El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció  una devaluación del 63 por ciento de la moneda nacional al pasar el valor del dólar preferencial o protegido de 6,3 a 10 bolívares, al tiempo que una “simplificación” del sistema de control cambiario, que pasa de tres “a dos bandas”.Anunció  seis líneas de acción para superar la coyuntura económica e impulsar el nuevo modelo productivo, además del aumento del precio de la gasolina.

Las acciones emprendidas por el Ejecutivo Nacional tienen como objetivo superar la emergencia económica que afecta al país, en particular por la caída de los precios del petróleo a los precios bajos en lo que va de siglo.

Señaló que estas acciones comprenden los siguientes aspectos: Esquema equilibrado del precio de la gasolina, sistema de creación, captación, inversión y la administración de las divisas del país; plan reforzado de empleo y protección del salario y las pensiones; plan de la revolución tributaria para seguir generando y captando la riqueza.  Junto con estas medidas, Maduro dijo que se procedería para “desmontar todos los sistemas y subsistemas de la guerra económica, estén donde estén, a nivel nacional, regional, y local, e internacional”.

El nuevo sistema cambiario suprime uno de los tres tipos de cambio que existían hasta ahora (el intermedio SICAD, que se encontraba a 13 bolívares) e incorpora un tipo de cambio del “dólar flotante”, según el presidente, que no precisó más detalles sobre el tipo de cotización al que arrancará.

Ese tipo de cambio se basará en una “transformación” del actual Simadi, la cotización oficial más alta, que actualmente se encuentra en cerca de 200 bolívares por dólar. La devaluación del tipo de cambio más bajo del bolívar -reservado a la importación de alimentos, medicinas y bienes de primera necesidad- será de un 63 por ciento al pasar de 6,3 a 10 bolívares por dólar. La última devaluación del cambio oficial preferencial del bolívar se produjo en febrero de 2013, cuando pasó de 4,3 a 6,3 bolívares por dólar.

Hidrocarburos

Maduro anunció tambien un aumento del precio de la gasolina de 95 octanos en el país, la más barata del mundo, de más de un 6.000 por ciento a seis bolívares (0,6 dólares al cambio oficial y 0,075 al cambio paralelo), mientas que la de 91 octanos se incrementará un 1.282 por ciento para alcanzar un bolívar (10 cenbtavos de dólar al cambio oficial). “Vamos a cobrarla porque estábamos pagando por echarla”, afirmó Maduro al hacer el anuncio y aseguró que se trata de una “medida necesaria” y que él la “asume por la calle del medio”.

El presidente había afirmado hace casi ya un año que había que acometer un aumento del precio de la gasolina, aunque la adopción de esta medida se había postergado hasta el momento por el temor a su posible repercusión social. La gasolina de 95 octanos, que hasta ahora costaba 0,097 bolívares por litro pasará a costar 6 bolívares por litro, mientras que la de 91 octanos, que se encontraba en 0,070 bolívares pasará a 1 bolívar por litro. Maduro indicó que el nuevo precio de la gasolina de 95 octanos pretende garantizar “el pago de lo que se invierte para producirla” así como el funcionamiento de la petrolera estatal PDVSA.

El presidente indicó que sólo el 30 por ciento de los vehículos del país necesitan ese tipo de gasolina (nafta) pero que, sin embargo, el 70 por ciento de los mismos la usan actualmente debido a la escasa diferencia de precio que mantenía con la de 91 octanos. “Gastamos cerca de 1.000 millones de dólares en productos para hacer la gasolina de 95, nos podríamos ahorrar 800 millones con el nuevo sistema de precios que pueden ir a alimentos y medicinas”, dijo. Los nuevos precios del carburante entrarán en vigor el próximo viernes.

La subida de la gasolina es una medida que se ha manejado siempre con especial precaución y cuidado en Venezuela después de que un alza del carburante, entre otras medidas, provocara el estallido social de 1989 contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez, conocido como el “Caracazo”.

Aumentos en obras públicas y salario mínimo

Como parte del Plan de Empleo, Salario y Pensiones, el Ejecutivo invertirá 190 mil millones de bolívares para obras públicas, “para la protección, promoción y generación de nuevas fuentes de empleo y para cuidar el ingreso de los venezolanos y las venezolanas”.

Los adultos mayores pensionados y los trabajadores, tendrán un primer aumento de salario este año del 20%, más el ajuste en un 2.5% en la base de cálculo del bono de alimentación. Con este aumento, el salario mínimo integral que se ubicaba en 16.399 bolívares, llegará a 24.853 bolívares; mientras que el bono de alimentación pasará de 6.750 bolívares a 13.255 bolívares.

Reestructuraciones en el sistema de abastecimiento

Dentro de las nuevas medidas económicas, el presidente Maduro, anunció una reestructuración de los abastos Bicentenarios, porque reconoce que se desvirtuaron y se crearon redes corruptas que vienen siendo desmanteladas por la “Operación Gorgojo”. Se hará foco en las redes comunales de Mercal, PDVAL y redes de Bodegueros, en lugar de seguir impulsando grandes súper mercados. Estas estructuras se articularán en una sóla megaestructura y actuarán en conjunto con el Ministerio de Agricultura para su mejor desenvolvimiento.

El Estado venezolano trabajará en la fijación de precios justos de los alimentos y productos con base a sus costos reales de producción, y bajo los preceptos de la Ley de Orgánica de Precios Justos, en base a los costos reales, con los criterios de precios justos que están en la ley y los precios máximos de venta al publico. Maduro sostuvo que es necesario aplicar esta ley y hacerla respetar para lograr la estabilización de la economía nacional.

 

Legalizan Dólar Today, Aumentan la gasolina y el salario se pulveriza

Tras la larga y tediosa alocución del Presidente  en cadena nacional y bajo la sombra de su infructuoso intento de dar dos malas noticias, la tercera fue peor, simplemente y como era de esperarse realizo las medidas de ajuste de corte neoliberal exigidas por las circunstancias de una errática política económica, haciendo sucumbir al pueblo en el más profundo de los abismos.Por un lado emite un aumento de la gasolina postergado desde hace algunos años, una la coloca por debajo de su costo de producción y la otra la sitúa casi tres veces por encima de su valor de fabricación, es decir, este aumento no responde a una lógica de orden económico, sino más bien crea suspicacia, la cual nos permite predecir que en las estaciones de servicio desaparecerá la gasolina de 91 octanos y solo venderán de 95.

Por otro lado, “Gano Dólar Today”, es el titulo de la capitulación de un modelo burocrático en decadencia, cuyo accionar responde a los intereses del capital acumulado por el desfalco y el saqueo, el presidente afirmo que esta medida atraerá los capitales venezolanos en el exterior, dejando un claro mensaje a los enchufaos que se robaron las divisas del país, a que inviertan, lo que a punta de wisquis se llevaron de la nación.

Para finalizar no pudo ser más elocuente, el cantiflerico anuncio del aumento salarial, es una muestra de irrespeto al pueblo trabajador, este incremento solo alcanza para media quincena, ya que la cesta básica según los últimos sondeos ronda más allá de los 100 mil bolívares, en consecuencia, ha ganado el neoliberalismo más burdo, salvaje, hambreador y pulverizador, ese mismo monstruo que convirtió en indigentes a los pobres de la cuarta república hoy nos pretende hacer esclavos de una neoclase boliburguesa privilegiada, opulenta y perversa.

En síntesis, se firman las medidas de un gobierno alejado de las raíces del proceso bolivariano, se olvidan los 279 Mil Millones de Dólares del desfalco, más los 216 mil millones de dólares faltantes en PDVSA, no llaman a una Auditoria Publica y Ciudadana para repatriar los capitales, imponen pseudo subsidios directos (la tarjeta mi negra de rosales) sin respetar y proteger el salario del 99% de la población que vive de su trabajo, en fin es el fatídico final infeliz que enriquece al privilegiados y deja al pueblo indefenso.

Questión

 

El desabastecimiento selectivo en Venezuela

El triunfo circunstancial de la derecha venezolana en las elecciones del pasado 6 de diciembre que le dio mayoría en el Parlamento, se ha convertido en una seria amenaza para la Revolución Bolivariana que puede echar por la borda todos los avances sociales alcanzados en los últimos 16 años.

Pese a los grandes logros obtenidos desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 2000 y su continuación con Nicolás Maduro a partir de 2013, la ofensiva económica desestabilizadora de las fuerzas de la derecha nacional e internacional dirigidas desde Estados Unidos y Europa Occidental dieron resultado y el pueblo sometido a una presión sin precendentes durante la guerra económica creyó en las promesas de la autodenominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD)para resolver la actual pérdida de estabilidad en la distribución de alimentos.

El desabastecimiento es una matriz que desde 2014 ha sido desmontada a través de operativos del Gobierno del presidente Nicolás Maduro pues lo que realmente hay en Venezuela es contrabando, acaparamiento y extorsión.

Hay numerosos ataques que van desde intentos de golpes de Estado, atentados contra la producción petrolera, acaparamiento de alimentos y medicinas en complot de empresarios y funcionarios corruptos, contrabando de mercancías hacia las fronteras y violentas campañas de desinformación por los medios de información controlados por Occidente.

La derecha parlamentaria al vedar el Decreto de Emergencia Económica evidencia su participación en la guerra económica que existe en el país, asegura el presidente Maduro, pues “la actitud de la bancada opositora reafirma que han estado detrás de la guerra económica no solamente como partícipes sino como protagonistas”.

El Decreto con vigencia constitucional declarada por el Tribunal Supremo de Justicia establece acciones económicas para el reimpulso del aparato productivo a fin de generar nuevas fuentes divisas que permitan proteger y mantener los más de 30 programas sociales creados por el Gobierno Bolivariano en áreas prioritarias como salud, educación, cultura, deportes y vivienda.

El desabastecimiento selectivo

Desde finales de 2013, el Gobierno venezolano ha denunciado una guerra económica que plantea generar desestabilización como mecanismo para el caos social y así llamar a una intervención por parte de Estados Unidos. En esta guerra, el sembrar la idea de escasez de productos básicos ha sido un factor fundamental; pues se intenta hacer ver que las autoridades son incapaces de garantizar que la población tenga acceso a los alimentos e insumos de primera necesidad.
Desde hace dos años los productos de primera necesidad aparecen y desaparecen de los anaqueles en supermercados venezolanos. Ocurre principalmente con la leche, azúcar, harina de maíz y de trigo y los productos de aseo personal. Curiosamente no hay leche pero sí productos derivados de este. ¿Cuáles son los productos que escasean? Básicamente los productos regulados que el Gobierno les calculó precios justos desde 2013.

Los productos no están en los anaqueles pero sí hay comida en los restaurantes, sí están en las calles en manos de los “bachaqueros”, esos comerciantes informales que especulan estableciendo precios hasta 200 por ciento por encima del costo real a determinados productos de la canasta básica.

A partir de ese momento se originó un nuevo fenómeno: la aparición de nuevos productos en el mercado en sustitución de los productos regulados. Por ejemplo, escasea el arroz, pero se encuentran otras opciones como el arroz saborizado. Ese mismo caso se presenta con otros productos como la leche, el café y artículos de aseo personal. No se encuentra el producto regulado, pero sí se encuentran otros para los que se emplea ese producto regulado como materia prima.

Los derivados del producto regulado no están sometidos al control de precios. Entonces, para un comerciante resulta más lucrativo vender ese derivado que el producto base. Si el artículo con precio regulado no se consigue, el consumidor elegirá el más parecido que encuentre. ¿Cuál encontrará? Siempre el más costoso, porque son los que distribuye el sector privado.

¿Quiénes están detrás del acaparamiento?

El Gobierno venezolano incautó en enero de 2015 más de mil toneladas de alimentos y productos de higiene personal acaparadas por la empresa distribuidora Herrera C.A. en el estado Zulia, al occidente de Venezuela.

Conoce a los acaparadores:

1.- La empresa Herrera está directamente vinculada con la compañía Diamante Trading Investments LTD, domiciliada en Barbados y representada por Peggy Carolina Ordaz Quijada, militante del partido de derecha Voluntad Popular, ligado a Leopoldo López.

2.- Diamante es accionista de Herrera C.A., según el Servicio Nacional de Contrataciones (SNC). Se desconoce el porcentaje accionario.

3.- Los hermanos Ángel Herrera Herrera (presidente), Servando, José Eduardo y Félix fungen como directores de la firma.

4.- Herrera C.A. tiene la distribución exclusiva de las marcas Kellog’s, Nestlé, General Mills y Avelcasa, en ochos estados de Venezuela: Anzoátegui, Bolívar, Monagas, Delta Amacuro, Sucre y Nueva Esparta (isla de Margarita) en el oriente; y Falcón y Zulia (frontera con Colombia) en el occidente.

5.- Esta empresa, también maneja con el mismo carácter de exclusividad la venta de los productos de higiene personal elaborados por Procter & Gamble (jabón, detergente, pañales y toallas femeninas) y Pfizer (aseo bucal y cremas corporales).

6.- La Superintendencia de Precios Justos multó con 5 mil unidades tributarias a esta empresa en agosto de 2014, por incumplir la Ley Orgánica de Precios Justos, aprobada en 2011 con el objetivo de regular y controlar los precios y evitar la especulación en el país.

​7.- En la incautación realizada a Herrera C.A se encontraron miles de kilogramos de harina precocida amarilla, 40 mil 200 kilos de arroz, 1 millón 576 mil pañales de la marca Pampers, (en total fueron incautadas 360 toneladas de distintas marcas), más de 370 mil kilos de detergente, miles de unidades de máquinas de afeitar, leche, jabón de baño, suavizante, entre otros.

“Operación Gorgojo”

En el marco del Plan Nacional contra la Corrupción impulsada por el Gobierno Bolivariano para enfrentar los embates de la guerra económica que atraviesa el país, miembros de la Policía Nacional contra la Corrupción, creada en el seno de la Operación Ataque al Gorgojo, ha detenido desde inicios de 2016 a 55 funcionarios por presuntas irregularidades en la venta, distribución y acaparamiento de alimentos en la red de Abastos Bicentenario.

En el operativo participan la Policía Nacional Bolivariana (PNB), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), y el Cuerpo Nacional contra la Corrupción, este último creado por el presidente Maduro para detectar hechos irregulares en los organismos e instituciones públicas.

La vicepresidenta de Comercialización de la red de Abastos Bicentenarios también fue aprehendida por su presunta vinculación en el desvío de alimentos destinados a la estatal de abastecimiento.

Maduro ante una Guerra No Convencional

Múltiples circunstancias de una Guerra No Convencional (GNC) afectaron el 2015 en Venezuela atacando los aspectos más concretos de la vida cotidiana de su pueblo. La cantidad de conspiraciones y ataques externos e internos que el presidente Maduro y el chavismo tuvieron que enfrentar aún no terminan.

Los recursos de esta guerra: mediáticos, políticos, económicos y diplomáticos aún intentan erosionar las bases de la Revolución Bolivariana pero la capacidad de respuesta del Gobierno en el insistente desarrollo de la nación no han cesado.

El triunfo circunstancial de la derecha en el Parlamento es una de las consecuencias a corto plazo de esta GNC. No obstante, el presidente Nicolás Maduro suma un conjunto de victorias políticas que han permitido garantizar la estabilidad del Estado y diseñar una nueva ofensiva para 2016.

Tensiones fronterizas impulsadas desde Colombia y Guyana, el asedio internacional tras el decreto de EE.UU. que considera a Venezuela una amenaza para su seguridad, guarimbas y la guerra económica caracterizada por la escasez, acaparamiento y mercado negro del dólar.

Guyana y Colombia se sumaron a las intenciones geopolíticas de Estados Unidos en la región con el propósito de cercar a Venezuela. El reclamo de Venezuela sobre el Esequibo está avalado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tras ser firmado el Acuerdo de Ginebra en 1966. Ese tratado, entre otros puntos, establece que el Esequibo no debe explotarse por ser una zona en reclamación y Guyana ha violado el Acuerdo de Ginebra en más de 15 ocasiones otorgando concesiones a empresas extranjeras para explotar el Esequibo. La más reciente fue otorgada a Exxon Mobil, petrolera estadounidense que descubrió un yacimiento en el territorio en disputa con Venezuela y hace trabajos de explotación en yacimiento de gas y petróleo.

Desde Colombia, la penetración del paramilitarismo afectó la economía venezolana con el contrabando de extracción, el ataque a la moneda, secuestro, prostitución, tráfico de narcóticos, de personas, de armas, y de combustible. El Estado venezolano para resguardar la seguridad nacional decretó el cierre fronterizo que sólo en cuatro meses permitió el ahorro de 170 millones de litros de gasolina y la reducción de los índices de criminalidad.

En ambas situaciones, Venezuela fue colocada en medios internacionales como un Estado agresor tanto de Guyana como de Colombia pero el gobierno de Maduro obtuvo el respaldo de organismos como ALBA, CELAC, Unasur, y de la asistencia de la ONU para discutir el reclamo histórico sobre el Esequibo.

Las actuales dificultades económicas que afronta ahora Venezuela y su magnificación mediática son resultados netos de esa guerra económica y propagandística, y no de fallas en el sistema económico, por más que éstas existan, como en cualquier país. Los objetivos eran cansar al ciudadano y lograr en las urnas la derrota del oficialismo con la difusión de una matriz que responsabiliza al Gobierno de Nicolás Maduro como único responsable de la crisis económica. Una agenda diaria para hablar negativamente de Venezuela, situación sólo comparable con los preparativos de la invasión a Libia y Siria. El Gobierno Bolivariano no sólo se ha enfrentado a especuladores o acaparadores sino contra toda una maquinaria de guerra global. El Presidente adelantó que para 2016 el nuevo modelo productivo estará centrado en la producción nacional, en áreas como agricultura y pesca.

Factores que alimentan esta guerra son el incremento de precios diariamente, la especulación, el acaparamiento, la variación cambiaria debido a la confabulación para manejar el valor de la divisa dólar a niveles que permitiría el incremento inflacionario de manera vertiginosa y el terror psicológico de sentirse “ser una amenaza para EE.UU.”, pues en cualquier momento -apelando a esa categoría de amenaza- podría activarse el Plan de Intervención directa por parte del Comando Sur.

Telesur