Tras fuerte presión de sectores del Frente Amplio (FA), Tabaré Vazquez ordena abandonar negociaciones sobre el TISA

El presidente de la República, Tabaré Vázquez, aceptó la decisión del Frente Amplio y pidió al Ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, que comunique el retiro de Uruguay de las conversaciones del Acuerdo de comercio y servicios (TISA), en los ámbitos correspondientes.

El pasado sábado el Plenario del Frente Amplio decidió por una amplia mayoría que es “inconveniente que Uruguay continúe en negociaciones” para la firma del TISA, un tratado internacional en el que participan más de una veintena de países, incuso la Unión Europea y EE.UU.

Dicho acuerdo promueve la liberalización a escala global del comercio de servicios como la banca o el transporte, entre otros servicios.

A raíz de la decisión del órgano de conducción de la coalición de izquierda, este lunes durante el Consejo de Ministros, el presidente Tabaré Vázquez, asumió la determinación del Frente Amplio y pidió que el canciller, Rodolfo Nin Novoa, comunique el retiro de Uruguay de las conversaciones del TISA”, informó la ministra de Turismo, Liliám Kechichian.

La secretaria de Estado recordó que la fuerza política de gobierno discutió el asunto a solicitud del propio Vázquez y laudó el pasado fin de semana.

Los sectores frenteamplistas que se opusieron al TISA fueron: El Movimiento de Participación Popular (MPP), el Partido Comunista, la lista 711, el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), Casa Grande, Liga Federal y la mayoría de las bases.

El Partido Socialista resolvió valorar políticamente el momento oportuno para concluir la permanencia en las negociaciones en función de los criterios aprobados por el último Congreso del Frente Amplio.

La Vertiente Artiguista era partidaria de continuar en las negociaciones, pero sin avanzar en la elaboración de las listas positivas y negativas de los intereses de Uruguay. El Frente Líber Seregni acompañaba la decisión de Vázquez.
Defensa

El ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, dijo días pasados que para octubre Uruguay tenía que presentar “alguna oferta”.

Nin Novoa había expresado que lo más sensato era seguir negociando hasta ver el resultado.

“Levantarnos de la mesa sería una actitud compleja y complicada porque Uruguay perdería credibilidad como país negociador”, había expresado el canciller.

La República

Resolución del Plenario Nacional del Frente Amplio sobre el TISA

 

Nin Novoa será interpelado por la oposición por decisión de abandonar negociaciones por el TISA

El Partido Colorado y el Partido Nacional resolvieron convocar a sala al ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, por la decisión del presidente de la República, Tabaré Vázquez, de no proseguir con las negociaciones por el Acuerdo de comercio y servicios (TISA).

El senador del Partido Colorado Pedro Bordaberry planteó este lunes convocar al Parlamento al canciller, Nin Novoa, por la determinación del gobierno de no participar en los acuerdos por el TISA.

Por su parte, la bancada de legisladores del Partido Nacional también aprobó interpelar al canciller.

En ese marco, legisladores colorados y blancos coordinarán las acciones legislativas que emprenderán para conocer la decisión del gobierno de no participar en el acuerdo que promueve la liberalización a escala global del comercio de servicios como la banca o el transporte, entre otros servicios.

La decisión de Vázquez la informó este lunes ministra de Turismo, Liliam Kechichián, tras el Consejo de Ministros.

El fin de semana, la mayoría de las bases y de los sectores del Frente Amplio coincidieron en que el TISA es “inconveniente” para Uruguay, a pesar de que Nin Novoa era partidario de mantener las negociaciones. La postura del gobierno había contado con el respaldo de la oposición.
Rechazo

Ante las declaraciones la ministra Kechichián quien este lunes anunció que el Consejo de Ministros asume la decisión tomada por la fuerza política del Frente Amplio y le pide al canciller que la concrete, en el sentido de dejar de participar del tratado del TISA, el presidente del Partido Nacional, Luis Alberto Heber, expresó que era “una barbaridad” y detrás de la decisión está la confirmación que Vázquez “no gobierna”.

Por su parte, el senador del Partido Nacional Luis Lacalle Pou sostuvo que “amputarse la posibilidad de negociar es inentendible”.

La República

Danilo Astori dijo que le hubiese gustado seguir adelante con las negociaciones por el TISA

El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, reconoció que le hubiera gustado seguir adelante con las negociaciones en el marco del Acuerdo de comercio y servicios (TISA). “Nuestra discrepancia es que esta decisión nos impide seguir adelante en el estudio y el análisis más riguroso de un tema que creo puede ser importante para el Uruguay”.

Astori dijo que “existen discrepancias” luego que el presidente de la República, Tabaré Vázquez, anunció este lunes en el Consejo de Ministros que solicitará al canciller, Rodolfo Nin Novoa, que “cese toda negociación” de Uruguay en el TISA.

Astori añadió que el TISA es un acuerdo que “avanza muy lento y tiene zonas de temas que hay que estudiar a fondo”.

“Nuestra discrepancia es con que esta decisión nos impide seguir adelante en el estudio y el análisis más riguroso de un tema que creo puede ser importante para el Uruguay”, opinó el secretario de Estado.

El jerarca agregó que Uruguay tiene “muy poca información” sobre el acuerdo, por lo cual no estaba en condiciones de decir “cuál podría ser la posible pérdida o ganancias de participar en el mismo”.

“Me hubiese gustado seguir analizando el tema, pero se decidió el retiro”, remarcó el jerarca de gobierno en la tarde de este lunes.

Al mediodía, el presidente de la República, Tabaré Vázquez, había pedido al ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, que comunicara el retiro de Uruguay de las conversaciones del en los ámbitos correspondientes.

La decisión de Vázquez se basó, a su vez, en el dictamen del pasado sábado del Plenario del Frente Amplio, que determinó por amplia mayoría, que es “inconveniente que Uruguay continúe en negociaciones” para la firma del TISA, un tratado internacional en el que participan más de una veintena de países, incuso la Unión Europea y EE.UU.
Llamado a Sala

Por su parte, tanto el Partido Colorado como el Partido Nacional resolvieron convocar a sala al canciller, Nin Novoa, por la decisión del presidente Vázquez, de no proseguir con las negociaciones por el acuerdo.

Entretanto, el expresidente de la República y actual senador, José Mujica, respaldó la decisión del Frente Amplio, ya que para ello alcanzó con que “hayan cambiado las condiciones” y que China haya decidido “no participar” del TISA.

La República

TISA: libre comercio y sus consecuencias en la región

Actualmente, varios países de la región tienen el foco puesto en las negociaciones por el tratado global para la liberación de los servicios, conocido como TISA por sus siglas en inglés. Hasta el momento, participan 50 países, que representan el 68% del comercio en servicios a nivel global. ¿Qué hay detrás de las secretas negociaciones? Apertura comercial, transnacionales, Wikileaks y el futuro de la región en materia de servicios.

Auténticos amigos de las trasnacionales – Silvia Ribeiro*

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

El acuerdo de Comercio en Servicios que negocian en secreto gobiernos de 50 países, incluido México (TISA por sus siglas en inglés), supera todo lo que se ha visto hasta el momento en materia de tratados internacionales en pos de dar beneficios irrestrictos a las empresas trasnacionales, contra los intereses y el bien público. El término “servicios” en este contexto abarca desde agua y alimentación, a salud, educación, investigación, comunicaciones, correos, transportes, telecomunicaciones, comercio electrónico, venta minorista y mayorista, servicios financieros y mucho más, incluso los mal llamados “servicios ambientales” relacionados a bosques, sistemas hidrológicos y otras funciones de los ecosistemas. ¡Hasta los migrantes se incluyen en el tratado como supuestos “proveedores de servicios”! El sector servicios es además el mayor empleador de los países de ingresos altos y medios, son enormes los impactos contra derechos laborales y sindicales.

Las negociaciones y textos que se discuten son secretas, pero Wikileaks los ha filtrado desde 2014, la versión más reciente en julio 2015. De lo contrario no conoceríamos lo que discuten desde 2012, pese a que si lo consiguen, tendrá consecuencias de amplio alcance en la vida de todos en los países participantes y mucho más allá, ya que el bloque negociador avizora imponer este mismo marco al resto de los países.

El TISA integra un paquete de varios tratados comerciales en negociación en los que un grupo de países, Estados Unidos a la cabeza, busca afianzar el mercado de sus empresas y su esfera de poder comercial, financiero y político. Los más significativos son la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión y el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TTIP y TPP por sus siglas en inglés). El primero es entre Estados Unidos y Europa (llamado informalmente OTAN económica) y el segundo entre Estados Unidos y varios países del Pacífico.

El más amplio temática y numéricamente es el TISA, en el que actualmente participan 50 países, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia, Japón, entre otros asiáticos, y varios latinoamericanos: Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Perú, Paraguay y Uruguay. Juntos representan 68 por ciento del comercio en servicios a nivel global.

Es notoria la exclusión de países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), aunque China pidió, infructuosamente, incorporarse al TISA. Es clara la intención de afirmar la competencia económica con ese bloque y otros del Pacífico liderados por China.

Estados Unidos y los iniciadores del TISA –que responden a la demanda de poderosísimos grupos trasnacionales financieros y cadenas de supermercados, entre otros– se llamaron a sí mismos “auténticos buenos amigos de los servicios”, en referencia irónica al grupo de negociación sobre liberalización de servicios dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC), al que consideran estacado, pese a que implica también severos impactos negativos para la mayoría de la gente. La OMC no es más transparente o democrática, allí también los acuerdos se negocian en secreto, entre grupos de naciones autoelegidas, que finalmente van a un plenario de miembros que poco pueden hacer para cambiar lo ya pactado previamente entre algunos.

La diferencia con el TISA, además de contenidos, es que ni siquiera formalmente se proponen pasar por otra instancia fuera del club de los elegidos, antes de finalizar el acuerdo. El texto será confidencial por cinco años después de acordado y los Congresos de los países –donde esto se requiera– sólo podrán aceptar o rechazar el paquete entero, como caja negra. Paradójicamente, el TISA exigirá total transparencia de parte de los estados sobre sus compras públicas, servicios y normativas, y antes de concretarlas, estará obligado a consultarlas primero con las empresas.

Obviamente, el TISA facilitará mayor privatización de servicios públicos, lo cual es de por sí devastador, porque sectores como salud, educación, agua, saneamiento, electricidad y muchos otros, no son “mercados”, sino necesidades básicas de la sociedad que deben ser cubiertas socialmente más allá de la situación geográfica o económica de los que las necesitan. Esto ya ha sufrido una brutal erosión en muchos países y el TISA se propone ahondarla.

Pero además, está diseñando una completa desregulación de los servicios privados. Por ejemplo, Walmart, la mayor empresa del planeta y el mayor empleador privado de Norteamérica (con efecto devastador sobre salarios y derechos laborales), participa activamente en las negociaciones del TISA, a través de la Coalición de Industrias de Servicios, y espera que este acuerdo lo “libere de las normativas gubernamentales en zonificación y tamaño de las tiendas”, así como de regulaciones sobre venta de alcohol, cigarrillos, etcétera (E. Gould, ISP, 2014).

Otros elementos nuevos y claves del TISA son el llamado mantenimiento del status quo y “cláusula de trinquete”. Según esto, los países del TISA no podrán hacer en el futuro ninguna ley o normativa o cambiar cualquier política, que afecte lo acordado.

Por si fuera poco, todo lo que se defina como servicio, quedará automáticamente incluido –incluso lo que ahora no exista, por ejemplo nuevas coberturas de salud, etcétera– porque sólo habrá listas de exclusión que presenten los países durante la negociación y sean aprobadas.

Son tantas las perversiones de este tratado, que urge conocerlo y actuar contra él, desde donde estemos, como ya hacen organizaciones sindicales, ambientales, sociales. Una buena noticia fue el paro general que realizó la central de trabajadores PIT-CNT de Uruguay este 6 de agosto, que incluyó en sus demandas el “rechazo total y absoluto al TISA”.

*Investigadora del Grupo ETC

La Jornada

La apertura comercial, única fuente de empleo – Dardo Gasparré*

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Como vengo sosteniendo, es muy importante la discusión sobre la necesidad de una apertura de Uruguay al comercio internacional. No tengo claro aún si triunfarán las ideologías o las ideas en ese debate, pero es valioso que se esté apuntando a la esencia del crecimiento.

El cese del famoso viento de cola puede resultar una bendición para los países productores de commodities, que deberán enfrentarse a la necesidad de utilizar recursos más complejos, pero más sólidos, para crecer y mantener su bienestar.

Esto es especialmente cierto porque no parece prudente pensar en un nuevo auge de las commodities en lo inmediato, más bien a la inversa.

Cometo un error deliberado al hablar de un enfrentamiento entre la ideología y las ideas. En verdad, como siempre, cualquier intento de apertura genera enormes resistencias de los intereses creados. Esto es porque no hay modo de que exista apertura en un solo sentido del fiel.

No existe la apertura solo para exportar. La apertura implica la eliminación o reducción drástica de derechos de importación o de barreras equivalentes. Cuando ello ocurre, las industrias locales, generalmente protegidas e ineficientes, ponen en juego todos sus recursos para evitar perder sus prebendas. Pero la apertura nunca afecta a los países. Solo a algunos poderosos con conexiones y poder de cabildeo.

Está demostrado mundialmente que la apertura comercial no reduce los puestos de trabajo. Del mismo modo que el proteccionismo industrial crea pocos puestos de trabajo y los que crea lo hace a un precio elevadísimo. El costo de un nuevo puesto de trabajo creado por los recargos y restricciones a la importación es como mínimo diez veces mayor por año que el salario de cada puesto. Algo caro.

Para probar el aserto sobre la relación importación-empleo, la primera gráfica, de 45 años en Estados Unidos, muestra que, con un breve intervalo en la gran recesión americana de 2008, no hay relación entre el desempleo y las importaciones. (Fuente: FED)

Menciono esto, que seguramente todos conocen, porque las disquisiciones sobre el TISA hacen pensar que muchos sectores piensan estos tratados como si fuera el viejo y minucioso Comecon soviético. No sorprende, porque lo que la izquierda de la izquierda dice aquí es lo mismo que dicen todos los sectores protegidos de todos los países cada vez que se firma un tratado, desde el Nafta para acá.

Sin embargo, ni una sola de las afirmaciones en contra de este tipo de apertura es cierta. Siempre se trata de intereses de unos pocos que ganan fortunas, y de grandes costos que, como se prorratean entre muchos, no se notan claramente. Una vez que el proteccionismo anida en una industria o sector, es virtualmente imposible eliminarlo. (Vilfredo Pareto dixit)

El Mercosur, tan criticado, no es en definitiva sino una consecuencia del proteccionismo, que termina en un negocio para muy pocos y en un atraso para muchos.

Por una larga prédica interesada, y un largo resentimiento cultivado, el consumidor – trabajador no advierte que nada lo perjudica más que esa protección prebendaria a unos privilegiados, que le encarece la vida y sobre todo lo priva de exportar, que sí es una forma de mejorar calidad y cantidad de demanda laboral.

Nada mejora más el poder adquisitivo del salario que el comercio internacional. Y para los que creen que riqueza significa exportar y no importar, como creía mi mamá, interesa mostrar cómo se han movido el comercio exterior de China, paradigma del crecimiento moderno. (Fuente: IMF)

El segundo gráfico está dedicado a todos quienes diariamente tratan de persuadir de las ventajas del proteccionismo al gobierno del presidente Vázquez.

Y si hay algo que fomenta la radicación de nuevas industrias aunque parezca paradójico, es la importación. (Dejo para una próxima nota el desarrollo teórico.) En el caso de Uruguay, donde tantas actividades están a cargo del Estado, no solo las empresas privadas protegidas y millonarias luchan contra la apertura, sino que todo el sector estatal con cualquiera de sus ropajes obra como monopolio antiaperturista. Sin embargo, el efecto para la economía y el consumidor es el mismo: toda apertura genera baja de precios, más competencia, más calidad, más empleo, mejores sueldos y más crecimiento.

Ante cualquier duda preguntarle a los comunistas chinos, a los capitalistas japoneses, a los delincuentes rusos, a los modernos singapurenses o a los atrasados indios.

¿La soberanía? Se defiende con buenos gobiernos, con el progreso, con el trabajo auténtico, con la educación y con la decencia. El resto es siempre una asociación ilícita entre algunos políticos, los patrones públicos y privados y los sindicatos, que va en contra de la sociedad.

*Periodista, economista. Fue director del diario El Cronista de Buenos Aires y del Multimedios América.

El Observador

Entrevista exclusiva para Nodal Economía

Daniel Caggiani, diputado del Frente Amplio (Uruguay): “¿Alguien se ha preguntado si es posible negociar un Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea, luego de lo que sucedió con Grecia?”

Hace tiempo que Uruguay viene manifestando cierta incomodidad con el funcionamiento actual del Mercosur. Desde la oposición, pero también desde algunos sectores del propio Frente Amplio (FA), se escuchan voces que pugnan por buscar nuevos horizontes. La participación en las negociaciones sobre el Acuerdo en Comercio de Servicios con más de 50 países, más conocido por sus siglas en inglés como TISA, y la presión por cerrar el Tratado comercial con la Unión Europea (UE) transitan por esa misma dirección, aunque también despiertan críticas internas. Nodal Economía entrevistó a Daniel Caggiani, diputado del Frente Amplio, miembro del espacio interno MPP comandado por el expresidente José “Pepe” Mujica, y vicepresidente del Parlasur por Uruguay, quien encarna precisamente estas críticas y se refiere a los peligros que representa el TISA para el país, del mismo modo que habla de la necesidad de que Uruguay se inserte plenamente en un Mercosur que necesita implementar reformas.

Por Agustín Lewit

Uruguay participa desde hace tiempo en las negociaciones sobre el Tratado sobre liberalización de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés). ¿Cuáles son los riesgos y cuáles los beneficios de ser parte de un acuerdo de esas características?

El TISA es un Acuerdo de Libre Comercio para los Servicios, que comprende a un amplio sector de la economía mundial que es estratégico, tanto para las potencias desarrolladas, como para los países del sur global.

Se trata de un proceso de negociaciones que impulsan EEUU, la Unión Europea, Australia, Suiza, Canadá, entre otros países. Es importante tener en cuenta que en América Latina, los países que son parte de estas negociaciones ya tienen concretados Tratados de Libre Comercio (TLC), tanto con EE.UU como con la UE; se trata de México, Chile, Perú, Colombia, Costa Rica y Panamá. No involucra a economías muy importantes de la región, como Argentina, Brasil y Venezuela. Tampoco están Ecuador ni Bolivia.

Salvo Paraguay, que también es parte del TISA, y Uruguay, que se incorporó recién este año luego de casi dos años de iniciadas las negociaciones, el Mercosur no tiene una participación como bloque ni una discusión al respecto, para confluir en una posición común sobre el tratado.

Esto para nosotros ya configura un problema, porque dentro de lo posible, el bloque debe construir y sostener posiciones en común en materia de negociaciones multilaterales de comercio, que afectan el desarrollo de nuestras economías. Esto no debe hacernos perder de vista, que la estrategia de negociación en bloque del Mercosur con otros bloques tiene que ser potenciada, mucho más de lo que está en la actualidad, con el escenario económico global que estamos viviendo. Desde el Mercosur tenemos que plantearnos diferentes tipos de negociación y diálogo político, con bloques como los BRICS, con países del sur de África, con los países del Caribe y Centroamérica, etc.

En los próximos días, el Frente Amplio realizará un plenario nacional donde discutirá internamente la posición a tomar frente al acuerdo. ¿Cuál es la postura de su espacio?

El Movimiento de Participación Popular (MPP) analizó detenidamente el contexto de estas negociaciones del TISA y, consideramos que el objetivo manifestado por el expresidente José “Pepe” Mujica de obtener información y saber qué se negocia ahí adentro, ya se cumplió. Pero vamos a hacer pública nuestra posición en el próximo Plenario del Frente Amplio que es el próximo sábado. Lo vamos a analizar en conjunto en el Plenario del FA, pero hemos dicho públicamente que el TISA es inconveniente para nuestro planteo de tener al Mercosur como plataforma de relacionamiento con el mundo. Lo del Mercosur como plataforma central de relacionamiento internacional de nuestro país lo que establece el propio programa del Frente Amplio, que es el documento que nosotros le propusimos a la ciudadanía y por el cual nos votó en octubre de 2014.

Estas aparentes contradicciones respecto a que un gobierno de centro-izquierda firme TLCs, suelen explicarse bajo el argumento de que no hay otras alternativas. ¿Cree que efectivamente es así? ¿La búsqueda de Uruguay de nuevos horizontes, responde al hecho de que no hay muchas perspectivas dentro de la región?

Uruguay no ha firmado Tratados de Libre Comercio a diestra y siniestra. La excepción es el TLC con México, para el cual Uruguay se amparó en una decisión del Mercosur, que le posibilitó negociar y cerrar ese acuerdo. El punto central aquí es que el Mercosur debe reinventarse nuevamente. Cuando se logró relanzar el Mercosur con Ouro Preto II, en el 2004, se generó una agenda que hoy -a diez años- está básicamente completa. En el aspecto de las asimetrías, las economías relativamente más pequeñas tienen un trato especial en lo que hace a recursos para infraestructura, a través del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM). Pero ahora es necesario pasar a otro nivel, que atienda específicamente el aspecto productivo y comercial, donde la discusión macro del patrón de acumulación se coloque en el plano regional y, de allí, se identifiquen etapas de complementación productiva concretas.

Uruguay en los últimos años ha logrado diversificar los mercados donde vende su producción, y esto no ha debilitado al Mercosur. El problema real radica en que para las potencias desarrolladas del Norte, nosotros somos proveedores de materias primas y por lo tanto competimos entre nosotros.

Ese patrón de inserción en el mundo es el que debe ser modificado, y ningún país lo puede realizar de manera aislada. Ni siquiera Brasil. Entonces, en un contexto como el actual, donde sobran los análisis y los economistas en la región, casi siempre desde la óptica del poder económico y financiero dominante, nos damos cuenta que hay todo un campo de análisis que está mínimamente desarrollado. Se trata de hacer posibles las condiciones que son necesarias para reducir la dependencia externa, la consolidación de políticas de agregado de valor a nuestra producción y la generación de cadenas de valor regionales. Este campo de análisis -y una agenda política de síntesis que debemos acordar las fuerzas progresistas y de izquierda- es el que debería guiar esta nueva etapa del Mercosur.

Por otro lado, los países del Mercosur tienen que presentar una propuesta común para el acuerdo comercial con la UE antes de fin de año. ¿Qué proyección hace de este acuerdo? ¿A qué puntos deberían prestar atención los países suramericanos?

Bueno, esta pregunta es parte de lo anterior. Por ejemplo, yo me pregunto cuál será la oferta de la Unión Europea, y en base a esa oferta es lo que nosotros deberíamos analizar, qué poner en la mesa de negociaciones. ¿La UE va a asegurar compromisos en materia de transferencia de tecnología? ¿O va a incluir en el Capítulo sobre Propiedad Intelectual los intereses ofensivos que ha impulsado en sus negociaciones en todo el mundo (América Central, región andina, sudeste asiático, etc.)? ¿Va a pretender que nuestros países abran sus mercados industriales, de servicios y de compras gubernamentales? ¿A cambio de qué?

En este tema se ha instalado la idea que es el Mercosur el que está omiso en cuanto a su compromiso negociador, pero el debate es más de fondo. Nosotros tenemos que avanzar en estas negociaciones, si nos conviene a nuestros planteos de desarrollo y al análisis del papel que la región debe jugar para hacer posibles y sustentables en el tiempo las políticas que venimos impulsando, de abatimiento de las causas que generan desigualdades sociales y pobreza.

¿Alguien se ha preguntado si es posible negociar un Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea, luego de lo que sucedió con Grecia? ¿Vamos a avalar esa situación, negociando con un bloque de poder que puso de rodillas al gobierno griego? ¿Esas características de gobernanza global, se ponen en la mesa de negociaciones?

Todas estas interrogantes tienen que ser transparentadas antes de avanzar en cualquier compromiso comercial, porque estas negociaciones dicen ser sobre comercio pero son, sobre todo, política, economía, finanzas, capacidad de regulación de los Estados, el poder de las instituciones financieras y un largo etcétera.

Finalmente, el FA gobierna el Uruguay desde hace ya una década. ¿Cuáles son los principales desafíos económicos que aún aparecen pendientes?

Son varios. Avanzar en la complementación productiva con Argentina, Brasil y Venezuela; concretar un eje positivo de articulación en infraestructura que sea beneficioso para Bolivia, Paraguay y Uruguay. Superar la brecha de desigualdades que reproducen la pobreza. En suma, clarificar cuál será nuestra estrategia a mediano plazo como país, con una economía relativamente más pequeña en relación a sus principales socios regionales, lo que implica tener claridad estratégica y objetivos claros.

Pero más en términos estratégicos, la necesidad que tenemos es la de generar un espacio económico común, a nivel sudamericano, que coincide con lo que hoy es el Mercosur más Bolivia. Este espacio económico, no solamente debe estar basado en los aspectos de comercio, sino que debe estructurarse en torno a lo productivo, a la infraestructura regional, la energía, y a mantener un posicionamiento externo común en la negociación con otros bloques del mundo.

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