La reforma ministerial anunciada el viernes permitirá respirar a la presidenta Dilma Rousseff en medio del bombardeo que viene enfrentando de la oposición y del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, que buscan su salida del poder a través de un juicio político.

El llamado “juego de las sillas”, con el que la presidenta redistribuyó el comando de los ministerios, dio un calmante al aliado Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al munir a esa agrupación de más poder en el gobierno.

Según un relevamiento hecho por el diario O Estado de S.Paulo, la nueva configuración ministerial dejó más fuerte al PMDB que al Partido de los Trabajadores (PT), incluso de términos de manejo presupuestario.

El PMDB ahora pasará a administrar al menos 99.000 millones de reales del presupuesto 2016, mientras que el PT tendrá 75.500 millones.

El estudio muestra la pérdida de fuerza del PT desde el 2003, año de asunción de Luiz Inácio Lula da Silva, dada la necesidad de realizar acuerdos con aliados a cambio de apoyo en el Congreso. Ese año el PT tenía 54 por ciento de los ministerios, mientras que ahora tendrá 29 por ciento.

El PMDB pasará a comandar siete ministerios, ante dos en el 2003. Todos esos ministerios son de alto peso político y gran poder presupuestario: Salud, Minas y Energía, Agricultura, Ciencia y Tecnología, Turismo, Secretaría de la Aviación Civil y Secretaria de Puertas.

Ese peso puede ser importante para lograr que el Congreso desactive iniciativas para autorizar nuevos gastos y aprobar la nueva fase del ajuste fiscal, como la reinstauración del impuesto a los débitos bancarios y otros tributos.

Con la ampliación del número de ministerios en poder del PMDB, la presidenta Dilma Rousseff tendría números suficientes de votos para mantenerse en el poder.

Para bloquear un pedido de impeachment, necesita de al menos 172 de los 513 diputados. Según cuentas del gobierno, el Poder Ejecutivo tendría al menos 200 a su favor.