Los avances tecnológicos, el crecimiento económico, las reformas, y la expansión de derechos y servicios han llegado sin duda a un segmento de la población que nunca antes había podido disponer de ellos. Es la nueva clase media, que en América Latina llegaría a 234 millones de habitantes. Además otras 100 millones de personas han salido de la pobreza en 20 años en la región.

En América Latina, el 39% de los encuestados se autoidentifica como clase media. En Ecuador esta proporción llega al 43%, según el último informe de Latinobarómetro.

Bolivia y Ecuador son los 2 países de la región que han logrado mejorar muy significativamente sus indicadores socioeconómicos, produciendo un cambio importante de percepción en la ciudadanía.

Pero tanta prosperidad y avances también han tenido su efecto: entre los latinoamericanos ha crecido el individualismo, dejando a un lado el bien común de la sociedad.

“El aumento de ingreso, y la mejora de las condiciones de vida de las familias de las clases medias, ayuda, y fortalece esa atomización de las acciones, que dejan de ser colectivas, y pasan a ser individuales. Es el ‘yoísmo’, la maximización de la autoexpresión”, explica el documento presentado en Chile y que reúne una serie de indicadores como la percepción de progreso y democracia de los ciudadanos.

El sociólogo Willington Paredes explicó que este comportamiento individualista es normal principalmente por la incursión de la tecnología, que provoca que las sociedades no interactúen físicamente. Por ello se ha perdido este sentido de colectividad y de pensar en el prójimo.

Paredes resaltó que los temas colectivos eran importantes hace más de 40 y 50 años. “El compromiso de colectividad se veía en los barrios en donde todos trabajaban por un bienestar común. Antes en los barrios era importante colaborar  con los vecinos, pero ahora en las urbanizaciones ya no se sabe quién vive al lado o arriba”, indicó.

Como la gente piensa en sí misma, los mensajes políticos dirigidos al bien común no caen en tierra fértil, “son los mensajes de desempeño que traen consigo la producción de bienes individuales, ya sea políticos o económicos, los que tienen más aceptación”, dice el informe. Esto explicaría entonces lo que ocurrió cuando el Ejecutivo presentó los proyectos para reformar el impuesto a la Ley de Herencias y Plusvalía.

La oposición usó las propuestas como herramientas para indicar que se afectaba el patrimonio familiar, cuando la intención es redistribuir la riqueza en favor del bien común, la equidad y la justicia social.

Otra de las conclusiones de Latinobarómetro es que el exagerado individualismo de las personas se traduce en menos adhesión a movimientos políticos, así como se dificulta el surgimiento de líderes.

No es sorprendente, según los conductores del estudio, que solo el 40% de los ciudadanos de la región se sienta cercano a algún partido político. Tampoco sorprende que sea Uruguay el país de la región donde hay más ciudadanos (72%) que dicen sentirse cercanos a un partido político, pues en esta sociedad se ha instaurado un gobierno progresista. En Ecuador el porcentaje llega al 29%.

Para Carlos Tutivén, catedrático universitario, esto se produce luego de que los políticos fracasaron en los proyectos, lo que generó la pérdida de credibilidad.

Aquellos mensajes utópicos, según Tutivén, generaron además la falta de nuevos líderes. De ahí que los partidos hayan usado figuras de la TV, cantantes o actores para ganar votos, dice el académico.

Autodefinición social

Un resultado del Latinobarómetro es que aún el estrato social en el que se ubica la mayor cantidad de personas en la región es el bajo.

Pero esta definición ya no guarda relación con la figura de personas que carecen de todos los servicios básicos, educación y salud, principalmente.

Esta forma de analizar a la sociedad es de los años 70, explicó Tutivén, quien detalló que ahora todo está más globalizado. “Se sigue mezclando lo culto con lo popular y lo masivo. Hay más acceso de productos, gracias al mercado chino que abarató mucho los costos”.

Tanta oferta, según Tutivén, ha provocado que las personas vivan con limitaciones, pero tengan un plasma o un celular moderno.

Según el Latinobarómetro, “esa población que se autoclasifica como pobre tiene hoy muchos más bienes materiales que hace 20 años, pero la distancia con los ricos parece no acortarse”.

Para los conductores del estudio, la categoría de ‘clase media’ es una sofisticación en la sociedad, de personas aspiracionales que quieren vivir como ‘ricos’.

“Son los que han sido invitados a la fiesta y por tanto vistos como ricos por los que están afuera”, dice el estudio.

También se resalta que si bien los ‘pobres’ no tienen bienes de consumo, han ganado más acceso a educación y están dispuestos a demandar sus derechos, lo que antes no existía.

Tanto para Paredes como Tutivén se necesita trabajar en una reeducación cultural y del sentido de grupo para evitar que la gente se deje llevar por sociedades básicamente capitalistas.  (I)

Latinobarómetro: ecuatorianos se sienten seguros

La delincuencia se hace visible como problema nacional a medida que las sociedades se vuelven más prosperas. A esta conclusión llegaron los analistas del Latinobarómetro, en su indicador de seguridad y victimización.

En 2015 la delincuencia como problema principal alcanza el 23% en América Latina, pero el número de personas que han sido víctimas de robos o delitos llega a un máximo histórico en 20 años con 44%. La brecha entre ambos es de 21 puntos porcentuales.

Las brechas más grandes de la región están en Venezuela con 66 y en Brasil 39 puntos porcentuales. En Ecuador el 36% de los encuestados dijo haber sido víctima de la delincuencia.

En 12 de los 18 países latinoamericanos la delincuencia ocupa el primer lugar entre los problemas más importantes del país.

En los países más violentos de la región la criminalidad está asociada a redes de crimen organizado, pandillas y bandas de narcotráfico y suelen tener elevadas tasas de homicidios, tal es el caso de El Salvador, Honduras, Guatemala o México.

En cambio, en otro grupo de países, la criminalidad está orientada más hacia delitos contra la propiedad, teniendo tasas de homicidios mucho más bajas, incluso homologables a países desarrollados. Tal es el caso de Chile, Uruguay, Argentina o Perú.

En cuanto a la percepción de inseguridad, en 2 países de la región los números son abrumadores, señalan los conductores del Latinobarómetro.

En Venezuela el 84% de los habitantes dice sentirse inseguro, y le sigue El Salvador, con el 83%. En 7 naciones de la región el 7% o más de la población creen que es inseguro vivir en esos países. En los restantes 11 países, solo en 2 menos de la mitad de la población cree que es inseguro vivir ahí. En este último grupo está Ecuador, donde solo el 42% de los habitantes considera que vive en un lugar inseguro.

El resto se siente seguro o poco afectado por la delincuencia. En varias oportunidades anteriores, César Navas, ministro coordinador de Seguridad, ha dicho que Ecuador es un “país seguro”.

Precisó que se han desarticulado 892 bandas de crimen organizado y que se alcanzó una histórica disminución de la tasa de homicidios, la cual pasó de 18 por cada 100 mil habitantes en 2006 a 8 por cada 100 mil habitantes en 2015. También se han decomisado 5.500 armas este año

Informe 1995-2015 de Latinobarómetro

El Telégrafo