Panamá lideró el crecimiento económico de América Latina y el Caribe, pero ocupó la quinta posición regional en Índice de Progreso Social 2016, que evaluó la satisfacción de las necesidades humanas básicas, se informó hoy.

La nación istmeña fue superada por Chile, Costa Rica, Uruguay y Argentina, y ocupó el lugar 41 en el mundo, entre los 133 países analizados, y calificó dentro del grupo de progreso medio alto.

La filosofía del índice se fundamenta en que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), indicador normalmente utilizado para medir la evolución de los países, no ofrece un dibujo completo sobre la calidad de vida de las personas y sus oportunidades de mejoras.

Panamá obtuvo su peor resultado en las necesidades básicas, aspecto en el que ocupó el puesto 62, agua potable y saneamiento (64) y nutrición y cuidado médico básico (77).

En la dimensión de oportunidades, ostentó la posición 41, lastrado por una mala clasificación en acceso a educación avanzada (71). Otros aspectos en desventajas fueron la inscripción en escuela secundaria, usuarios de Internet y tasa de obesidad.

Le favoreció la clasificación en tolerancia e inclusión (31) y los fundamentos del bienestar (36), con una fortaleza relativa respecto a países con un PIB per cápita similar, cuando compararon expectativa de vida y muertes prematuras, además de los niveles de contaminación exterior.

“No debemos perder de vista que el crecimiento económico no es suficiente. Puede haber crecimiento, pero no se satisfacen necesidades básicas, hay intolerancia, entre otros. El PIB no mide el esfuerzo de los voluntarios, la felicidad, el bienestar, y por eso necesitamos tener nuevas medidas para el siglo XXI”, explicaron los ejecutores del estudio en un comunicado.

La investigación está asociada al Foro Económico Mundial y la realizaron integrantes del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (Clacds), quienes incluyeron 52 indicadores agrupados en necesidades básicas de la población, fundamentos del bienestar de los ciudadanos y oportunidades para progresar.

Entre los elementos a considerar están: nutrición, asistencia médica, agua potable, saneamiento, vivienda, seguridad personal, accesos a conocimientos básicos, información, comunicaciones, salud y bienestar; calidad medioambiental, derechos personales, libertad individual y de elección; tolerancia e inclusión y acceso a la educación superior.

Instituciones como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial respaldan las metodologías del análisis, a diferencia de la escuela neoliberal que pondera los resultados macroeconómicos por encima de la situación social y redistribución de la riqueza.

Prensa Latina