Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Reforma Fiscal: luces y sombras del debate en Costa. Por Jorge Coronado *

Efectivamente el déficit cerró el 2015 en un 5.9% del PIB y la proyección del Banco Central para el 2016 es que sea de un 6.2%. Esta situación ha planteado que el Gobierno empiece a hablar de la necesidad de una Reforma Fiscal, y en este momento ha colocado en la agenda legislativa varios proyectos de ley, tendentes unos a poner más prioridad en aspectos de gasto y ordenamiento tributario, esos son:
  1. Ley sobre Fraude Fiscal:reformas al Código Tributario a fin de aumentar multas y agilizar procedimientos de cobros; reducir la evasión de personas jurídicas físicas (léase principalmente profesionales que ejercen liberalmente) obligándoseles a recibir pagos con tarjetas de crédito y débito; se amplía gravar intereses y ganancias del sector financiero; la obligatoriedad para todo el Sistema Financiero privado y público de presentar la declaración tributaria de utilidades para todo proceso de financiamiento o aseguramiento; se incorpora que no son deducibles gastos establecidos en paraísos fiscales o jurisdicciones no cooperantes; y posiblemente lo más interesante de este proyecto, es colocar el principio de Beneficiario Final en las Sociedades Anónimas en cumplimiento con los estándares de la OCDE, no es casual que este aspecto sea uno de los más combatidos por el sector empresarial.
  2. Ley de control Financiero de los Presupuestos Públicos: Con el cual se quiere dar más transparencia a todo lo concerniente a Gasto Público, principalmente normar el uso de los superávits presupuestarios de las instituciones públicas.
  3. Ley sobre Exoneraciones Fiscales: Este tema es urgentísimo abordarlo, el último dato del Ministerio de Hacienda señala que en el año 2013 dichas exoneraciones representaron un 5.67% del PIB, son más de 2000 regímenes de exoneraciones, el proyecto busca eliminar 261 exoneraciones vía eliminación o reordenamiento. La gran ausencia en este proyecto es entrar a considerar los regímenes de exoneraciones de las Zonas Francas, del sector servicios y del sector financiero.
    Hablamos de “luces” en esta discusión fiscal, cuando vemos proyectos que apuntan en la dirección correcta de lucha contra el fraude, la evasión y la elusión fiscal; de transparentar y establecer reglas fiscales a los presupuestos públicos y de empezar a abordar el tema de las exoneraciones fiscales.
  4. Ley para mejorar la lucha contra el contrabando: El propósito básico es mejor la lucha contra la defraudación aduanera y tener mejores herramientas de lucha contra el crimen organizado, se reduce el umbral anterior para considerar delito la defraudación de $50.000 dólares a $10.000 y se aumentan las penas de cárcel.

La otra dimensión de la propuesta de Reforma Tributaria en Costa Rica, tiene que ver con el incremento de ingresos fiscales, y para ello se impulsan dos iniciativas:

  1. Transformación del Impuesto de Ventas en Impuesto al Valor Agregado (IVA), que gravará principalmente servicios que estaban exentos de este impuesto y aumento en un período de dos años de 13 a 15%.
  2. Cambios en el Impuesto de Renta, modifica el año fiscal y principalmente grava al sector asalariado, estableciendo nuevos rangos para los salarios más altos y propone gravar la cesantía cuando esta es mayor a los 8 años, medida que impactará principalmente a los asalariados del sector público.

Hablamos de “luces” en esta discusión fiscal, cuando vemos proyectos que apuntan en la dirección correcta de lucha contra el fraude, la evasión y la elusión fiscal; de transparentar y establecer reglas fiscales a los presupuestos públicos y de empezar a abordar el tema de las exoneraciones fiscales. Pero también hablamos de “sombras” como es el hecho, de que no se trate de racionalizar las exoneraciones nial sector exportador bajo el régimen de zonas francas ni al sectorfinanciero; que se apueste por la añeja fórmula de aumento de impuestos para mejorar ingresos, que se introduzca el IVA que es un impuesto muy regresivo, y que los cambios propuestos al impuesto a la renta vayan principalmente dirigidos al sector asalariado y no hacia contener a los grandes evasores de dicho impuesto.

Queda demostrado una vez más que el tema fiscal no es un asunto técnico, sino de correlación de fuerzas a nivel político, se termina imponiendo la visión y los intereses de los sectores más poderosos, eso empieza a ejemplificar el caso de Costa Rica.

* Jorge Coronado es analista costarricense de políticas económicas internacionales. Actual copresidente de Latindadd y miembro de la Alianza Social Continental.

Economía Crítica

El déficit fiscal ahoga a Costa Rica. Por Rogelio Núñez*

2016 es un año clave para el futuro económico de Costa Rica. Su déficit fiscal anual del 6% le condena a tener una deuda equivalente al 43% del Producto Interno Bruto (PIB) que podría alcanzar casi el 70% en el 2019, según admite el propio Ministerio de Hacienda.

La situación económica del país centroamericano es, por lo tanto, muy delicada. De hecho, el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, acaba de advertir de que en su país habrá “caos” y “miseria” si no se aprueba una reforma fiscal para paliar el creciente déficit fiscal, que en 2015 cerró en 5,9% del Producto Interno Bruto (PIB).

“La posibilidad de que el Gobierno actual deba terminar su gestión en un contexto de creciente déficit fiscal está a la mano, también lo está que el próximo Gobierno deba iniciar su gestión con un déficit cercano al 8,5% del PIB”, dijo Solís en un discurso.

Divisiones políticas impiden atacar el déficit

Se trata de un tema que se ha ido envenenando a lo largo de los últimos tres lustros ya que ningún ejecutivo (ni el del PRSC, ni los dos del PLN ni  del PAC) han logrado alcanzar un consenso político para atacar el creciente e imparable déficit.

Ya el pasado mes de agosto, el expresidente Óscar Arias explicaba muy gráficamente cómo se había llegado a esa situación: “Se lo acabo de decir al presidente. Fracasó don Abel (2002-2006), fracasé yo (2006-2010), fracasó doña Laura (2010-2014) y ahora no nos podemos dar el lujo de que Luis Guillermo no tenga éxito. Ha ido creciendo la deuda y seguirá creciendo. Hoy está en 43, y al final del Gobierno llegará a 55% del PIB más o menos. Es urgente resolver el tema fiscal”.

La gran duda es si el gobierno de Luis Guillermo Solís con serios problemas internos, un contexto político de gran polarización  y con una oposición fragmentada podrá acometer el que se antoja como el gran problema nacional.

Los esfuerzos del actual gobierno en su lucha contra el déficit han dado, hasta ahora, algún resultado pero son claramente insuficientes.

Sin embargo, el déficit fiscal de Costa Rica sigue subiendo. El Ministerio de Hacienda anunció en enero los resultados fiscales del 2015 y desveló que el déficit fiscal llegó a 5,9% del PIB, un aumento de dos décimas de punto porcentual respecto al año anterior, que cerró en 5,7%.

Además, según las proyecciones del Banco Central, el déficit subirá al 6,2 % en 2016 y al 7 % en 2017 si no hay cambios y reformas.

El gobierno, que carece de mayoría en el legislativo, y la oposición mantienen posturas diferentes y enfrentadas a la hora de acometer la crisis fiscal. El ejecutivo defiende una reforma fiscal y la oposición pide recortar del gasto público.

El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, propone una reforma fiscal para paliar el déficit: “El tema tiene que ver con gasto, pero también con los ingresos que tienen que llegar pronto porque el país no aguanta un año como el próximo, que amenaza con un déficit del 6,4 % (del PIB) o más, si no tomamos decisiones ahora”.

Entre las iniciativas del Gobierno se encuentra un proyecto para combatir el fraude fiscal, uno para reformar el impuesto a la renta y otro para convertir el impuesto de ventas del 13 % en uno de valor agregado del 15 %.

“Los numeros no le dan a este Gobierno, ni menos al que sigue, si no asumimos la responsabilidad de entendernos como una sociedad que quiere desarrollarse a un nivel que requiere de una mayor fiscalidad”, ha comentado Solís.

En las iniciativas, el tributo de ventas se convertiría en un impuesto al valor agregado (IVA), lo cual implica que se extiende sobre bienes y servicios, y la tarifa aumentaría del 13% actual a un 15% en un plazo de dos años.

El gravamen sobre la renta impone nuevos ingresos.

Los planes buscan reducir el déficit del Gobierno, que este año rozaría el 6% de la producción.

Ambos proyectos, más el incremento en el impuesto de traspaso de vehículos, darían recursos por 2,09% de la producción.

Sin embargo, de los nueve partidos que componen el Congreso, siete exigen al Gobierno un recorte en el gasto público antes de iniciar la discusión tributaria.

Los partidos  son Liberación Nacional (PLN), Unidad Social Cristiana (PUSC), Movimiento Libertario (ML), Renovación Costarricense, Restauración Nacional, Accesibilidad Sin Exclusión (PASE) y Alianza Democrática Cristiana.

Solo el oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC) y el Frente Amplio (FA) apoyan los cambios aunque el FA se opone a que la tasa del IVA se eleve del 13% al 15%.

El sector privado también está en contra de que se avalen nuevos ingresos al Gobierno si se mantiene lo que califican como ineficiencia en el uso de recursos públicos. “En el país hay una confusión con el tema fiscal, pues solo se habla de impuestos. La discusión debe ser integral e incorporar el gasto público”, dijo Rónald Jiménez, presidente de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep).

La presión internacional

Sin consensos internos, la presión internacional se antoja decisiva para que se llegue a algún tipo de acuerdo.

El Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, ya ha advertido que Costa Rica no puede demorar más una solución a su problema de déficit fiscal, que ronda el seis por ciento de su producto interior bruto (PIB).

“El tiempo se acabó, ya no tienen que haber más discusiones, ya no se tienen que mirar más alternativas, es el momento de las soluciones para Costa Rica”, dijo el presidente del BID quien añadió: “Nosotros nos ponemos en disposición de todos los actores políticos del país, de todos los sectores, para que conozcan las investigaciones que tenemos de Costa Rica respecto a este tema, la reforma tiene que ser de todos los costarricenses”.

Igualmente, el FMI ha subrayado que “el elevado déficit fiscal está erosionando los avances económicos y sociales de Costa Rica. Este elevado déficit, que alcanzó casi el 6% del PIB en los últimos dos años, de mantenerse aumentaría rápidamente la deuda pública en los próximos años”.

Y la Cepal también ha alertado sobre una situación que ya se prolonga en el tiempo.

Hugo Beteta, director de la sede subregional de este organismo, ha comentado que “en toda América Latina, la postura fiscal ha empeorado; es una cosa generalizada. En el caso costarricense, es más preocupante porque son varios años en los cuales los déficits han estado por arriba del 4% (de la producción)”.

Ahora la pelota está en manos de la clase política costarricense. ¿Sabrá estar a la altura del reto?

*Periodista/Infolatam

Infolatam