Jamaica recibió recientemente a los gobernantes de Japón y Reino Unido, además de la princesa británica Ana, pero la visita de David Cameron acaparó mayor atención porque implicó tocar el incómodo tema de la compensación por la esclavitud.

Antes de aterrizar en Kingston, el líder europeo expresó entusiasmo por su primer viaje oficial a la isla, deseó profundizar los nexos bilaterales y también ayudar a otras naciones caribeñas en impulsar el desarrollo y el crecimiento económico, reducir la pobreza, mejorar el comercio, la seguridad y crear empleos para la juventud.

De hecho, poco después de llegar al país antillano anunció la entrega de 38 millones de libras esterlinas para construir una cárcel de alta seguridad que albergará a 300 jamaicanos presos en Reino Unido, iniciativa rechazada por sectores políticos y sociales.

También firmó un acuerdo para crear un fondo de 453 millones de dólares que financiarán obras de infraestructura comercial en la zona y prometió destinar nueve millones de dólares en el próximo lustro a programas de mitigación a los efectos del cambio climático.

Pero la agenda de Cameron en Jamaica nunca contempló lo que más querían escuchar los caribeños: la demanda de compensación por la esclavitud y el genocidio perpetrados contra los pueblos originarios en la era colonial, así como un proyecto real para sacar a las islas del atraso socioeconómico.

El asunto persiguió al Primer Ministro desde antes de pisar suelo jamaicano hasta su despedida, pues prominentes voces de la zona y protestas de organizaciones sociales le exigieron atender la petición.

Incluso la Comisión de Reparación de la Comunidad del Caribe (Caricom) definió en una carta abierta que es una cuestión de justicia reparadora.

El presidente de esa entidad, Hilary Beckles, recordó que Reino Unido y otras exmetrópolis europeas amasaron grandes fortunas y fortalecieron sus economías gracias a las riquezas extraídas de los territorios insulares y mediante la explotación de millones de seres humanos.

En ese punto, se refirió al vínculo familiar de Cameron con el espinoso asunto a través de su primo lejano el general James Puff, compensado en 1839 con cuatro mil libras por la pérdida de 202 esclavos en Jamaica.

Tanto la primera ministra jamaicana, Portia Simpson Miller, como el líder opositor, Andrew Holness, plantearon el asunto al visitante, pero éste reiteró que su país no cree que “las reparaciones sean el camino correcto” y solo se limitó a admitir las atrocidades cometidas bajo esa forma de avasallamiento.

En un intento por sepultar le tema, el gobernante británico indicó que sería erróneo ignorar las heridas abiertas por la esclavitud, se enorgulleció porque Londres la abolió en 1833 y llamó a las excolonias a “dejar atrás ese pasado doloroso”.

“Mi objetivo para venir es el futuro. Estoy aquí porque tenemos aspiraciones e intereses comunes y podemos concretarlos trabajando juntos. Creo realmente que nuestras relaciones ahora son más importantes que nunca”, acotó Cameron.

Pero para los caribeños la compensación por la esclavitud trasciende la cuestión financiera, pues el comercio de seres humanos en la época colonial generó un continuo sufrimiento y un daño permanente en sus sociedades y les impide avanzar hacia el desarrollo.

Aunque no hay datos oficiales, se estima que más de 12,5 millones de africanos fueron arrancados de su continente y trasladados al hemisferio occidental para someterlos a la servidumbre en deplorables condiciones de trabajo.

Una parte significativa de esas personas no alcanzó a ver su destino pues murieron en la travesía por las malas condiciones higiénicas, de alimentación y el hacinamiento en las bodegas de los barcos.

La idea de las indemnizaciones afloró en 1993, cuando el abogado jamaiquino Anthony Gifford planteó ante la Primera Conferencia Panafricana de Reparaciones de Nigeria que la esclavitud fue un crimen contra la humanidad y el derecho internacional estipula pagar a las víctimas de ese delito.

Dos décadas después de infructuosas acciones separadas, Caricom aprobó en 2013 un plan de 10 puntos para pedir en conjunto a ocho exmetrópolis europeas una compensación y sus 15 líderes acordaron crear comisiones en cada territorio con ese fin. “Antes que nada, queremos que Europa se disculpe, pues hasta ahora han emitido declaraciones de arrepentimiento, pero ningún país se ha disculpado. Luego queremos infraestructuras para el desarrollo y que acabe el racismo”, comentó la historiadora jamaicana Verene Sheperd.

Para llevar adelante la batalla legal, la Comunidad contrató a la firma británica Leigh Day & Co, ganadora de una querella que obligó a Londres a indemnizar con más de 20 millones de dólares a cientos de kenianos torturados entre 1952 y 1960 durante su lucha independentista.

Aún no se definió una reclamación monetaria concreta, pero se analiza la posibilidad de partir de los 20 millones de libras esterlinas que Reino Unido pagó en compensación a los propietarios de las plantaciones caribeñas tras la emancipación de los esclavos.

Otra idea sobre el tapete es condonar la deuda con el llamado Viejo Continente.

El bloque integracionista apuesta por una solución diplomática, pero Europa dejó claro desde un principio que las compensaciones no son la salida adecuada.

Las exmétropolis temen que la iniciativa caribeña sirva de ejemplo para otros estados de África y Asia también colonizados y explotados por sus gobiernos durante siglos.

Prensa Latina

UK prime minister quadruples aid to Caribbean but no reparations

United Kingdom Prime Minister David Cameron has announced a quadrupling of his government’s support to the Caribbean, but has essentially rejected calls for his country to pay reparations, saying it is time to leave the past behind and move on.

Speaking to the joint Houses of Parliament in Jamaica yesterday, as he announced a package of over £360 million (US$545.8 million) of bilateral aid, he said slavery was and is abhorrent in all its forms and “has no place whatsoever in any civilized society and Britain is proud to have eventually led the way in its abolition”.

But he also made it clear that there were no reparations coming from his country.

“That the Caribbean has emerged from the long, dark shadow it cast is testament to the resilience and spirit of its people. I acknowledge that these wounds run very deep indeed. But I do hope that, as friends who have gone through so much together since those darkest of times, we can move on from this painful legacy and continue to build for the future,” Cameron said.

The aid package announced yesterday includes: £300 million (US$454.8 million) for a new UK-Caribbean Infrastructure Partnership Fund to build new ports, roads and bridges to boost trade and growth; £30 million (US$45.4 million) to make health facilities more resistant to natural disaster; and £30 million (US$45.4 million) for new programmes to support economic growth.

“It will make us the largest donor to the region. It will create jobs and save lives and you can take it, literally, as a concrete statement of my commitment to the Caribbean,” Cameron told Parliament.

“(It is) not tied aid. It is cash grants. It is up to you in this room and in the region to decide how best to spend it on the things that your country needs most. I’m confident that this support will make a decisive difference to the economic future of this region.”

It was also announced that the UK Chevening Scholarships for the Caribbean would be doubled and support in the fight against serious and organized crime in the region would be enhanced.

Cameron, who left Jamaica yesterday to head to Grenada in the last stop on his first Caribbean trip as UK prime minister, said his country wants to help the Caribbean on a path to development, acknowledging that Britain had taken the ties between the two sides for granted.

“I believe that Britain can help the Caribbean countries on their path of development – lifting people out of poverty, increasing economic growth, trade and security, and creating opportunities for young generations. That’s in your interest but it’s firmly in our interest too,” he said during a meeting with his Grenadian counterpart Dr. Keith Mitchell and Cabinet.

“I think there is some truth in those who say Britain has taken this relationship for granted for too long and I want to put that right. Our relationship should be based on the countries we are today and the opportunities we can generate together, rather than over-relying on the historical ties of the past. Britain wants to be your partner for the future, your partner of choice and I hope my visit can be the start of that.”

Britain’s International Development Secretary Justine Greening, who accompanied Cameron on the trip, noted that too many Caribbean countries are held back because they remain vulnerable to severe economic or climate shocks. “With some of the highest energy costs in the world, it is difficult for businesses to compete in global markets, leading to decades of slow or declining growth,” Greening said.

“Britain’s close relationship with the Caribbean and our new support will help boost growth and kick-start economic recovery across the region as well as creating important trade and investment opportunities for the UK.”

During his trip to Grenada, Cameron went to the small town of Gouyave with Mitchell and visited the sole nutmeg processing plant remaining after Hurricane Ivan hit the island in September 2004.

Caribbean360