Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Macri en offside. Por Julia Strada y Hernan Letche*

A pesar de la deliberada estrategia de corrimiento del eje de discusión por parte de Mauricio Macri y del conjunto del elenco de Cambiemos –que prefirió concentrarse en la no obligatoriedad de la declaración de la sociedad offshore en 2007–, a esta altura es ostensible que el trazo grueso del debate reside en los intereses ocultos vinculados a la creación de más de una sociedad offshore en la Islas Bahamas.

En efecto, el punto nodal tiene que ver con las razones más profundas para mantener “confidencialidad” en la información –o sobre el movimiento de activos y dinero, considerando que estas sociedades suelen constituirse para tener participaciones en otras sociedades donde se operan los movimientos económicos–.

La experiencia indica que las sociedades offshore se constituyen para burlar la ley, y precisamente los paraísos fiscales carecen de transparencia en la información y por ello habilitan un manto de impunidad. De allí resultan las hipótesis sobre la existencia de dinero o maniobras ilícitas.

“Para invertir en Brasil”.

Cuando se crea Fleg Trading Limitada en el año 1998, el Grupo Macri ya operaba en Brasil a través de la empresa Socma, y hacia el año 2002 contaba con las concesionarias viales Rodovías das Colinas y Rodovía das Cataratas, la constructora Iecsa GTA y las firmas fabricantes de pastas y galletitas Zabet, Isabela, Bacilar y Adria. “Brasil representa hoy casi la mitad de las ventas de Socma”. (Diario La Nación, 19/12/2002.) En este contexto, la obligada pregunta es: ¿Cuál era la finalidad de la apertura de una sociedad en Bahamas cuyo objetivo era invertir en Brasil, donde ya tenían operaciones?

“Mauricio no es Macri”

Otra clara estrategia de comunicación consistió en despegar a Mauricio Macri de su padre, Franco Macri, atribuyéndole al último la creación de la sociedad y admitiendo que Mauricio fue director aunque “ocasional”. Sin embargo, tal como indica el diario Clarín en noviembre de 1998, mismo año de creación de la sociedad Fleg Trading Ltd. en Bahamas, “Sea cual fuera el futuro del sillón de presidente de Socma, (Franco) Macri hizo firmar a toda la familia un protocolo familiar que garantiza que cualquier decisión de venta de parte o todo el paquete accionario será un tema familiar, nunca individual”, botón de muestra que refleja que la inclusión de Mauricio en las sociedades no resulta un hecho circunstancial, sino que constituye una participación activa junto con la de Gianfranco y Mariano, sus otros hermanos involucrados en Panama Papers.

Una vida en offside.

El grupo Macri tuvo a lo largo de su historia negocios cuestionables. En 1982 se benefició con el endeudamiento y estatización de la deuda de Sideco, Pluspetrol, Socma, Iecsa, Manliba y Dragados y Obras Portuarias y Rszya Producciones, sospechadas además de haber realizado autopréstamos. En 1989 se conoció el cobro de sobreprecios al Estado en el servicio de recolección de basura de Manliba, que les dejó importantes beneficios.

A su vez, estuvo involucrado en la estafa de Sevel en el contrabando de autopartes, cuando evadió 55 millones de pesos (en este caso Mauricio Macri fue condenado y luego beneficiado por la corte de Nazareno). En las privatizaciones de los 90 se adjudicó los peajes (beneficiándose del aumento de tarifas posterior) y el Correo (en 2005, al momento de su estatización, tenía deudas por inversiones y pago las obligaciones previsionales ni sociales). Con el fin de la Convertibilidad en enero de 2002, la familia Macri se benefició con la pesificación asimétrica en Socma, Correo Argentino y Sideco, por un guarismo cercano a los 200 millones de dólares.

El negocio de la fuga

El grupo Macri tampoco está exento de la principal herramienta que históricamente quitó excedente del circuito económico a través de la fuga de divisas. Las firmas Socma y Correo Argentino –estando concursada– aparecen en los listados de fuga del 2001. Por otro lado, se estima que el stock de riqueza fugado de Argentina asciende a 373.912 millones de dólares.

Aquí no sólo tienen un rol las familias ricas del país sino las empresas multinacionales y los grupos económicos locales, actores en estrecha alianza con la banca transnacional y los “facilitadores” de la fuga como los grandes estudios jurídicos. Que hoy el Estudio Marteau y el HSBC tengan a dos de los suyos frente a la Unidad de Investigación Financiera permite cerrar el círculo. No habrá offside mientras el árbitro no lo vea.

* Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Anexo:

Panama Papers y capitales ocultos: La fuga de capitales. Por Mariano Arana*

El reciente descubrimiento de compañías de propiedad de argentinos en paraísos fiscales provocó la evidente acusación como mecanismo para esconder riquezas. El área de Economía y Tecnología de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) hace años que realiza sucesivos estudios sobre el tema y señalan que la fuga de capitales, endeudamiento y grandes corporaciones, forman una tríada inseparable desde 1976 hasta la crisis del 2001.

En una reciente tesis doctoral denominada “Grandes corporaciones y formación de capital en Argentina 2002-2012”, el investigador de Flacso Pablo Manzanelli descubrió que la relación entre las ganancias percibidas por las corporaciones y su desembolso en forma de inversión, cambió significativamente durante dicha crisis. Como muestra el gráfico, ambas variables (margen de ganancias e inversión) bailaron al mismo compás durante la convertibilidad, sin embargo, se distanciaron posteriormente.

Al comparar los dos períodos mediados por la crisis, Manzanelli notó relaciones muy divergentes en los niveles. La tasa de inversión de estas corporaciones fue sostenidamente más alta que el margen de ganancias durante el primer período, aunque posteriormente, éstas invirtieron mucho menos en el sistema de lo que se beneficiaron de él. A este fenómeno lo llamó “baja propensión a invertir” y lo identificó fundamentalmente en las transnacionales industriales.

A la hora de evaluar el uso de dicho excedente, el investigador sugirió que los montos de fuga de divisas tuvieron una relación muy cercana a las ganancias acumuladas por las grandes corporaciones en el país. Señaló que “considerando el período 2002-2012, las ganancias no reinvertidas en el selecto grupo de grandes empresas totalizaron más de 161 mil millones de dólares, mientras que la salida de capitales al exterior del conjunto de la economía osciló entre 94 y 142 mil millones y 36 mil millones en concepto de remisión de utilidades del capital extranjero al exterior”.

Pese a los grandes cambios en las formas de acumular capital en Argentina durante la posconvertibilidad y la desconexión parcial del endeudamiento externo, la fuga de capitales y las grandes corporaciones mantuvieron su estrecho vínculo.ar

La tendencia a incrementar ganancias mientras baja la inversión no es un proceso argentino solamente, sino de gran parte de las economías del mundo. Diversos autores, se han ocupado de mostrar que en los últimos 40 años existió una tendencia a acelerar la distribución de ganancias mientras se achicaba la porción destinada a la inversión.

El economista francés Gérard Duménil mostró que la brecha entre ganancias retenidas por las corporaciones y su distribución en dividendos se amplió en Estados Unidos desde fines de la década del 70. En su libro The crisis of neoliberalism afirmó que este proceso se vio acompañado por una decreciente tasa de crecimiento del capital fijo. Con total razón alguien se preguntará: ¿Cómo es posible que suceda esto sin un derrumbe sistémico? La respuesta es simple: crisis mundial 2008 y perspectivas de estancamiento.

La relación entre inversión y ganancias no es la única similitud de Argentina con otras regiones. Según el economista de Berkeley Gabriel Zucman, autor de La riqueza escondida de las naciones y cercano al flamante Thomas Piketty, la fuga de capitales hacia paraísos fiscales es un fenómeno mundial. Sin contabilizar el efectivo en cajas de seguridad o la compra de inmuebles en paraísos fiscales, contabilizó una riqueza oculta del orden del 8 por ciento del patrimonio financiero mundial (América Latina ocupa el cuarto lugar entre las regiones afectadas). Sus estimaciones indicaron que los Estados pierden en promedio un 28 por ciento de recaudación impositiva sobre el capital fugado no declarado.

En nuestra coyuntura, el hecho que se hayan nombrado individuos aislados, como los casos de Lionel Messi y el presidente Mauricio Macri, matizan la relación existente entre fuga de capitales y grandes corporaciones. Este proceso de fuga es visto muchas veces como un desfile de ricos y famosos. Ciertamente, aunque quienes tengan la posibilidad de fugar sean ricos -aunque no necesariamente famosos-para Zucman existe una relación íntima entre corporaciones, fuga y acumulación. Al revisar el caso de fuga de capitales en Francia cree que, de haberse controlado dicho proceso, la deuda pública francesa hubiera evitado crecer un 24 por ciento del PIB luego de la crisis de 2008.

A esta altura debería quedar claro que el proceso de fuga de capitales tiene una relación íntima con el manejo corporativo, con sus formas de acumular y repartir riqueza, con las deudas públicas y, por ende, también con la formación de capital estatal. Además, resulta un hecho evidente que estos procesos no se encuentran en alguna especie de argentinidad capitalista (una hipótesis de comportamiento empresarial criticada por Manzanelli) o de una de moral subdesarrollada, sino que se encuentran en el centro de la forma mundializada de acumular capital y la inserción de Argentina en ella.

* Licenciado en Economía (UBA). Magíster en Economía Política (FLACSO). Especialista en Educación Universitaria para Ciencias Económicas (UBA). Docente de Historia del Pensamiento Económico (UBA)

Tiempo de crisis