va a estabilizar el precio del barril del crudo a precios justos, pero el haber unificado bajo un fin común, el de buscar y alcanzar el precio justo del barril de petróleo, a países productores de diversos cárteles e independientes, ha significado la ruta sobre la cual solo es posible, para liquidar el boicot estadounidense y de sus aliados imperiales.

Por otra parte, hay una gran realidad de la que se han percatado, tanto el gobierno estadounidense, como la alianza interimperialista conocida como la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), como apéndice europeo de la hegemonía: el surgimiento del nuevo mundo multicéntrico y pluripolar, en todos los cinco continentes, lo que significa la caída del viejo mundo unipolar, por cuanto uno significa la desaparición del otro, como antítesis que se rechazan y que, dialécticamente, conllevan a la confrontación, a la que algunos países productores y consumidores quieren disfrazar y postergar, con aquello de la falsa convivencia pacifica, conciliando con las reglas e imposiciones imperiales, lo que en definitiva, contribuye al fortalecimiento del viejo mundo imperialista y unipolar, a costa de miseria y muerte de la mayoría de los pueblos del mundo.

Por una parte, los países petroleros o productores de petróleo están conscientes de que la caída del precio del barril impuesto por el dumping estadounidense es absurda y no responde a ninguna ley natural del mercado, porque no existe ninguna ley natural en el mercado capitalista, sino imposición imperial, a la que se someten a los países semicoloniales y dependientes.

Por otra parte, enfrentar el dumping, con las sucias reglas capitalistas al servicio imperial no conllevará a ningún éxito, si se pretende hacer con las mismas reglas del capitalismo, al servicio imperial.

Se trata, entonces, de un nuevo modo de ser, pensar y hacer, que solo es posible en el nuevo mundo emergente, con nuestras propias reglas, las del multicéntrico y pluripolar. A partir de allí, hay que comenzar liberándonos de todo organismo, regla o norma que esté al servicio imperial y le haga el mandado a los intereses de EE.UU. y sus aliados, tal y como vienen haciendo algunos países productores desde la Organización de Países de Petróleo (OPEP), cártel petrolero cuyo único momento en que se liberó de los dictámenes imperiales, fue cuando el Comandante Hugo Chávez, forzó el replanteamiento del precio justo, entre los años dos mil y dos mil cuatro, hasta que los países dependientes y socios del gobierno estadounidense retornaron a la política impuesta por éste, el que ni siquiera forma parte de este cartel petrolero, que en los últimos años soló ha servido para domeñar a los países miembros, lo que hoy obliga a replantear la esencia, función y misión de la OPEP o desaparecerla, sin desgastarnos n polémicas , por la vía de los hechos, tal y como se ha hecho con la OEA, la que en la práctica es un jarrón chino. En este sentido, los países miembros de la OPEP saben que están obligados, por la más elemental supervivencia, a replantearse o desaparecer como cártel petrolero.

Por otra parte, cumbres petroleras, como las de Ecuador y Qatar para este mes de abril del año dos mil dieciséis, habrían de replantearse paralelamente y en su conjunto, unidas, no solo entre países productores, sino también, con los países no productores, los que en definitiva, son los clientes naturales, de cuya alianza derivarían; a) liberación del dominio imperial del viejo mundo unipolar; b) un precio justo asignado por la negociación y el consenso; c) expansión de mecanismos, no solo de comercialización, sino también, de intercambio, incluso, con; d) incorporación con exenciones impositivas especiales, sobre la base del manejo con Sucre, Yuan y Rublo, lo que aislaría el chantaje y sometimiento , además de que liquidaría gradualmente la hegemonía de un signo monetario de papel inorgánico y sin sustento en reservas nacionales, como el Dólar estadounidense, moneda que no posee las reservas de, por ejemplo, el Bolívar en Venezuela, cuyo valor y soporte si están claros en oro y otras riquezas que sustentan nuestro signo monetario.

Finalmente, como que dos más dos son igual a cuatro, las próximas cumbres en las que, seguramente, estén los países miembros del BRICS, los africanos, UNASUR, ALBA-TCP, MERCOSUR, PetroCaribe y la CELAC, ha de nacer, más que el compromiso, la determinación y acción concreta que enfrente militar y bélicamente, la venta de petróleo robado y contrabandeado por la alianza EE.UU. – ISIS – TURQUÍA, mientras se eleva la producción a los niveles que sean posibles y acordados entre los miembros de la OPEP y no OPEP, sin el por los países productores que seguirán a merced de los designios estadounidenses, a costa de la miseria de los pueblos.

En fin, si no logramos estabilizar a un precio justo el precio del barril de petróleo, las consecuencias serán graves y el fracaso del nuevo mundo emergente, multicéntrico y pluripolar, será labrado con el reacomodo del viejo mundo parasitario y decadente unipolar, cuya expresión concreta será la miseria y hambruna mundial, hasta su conflagración con las guerras nacionales que solo benefician a los perros de la guerra, cuyo asiento está en EE.UU. Aún y con todas las adversidades y el dumping impuesto por EE.UU. y sus aliados imperiales, todo apunta que en el segundo semestre de este año dos mil dieciséis, alcancemos un precio justo consensuado entre los países productores y los consumidores.

Telesur