La industria textil panameña tiene hoy los días contados por la lucha titánica contra las importaciones y la falta de incentivos estatales, en opinión del especialista del ramo Augusto Corro.

‘Aquí había más de 60 ó 70 fábricas de ropa. Cerraron fábricas de ropa que tenían franquicias americanas (estadounidenses) y europeas. Se requiere que en Panamá, el Gobierno mire hacia el sector textil’, enfatizó en declaraciones a la televisora TVN.

El especialista señaló también que el país no formó el relevo generacional para garantizar la mano de obra del sector, y además de la desaparición de empresas, en la oferta nacional se eliminó prácticamente la alta costura y apenas la confección de uniformes es el bastión marginal donde quedó esta industria.

Similar debate de enfrentamiento de productores nacionales contra importaciones se desarrolla actualmente en la agroindustria, con el peligro real de desestimular, como ocurrió, a cosecheros de renglones como arroz y cebolla presionados bajo control estatal de precios, no aplicable a los procedentes del exterior.

El clímax de tales desencuentros ocurrió recientemente cuando la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) inició un proceso investigativo de oficio a los cebolleros porque decidieron vender al detalle muy por debajo del precio minorista del mercado.

Gremios de agricultores pidieron la destitución del director de Acodeco, Oscar García, quien al intentar justificar la acción, confirmó a los periodistas que no es violatorio vender por debajo de las cotizaciones, pero debían investigar lo sucedido.

Un esquema de desarrollo lograron imponer tras la invasión de Estados Unidos a la nación istmeña en 1989, los cuatros grupos de poder emergidos del conflicto, que dominan la economía, política y principales medios de comunicación del país.

Para ello copiaron el modelo de Singapur, que se caracterizó por las facilidades brindadas a las empresas internacionales, dijo a Prensa Latina el economista y profesor universitario Rubiel Cajar, quien considera excesivas las prerrogativas ofrecidas a los operadores extranjeros para atraerlos a Panamá.

Y es que esta dinámica, propia de ‘El Singapur de las Américas’, aflora por todo el país: más puertos y actividades relacionadas con la transnacionalización de la economía, en función de un modelo excluyente que profundiza la desigualdad y genera tensiones sociales crecientes, según analistas.

Lo cierto es que como resultado de la globalización, desde hace 15 años el movimiento sindical mermó sus filas, recordó Cajar. ‘Perdimos todo el sector textil, la industria del calzado, cuyas 14 fábricas fueron trasladadas para otras naciones, y con ellas un grupo importante en la afiliación sindical, al igual que el bananero, que también se perdió’, dijo.

Hoy solo contamos con un sindicato fuerte, el de la construcción, pero desafortunadamente está vinculado al modelo Panamá, Singapur de las Américas, por ello posee grandes contradicciones en su seno, aseveró el experto.

Prensa Latina