El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, anunció el fallo y dijo que las pretensiones de Philip Morris han sido “rotundamente rechazadas”. También llamó a evitar el triunfalismo por la sentencia.

El gobierno uruguayo ganó el juicio internacional que le promovió la tabacalera internacional Philip Morris, anunció este viernes el presidente del país, Tabaré Vázquez.

En cadena nacional de radio y televisión, el mandatario dijo que “el Estado uruguayo ha salido ganancioso y las pretensiones de las tabacaleras han sido rotundamente rechazadas”.

A pesar de la victoria procesal, Vázquez precisó que “un elevado espíritu de prudencia ordena que la conducta no puede estar asociada al festejo ni a una postura triunfalista”.

El presidente uruguayo se comprometió a continuar adelante con la lucha frontal contra el consumo de tabaco “para reducir día a día la pesada carga que esta epidemia pone sobre el pueblo”, dijo.

En su intervención, Vázquez invitó a las demás naciones a que se sumen al combate a este flagelo sin temor a las represalias de las poderosas tabacaleras, porque ante cualquier situación similar, se van a encontrar con el precedente que hoy sienta Uruguay.

Una vieja demanda. La demanda internacional de Philip Morris fue presentada en febrero de 2010 ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) en Washington que este viernes emitió la sentencia.

La tabacalera internacional adujo en su momento que Uruguay violaba un tratado de inversiones con Suiza al adoptar medidas regulatorias “inadecuadas y expropiatorias” de la actividad de las tabacaleras.

En el curso del arbitraje se imputó a Uruguay el haber actuado contra ese tratado de inversiones infrigiendo daños y perjuicios derivados de una supuesta expropiación y denegacion de justicia.

“Ambos reproches, dirigidos a nuestro Estado, fueron rechazados por el laudo que acaba de emitirse”, remarcó Vázquez.

Uno de los argumentos sostenidos con firmeza por Uruguay, según el presidente Vázquez, fue que “no es admisible priorizar los aspectos comerciales por encima de lo derechos fudnamentales como la vida y la salud”, posición que fue compartida en su momento por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Panamericana (OPS) y varias instituciones cientificas internacionales.

Philip Morris alegó que Uruguay violaba varios puntos del Tratado Bilateral de Inversión que el país tiene con Suiza desde 1998, y apuntó contra la norma uruguaya que estableció que cada marca debía tener una única presentación de cigarrillos –lo que prohibía, por ejemplo, los cigarrillos “Light”–.

Ese hecho generó que la tabacalera tuviera que retirar del mercado siete de los 12 tipos de cigarros que tenía a la venta. Además, Philip Morris argumentó que la advertencia sanitaria que sigue ocupando el 80% de las cajas no dejaba espacio en la cajilla para mostrar las marcas registradas.

La defensa de Uruguay estuvo basada en la idea que las normas adoptadas priorizan el derecho a la vida y que el tabaquismo es una “enfermedad crónica adictiva”, que impacta en la mortalidad por cáncer (está vinculado a 15% de los cánceres del país) y en enfermedades cardiovasculares.

América Economía


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